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¿Una mala impresión?

Tres contratos firmados por la Imprenta Nacional, que suman casi $6 mil millones, generan suspicacias.

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Felipe Morales Mogollón
23 de agosto de 2012 - 04:00 a. m.
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La cercanía del actual gerente general de la Imprenta Nacional, Hernán González Pardo, con los representantes legales de la empresa Urbano Express Logística y Mercadeo Limitada, que ha ganado en el último año tres millonarios contratos con la entidad que dirige, ha generado dudas sobre la transparencia de la contratación de esta empresa industrial y comercial del Estado.

Coincidencias en la composición accionaria de empresas de las que Hernán González Pardo y su hermana Patricia formaron parte, las cuales recientemente recibieron el aval para la ejecución de tres contratos, son los motivos de las suspicacias. Pese a estas casualidades, el gerente de la Imprenta Nacional afirma que su influencia en la entrega de los contratos de la entidad es nula, pues él sólo firma los que cuentan con el concepto favorable del comité asesor de contratación, compuesto por la oficina jurídica y las subgerencias administrativa y financiera, comercial, de divulgación y de producción.

La controversia gira alrededor de tres contratos puntuales celebrados entre la Imprenta y la compañía Urbano Express. El primero, por casi $800 millones, firmado el pasado 28 de octubre, tenía como finalidad prestar el servicio de transporte y distribución del Diario Oficial. El segundo, por un valor de $2.418 millones, fue para el almacenamiento, alistamiento, empaque y distribución de textos y maletines que se enviaron a diferentes regiones del país. El tercero, con la misma finalidad, se firmó por $2.743 millones. Sumados, los tres contratos alcanzan casi los $6.000 millones.

La historia de la cercanía entre González Pardo y los actuales propietarios de Urbano Express Logística y Mercadeo Limitada se remonta a hace algo más de 10 años, cuando él ocupaba el cargo de gerente general de Envinet Courier, empresa cuya composición accionaria era compartida por Urbano Express Limitada y Germán Enrique López (actual representante legal de la entidad a la que le adjudicaron los contratos), según consta en la certificación 0002088 de la Cámara de Comercio de Bogotá.

Envinet Courier, de acuerdo con la escritura pública 2.088, fue creada en julio de 1999 como una sociedad entre Juan David Rodríguez y Patricia González Pardo, hermana del actual gerente general de la Imprenta Nacional. Más adelante, de acuerdo con el acta de la junta de socios 003, del 26 de enero del 2000, Hernán González Pardo fue nombrado subgerente y suplente de su hermana en la empresa.

Pero hay otra casualidad. En marzo de 2001, la sociedad Envinet Courier fue absorbida, a través de un acto de sesión de cuotas, por Urbano Express, propiedad de Germán Enrique López, que por medio de su empresa ha resultado beneficiado con los tres contratos que redondean los casi $6.000 millones, cerrando de este modo el círculo de relaciones familiares, de amistad y negocios.

Ante los movimientos en estas empresas y los recientes contratos, el gerente de la Imprenta, Hernán González Pardo, ratificó que no puede influir en el proceso previo a la adjudicación y explicó que los requerimientos de compras son estudiados por los comités jurídico, técnico y comercial. Luego, el requerimiento es publicado en la página web de la entidad por un período mínimo de tres días. Los oferentes entregan sus propuestas en una urna sellada que se ubica en la recepción de la entidad y sobre las que cumplan con la condiciones se presenta un concepto favorable del comité de contratación, momento en el cual pasa a la firma del gerente.

Frente a la relación con el señor Germán Enrique López, gerente de Urbano Express, empresa favorecida con los tres contratos, González Pardo afirmó: “Hace diez o doce años yo no sabía que iba a trabajar en la Imprenta Nacional de Colombia. En ese momento fui representante legal de una empresa de mi hermana, que no tiene nada que ver con quien se ganó el contrato. Él tuvo alguna relación con mi hermana, pero pensar que ese argumento me hubiese motivado a no firmar un contrato o a vetar la empresa, es algo que no tiene sentido”, puntualizó.

Agregó que “si hubiese algún tipo de inhabilidad o ilegalidad, por supuesto que no lo hubiera hecho, pero creo que pensar que si un empresario tuvo una relación con una empresa de mi hermana hace varios años me inhabilita, yo le confieso que no lo entiendo, no lo creo, no lo veo, no sólo desde el punto de vista legal, sino ético”.

Tal como señala González Pardo, la entrega de estos tres contratos posiblemente no representa ningún tipo de ilegalidad o quebrantamiento de las normas. Sin embargo, las coincidencias que se evidencian en este caso de su relación comercial previa con el actual contratista sí parecen dejar una mala impresión.

Por Felipe Morales Mogollón

 

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