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24 Nov 2021 - 10:51 p. m.

Greenpeace alerta de la llegada de balsas de mineros al Amazonas de Brasil

Al parecer, el rumor de un nuevo hallazgo de oro motivó a cientos de mineros a llegar a la zona.
Decenas de embarcaciones de dragado tripuladas por mineros ilegales navegan en busca de oro por el río Madeira, uno de los principales de la Amazonía.
Decenas de embarcaciones de dragado tripuladas por mineros ilegales navegan en busca de oro por el río Madeira, uno de los principales de la Amazonía.
Foto: BRUNO KELLY

La filial brasileña de la organización ecologista Greenpeace denunció en las últimas horas el recorrido de cientos de balsas por el río Madeira, uno de los más importantes de la Amazonía brasileña, hacia la comunidad de Rosarinho, en la ciudad de Autazes, a poco más de 110 kilómetros de Manaos, la capital del estado Amazonas de Brasil. Cientos de mineros a bordo se vieron atraídos por un supuesto hallazgo reciente de oro, que Greenpeace tacha de rumor.

“El atípico movimiento llamó la atención de la población local y mostró cómo los mineros operan en el lecho del río Madeira, sin ningún tipo de inconveniente ni discreción, explotando ilegalmente el oro sin que las autoridades tomen medidas”, denunció la organización que dice haber sobrevolado la zona el pasado martes 23 de noviembre. Las imágenes muestran a decenas de embarcaciones detenidas unas junto a otras.

“Verificamos que las embarcaciones están efectivamente trabajando en el lecho del río Madeira, extrayendo oro en una región ubicada entre las ciudades de Autazes y Nova Olinda do Norte”, señaló en un comunicado. La organización agrega que los mineros provienen de ciudades como Humaitá, de la región sur de Amazonas, donde el garimpo (como se conoce en Brasil a la minería ilegal), “ha estado operando masivamente durante muchos años; y cuenta con el apoyo de empresarios y políticos”.

“Lo que vemos es el desarrollo de un crimen que tiene lugar a la luz del día, sin la menor restricción. Todo esto, por supuesto, está avalado por el presidente Bolsonaro, quien da licencia política y moral para que los mineros actúen de esta manera. Al debilitar la inspección ambiental, Bolsonaro deja espacio para que suceda este tipo de cosas. Esta invasión de buscadores (de oro) es otro ejemplo de que el Amazonas se deja a su suerte. Pero no podemos quedarnos callados, necesitamos interrumpir el ciclo de esta economía de destrucción”, dijo Danicley de Aguiar, vocero de Greenpeace Brasil.

Según informa la agencia AFP, las autoridades han señalado que están al tanto e investigan las causas. La Policía Federal, al parecer, estaría preparando un operativo para frenar las más de 300 embarcaciones, que Greenpeace estima en un mayor número. La situación, dice la ONG, es “de pánico y horror para todos los que conocen el poder destructivo que tienen las actividades mineras en los ríos del Amazonas”.

La minería y la deforestación son dos de los peligros más grandes que amenazan al Amazonas. La deforestación en la selva de esa región en Brasil, por ejemplo, se disparó un 22 por ciento en un año al nivel más alto desde 2006, según el informe anual del gobierno.

La agencia de investigación espacial de Brasil (INPE) dijo a mediados de noviembre que el país había registrado 13,235 kilómetros cuadrados (5,110 millas cuadradas) de deforestación en la selva tropical más grande del mundo en sus datos satelitales PRODES, un área casi 17 veces el tamaño de la ciudad de Nueva York.

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