Para entonces ya se había transformado en un emblema de la literatura de ciencia ficción y sus ejemplares circulaban por los pasillos de la facultad como un artículo de lujo. Más tarde la revista Time la incluiría entre las 100 mejores novelas en inglés escritas desde 1923.
Zhan Wei Wang / Ciberreportero
Snow Crash es una novela que, una vez leída, se encapsula en la memoria para siempre. Narra la historia de Hiroaki Hiro, un repartidor de pizza en el mundo real que, al conectarse al Metaverso (un mundo virtual), se convierte en un príncipe guerrero. Hiro descubre un buen día la existencia de un poderoso virus informático en el Metaverso. Snow Crash, el virus, es una cortina de bits, un código binario de unos y ceros que se despliegan en blanco sobre fondo negro frente a los ojos de los hackers, quienes bajo ese influjo pierden la noción del tiempo y el espacio.
Stephenson tomó un clásico leitmotiv de la ciencia ficción, la amenaza de la tecnología sobre el hombre, y lo disfrazó de la manera más ingeniosa: los virus informáticos pueden saltar de las máquinas a los cerebros. ¿Quién se atrevería a encender un computador?
Hace unas semanas, por cuenta de una noticia publicada por la revista Wired, Snow Crash regresó a mi memoria. Una vez más la ciencia ficción saltaba a las páginas de actualidad de los periódicos.
Según la revista, durante un foro de opinión sobre epilepsia, alguien insertó imágenes animadas. Las ilustraciones que destellaban y parpadeaban parecían diseñadas para activar la epilepsia en aquellos pacientes fotosensibles que consultan estos foros.
El foro tuvo que cerrar su funcionamiento para depurar los mensajes. Para Wired se trató del primer ataque informático que causa daños personales. Los organizadores del foro aseguraron que, por fortuna, no hubo constancia de que algunos de los usuarios convulsionara, pero sí que varias personas presentaron mareos y dolor de cabeza después de consultar el foro.