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		<title><![CDATA[El Espectador - Google Discover - ]]></title>
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		<description><![CDATA[Últimos contenidos seleccionados de El Espectador para Google Discover sobre .]]></description>
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			<title><![CDATA[Los perfiles de Londoño: Messi, o las grietas del espacio-tiempo]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Julio César Londoño]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Messi no repetía jugada. Repetía una idea sencilla: encontrar el espacio que los demás no habían visto. O inventarlo: Julio César Londoño]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:16:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Durante once segundos, el fútbol dejó de ser un juego de veintidós personas. Fue un hombre contra el espacio, y el espacio perdió.</p>



<figure class="size-large"><img height="683" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/AmistosoInternacionalArgentinaBenn0_3fd029.jpg?quality=60&amp;w=1024" alt="AME3482. BUENOS AIRES (ARGENTINA), 06/10/2026.- Lionel Messi de Argentina saluda este martes, previo a un partido amistoso internacional entre Argentina y Benín en el estadio Monumental, en Buenos Aires (Argentina). Parece la previa de una final de Mundial: bombos, banderas gigantes y miles de camisetas con el 10 en la espalda. Pero la marea albiceleste que llega este martes al Monumental lo hace con una profunda tristeza, para presenciar un partido que nunca quiso ver: la despedida de Messi. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni
Lionel Messi saluda  en el previo al partido amistoso internacional entre Argentina y Benín en el estadio Monumental, en Buenos Aires, donde el astro se despidió de la Selección Nacional. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni" class="wp-image-5248960" /><figcaption>Lionel Messi saluda  en el previo al partido amistoso internacional entre Argentina y Benín en el estadio Monumental, en Buenos Aires, donde el astro se despidió de la Selección Nacional. EFE/ Juan Ignacio Roncoroni</figcaption></figure>



<p></p>



<p>Lionel Messi nació en Rosario en 1987, cuando el fútbol argentino producía ídolos que hablaban como políticos, actuaban como revolucionarios y terminaban viviendo como emperadores. Messi salió distinto. No parece un caudillo, no tiene vocación de tribuno y siempre parece incómodo con esa obligación absurda de opinar sobre lo divino y lo humano que les endilgamos a los futbolistas famosos.</p>



<p>Su biografía comienza con una desventaja: era muy bajito. A los nueve años medía 1,27 metros y su glándula pituitaria producía muy poca somatotropina, la hormona responsable del crecimiento de los huesos, de los músculos y de otros tejidos durante la infancia y la adolescencia. El diagnóstico era una amenaza seria para un niño que solo quería jugar fútbol. El tratamiento costaba alrededor de mil dólares mensuales y la familia no tenía como costearlo. El endocrinólogo Diego Schwarzstein, que lo atendió en Rosario, recordaría después que el muchacho tenía una sola preocupación: quería crecer para jugar. La frase tiene algo de fábula. No quería crecer para ser alto, ni para gustarles a las muchachas, ni para imponerse a sus compañeros. Quería crecer para jugar. La naturaleza le había puesto una condición y el muchacho decidió discutirla con la pelota.</p>



<p>Messi jugaba en las inferiores de Newell's. Allí lo llamaban «La Pulga», una burla cariñosa que terminó convertida en marca planetaria. Era pequeño, pero no frágil. En las canchas de Rosario aprendió algo que después sería decisivo: el cuerpo puede ser una desventaja si se lo compara con la talla estándar pero puede convertirse en ventaja si se lo utiliza de otra manera. Su bajo centro de gravedad le permitía Messi vencer la inercia, cambiar la dirección de la carrera de manera súbita sin perder el equilibrio. Parecía caer y no caía. Se inclinaba hacia un lado y salía por el otro. Los defensores, que eran más altos, más fuertes y e incluso más rápidos, tenían que perseguir a un jugador cuya principal virtud consistía precisamente en burlar la lógica del perseguidor. ¡Y de la física!</p>



<p>A los trece años se marchó a Barcelona. La escena contiene una crueldad que suele olvidarse: fue un niño que tuvo que dejar Rosario, sus amigos, su escuela y su mundo porque un club europeo podía pagar las inyecciones que necesita para crecer. El Barça le ofreció fútbol y tratamiento. La familia aceptó y comenzó una de las transformaciones más extraordinarias de la historia del deporte. El niño que necesitaba ayuda para crecer terminó potenciando a uno de los clubes más grandes del mundo. A un país: buena parte del poderío del futbol español actual se debe a la influencia de la llave Messi-Guardiola, que implantó en el estilo español conceptos como la presión alta, las triangulaciones rápidas (el tiki-taka) y la creatividad en espacios reducidos. El bloque joven de España, futbolistas determinantes como Pedri, Gavi, Dani Olmo, Pau Cubarsí o Eric García pasaron por las inferiores del Barcelona e incluso entrenaron, siendo apenas unos críos, con Messi.</p>



<p>Hay futbolistas que dominan una habilidad. Messi parece haber descubierto las fisuras de las leyes físicas. Se mueve como si descubriera grietas invisibles en el espacio-tiempo, como si pasara de una dimensión a otra por los famosos «agujeros» de la física moderna. La pelota se comporta como una extensión de su pie. El regate de Messi cortocircuita las neuronas de los mejores marcadores del mundo. Los defensas esperan una maniobra. Messi inventa otra. Esperan velocidad. Messi frena. Esperan que frene y enganche. Messi acelera. En el instante en que el defensor decide qué hacer, Messi ya está haciendo otra cosa.</p>



