15 May 2021 - 12:59 a. m.

En Colombia hay menos cóndores de los que pensamos

Durante la actividad, que duró tres días y se llevó a cabo en febrero, se registraron 63 cóndores. En el censo participaron 207 voluntarios en 84 puntos en el país.

Es probable que el país cuente con menos cóndores de los que se pensaba. Ésta es una de las conclusiones del Primer Censo Nacional de Cóndor Andino, en el que se  registraron  por  lo  menos  63 cóndores  a  lo  largo  y  ancho del territorio nacional. En  el  censo,  que se  llevó  a  cabo  entre  el  15  y  el  17  de  febrero,  participaron  207 personas  voluntarias,  después  de  recibir  capacitaciones  virtuales,  con  el  apoyo  de organizaciones como la Fundación Neotropical, Parques Nacionales, WCS y WWF, entre otras.

La observación se hizo desde 84 puntos en todo el país, ubicados en la Sierra Nevada  de  Santa  Marta  y  sus  estribaciones,  la  Serranía  del  Perijá,  en  páramos  de  los Andes  Nororientales  (Santander,  Norte  de  Santander  y  Boyacá,  incluido  el  Parque Nacional  Natural  el  Cocuy),  el  Corredor  Guantiva -La  Rusia,  los  páramos  de  la  zona centro,  el  Parque  Nacional  Natural  Los  Nevados,  Parque  Nacional  Natural  Puracé  y  el Resguardo Indígena Chiles, en inmediaciones con Ecuador.

Los primeros resultados de esta actividad señalan la presencia de al menos 63  cóndores  en  el  país,  avistados  en  44  de  los  84  puntos  dispuestos,  y  una tendencia leve a favor de los machos. Por cada hembra hay 1.3 especímenes del sexo opuesto, lo que calificaron los expertos como una proporción relativamente balanceada.

En  cuanto  a  la  edad, hay  más  cóndores  adultos  que  inmaduros,  pues  por  cada adulto se registraron 0.43 jóvenes. Estos datos generan una primera alerta por la aparente baja presencia de individuos inmaduros (subadultos y juveniles) en las poblaciones, lo que podría afectar los ciclos reproductivos.  Con respecto a las zonas de avistamiento, la mayor cantidad de registros se realizó en la región de los Andes Nororientales y, en segundo lugar, en el Caribe. En la  zona  centro  del  país  no  se  registró  ningún  cóndor,  pese  a  tener varios  puntos  de monitoreo.

¿Cómo se realizó el censo? La  metodología  utilizada  fue  la  de  censo  simultáneo que  consiste  en  un  gran número  de  observadores  (en  este  caso  capacitados  previamente  en  línea)  ubicados  en diferentes partes del país registrando simultáneamente la cantidad de cóndores avistados en cada uno de los puntos. Además, trataron de identificar el sexo y la categoría de edad de cada uno de los individuos.  Con ello, se pretende generar información actualizada sobre el estado de sus poblaciones en Colombia y así orientar estrategias que faciliten su conservación.

Fausto  Sáenz,  director  científico  de  la  Fundación  Neotropical,  una  de  las organizaciones que lideraron el censo, señaló que “el censo nacional de cóndor andino  es  la  primera  iniciativa  que  permite  integrar  la  participación  de comunidades rurales, indígenas y observadores de aves expertos en torno al registro  de  información  poblacional  relevante  para  la  conservación  de  una especie amenazada.

Los resultados nos permiten comprender la tendencia poblacional de esta especie y la necesidad de continuar con los censos en el futuro para poder contar con información actualizada que sea útil para orientar  estrategias y acciones  efectivas para conservar a largo plazo al cóndor  andino. La institucionalización  de  esta iniciativa, haciendo  de  ella  más  que  un  ejercicio  voluntario  de  unas  pocas organizaciones, y con una  plataforma en  la que puedan  reposar  los  datos e irse actualizando, robustecería mucho el ejercicio y garantizaría que cada vez sea más pertinente para las estrategias de conservación del cóndor”.

De  acuerdo  con Carlos  Mauricio  Herrera, Especialista  en  Áreas  Protegidas  y estrategias de conservación de WWF Colombia, “aunque estos resultados deben ser contrastados con nuevos censos, la posible disminución de la especie tiene que ser  revertida  a  través  de  estrategiasy  acciones  puntuales  entre  diferentes organizaciones y entidades para mejorarla condición de esta especie tan importante para el país”. La mayoría de los avistamientos durante el censo se registraron en áreas protegidas o en zonas muy cercanas.

