Otanche, uno de los 15 municipios del occidente de Boyacá que conforman la mayor despensa esmeraldífera del mundo (60% de las esmeraldas que se exportan en el planeta provienen de esta zona), se levantó este viernes más temprano que de costumbre. A las 4:00 a.m., con música y juegos pirotécnicos, sus 11.500 habitantes empezaron a conmemorar el evento que hace 20 años les devolvió la tranquilidad: la firma de un acuerdo de paz entre los zares que controlaban el negocio y que tenían a la región sumida en una cruel guerra verde. Un proceso, liderado por la Iglesia, que no contó con la participación del Estado.
A la plaza central, la de la paz, llamada Pablo Elías Delgadillo, llegaron todos los ‘dones’ que aún quedan vivos: don Pepe Molina, don Gilberto Rincón, don Diosde González y, cómo no, don Víctor Carranza, considerado el zar entre los zares y quien tenía una década de no pisar esta tierra.
El enigmático personaje —al cual no le gusta dar declaraciones a la prensa y pocas veces se deja ver en público— arribó a las 11:30 a.m., cuando un sol sin piedad azotaba el municipio. Entró al parque en medio de un ejército de aproximadamente 30 hombres vestidos de civil que lo custodió y trató de impedir todo el tiempo que se le acercaran los curiosos. Sus simpatizantes lo recibieron con una lluvia de aplausos, que arreció cuando el hombre tomó el micrófono en la tarima: “Hace 20 años iniciamos la tarea de acabar con la violencia que no genera sino más violencia. Unos pocos lo hicimos y hoy el proceso es de todo el occidente de Boyacá. Colombia debería imitarnos”.
Con la mano en el bolsillo, vistiendo camisa rosada, pantalón caqui y sombrero, Carranza le pidió al Gobierno Nacional que “analice nuestra situación y les dé prelación a nuestras obras”. Asimismo, se quejó de los “chismes” que según él le han inventado últimamente: “Están vinculando mi nombre a problemas de tranquilidad en la región. Para los chismes no cuenten conmigo. Yo prometí, y así lo cumpliré, que los problemas los resolveré en una mesa”.
En breves declaraciones a los medios presentes, antes de subir a su camioneta blindada y marcharse, el empresario de las esmeraldas declaró que no sabe nada acerca de la autoría del reciente atentado en su contra. “Todo está en manos de las autoridades. El Presidente dio la orden expresa de investigar eso”. Minutos antes, con una sonrisa, había afirmado: “El negocio de las esmeraldas va bien”.
Durante la celebración, las autoridades locales aprovecharon para pedir la creación de una secretaría de paz para el occidente del departamento. El alcalde Ernesto Moreno Molina recordó a los más de 6.000 muertos que dejaron las tres guerras que, desde 1970, desangraron la región.