<p>El 18 de abril de 2007 ocurrió uno de esos sucesos que el fútbol produce muy pocas veces. Barcelona jugaba contra el Getafe en el Camp Nou, por las semifinales de la Copa del Rey. Xavi Hernández había puesto al Barça en ventaja. En el minuto 28 recibió Messi la pelota de Xavi, todavía en campo propio. Aquí comienza la película. Messi avanzó y se encontró con Nacho. No lo atropelló: lo esquivó. Después apareció Paredes. Otro recorte. Otro defensor fuera de escena. Messi siguió corriendo con la pelota pegada al pie izquierdo, como si la llevara dentro del cuerpo. En el borde del área aparecieron Alexis y Belenguer, dos hombres que pensaron que aquella carrera tenía remedio. No lo tenía. Messi quebró a Alexis, luego a Belenguer y entró al área. El arquero Luis García salió a cerrarle el camino. Messi amagó hacia un lado, lo dejó pasar y, ya sin portero, aunque todavía con Cortés intentando tapar el remate, cruzó la pelota con la derecha. Gol. ¡Golazo! Vea el gol aquí:</p>


		<figure class="VideoYoutube">
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		</figure>
		


<p></p>



<p>Habían pasado once segundos. Había recorrido 62 metros. Había dejado atrás a cinco jugadores. El Camp Nou se levantó como si hubiera recibido una descarga eléctrica. La comparación con Maradona fue inmediata porque veintiún años antes Diego había marcado contra Inglaterra, en México, un gol que parecía irrepetible. Messi acababa de hacer algo idéntico: arrancar desde atrás, superar a cinco rivales y terminar la jugada driblando al arquero. Las dos carreras duraron casi lo mismo: 11 segundos la de Maradona y 11,6 la de Messi. Ambos dejaron atrás a cinco adversarios. Ambos parecían hechizados, pero había una diferencia: veintiún años atrás había más espacio, se corría mucho menos, la distancia entre los marcadores era más amplia.</p>



<p>Messi fue creciendo y el Barcelona cambió con él. Con Pep Guardiola cuajó un equipo que parecía un mecanismo de precisión. Xavi Hernández administraba los tiempos. Andrés Iniesta encontraba espacios donde no los había. Sergio Busquets parecía jugar con un segundo de anticipación. Dani Alves abría la banda. Samuel Eto'o aportaba profundidad, verticalidad. Y Messi estaba en todas partes. No era exactamente delantero. Tampoco mediocampista. No tenía un territorio fijo porque su territorio era el lugar donde estuviera la pelota. Guardiola tuvo la inteligencia de no corregir esa anomalía: la convirtió en parte del sistema. El famoso «falso nueve» fue, en realidad, una concesión a la naturaleza de Messi: si el hombre no cabe en una posición, que sea la posición la que desaparezca. Entonces el fútbol se volvió geometría. Xavi tocaba. Iniesta devolvía. Busquets limpiaba. Messi aparecía. Y aparecía siempre donde más daño podía hacer. Era imposible detenerlo. Marcaba con la izquierda, con la derecha, de tiro libre, después de recorrer medio campo, entrando por el centro o desde la banda. Pero lo extraordinario no era la cantidad de goles. Era la variedad de las soluciones. Messi no repetía una jugada. Repetía una idea. La idea era sencilla: encontrar el espacio que los demás no habían visto. O inventarlo.</p>



<p>Hay una discusión que no cesa: ¿Messi es mejor que Maradona? Quizá no es una discusión sobre fútbol sino sobre la nostalgia. Maradona tiene un plus: además de genio, era personaje, era malevo. Era D10S y gamín, y el público amaba ese centauro, como la «torcida» brasilera amó más a Garrincha, más humano, más mortal que Pelé. Maradona hablaba, gritaba, se equivocaba en público, amaba y odiaba en público, abrazaba las revoluciones, insultaba presidentes y convertía cada aparición suya en una puesta en escena.</p>



<p>El primero tenía algo de tragedia griega. El segundo, de teorema.</p>



<p>Diego jugaba como si quisiera conquistar el mundo. Messi jugaba como si quisiera escapar de él. Por eso fue tan difícil para los argentinos aceptarlo durante mucho tiempo. La selección argentina no perdonaba que su nuevo ídolo no fuera Maradoniano. Messi salía de la cancha y desaparecía. No parecía interesado en convertirse en conciencia nacional. Se le reprochó incluso que no cantaba el himno nacional con pasión. Era una de esas discusiones que dicen más del país que del jugador.</p>



<p>Pero yo sí creo que Messi es el más grande de la historia. Maradona y Pelé trazaron páginas tan brillantes como las de Messi, pero Messi las trazó cuando el futbol era un juego más difícil, cuando los espacios se redujeron de manera dramática. Cuando Maradona hace su famoso gol contra Inglaterra, los rivales aparecían cada diez metros. Ahora puede haber, en los últimos 20 metros, dos marcadores encima del delantero, escalonándolo, respirándole en la nuca. Antes un jugador corría 8 km en un partido. Hoy corre 11 kilómetros. Hoy hay más jugadores, o el campo se encogió.</p>



<p>Con el Barça, Messi lo ganó todo pero la selección nacional fue una pesadilla. Perdió la final del Mundial de 2014 ante Alemania. Messi recibió la copa del subcampeón como una bofetada. Como si fuera la medalla de consolación para el último del torneo. Perdió las Copas América de 2015 y 2016. Entonces flaqueó. Se sintió fatal, ave de mal agüero y anunció su retiro de la selección.</p>



