Una vorágine de sentimientos y deportes extremos

El domingo se lanzará la tercera temporada de 'Amazing Race' por el canal Space. Harris Whitbeck conduce el ‘reality’ de parajes desafiantes.

Harris Whitbeck fue testigo directo del peor defecto de la humanidad: la guerra. Antes de haber realizado las corresponsalías de CNN en Afganistán e Irak para el servicio en inglés, Whitbeck conoció de primera mano la realidad social, política y económica viajando por toda América Latina y reportando para el canal en español.

Desde hace algún tiempo se dedica a la producción de televisión de entretenimiento y en la actualidad es el CEO de Zodiak Latino, lo que no le impidió embarcarse en un periplo de aventuras al lado de los participantes de Amazing Race, esta vez fuera de los fuegos cruzados.

Dentro de los 11 equipos se encuentran los colombianos Toya Montoya y Juan del Mar (pareja), así como los médicos Felipe Castro y Alejandro Soler (amigos).

El recorrido de la competencia los lleva por lugares inciertos y parajes excitantes que harán poner a prueba la capacidad física y mental de todos para ganar, al final, el premio gordo, US$250 mil, la mayor cantidad de dinero que ofrece un concurso en Latinoamérica. El Espectador entrevistó a Whitbeck en su paso por Bogotá.

¿Qué fue lo que lo hizo aceptar el trabajo de presentador de ‘The Amazing Race’ Latinoamérica?
El reto de hacer algo nuevo. Nunca me había planteado presentar un programa de entretenimiento y me gustó la idea de enfrentarme a algo diferente. Cuando me lo ofrecieron, estaba ya en el momento de transición entre CNN y la productora que monté en sociedad con Zodiak y Juan Maldonado. Tenía el tiempo y se me hizo una buena manera de conocer desde adentro el otro lado de la industria. Si iba a ser productor de programas de entretenimiento, qué mejor manera de aprender sobre esos programas que presentando uno. Fue una oportunidad que vino como anillo al dedo.

¿Qué le implicó estar en esta tercera temporada?
Muchas noches de poco sueño, muchas horas de avión y muchas horas de aprendizaje. En cada temporada he hecho esfuerzos por aprender a presentar este tipo de programas. La energía que se maneja es diferente a la que se usa cuando se presenta un reportaje periodístico. He ido trabajando y explorando eso, descubriendo la relación que tengo con las historias que cuento. En el periodismo no te puedes involucrar con las emociones, mientras que el entretenimiento se alimenta de las emociones. Amazing Race es una mezcla de eso y ha sido un proceso fascinante explorar eso.

¿Cuáles han sido los lugares que más le han impresionado en esta carrera y por qué?
Fue increíble poder estar a pocos metros del Perito Moreno, uno de los glaciares más impresionantes que conozco. Llegar hasta allá fue toda una odisea, porque realizamos un viaje en bus desde Buenos Aires hasta Calafate, en la Patagonia argentina. Hicimos un recorrido de 36 horas por tierra, porque los aeropuertos estaban cerrados debido a la situación de las cenizas volcánicas.

¿Qué ha aprendido de los participantes y de la carrera en sí?
Quizá suene cursi, pero lo más significativo fue ver el nivel de esfuerzo que aplican los participantes para enfrentarse a sus miedos, a sus limitaciones físicas y sobrepasarlas para cumplir sus metas. Eso fue muy inspirador. Amazing Race es un viaje que se da en varias dimensiones: el viaje físico, que te lleva por algunos de los parajes más espectaculares del continente. Pensaba que ya conocía toda América Latina, pero con cada edición de la carrera me doy cuenta de que aún hay mucho por conocer. Por otro lado, está el viaje interno que realizan los participantes. Conforme se intensifica la carrera, se ponen más duras las pruebas, se instala el cansancio físico y mental, y los participantes se van transformando y encontrando en sí mismos habilidades que no sabían que tenían. Es muy rico ser testigo de eso.

Dos de las parejas participantes son colombianos, ¿hay algo que usted considera que los identifique en su nacionalidad?
Su amor por su país. Impresionante el nacionalismo de los colombianos. Los dos equipos acordaron desde el principio ayudarse para asegurar que por lo menos un equipo colombiano llegara a la final. No le voy a decir si lo lograron, pero me impresionó ese sentido de solidaridad con su bandera.

¿Cuál es el gran acierto de ‘The Amazing Race Latinoamérica’?
Es mezclar un gran viaje por América Latina con la emoción del deporte extremo y la vorágine de sentimientos que se da entre las parejas concursantes que tienen que lidiar con situaciones extremas y grandes presiones trabajando en equipo. Es un programa que permite que el televidente se meta de lleno en la experiencia y se identifique con los participantes.

¿Hay algo que extrañe de sus tiempos como reportero?
La verdad, no. Sigo comunicando, sigo siendo periodista. El ser reportero y corresponsal de guerra fue una etapa crucial en mi vida. Me marcó positivamente como profesional y ser humano. Aprendí a ver lo mejor y lo peor de la gente, fui testigo de la humanidad en su máxima expresión. Eso me dejó lecciones importantísimas. Siento que ahora mi papel es utilizar mis habilidades como comunicador de otra manera. En Guatemala sigo haciendo un programa de periodismo, pero menos ortodoxo que el que practicaba en CNN. Entrémosle a guate es un programa de periodismo activista y comunitario donde buscamos a personas que están reaccionando a la falta de respuesta de las instituciones para resolver los problemas de sus comunidades. Es un programa de denuncia, pero desde un punto de vista fresco y muy pragmático.

¿Qué fue lo más complicado que le tocó vivir en su vida de periodista?
La verdad, nada fue muy complicado. Sí hubo mucho viaje, mucha distancia, mucha ausencia de momentos importantes de familia y amigos, mucho sacrificio personal, pero nunca lo he visto como algo complicado. Soy muy apasionado por lo que hago y el periodismo sólo se puede practicar con pasión. Los momentos difíciles, el peligro y el dolor ante el dolor ajeno eran parte del trabajo. Lo asimilé escribiendo e informando, sabiendo que de alguna manera con mi trabajo estaba contribuyendo.

¿Cuál siente que ha sido su mayor logro en el periodismo?
Me enorgullece que haya estudiantes de periodismo en Guatemala y otros países de América Latina que me han escrito para decirme que decidieron seguir esa carrera porque los inspiré con mi trabajo. Fundé una beca de periodismo en la Universidad Rafael Landívar en Guatemala y ya salió la primera profesional que está ejerciendo en ese país. Eso para mí es mi mayor logro.

Ahora es productor de televisión. ¿Qué es lo que más aprecia de esta relativa nueva faceta?
Me encanta tener la oportunidad de ser muy creativo. Esta nueva faceta me está obligando a descubrir nuevas habilidades en mí. Tengo que ser empresario, administrador, estratega y creativo. Es un reto grande, pero que me satisface mucho porque me permite conocerme más.

Guatemalteco y americano, ¿qué tanto tiene de las dos nacionalidades? ¿En qué se evidencia?
Siempre digo que soy guatemalteco disfrazado de americano. Mi sensibilidad es guatemalteca, mi practicidad es americana. Nací y crecí en una familia totalmente bicultural. Me gusta pensar que tengo para escoger lo mejor de las dos culturas y aplicarlo para ser lo mejor posible.

Por el canal Space, el domingo 25 de septiembre, a las 7:00 p.m.