El espíritu rebelde del punk, inspiración de moda

Una exposición revela la fuerza creadora y muchas veces autodestructiva de este género musical.

El espíritu rebelde del punk, que tuvo como meca en Nueva York el desaparecido bar CBGB, ha encontrado un nuevo e inusual hogar en esta ciudad ochenta calles más al norte: el museo Metropolitan, que explora esta semana la influencia del movimiento sobr
El espíritu rebelde del punk, que tuvo como meca en Nueva York el desaparecido bar CBGB, ha encontrado un nuevo e inusual hogar en esta ciudad ochenta calles más al norte: el museo Metropolitan, que explora esta semana la influencia del movimiento sobre la alta costura.AFP

Los jóvenes que crearon el punk querían "Anarquía en el Reino Unido" como cantaban los británicos Sex Pistols, pero la exposición que se abre el jueves en el Museo Metropolitano de Nueva York muestra cómo ese movimiento terminó edulcorándose y fue absorbido por la moda.

"Punk: del caos a la costura" es el nombre de la muestra que exhibe la fusión del punk -con un estilo musical primitivo, uso de drogas y consignas anti-establishment-, con el mundo de la moda. (Ver imágenes de la exposición).

La exposición es una verdadera cápsula del tiempo que revela la fuerza creadora y muchas veces autodestructiva de este género musical nacido a mediados de la década de los 70.

Videoclips de Sid Vicious, el bajista de los Sex Pistols muerto por sobredosis en 1979, y otros rockeros de la época se puede ver en continuado en pantallas gigantes. Desde los altoparlantes suenan trozo de canciones de bandas como los extintos neoyorquinos Ramones.

Incluso hay una replica del baño del famoso club neoyorquino CBGB, templo punk que cerró sus puertas en 2006, con el grafiti "DEAD BOYS RULE" (Los Dead Boys mandan", en referencia a esa banda punk estadounidense) y colillas de cigarrillos en el piso.

Pero el auténtico olor y los rebeldes protagonistas de aquellas época están ausentes, porque no encajarían en el museo aunque les dejasen cruzar la puerta.

Aquel bar, fundado en 1973 en el Lower East Side neoyorquino por Hilly Kristal y que cerró en 2006, se convirtió casi sin quererlo en el templo del punk (sus siglas significan Country, Bluegrass y Blues), puesto que dio voz a mitos del género como Los Ramones, Television o Patti Smith.

"Del caos a la cultura" no es sobre el punk revolucionario y sucio, sino sobre el punk bonito, de cómo una corriente contracultural nihilista murió y volvió a la vida en una pasarela.

"El punk era un movimiento de las calles y venía de los jóvenes, era una gran simbiosis entre música y moda, ahora ves menos eso", explica el comisario de la exposición, Andrew Bolton.

La muestra argumenta que el amor del punk por la moda improvisada y de bajo costo -como una camiseta rota o una cadena de baño como alhaja- estaba en sintonía con el modo de trabajo de los diseñadores modernos.

"En un extraño giro del destino, la ética del 'hazlo tu mismo' se ha convertido en el futuro del lema 'no hay futuro'", indican los organizadores de la exposición.

"Mientras la ética del punk parecería no encajar con la ética de la alta costura, ambos están definidos por los mismos impulsos de originalidad e individualidad", agregan.

Un maniquí junto a otro aparecen en las galerías del Metropolitano vistiendo modelos de alta costura inspirados en el punk como un vestido de noche de Versace con grandes alfileres de gancho.

Es que a pesar de todo, el negocio y la moda nunca estuvieron lejos del experimento punk.

En efecto, el legandario empresario Malcolm McLaren considerado por algunos creador del estilo punk, lanzado desde la tienda SEX que tenía en Londres junto con su pareja Vivienne Westwood, quien hoy en día es una famosa diseñadora.

"Yo no me veía a mí misma como una diseñadora de moda sino como alguien que quería confrontar el podrido 'status quo' con la forma en la que me vestía... Eventualmente, esta secuencia de ideas culminó en el punk", dijo la propia Westwood.

Tras una media docena de salas, la exhibición termina del mismo modo en que concluyó en buena parte del punk: en una tienda comercial.

Allí, un punk moderno puede comprar por 565 dólares una camiseta Givenchy impresa con grafitis similares a los del muro del baño del CBGB, o por uns 100 USD una de Vivienne Westwood de color blanco con las palabras "Climate revolution" ("Revolución climática").