15 Sep 2021 - 1:00 p. m.

Un síndrome que afecta la calidad de vida

Identificar los signos a tiempo es clave para ejecutar estrategias que mitiguen los impactos.

En este tiempo, con frecuencia, se escucha que las personas se sienten agotadas, con falta de motivación, estrés y una carga laboral excesiva; síntomas que pueden estar relacionados con el síndrome de burnout (quemado), el cual fue declarado en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un factor de riesgo laboral por su capacidad para afectar la calidad de vida, salud mental e incluso hasta poner en riesgo la vida del trabajador.

En palabras sencillas, este síndrome es “un conjunto de signos observables y objetivos; por ejemplo, incremento en la frecuencia cardíaca, tensión arterial, frecuencia respiratoria y síntomas como expresiones subjetivas de ansiedad, tristeza, baja motivación, sensación de agotamiento, percepción de bajo rendimiento laboral o académico”, señala Olga Stella Díaz Usme, directora de la Maestría en Salud Mental Comunitaria de la Universidad El Bosque.

Sin embargo, presentar solamente uno de estos signos o síntomas no significa presentar síndrome de burnout. Se hace referencia a este síndrome cuando se presenten más de uno de los siguientes signos o síntomas:

• Cambios en el estado de ánimo o tendencia a la irritabilidad.

• Percepción de agotamiento mental y baja productividad.

Incremento en la sensibilidad frente a la crítica, señalamientos y recomendaciones de sus compañeros o jefes.

• Dificultades para mantener la atención en una actividad y cumplir con las metas que se propone cada persona.

• Molestias físicas, dolor, molestias gastrointestinales, cardiovasculares, etc.

• Alteraciones del apetito.

• Alteraciones en el sueño, tanto en cantidad como en calidad.

Identificar estos signos a tiempo es clave para ejecutar las estrategias que deben girar en torno a la detección temprana de los factores desencadenantes del síndrome, para actuar sobre ellos y poder evitar de esa manera la exposición continua y prolongada a cada uno de ellos.

“Por ejemplo, realizar evaluaciones de desgaste laboral en las organizaciones. En este sentido, desde el grupo Gintecpro, del programa de Ingeniería Industrial de la Universidad El Bosque, se está desarrollando una investigación enfocada en la evaluación del desgaste laboral para la medición del impacto sobre la productividad, en organizaciones del sector servicios de Bogotá, a fin de establecer análisis comparativos y estrategias para reducir estos factores”, indica Emilsy Rosio Medina Chacón, docente del programa de Ingeniería Industrial.

Tratamientos para el síndrome

Debe ser prescrito por personal médico adecuado según la evaluación realizada al trabajador, así como también es recomendable la asistencia a terapias de tipo cognitivo conductual.

Como forma de prevención se recomienda realizar pausas activas, definir horarios de trabajo y respetarlos para darle espacio a la vida personal y familiar.

Tener buenos hábitos alimenticios y de sueño, así como actividades de esparcimiento que le permitan a la persona desconectarse del trabajo y descansar apropiadamente y “más en las condiciones que el confinamiento ha generado con mayores exigencias emocionales, cognitivas y físicas”, concluye Medina Chacón.

Recomendaciones para prevenir el síndrome de “burnout”

“• Plantee metas a corto plazo, evalúe el cumplimiento y reconozca sus logros.

• Destine tiempo para las actividades que representan bienestar para usted y en esos períodos desconéctese de otras actividades.

• Establezca límites entre su vida personal y laboral.

• Recuerde que todos necesitamos redes de apoyo para lograr las metas que nos proponemos.

• Frente a su trabajo, evalúe con regularidad sus metas y proyecciones.

• Permítase salir de la zona de confort y rétese a vivir la incertidumbre.

Permítase expresar la situación que está viviendo.

• Frente a situaciones que generan tensión, tome tiempo para diferenciar la situación, de las emociones que genera y los significados que usted le otorga.

• Sea flexible aun frente a sus propias convicciones”, señala Olga Stella Díaz Usme, directora de la Maestría en Salud Mental Comunitaria de la Universidad El Bosque.

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