<p>Después regresó. Era el destino de casi todos los cracs argentinos: ganar muchísimo en Europa y ser juzgados por lo que no habían ganado con la Selección Argentina. Hasta que llegó Qatar. En 2022 Messi ganó el Mundial. Argentina le ganó en los penales a Francia luego de un vibrante 3-3 en los 120 minutos del partido. Entonces sucedió algo curioso: todos los reproches quedaron sin trabajo. El argentino que no era suficientemente argentino se convirtió en campeón del mundo. El jugador al que le faltaba carácter levantó la Copa. El muchacho que durante años había parecido distante, incluso autista, un diagnóstico que nunca ha sido confirmado, terminó idolatrado por los argentinos. Y por el mundo de ese Dios redondo, para usar la imagen de Juan Villoro.</p>



<p>La copa mundo del 2026 pudo ser el broche de oro mundialista de Messi, pero Argentina llegó con un equipo al que le pesaban los años: edad promedio 29 años. El otro pero fue España:&nbsp; La actuación de España, especialmente en los dos últimos partidos, fue magistral. Borró del campo a dos rivales tan temibles como Francia y Argentina. Ante España, Francia lució como un equipo de la B. Aunque hombre por hombre Francia era más fuerte (Mbappé, Olise, Dembelé, Salibá…) como equipo España fue muy superior. El partido España – Argentina fue tan desigual que el partido resultó soso, una final aburridísima, una «herradura» que se jugó casi todo el tiempo en territorio argentino. Baste, para resumir el partido, este dato: Argentina no hizo ningún tiro al arco en los 120 minutos de juego.</p>



<p>En fútbol, como en política, lo mejor es evitar las canonizaciones. &nbsp;El fútbol produce «santos» con una facilidad sospechosa. Messi no es un santo. Es un competidor feroz. Reclama, protesta, exagera algún contacto, presiona a los árbitros. En momentos de tensión puede ser áspero. También ha tenido conflictos fiscales y protagonizado fuera de la cancha episodios <em>non sanctos</em> que forman parte de la biografía real. Y está su silencio político... Las inevitables fotos con Trump, con Infantino y con otros personajes impresentables. Gajes del oficio. Pero es justo aclarar que también ha sido víctima de la desinformación. Se ha repetido mucho, por ejemplo, que Messi fue indiferente al dolor de las Madres de la Plaza de Mayo, y que nunca quiso apoyarlas. Es falso. En 2014 participó con Javier Mascherano y Ezequiel Lavezzi en una campaña de las Madres (ya abuelas) de la Plaza de Mayo destinada a encontrar los niños y las niñas secuestrados durante «la última dictadura» (1976 – 1983). Messi marchó con las madres sosteniendo el cartel «Resolvé tu identidad ahora» y participó en el <em>spot</em> conmovedor, «Hace diez Mundiales que te estamos buscando». Eso no convierte a Messi en militante político. Tampoco permite atribuirle una sensibilidad especial por la causa de los derechos humanos. Simplemente demuestra que aquella afirmación sobre su negativa a apoyar a las Madres no se sostiene. Lo interesante está en otra parte. Messi ha elegido no convertirse en intelectual, dirigente o moralista. No tiene la pretensión de decirnos cómo debemos vivir. Quizá sea prudencia. Quizá timidez. Quizá indiferencia. No lo sabemos. Pero esa distancia forma parte del personaje.</p>



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<p>También alrededor de Messi han aparecido sospechas de otra clase: ayudas arbitrales, conspiraciones, decisiones favorables, supuestas trampas. El fútbol moderno produce estas historias con la misma facilidad con que antes producía santos. Cuando un equipo gana demasiado, alguien tiene que explicar la anomalía. Si no encuentra una explicación futbolística, inventa una conspiración. Messi y Argentina no han escapado a esa enfermedad. Ha habido decisiones arbitrales discutibles, naturalmente. Las habrá siempre. El VAR no ha acabado con la polémica: la ha vuelto más sofisticada. Ahora podemos discutir durante veinte minutos, o veinte días, el significado de una imagen congelada. Pero una decisión polémica no demuestra una conspiración. Y una conspiración no puede deducirse del hecho de que un equipo haya ganado. Es necesario separar la sospecha de la prueba. Messi puede ser un jugador pícaro. Puede haber buscado una falta que no existía. Puede haber exagerado un contacto. Puede haber protestado cuando sabía que la jugada era dudosa. Eso es fútbol. Otra cosa sería afirmar que manipuló árbitros o competiciones. Para eso hacen falta pruebas, no intuiciones. La leyenda negra necesita documentos tanto como la leyenda dorada.</p>



<p>Yo sí creo que la Fifa mete la mano. Ella vive del espectáculo y las estrellas del fútbol son el alma del show. La Fifa siempre quiere una final llena de estrellas, sí, pero reducir la Argentina o a Messi al producto de una conspiración de marketing es una reducción tonta.</p>



<p>Quizá la mayor rareza de Messi sea que su grandeza no depende de su personalidad. En otros grandes futbolistas resulta difícil separar al hombre del personaje. Pelé fue Pelé incluso cuando no jugaba. Maradona era Maradona incluso cuando estaba sentado en una conferencia de prensa. Cristiano Ronaldo convirtió su propio cuerpo en una especie de monumento. Messi, en cambio, parece querer reducirse. Habla poco. Celebra poco. No explica demasiado. Y cuando termina el partido vuelve a ser casi anónimo. Hay algo profundamente moderno en eso: un hombre que posee una de las imágenes más reconocibles del planeta intenta vivir como si no tuviera que explicarla. Quizá por eso su fútbol tiene una pureza rara. Cuando corre no parece representar una marca, un país, una ideología ni siquiera una personalidad. Corre porque hay una pelota, y porque delante hay un espacio que se curva por la gravitación de su genialidad.</p>



