Cinco ideas de regalos sostenibles para Navidad

Noticias destacadas de Ambiente

Esta puede ser una época compleja para el medioambiente, pues varios de los objetos que la gente usualmente regala tienen un impacto negativo en el Planeta. Acá una serie de posibles regalos navideños para actuar en sintonía con la naturaleza.

Este año, sin lugar a dudas, nos ha recordado que somos parte de la naturaleza, que estamos inmersos en un sistema de vida que no puede funcionar en desequilibrio y que cada una de nuestras acciones, empezando por la manera en la que consumimos, tienen un efecto (a veces imperceptible en el corto plazo) sobre el Planeta.

2020 nos ha demostrado que al alterar los bosques destruimos barreras naturales contra enfermedades zoonóticas (aquellas que pasan de animales a humanos, como el Covid-19); que con nuestra intervención desmedida en los ecosistemas hemos reducido a mínimos los hogares de la vida silvestre; y que los productos desechables, que adquirimos sin pensar a dónde van, pueden terminar rápidamente en el mar.

Estas cinco ideas de regalos sostenibles pueden ser un buen punto de partida:

1. Adopte un elefante, una tortuga marina, un jaguar o un oso de anteojos

Por estos días, WWF Colombia presentó una campaña para adoptar simbólicamente una especie en peligro de extinción y hacer de esta fecha un motivo para ayudar a conservar la biodiversidad del Planeta. La idea es que, en vez de las compras navideñas tradicionales, quienes adopten estas especies hagan un aporte monetario (mínimo de 40.000 pesos mensuales o 100.000 pesos si es de única vez) para financiar programas como el monitoreo con cámaras trampa y las capacitaciones comunitarias locales que mejoran los índices de conservación de estos animales.

La donación incluye un certificado digital que se puede poner a nombre de la persona a la que se le quiera regalar, y enviárselo. En la página web de WWF está disponible la campaña o, directamente, en esta URL: https://donacion.wwf.org.co/adopta

Adquiera una guía para salvar el Planeta

Una de las cosas más difíciles de hacer cambios en los hábitos para el beneficio de nuestro entorno es empezar. Y una de las razones por las que esto sucede es porque no sabemos cuál camino tomar. Pero el libro 10 pasos para alinear la cabeza y el corazón y salvar el planeta, de Mariana Matija, es un manual infaltable para quienes quieren reducir su impacto ambiental porque, más que enumerar acciones puntuales que se deben implementar en el día a día para ser un “ambientalista perfecto”, invita a hacer exploraciones de conceptos como la sostenibilidad; pone los reflectores sobre distintas conexiones que existen entre las distintas facetas de la crisis climática; propone algunas ideas para no desanimarse ante los efectos dolorosos de la situación actual del Planeta; y destaca el activismo como una herramienta para seguir sumando esfuerzos individuales al movimiento colectivo por el equilibrio de la naturaleza.

Bonus: Mariana reconoce que el proceso de producción de este libro, que además de textos contiene magníficas ilustraciones, hay un impacto ambiental, “porque es imposible existir y crear en este ´Planeta sin dejar una huella”, pero también aclara que al hacerlo, sus intenciones estuvieron puestas en que la huella intangible de sus ideas resultara más positiva que la ambiental.

3. Apuéstele a un emprendimiento que reutilice el plástico

¿Qué hacer con los residuos plásticos en sus distintas categorías? Esa ha sido una preocupación de distintas marcas, que han encontrado en estos un insumo para emprender. Es el caso de Maraka, que crea distintos productos tejidos, como mochilas y accesorios, usando bolsas plásticas recuperadas en el departamento de Arauca, y ofrece tapabocas inclusivos con lámina de PET; y de Seakyatproject, una propuesta que nació en San Andrés para utilizar el polipropileno (PP) en la fabricación de elementos como macetas, alfombrillas para mouse y portavasos.

También, lo han hecho emprendimientos como INDUECON, una propuesta que tuvo origen en Palmira (Valle del Cauca) y que implementa plásticos flexibles para en la elaboración de mobiliario de hogar, como organizadores, composteras y repisas; y Nuquí Project, que ofrece gafas fabricadas con plástico recuperado del Océano Pacífico, específicamente en el área de Nuquí (Chocó).

4. Visite La Tiendita, un lugar para comprar con significado

“Esta Tiendita de consumo responsable es un espacio dedicado a las personas que ven en el emprendimiento un camino para cuidar esta tierrita y la vida que habita en ella”, dice la bienvenida de La Tiendita, un portal que recoge 60 propuestas en líneas como alimentos y bebidas, cosmética natural, educación transformadora, hogar, salud y bienestar y turismo responsable.

Además de que todas las iniciativas se han desarrollado con base en distintos Objetivos de Desarrollo Sostenible y muchas de ellas tienen el sello #ChaoPlásticoDesechable, que hace un reconocimiento a los emprendedores que ponen en marcha acciones concretas y están trabajando por reducir el consumo y producción de plásticos de un solo uso (apoyado por la Fundación Marviva), hay una sección especial llamada #DeManosQueHacenPaz, compuesta por 21 proyectos de reconciliación liderados por personas en proceso de reincorporación, población civil afectada por el conflicto armado, y personas relacionadas con las Fuerzas Militares de Colombia.

5. Un paseo por destinos sostenibles

Si no está buscando un regalo convencional navideño, sino más bien una experiencia, le recomendamos algunas reservas naturales como El Encanto de Guanapalo, ubicada a 110 km de Yopal (Casanare), que se dedica a la promoción de un turismo enfocado en la conservación de la riqueza natural de la Orinoquia y de la cultura llanera. Allí es posible hacer cabalgatas diurnas y nocturnas; avistamientos de aves y de vida silvestre; noches de mitos, cuentos y leyendas; cantos de vaquería; y recorridos en curiara (balsa) o en bicicleta.

También, la Reserva Natural Rancho Camaná, ubicada en el municipio de Restrepo (Meta), que atrae a visitantes interesados en hacer aviturismo y recorridos ecológicos. Para comodidad de los visitantes, esta reserva tiene un ecohotel certificado y una oferta gastronómica basada en la producción de alimentos propia.

Y la Reserva Natural Monte Verde, ubicada en el municipio de Arcabuco (Boyacá) —en la ladera del Santuario de Flora y Fauna Iguaque—, que tiene actividades de granja como la producción de quesos, la siembra de una huerta orgánica y plantas medicinales, y un vivero para tomates cherry. También, ofrece avistamiento de aves y caminatas por senderos interpretativos que llevan hasta bosques nativos y un santuario de abejas.

Más allá de que siga o no estas recomendaciones exactas, esta temporada es la oportunidad perfecta para pensar en el origen de lo que consumimos. Solo así cada quien sabrá qué huella ecológica hay detrás de sus elecciones. Por ejemplo, si quiere regalar un objeto de madera, tenga en cuenta que la tala ilegal representa aproximadamente el 10% de la deforestación en Colombia, y que cerca del 47% de la producción de madera en el país que proviene de bosques naturales tiene un origen clandestino. Por lo tanto, una acción responsable es verificar que el origen de la madera sea legal (aquí una herramienta para hacerlo). Con ese mismo cuidado es posible elegir cualquier producto o servicio en Navidad. Solo es cuestión de investigar.

Comparte en redes: