Cuando un amigo regresa

Con su disco ‘Tener en cuenta’, el argentino está nominado al Premio Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum de Cantautor.

Jamás ha considerado la idea de tener un público. Ese tipo de propiedades no están en la cuenta de Alberto Cortez y, aunque sabe que tiene seguidores en todos los países de habla hispana, no cree que toda esa gente que se le suma cuando se sube en el escenario le pertenezca. Él, sencillamente, responde a los vaivenes de las peticiones de sus fanáticos que quiere escuchar algo y el artista no tiene más remedio que cantarlas, así lo haga con inmenso gusto.

Lo que sí se niega a perder por más de que pasen de voz en voz son sus canciones. “Puede que tenga cuarenta o cien hijos rodando por el mundo, que otros consienten con cariño, esmero y dedicación, pero no por eso soy capaz de dejarlos de reconocer”, comenta el argentino para quien el proceso de composición resulta más que placentero. Para él es más que un deleite el hecho de sentarse, aislarse y tratar de contar de la mejor manera posible la idea que le ha venido a la cabeza. Confiesa que sufre un poco para encontrar la melodía, pero nunca ha sentido que debe cortarse las venas para escribir una canción.

Así ha sido desde la creación de sus primeros registros: Welcome to the Latin Club, Mr. Sucu Sucu y Poemas y canciones, hasta su más reciente álbum Tener en cuenta, que está nominado a los Premios Grammy 2011 en la categoría de Mejor Álbum de Cantautor.

“Me pegué un susto enorme cuando me dijeron que estaba nominado, porque no soy un artista de vender millones de discos, como hay muchos otros grandes músicos que dan megaconciertos. Lo mío es muy sencillo. Me emocioné mucho, pero me pregunté, ¿será posible que haya hecho el mejor disco de cantautor del año? Esa nominación me sacudió el interior”, dice el músico que en Colombia siempre tiene el deber de cantar A mis amigos, mientras que en México la exigencia es con Mi árbol y yo, y en España la canción emblemática es Las albercas.

“Nunca entré en el territorio de lo que se denominó canción de protesta, porque ese movimiento respondía a una determinada ideología y luego propone soluciones, es decir, que se inmiscuye en el trabajo de los políticos porque esa no es una labor que nos corresponda a los artistas. Mi escenario es eso y no será nunca una tribuna”, concluye Alberto Cortez, quien dentro de poco se reencontrará con eso que él se niega a llamar ‘mi público’, pero que desde hace tiempo le pertenece.

Medellín: noviembre 2, Teatro Metropolitano. Cali: noviembre 3, Teatro Jorge Isaacs. Bogotá: noviembre 4 y 5, Teatro Colsubsidio. Informes y boletería: 593 6300 y www.tuboleta.com.

Temas relacionados