<p>El niño que necesitaba hormonas para crecer terminó midiendo 1,70 metros. No es alto. Nunca lo fue. Pero durante años pareció más grande que todos. Es una de esas bromas que el cuerpo le juega a la historia. La naturaleza quiso hacerlo pequeño y el fútbol descubrió que esa pequeñez era precisamente su ventaja: su centro de gravedad bajo, sus piernas cortas, su manera de inclinar el cuerpo, su aceleración, su capacidad para detenerse y arrancar. Todo aquello que podía parecer una carencia terminó formando una anatomía perfecta para el regate. La vida, que suele repartir las cartas sin consultar al jugador, le dio unas malas y una extraordinaria: el talento. Él supo jugarla.</p>



<p>Ahora que el final de su carrera se acerca, resulta tentador convertirlo en monumento. No lo hagamos todavía. Dejemos al hombre con sus silencios, sus errores, sus pequeñas mezquindades, sus silencios políticos, sus polémicas, sus derrotas y sus triunfos. Dejemos también al jugador. Porque allí está lo verdaderamente extraordinario. Hay futbolistas que hacen cosas difíciles. Messi hizo que lo difícil pareciera sencillo. Eso es más raro.</p>



<p>Cuando Xavi le pasó aquella pelota en el Camp Nou, en abril de 2007, Messi no pensó en Maradona. No pensó en la posteridad. No pensó en que millones de personas repetirían aquella jugada durante décadas. Vio un espacio. Después vio a Nacho. Lo dejó atrás. Vio a Paredes. Lo dejó atrás. Aparecieron Alexis y Belenguer. También quedaron atrás. Luis García salió del arco. Messi lo engañó. Cortés intentó cubrir el remate. La pelota entró. Once segundos. Sesentidós metros. Cinco rivales. Un muchacho de veinte años y una pelota pegada a sus pies a una velocidad de vértigo.</p>



<p>Tal vez el talento consista en eso: no en hacer cosas que los demás no pueden hacer, sino en hacerlas con una naturalidad que raya en la elegancia, que parece simple, como cuando Messi recibió de Xavi y durante once segundos el fútbol dejó de ser un juego de veintidós hombres. Fue un hombre contra el espacio, y el espacio perdió.</p>



<p><a title="" href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/?utm_source=interno&amp;utm_medium=boton&amp;utm_campaign=menu_horizontal&amp;utm_content=boton_menu_horizontal"><strong>Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖</strong></a><br></p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/AmistosoInternacionalArgentinaBenn0_42db2c.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME3557. BUENOS AIRES (ARGENTINA), 06/10/2026.- Lionel Messi de Argentina celebra su gol este martes, en un partido Amistoso Internacional entre Argentina y Benín en el estadio Monumental, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Juan Ignacio Roncoroni]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Ignacio Roncoroni</media:credit>
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			<title><![CDATA[Moriré antes que mi madre]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/jbayly/morire-antes-que-mi-madre/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Jaime Bayly]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Para mi padre, conocerme fue una profunda decepción, uno de los peores fracasos de su vida, escribe Jaime Bayly.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:07:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Mi padre murió con 71 años. Mi abuelo también murió a los setenta y tantos. Yo arrastro 61. Sería temerario suponer que llegaré a los 80 años, un umbral que mi padre y mi abuelo no alcanzaron a cruzar. Sería prudente pensar que me quedan diez años de vida. Me gusta planear mi vida, o lo que me queda de ella, pensando que moriré a la edad en que murió mi padre.</p>



<p>Por eso ahora mismo estoy volando a Monterrey, México, ciudad que no conozco, para presentarme en una feria del libro a la que yo mismo me he invitado, y la próxima semana, si hay viento a favor, llegaré con entusiasmo a Montevideo, para colarme como un intruso en su fiesta anual de los libros, y después visitaré Santiago de Chile, donde antaño me querían y ahora solo me van quedando adversarios, para descolgarme en la celebración de los libros, y antes de fin de año invadiré con porfía pirata Guadalajara, donde nadie advertirá mi presencia en su gigantesca, laberíntica feria cultural, por cuyos pasillos deambularé como un fantasma que desea ser mirado. Quiero decir: cada uno de esos viajes innecesarios e inútiles, que acaso exaltan la vanidad, es una manera de celebrar la vida, la poca vida que avizoro en el horizonte, y de morir un poco, dejando la vida desparramada en aquellas ciudades, en esos aeropuertos, en todos los vuelos demorados, en los libros que firmaré, aun si son copias piratas.</p>



<p>Mi madre tiene 86 años, y todo indica que llegará plena de vitalidad, con absoluta ligereza, a los 90. Su madre cumplió 97 años antes de fallecer. Soy genéticamente idéntico a mi madre. Podría entonces esperanzarme pensando en que, como ella, seguiré respirando a los 90. No me resulta creíble que viviré 30 años más. Tampoco me resulta deseable. No quisiera vivir como un despojo, un estorbo. No deseo ser una carga para nadie. Me espanta convertirme en una caricatura, un garabato, un esperpento, un viejo bobo y baboso. Prefiero irme antes.</p>



