7 May 2010 - 12:07 p. m.

Vaticano aceptará dimisión de obispo sospechoso de pederastia

El obispo de Augsburgo, Walter Mixa, es acusado de maltratar a menores en sus tiempos de párroco.

Agencia EFE

El papa Benedicto XVI aceptará el sábado la dimisión del obispo de Augsburgo (Baviera, Alemania) , Walter Mixa, quien puso sus cargos a disposición del Vaticano tras reconocer que maltrató a menores en sus tiempos de párroco y al que ahora se investiga, además, por sospechas de pederastia.

Así lo afirma en su edición de mañana el diario alemán "Die Welt" , según el cual el Vaticano comunicará esta decisión a las 12.00 hora local del sábado (10.00 GMT) , simultáneamente en Roma y en Augsburgo.

Mixa presentó su dimisión en una carta personal al Papa el pasado 21 de abril, tras admitir que efectivamente había maltratado a menores en una residencia infantil de Baviera.

Al revuelo desatado entonces por esa cuestión se suman ahora las investigaciones abiertas por la fiscalía de Ingolstadt por un presunto caso de pederastia.

Una portavoz de ese departamento fiscal comunicó hoy la apertura de diligencias contra el prelado, con lo que confirmaba las informaciones difundidas este viernes por el diario "Augsburger Allgemeine".

Las investigaciones de la fiscalía corresponderían a un caso relativo al periodo 1996-2005, siendo Mixa obispo de la diócesis bávara de Eichstätt.

Mixa desmintió, a través de su abogado, estas revelaciones, que calificó de absolutamente infundadas.

Las nuevas sospechas contra el prelado se suman a los casos de malos tratos, que primero rechazó vehementemente, pero finalmente admitió, después de que varias de sus víctimas presentaran declaraciones juradas en las que le imputaban brutalidad sistemática contra menores.

A raíz de ello, el obispo dirigió una carta personal al Papa y puso a su disposición sus cargos como obispo de Augsburgo y obispo militar del Ejército Federal alemán.

Los casos de malos tratos a menores se remitían a sus tiempos como párroco de Schrobenhausen, en la Alta Baviera, y a los castigos físicos infligidos a los niños de una residencia infantil dependiente de la Iglesia Católica.

Inicialmente, el obispo sólo admitió que había dado algunas bofetadas, mientras sus víctimas afirmaban haber recibido o asistido a palizas brutales a los menores.

El caso de los malos tratos se sumó a los escándalos por pederastia que sacuden a prácticamente todas las diócesis alemanas, especialmente en la católica Baviera, el estado natal del papa Joseph Ratzinger.

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