Emergentes (XLX)

La Banda del Bisonte

Conformada por tres amigos antioqueños, con una trayectoria de más de siete años, aspira a tomarse nuevos escenarios.

De izquierda a derecha: Daniel Betancur, Miguel Spitaletta y Jerónimo Betancur. / Daniela Franco

Es sábado. Son las tres de la tarde y, como de costumbre, la batería, el bajo, la guitarra eléctrica, los sintetizadores y la voz de tres jóvenes irrumpen en el silencio aparente de una tarde del barrio San Diego de Medellín. La Banda del Bisonte cumple su cita semanal de ensayo en la terraza de la casa de dos de sus integrantes.

“De ahí hemos adquirido esa disciplina musical, los sábados nos dedicamos a componer canciones, a preparar la puesta en escena de los conciertos”, explica Miguel Spitaletta, bajista de la banda.

Él, junto con los hermanos Daniel Betancur, guitarrista, y Jerónimo Betancur, vocalista principal y baterista, conforman esta propuesta de rock alternativo que, inspirados en agrupaciones como Tame Impala, Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, Vampire Weekend, Foo Figthers, buscan un sello propio en cada canción, en cada concierto.

 

“La Banda del Bisonte, dentro de las nuevas propuestas del rock como las de Telebit, y Diamante Eléctrico, no se queda atrás, porque ha logrado una madurez construida durante mucho tiempo para participar junto a esas bandas, que ahora están sacando la cara por Colombia”, explica Spitaletta, quien actualmente está terminando sus estudios en comunicación y aspira a dedicarse a la gestión cultural.

Sus letras están inspiradas en el contexto medellinense, como la canción Siempre fue un vicio, que busca retratar la mirada de ciudad de una prostituta; Rubor cósmico, que cuestiona la superficialidad; Ruido al aire, una exploración onírica de los sonidos de la ciudad; así como sus vivencias personales en Naufragio mental.

Lo inútil es nuestro último sencillo. La persona que quisimos imprimir es alguien que entra en una crisis y que trata de huir de sus problemas, hasta caer en un vacío del que no puede salir. Es una canción que condensa el trabajo de estos años, es como cerrar un ciclo, que se verá reflejado en el primer disco que grabaremos pronto”, explica el baterista, un apasionado por el cine y la música, que actualmente estudia Comunicación Audiovisual y quiere estudiar composición en la Universidad de Antioquia.

Daniel Betancur y Spitaletta, de 24 años, se conocieron desde que tenían cinco años, en unos cursos de extensión de música en la U. de Antioquia. Fruto de su amistad, para el 2010, junto con el baterista, quien actualmente tiene 21 años, formaron Yak, primer nombre de la banda. A pesar de sus diversas ocupaciones e inclinaciones académicas, han logrado enfocar sus intereses particulares hacia la música.

“Yo estudio derecho en la Universidad Autónoma Latinoamericana. Inicialmente pensaba ser juez, aparte de la música, pero con estas nuevas experiencias todo ha ido cambiando y ya no veo eso como una meta, sino que quiero dedicarme a hacer una maestría en propiedad intelectual para vincular el derecho con la música”, explica el hermano mayor de los Betancur.

La Banda del Bisonte, que pretende presentarse en festivales internacionales y nacionales como el Estéreo Picnic, Rock al Parque en Bogotá y el Breakfest, en Medellín, ha compartido su propuesta alternativa en diferentes bares y teatros de la capital antioqueña, como el Matacandelas, el Porfirio Barba Jacob, La Pascasia, Victoria Regia y el Bar Berlín, así como en los municipios aledaños, Itagüí y Bello.

“Nosotros ensayamos tres veces cada semana, antes de cada presentación. Cuando llega ese día, desde las 12:00 m. cuadramos el sonido y ya por la noche, unos cinco o diez minutos antes del concierto, se siente como un vértigo, un susto, qué diría yo, que si uno no siente eso antes de montarse al escenario, es como perderle la gracia a tocar música. Nos dejamos llevar por el momento, interactuamos con el público, y nos contagiamos de su energía cuando canta nuestras canciones”, explica el baterista.

Entendiendo la música como un lenguaje desde el cual pueden transformar lo que ven a través de sus sentidos en notas musicales, se autodenominan, desde hace dos años, La Banda del Bisonte porque ven una clara relación entre la fuerza de la música y la de este animal. “En la familia no ha habido músicos. Cuando se hacían las celebraciones de la abuela ellos tocaban. Siempre han sido muy talentosos porque yo recuerdo que a los 13 o 12 años, ya estaban metidos en la música. Recuerdo que cantaban canciones de Los de Adentro”, explica Osvaldo Ramírez, uno de los más de 50 primos que conforman la familia a la que pertenecen los hermanos Betancur.

Por su parte, Spitaletta, sobrino del reconocido periodista antioqueño Reinaldo Spitaletta, trabaja en la letra de las canciones, primer paso antes de la melodía, que es realizada por ‘El Dani’, mientras que de los sintetizadores se encarga Jero. “Las bandas ahora solo contratan el baterista, o el bajista que necesitan. Pero nosotros no. Vamos más allá de esos esquemas que ahora están inmersos en la música. Nosotros estamos juntos, nos tomamos una cerveza, parchamos, hablamos. Un día que no ensayemos nos ponemos a ver documentales de música, de artistas”, explica el bajista.

Son un poco más de las 8:00 p.m., el ensayo terminó. Pero el encuentro de amigos continúa entre conversaciones, una salida o la concentración en un vídeo. El sello musical que dejaron en ellos los maestros Oquendo y López, en su adolescencia, se renueva y se transforma en cada encuentro.