<p>Cuando mi padre estaba muriendo de cáncer en una clínica cercana a su casa, dio instrucciones para no recibir visitas a ninguna hora. Solo podían verlo mi madre y algunos de sus hijos, aquellos que él autorizaba a pasar. No recibió a sus hermanos ni a sus amigos ni tan siquiera a las monjas del convento a las que tantas veces favoreció con monedas y manjares. No quería que lo viesen demacrado, macilento. No quería que lo recordasen así, un hombre roto, quebrado, derrotado. Prefería que lo evocasen como el toro bravo que supo ser. Por suerte, a mí me recibió en la penúltima hora. Le dijo a mi madre que yo podía pasar a despedirme de él. Habíamos sido enemigos toda la vida. Le di un beso en la frente, le dije que lo quería, que todo estaba bien, que no había rencores. Le deseé un buen viaje. Derramé un par de lágrimas. Salí deprisa, huyendo de mí mismo, sin saber adónde ir, dónde esconderme. Al día siguiente, mi padre estaba muerto. Una parte de mí, una zona oscura, la zona del rencor, se murió con él. Ya no lo odio. Todas las noches, antes de dormir, le digo: espero que estés en un lugar mejor, que ya no seas cojo, que tengas muchas novias y puedas montar en moto a toda velocidad, como te gustaba cuando eras joven y no me conocías.</p>



<p>Para mi padre, conocerme fue una profunda decepción, uno de los peores fracasos de su vida, una amargura sin remedio. Soy su hijo mayor, llevo a cuestas su nombre. Sin embargo, no me parezco a él, soy idéntico a mi madre. Mi padre se avergonzaba de que yo fuese tan delicado, tan tímido, tan sensible y afeminado. No pude ser un toro bravo como él, lo defraudé, en lugar de toro, le salí pavo, y ni siquiera pavo real. Me escupía palabras incendiarias y me daba correazos en las nalgas cuando yo era un niño porque quería destruir a golpes todos los rasgos de mi carácter que él deploraba. Quería que yo fuera macho como él, violento y pistolero como él. Lo intentó por las buenas y por las malas. Fracasó. Fracasamos. Yo era su hijo afectado, su hijo asustado. Yo era el que se escondía de él, el que escapaba de él. Escapando de él, me hice famoso. Escapando de él, busqué en otros hombres el amor que él no pudo darme y anuncié que me había enamorado de un joven de origen argentino. Para mi padre, que yo, su hijo mayor, el que cargaba a duras penas su nombre, dijese públicamente, con orgullo, que tenía un novio argentino, y me dejase retratar sin pudores con ese joven, lo condenó, me temo, al peor fracaso de su vida, un fracaso que no sé si pudo perdonarme cuando estaba muriéndose. Por eso, él detestaba todo lo que yo hacía, mis libros, mis programas, mis columnas, y me lo decía con un rencor antiguo, incurable, procurando que yo me avergonzase de mí mismo, como él se avergonzaba de mí.</p>



<p>Con mi madre, una santa, a veces nos hemos distanciado, pero, en general, nos llevamos bien, porque me parezco a ella. Ahora estamos distanciados, pues los políticos religiosos, conservadores, antiliberales que ella apoya, son precisamente los que yo deploro. Eso abre una grieta entre nosotros. Ella cree que me he vuelto de izquierdas porque no voy a misa, no me confieso, no comulgo y no rezo lo suficiente. No sé si me he vuelto de izquierdas, pero los políticos que ella defiende y hasta financia me resultan odiosos, insufribles. Cuando era un niño, era tan feliz rezando con mi madre, comulgando después de ella, arrodillándome a su lado. Después descubrí el deseo erótico y eso perturbó el orden natural de las cosas entre nosotros. Cuando yo decía que, además de las mujeres, me gustaban también los hombres, mi madre sufría, se avergonzaba y me decía: estás confundido porque has dejado de rezar. Cuando anuncié que tenía un novio argentino, mi madre y yo dejamos de vernos un tiempo largo, pues ella no quiso conocer a mi novio, recibirlo en su casa. Curiosamente, me decía que yo era el más viril y varonil de sus ocho hijos, lo que provocaba ruidosa hilaridad entre mis hermanos. Mi madre rezaba para que yo fuese viril y varonil. De pronto, contra todo pronóstico, me alejé de mi novio y me enamoré de la mujer que hace 15 años es mi esposa. Después de tantos sufrimientos y tantas vergüenzas que le había infligido a mi madre con mis amores, mis libros, mis programas y mis columnas, parecía que ella había triunfado, por fin. Pero su victoria final no consistía en que yo tuviera una esposa y fuese feliz con ella. El sueño más caro que tenía reservado para mí era que yo entrase en política y fuese presidente del país. Desde niño, me dijo que ese era mi destino, servir a los demás desde la política. Lamentablemente, no he podido complacerla. No he nacido para ser presidente. Soy un escritor. Moriré siendo un escritor. Moriré antes que mi madre. Pero, para ella, que yo sea un escritor, y no el presidente de la república, es un fracaso, uno más en mi existencia.</p>



<p>Cuando recuerdo que me quedan diez años de vida, poco más, poco menos, me digo que debo publicar tres novelas antes de irme: una, inspirada en el tío adinerado que en tiempos lejanos supo quererme y, en vísperas de morir, disgustado por mis escritos, me desheredó; otra, voluminosa y pecaminosa, los recuerdos de la familia, la sagrada familia; y la última, si me alcanza el coraje, la tardía evocación de un amor imposible que, sin embargo, me duró la vida entera y acabó en tragedia.</p>



