Ruber Garreta Chandoy es un hombre conocido en el entorno de las comunidades indígenas de Colombia. En las organizaciones que defienden los derechos de los ancestros saben que es un taita (médico indígena) que desde hace varios años cura las enfermedades del cuerpo y la mente a través de la medicina tradicional. Pero esta semana el reconocimiento que tenía entre los aborígenes se amplió a los demás colombianos, porque en su casa murió una mujer de 42 años en un ritual de toma de yagé. Hoy, Garreta está en la mira de las autoridades que buscan establecer si tiene responsabilidad en la muerte de la mujer.
Sin embargo, además de su trabajo como chamán, Garreta Chandoy es un hombre polifacético. El indígena, aparte de su lucrativo negocio de la medicina naturista, se interesa en la política, la academia y la defensa de los derechos humanos.
El taita de la comunidad Inga del departamento del Putumayo no ha sido indiferente a los intríngulis de la mecánica electoral. Por ejemplo, en las elecciones al Congreso de la República de marzo de 2002, Garreta Chandoy apoyó económicamente a su hermana María Ernestina, una reconocida académica, en su aspiración de ser elegida como representante a la Cámara por Bogotá.
Según los registros del Fondo Nacional de Financiación de Partidos y Campañas Electorales de la época, el médico indígena hizo un aporte a la campaña de su hermana de $23,5 millones y se convirtió en su mayor financista (ver facsímil). No obstante la inyección de capital, su hermana, que representaba al Movimiento Cívico Independiente, del senador Jairo Clopatofsky, no fue elegida.
Pero el “bichito de la política” seguiría picando al médico indígena. Por esta razón se vinculó al Polo Democrático Alternativo (PDA). Allí, a través de su partido y vinculado a la administración del alcalde mayor de Bogotá Luis Eduardo Garzón, realizó diversas actividades de promoción de la cultura Inga en la Secretaría de Integración Social. Una actividad que replicó en algunas universidades de Bogotá, en donde en alguna ocasión y en nombre de los hospitales del Distrito fue conferencista en el tema de preservación de la vida.
En 2006, las actividades de la familia Chandoy se diversificaron. En representación de la cooperativa de trabajo asociado Indígena Karu Puri Ltda. participaron en una licitación en el Instituto Nacional de Vías (Invías) para hacerles mantenimiento a algunas carreteras en el departamento del Putumayo. No obstante, no fueron elegidos por el Instituto.
Luego, retomaría el interés por los asuntos electorales. En las elecciones del pasado 28 de octubre, el taita Garreta Chandoy volvería a participar como aportante político. Junto a Inaín Castañeda y a otro taita, Óscar Mojomboy, realizó y donó el jingle musical de la campaña a la gobernación del Putumayo del candidato del PDA Miguel Ángel Rubio. Pero éste no resultó elegido en el departamento.
Las cosas no comenzaron bien para el taita Ruber Chamán en 2008 y tendrá que demostrar a la justicia las bondades del yagé y recordar los sinsabores que deja su otra actividad, la política.
El negocio
Además de curar las dolencias de sus pacientes, el médico indígena Ruber Garreta Chandoy, tiene otra satisfacción: los resultados económicos de su labor. Realiza el ritual de toma de yagé los miércoles y viernes. Por su labor cobra, dependiendo del cliente entre $10 y $50 mil. A cada toma de yage asisten en promedio 35 personas. Es decir. que el Chamán por la actividad tiene ingresos mensuales cercanos a los $5millones.
A esta actividad se suman las consultas privadas por las que cobra cerca de $100 mil. A las regiones se desplaza con frecuencia para realizar sus consultas. De igual manera, el chamán tiene clientes en 10 países que buscan sus servicios con frecuencia. Y la venta del yagé también le representa más ingresos a su lucrativa y rentable actividad.