4 Aug 2013 - 9:00 p. m.

Cambio climático provocaría un mundo más violento

Un estudio plantea que el incremento de lluvias y sequías aumentaría en un 14% el riesgo de paros o guerras civiles. El Instituto de Investigación para la Paz de Oslo desacredita esa tesis.

Redacción Vivir

El cambio climático no sólo es responsable de desastres naturales. Ahora, según científicos de las universidades de Princeton y California, el aumento de las lluvias y de las olas de calor también serían causantes de un incremento en los niveles de violencia.

El estudio, publicado en la revista Science, muestra que incluso pequeños cambios en la temperatura y la precipitación crean un mayor riesgo de conflictos personales y de levantamientos sociales en todas las comunidades, independientemente de su riqueza o estabilidad.

Los expertos hallaron que una desviación de 1 en los niveles locales de variación del calor o la lluvia aumenta en un 14% el riesgo de paros, guerras civiles o conflictos étnicos (algo así como incrementar la temperatura de un país africano en 0,4ºC) . De otro lado, hay un 4% más de probabilidad de que un aumento similar en calor y precipitación eleve el número de episodios de violación, asesinato o asalto de persona a persona.

La investigación también alerta que con un incremento de 2 grados centígrados en la temperatura hacia 2050, como lo pronosticó el Banco Mundial en noviembre del año pasado, la situación sociopolítica podría llegar a niveles extremos. Un escenario como el que se espera en unos 40 años dilataría en un 15% el número de crímenes individuales y en un 50% los conflictos grupales en algunas regiones del mundo.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron durante un año y medio 60 estudios de varias disciplinas, como la arqueología, la criminología, la economía y la psicología, que han explorado la conexión entre clima y violencia entre el año 10.000 antes de Cristo y el presente. El estudio incluyó categorías de conflicto, violencia personal y crimen, entre ellas la violencia doméstica, las violaciones, las guerras civiles, las protestas y las invasiones de tierras.

Por ejemplo, momentos de clima extremo coincidían con incidentes violentos en India y Australia, con más asaltos y asesinatos en EE.UU. y Tanzania, mayor violencia étnica en Europa y el sudeste asiático, invasiones de tierra en Brasil y uso de la fuerza policial en Holanda.

“Sabemos que el clima afecta las condiciones económicas en todo el mundo, principalmente en las zonas agrarias”, dijo Marshall Burke, de la Universidad de California, y agregó que la desigualdad en el acceso a la tierra y la consecuente pobreza serían motivadores de los levantamientos sociales: “encontramos muchas evidencias de que los cambios en las condiciones económicas afectan las decisiones de las personas sobre si unirse o no a una rebelión, por ejemplo”.

Para algunos estas conclusiones despiertan sospechas. Según Halvard Buhaug, del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, los conflictos no están vinculados con el clima, sino a factores como la proximidad de fronteras internacionales y el crecimiento poblacional. “La declaración de un vínculo causal entre clima y conflictos no está justificada por el análisis empírico que proponen”, dijo, y agregó: “me sorprendió no ver ni una sola referencia a un conflicto del mundo real que hubiera ocurrido en presencia de los extremos climáticos observados”.

Al respecto de las críticas, Solomon Hsiang, director de la polémica investigación, advierte que “seremos cuidadosos. No podemos atribuir cada incidente al clima”. Sin embargo, se defiende diciendo que la ciencia ha desestimado los análisis individuales que se han hecho entre clima y conflictos humanos, “pero al sumarlos la evidencia es muy clara”.

La teoría de Hsiang ya había sido expuesta en el pasado. Un artículo de 2009 en The New York Times, expone que entre julio y septiembre de ese año hubo más crímenes que en cualquier otro período del año como consecuencia del verano. “Con el aumento de las temperaturas, Nueva York se convierte en un lugar más letal”. Asimismo, la ONU llamó en 2007 al conflicto de Darfur, en Sudán, la primera guerra contra el cambio climático: “Una disminución en las lluvias de hasta el 30% y la evaporación de los pozos de agua amenazaron con reavivar la guerra de medio siglo entre el norte y el sur de Sudán”.

El siguiente paso de esta investigación es comprender las razones por las cuales sucede ese incremento de la violencia. Las pistas, según Marshall Burke, podrían tener una base psicológica, ya que existen estudios que sugieren que el calor lleva a que las personas sean más proclives a la agresión.

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