<p>Tras despedirme de mi esposa y de nuestra hija adolescente al emprender cada uno de los viajes innecesarios e inútiles a los que me obligo en el afán de llegar al corazón de más lectores que hablen la noble lengua española, pienso que esa es la vida que libremente elijo y que, por consiguiente, es la muerte, o son las muertes, que libremente elijo también: muero un poco en los atascos del tráfico, en las filas serpentinas de los aeropuertos, en la angustia de los vuelos demorados, en las plegarias que elevo en los aviones, en las noches solitarias, desveladas, en hoteles de cuatro estrellas. Mi mayor riqueza son el tiempo y la libertad. No quiero malgastarla. Diez años pasan volando. En mi caso, literalmente volando. Llevaré mi palabra, mis palabras, adonde me esperen y adonde no. Después, con suerte, ellas, mis palabras, volarán solas.</p>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
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			<title><![CDATA[Centros de datos en Colombia: infraestructura antes que política]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/carolina-botero-cabrera/centros-de-datos-en-colombia-infraestructura-antes-que-politica/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Carolina Botero Cabrera]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[¿A qué juega Colombia con la inteligencia artificial? Carolina Botero reflexiona en su columna sobre la construcción de centros de datos.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:06:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Una escena ahora <a href="https://datacenterboom.net/en/home/">frecuente en América Latina</a>: el gobierno anuncia con gran despliegue mediático una inversión multimillonaria en un centro de datos; a pocas cuadras, la comunidad protesta por energía, agua y ruido; y, en algún despacho de seguridad nacional, se preguntan ¿estarán seguros esos servidores? ¿Podrán usarse para almacenar datos del Estado? Se necesitan, pero la factura ambiental es importante y, con frecuencia, el balance territorial resulta problemático.</p>



<p>Hay elementos geopolíticos en juego: para disputar algún grado de soberanía digital -capacidad de decidir sobre los datos, la infraestructura y las reglas para el desarrollo digital del país- hay que procurar que los datos -sobre todo algunos- queden en casa. Pero, como hemos visto <a href="https://es.euronews.com/2026/03/12/los-centros-de-datos-nuevo-objetivo-de-la-guerra-moderna-con-iran-segun-expertos">en Oriente Medio, un centro de datos es también objetivo estratégico</a>. Las empresas globales buscan más capacidad y redundancia en diferentes regiones; mientras los Estados cada vez más quieren controlar y proteger estas infraestructuras.</p>



<p>Los gobiernos por su parte quieren ser jugadores, no espectadores de la inteligencia artificial (IA), quieren incentivar la construcción de centros de datos y reflexionan sobre las condiciones a exigir a cambio. Brasil, India o Alemania despliegan incentivos fiscales y mecanismos para acelerar trámites y atraer capital y capacidad de procesamiento. Debido a los costos ambientales, otros están ajustando la apuesta: Malasia cuestiona proyectos atraídos principalmente por la disponibilidad de electricidad, mientras España estudia condiciones más exigentes basados en energías renovables.</p>



<p>El costo ambiental importa. Un centro de datos para IA puede tener una enorme demanda eléctrica, asi que la disponibilidad de energía confiable es crítica para decidir dónde ubicarlos. Dublín y Ámsterdam imponen restricciones a nuevos centros ante las limitaciones de sus redes eléctricas. A esto se suman las preocupaciones por el agua utilizada para refrigeración y el ruido constante. Queremos centros de datos, pero no necesariamente como vecinos.</p>



<p>El <a href="https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Conpes/Econ%C3%B3micos/4144.pdf">CONPES 4144</a>, la política nacional de IA aprobada en febrero de 2025, ofrece la apuesta de país: desarrollar infraestructura propia para no ser solamente consumidores, sino construir capacidades. El documento reconoce los riesgos y costos de esta infraestructura y plantea la necesidad de mitigar sus impactos. También ordena diseñar una estrategia para crear y sostener centros territoriales de datos y computación y centros país, y encarga a MinCiencias diseñar e implementar para 2026 un instrumento para habilitar o acelerar la creación y operación de centros de datos a hiperescala, con infraestructura avanzada y resiliente, energías renovables y tecnologías de uso eficiente del agua. No encontré evidencia pública de que ese instrumento específico exista.</p>



<p>Pero el problema no es solamente regulatorio. La <a href="https://www.unesco.org/es/articles/metodologia-de-evaluacion-del-estadio-de-preparacion-para-la-ia-colombia">evaluación de preparación para la IA de UNESCO</a> incluye las capacidades computacionales, los centros de datos y la infraestructura de nube entre las dimensiones a evaluar para saber qué tan preparado está un país para desarrollar y desplegar IA y construir algún grado de soberanía digital.</p>



<p>Sin embargo, mientras construimos talento y capacidades locales -con iniciativas como NovaIA en Tunja, la Facultad de IA de la Universidad de Caldas y los centros regionales de MinTIC-, la infraestructura de cómputo a gran escala que las soporta está quedando, en buena medida, <a href="https://www.theregister.com/off-prem/2025/07/25/microsoft-exec-admits-it-cannot-guarantee-data-sovereignty/458553">en manos de capital extranjero</a>.</p>



<p>Entonces, ¿para qué necesitamos centros de datos?</p>



<p>Colombia difícilmente competirá por entrenar el próximo modelo de IA de frontera. Pero sí puede necesitar capacidad para entrenar, adaptar y ejecutar modelos abiertos con datos locales, para investigación, servicios públicos y empresas nacionales. Si esa es parte de nuestra apuesta, necesitamos saber cuánta capacidad computacional se requiere, quién la va a proveer y bajo qué condiciones.</p>