Por lo tanto,”nos  están  demostrando  que  los  esfuerzos  de conservación que se adelantan en estos sitios sí están sirviendo para el mantenimiento de las  especies  y  tendrían  que  ser  tenidos  en  cuenta  en  el  fortalecimiento  y  las  estrategias que se implementen para la conservación del cóndor”, agregó Herrera.

Cóndores reintroducidos Otro asunto de interés para los expertos y participantes del censo fue la identificación de cóndores  que  estaban  en  cautiverio  y  que,  posteriormente,  han  sido  liberados  en  sus hábitats. En esta tarea, solo se avistaron 9especímenes en el Parque Nacional Natural Puracé  y  el  Parque  Nacional  Natural  de  Los  Nevados.

Se  cree  que muchos de los 71 cóndores reintroducidos desde finales de los ochentas en Colombia han perdido la marquilla que los identificaba. El último dato sobre ellos es del 2010, año en el que   se   confirmó   la   supervivencia   de   39. Esto   evidencia   el   gran   vacío   de información que hay con relación a la población reintroducida.

Durante el censo, se observaron comportamientos reproductivos en la Serranía del Perijá que podrían indicar un nido activo en la zona. De ser cierto, el hallazgo permitirá ahondar  en  el  conocimiento  de  la  biología  reproductiva  de  la  especie.  Asimismo, se identificaron dos parejas de cóndores en el Parque Nacional Natural Los Nevados; en el pasado se había contado solo una.

El censo fue un proyecto voluntario con una importante participación de las comunidades locales y, en general, de la ciudadanía. “Es la primera iniciativa de este tipo y más con una especie con alta capacidad de movimiento como el cóndor, y contar con la ciudadanía es necesario para generar datos que nos indiquen esas tendencias poblacionales”, afirmó Fausto  Sáenz. Especialmente,  resaltó la labor de las comunidades  indígenas que fueron claves en la recopilación de datos y la identificación de los puntos de observación. La  Fundación  Neotropical,  Parques  Nacionales   Naturales de Colombia,   WCS,  la Fundación  Hidrobiológica George  Dahl  y WWF lideraron  la  iniciativa  con  apoyo  de diversas  instituciones  como  las Corporaciones  Autónomas    Regionales    (CAS, CORPOCALDAS, CORPONARIÑO, CORPOCESAR, CORPOGUAVIO, CDMB, CORPOBOYACA), la Gobernación de Santander, el Instituto de Investigación Alexander Von  Humboldt,  el  Instituto  de  Ciencias  Naturales  de  la  Universidad  Nacional,  la Pontificia  Universidad  Javeriana, y  la  Universidad  del  Magdalena.

A ellas se sumaron otras organizaciones no gubernamentales como The Peregrine Fund, Fundación Cóndor Andino Ecuador, ProCAT, la Fundación BioInn, la Sociedad Ornitológica del Nororiente Andino y la Asociación Colombiana de Ornitología, entre otras.

Testimonios “Para nuestras comunidades indígenas el cóndor andino, es el guardián de la montaña, ave insignia de Colombia. Fue muy especial participar en el primer censo nacional, una experiencia significativa, que me motiva a la conservación de esta ave sagrada, y como habitante de la sierra Nevada de Santa Marta, me siento en la necesidad de promover y resguardar su existencia”.

Tony Cala, observador de Aves de San Pedro de la Sierra, Sierra Nevada de Santa Marta. “Esta   gran   iniciativa   de   seguimiento   de   nuestro   Cóndor   Andino   contó   con   la participación  de  observadores  voluntarios  de  Nariño,  y  desde  Boyacá,  el  apoyo  de Corpoboyacá durante el desplazamiento hacia los puntos de observación. Las jornadas permitieron estimar la cantidad de individuos, su comportamiento, sitios de nidación, percha y/o refugio.  Seguir  conociendo  de  cerca  de  una  especie  sombrilla  como  lo  es Vultur gryphus, es importante para continuar con los procesos de conservación, de toda la  biota  que  se  encuentran  bajo  su  vuelo. Lorena Martínez, observadora en el municipio de Jericó, Boyacá

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