<p>Mientras tanto, <a href="https://revistaraya.com/tenjo-autorizan-la-conexion-electrica-del-mayor-centro-de-datos-del-pais-en-medio-del-fenomeno-de-el-nino.html">en Tenjo estará el mayor centro de datos del país</a> y también el de mayor consumo eléctrico: <a href="https://www.larepublica.co/analisis/p-harold-castilla-devoz-2912463/la-nube-tiene-peso-y-direccion-4464529">el DC BG03 de ODATA Colombia, una empresa de capital extranjero</a>, con una demanda anunciada de 120 MW -parecida a la de una ciudad intermedia-. La revisión ambiental resulta cuestionable frente a esa demanda: la <a href="https://www.anla.gov.co/noticias-anla/energia-para-el-fortalecimiento-digital-anla-licencia-nueva-linea-de-transmision-en-tenjo-cundinamarca">ANLA</a> autorizó la línea de transmisión que lo alimentará (50 MW), pero no hubo una evaluación ambiental equivalente del centro de datos y su sistema de refrigeración. Tampoco hubo un proceso de consulta o socialización con la comunidad local.&nbsp;</p>



<p>El caso de Tenjo muestra el problema con claridad: estamos conectando infraestructura de gran escala antes de tener definidos los instrumentos de política industrial, ambiental y territorial que deberían orientarla. Y, al mismo tiempo, la construcción de capacidades nacionales de cómputo permanece aislada del resto de la apuesta por la IA.</p>



<p>Entonces: ¿qué capacidad computacional necesita Colombia? ¿Qué infraestructura necesitamos para construirla? ¿Qué queremos a cambio de poner nuestro territorio, nuestra energía y nuestros recursos al servicio de la economía global de la IA, mientras todavía parte de la población no tiene acceso garantizado a energía o agua? Y, sobre todo, ¿a quién sirven los centros que estamos impulsando: a nuestra capacidad interna o a las grandes empresas globales? En otras palabras, en IA, ¿a qué jugamos?</p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/7N4WX3T4BZBEHLNCZ53F3GPJEY.JPG?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="681" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Funcionaria del ministerio de cultura.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Óscar Pérez</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Encrucijada del alma]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/mheo/encrucijada-del-alma-2/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/mheo/encrucijada-del-alma-2/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Mheo]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Mheo hace una caricatura sobre la nueva &quot;encrucijada del alma&quot; de Álvaro Uribe: entre la izquierda petrista y la nueva derecha abelardista.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:06:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/Mheo-Encrucijada-del-alma.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="670" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Mheo hace una caricatura sobre la nueva &quot;encrucijada del alma&quot; de Álvaro Uribe: entre la izquierda petrista y la nueva derecha abelardista.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mheo</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Donald Trump traiciona a Ucrania]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/editorial/donald-trump-traiciona-a-ucrania/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/editorial/donald-trump-traiciona-a-ucrania/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[El Espectador]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Editorial de El Espectador que lamenta el acercamiento de Estados Unidos a Rusia, abandonando a la Ucrania invadida.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img height="683" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/DonaldTrumpspeakstomediaonWhiteHouseSouthLawn0_413098.jpg?quality=60&amp;w=1024" alt="Washington (United States), 10/10/2026.- US President Donald Trump speaks to members of the media on the South Lawn of the White House before boarding Marine One in Washington, DC, USA, 09 October 2026. Trump is heading to Syracuse on Friday to boost Republican gubernatorial candidate Bruce Blakeman, who is trailing Governor Kathy Hochul in polls ahead of November&apos;s election. (Elecciones, Siracusa) EFE/EPA/Aaron Schwartz / POOL" class="wp-image-5259498" /><figcaption>¿Este es el líder que la ultraderecha colombiana celebra cada oportunidad que tiene?</figcaption></figure>



<p>Donald Trump, presidente de Estados Unidos, está desesperado. Las encuestas invitan a pensar que las elecciones de medio término, que se celebrarán en menos de un mes, representarán una derrota contundente al Partido Republicano que está en riesgo de perder control del Congreso. Peor aún para el mandatario, su popularidad se encuentra en bajos históricos, lo que duele particularmente para un político obsesionado con su legado y con que su nombre esté en todas partes. Es en ese contexto que el presidente estadounidense acaba de cometer una dolorosa traición a Ucrania, la nación soberana que va para cuatro años y medio de sufrir la invasión ilegal de Rusia. Vladimir Putin, el líder ruso, acaba de ser premiado con un acuerdo que promete ayudar sus finanzas golpeadas.</p>



<p>Es curioso que esta conversación esté ocurriendo justo cuando Trump se queja, por segundo año consecutivo, de no haber recibido el Premio Nobel de Paz. “Los Estados Unidos, representados por mí como su presidente, debieron recibir el Premio Nobel de Paz, pero no fue así. Y esta es una mancha indeleble en Noruega y en las personas que han tomado una decisión tan vergonzosa”, escribió en su cuenta de Truth Social. Después habló de conflictos que supuestamente ha logrado terminar y agregó que “estoy a punto de conciliar o ganar en dos más: Irán y Russia-Ucrania... lo de Irán se va a solucionar muy rápido de una u otra manera: o nos dan todo, o simplemente ya no van a existir”. Una sátira que escribiera esas palabras sería juzgada por exagerada. ¿Este es el líder que la ultraderecha colombiana celebra cada oportunidad que tiene?</p>



<p>Volviendo a Ucrania, en estos dos días hubo dos noticias conectadas que configuran la traición contra ese país. Primero, el presidente Trump anunció un acuerdo para comprar dos millones y medio de barriles de diésel de Rusia. Como explica David Frum, <a href="https://www.theatlantic.com/ideas/2026/10/trumps-diesel-deal-sells-out-ukraine/688964/?gift=hVZeG3M9DnxL4CekrWGK3yABJeFMDSFc6_7lw-z2KDI" data-type="link" data-id="https://www.theatlantic.com/ideas/2026/10/trumps-diesel-deal-sells-out-ukraine/688964/?gift=hVZeG3M9DnxL4CekrWGK3yABJeFMDSFc6_7lw-z2KDI">comentarista político conservador en <em>The Athlantic</em></a>, “para la Rusia de Vladimir Putin el acuerdo, es un salvavidas. Para la Ucrania destruida por la guerra, es la traición más descorazonadora de Trump hasta la fecha. Para los aliados de Trump, este acuerdo les promete oportunidades de corrupción en una escala multimillonaria”. Ucrania lleva unos meses destruyendo refinerías en Rusia, lo que le ha dado triunfos militares, mientras que el régimen de Putin sigue asesinando civiles en territorio ucraniano. La semana pasada, un ataque ruso en Zaporiyia dejó a 20 civiles muertos, entre los que había tres menores de edad.</p>



<p>No contento con arrojarle una línea de crédito a Putin, Trump quiso culpar a los ucranianos por la inflación en Estados Unidos. Trump dijo que le pidió al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que no atacara las refinerías, “porque eso causa un problema mundial (pero) él quiere crearle problemas al mundo, quiere crearles problemas a nuestros agricultores, a nuestros ganaderos, con el combustible diésel (...) Creo que es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente”. Al cierre de esta edición, Trump también anunció un cese al fuego, <a href="https://kyivindependent.com/trump-claims-ukraine-russia-agreed-to-energy-ceasefire-kyiv-has-no-information-about-it/" data-type="link" data-id="https://kyivindependent.com/trump-claims-ukraine-russia-agreed-to-energy-ceasefire-kyiv-has-no-information-about-it/">pero ni Rusia ni Ucrania dijeron saber de qué estaba hablando</a>.</p>



<p>Hay tantos indicios y evidencias sobre el desinterés de Trump por defender la democracia que no hay mucho que podamos agregar. La inflación en Estados Unidos está presionada por la guerra en Irán que él empezó y que no ha sido capaz de terminar, a pesar de sus bravuconadas. Abandonar a los ucranianos, que han hecho una valiente resistencia al autoritarismo ruso, es un golpe más al orden democrático internacional. Quien está creando un problema mundial es, precisamente, el presidente de Estados Unidos.</p>



<p><em>¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a </em><a href="mailto:elespectadoropinion@gmail.com" target="_blank" rel="" title="mailto:elespectadoropinion@gmail.com"><em>elespectadoropinion@gmail.com</em></a><em>  </em></p>



<p><strong>Nota del director.</strong> Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. <a href="https://www.elespectador.com/suscripcion-digital" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/suscripcion-digital">Considere adquirir una suscripción digital</a> y apostémosle al poder de la palabra.</p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/DonaldTrumpspeakstomediaonWhiteHouseSouthLawn0_413098.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Washington (United States), 10/10/2026.- US President Donald Trump speaks to members of the media on the South Lawn of the White House before boarding Marine One in Washington, DC, USA, 09 October 2026. Trump is heading to Syracuse on Friday to boost Republican gubernatorial candidate Bruce Blakeman, who is trailing Governor Kathy Hochul in polls ahead of November&#039;s election. (Elecciones, Siracusa) EFE/EPA/Aaron Schwartz / POOL]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Aaron Schwartz / POOL</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Sin techo: lo que susurra el censo actualizado de Bogotá sobre los habitantes de calle]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/columnas-del-lector/sin-techo-lo-que-susurra-el-censo-actualizado-de-bogota-sobre-los-habitantes-de-calle/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Columna del lector]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Los equipos del Censo de Habitantes de Calle cerraron su conteo: 10.478 personas duermen a la intemperie&quot;: Maria Luiza Adoryan Machado]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><em>Este análisis se escribe en un 19 de agosto, Día Internacional de las Luchas de las Personas en Situación de Calle, una efeméride que nos recuerda que la herida que recorre Colombia es también un grito global por la dignidad que exige, hoy más que nunca, dejar de ser invisibles y revictimizados en los márgenes de la sociedad.&nbsp;</em></p>



<p>Bogotá amanecía violeta cuando los equipos del VIII Censo de Habitantes de Calle cerraron su conteo: 10.478 personas duermen a la intemperie, un 10 % más que en 2017, después de levantar 11.260 encuestas en 19 localidades. Ya no se trata solo de Los Mártires o Santa Fe; la calle se extiende por distintos territorios de la ciudad, incluso allí donde jamás imaginamos colchones sobre cartón.&nbsp;</p>



<p>A nivel nacional, el Ministerio de Salud calcula 33.375 personas en situación de calle entre 2021 y 2024: el 0,06 % del país, pero un 100 % de nuestro déficit de cuidado.&nbsp;</p>



<p>Para dimensionar la cifra: esos 10.478 rostros llenarían de cabo a rabo el estadio Metropolitano de Techo, con sus 10.000 plazas, y todavía quedaría gente de pie. O, visto de otro modo, equivalen a la población completa de Frontino, Antioquia. Y el propio operativo deja una pregunta incómoda: ¿cuántos estadios seguirán invisibles?&nbsp;</p>



<p>El censo trae destellos, pero también sombras. Por primera vez, cada encuestador llevó una tableta y un GPS; se ubicaron cambuches y se preguntó por la familia, el consumo y los proyectos de vida. Con ese mapa, la Alcaldía promete ampliar la inversión y abrir centros donde la oferta no sea solo cama y sopa, sino también educación flexible y apoyo para conseguir trabajo (digno, ¡esperamos!).&nbsp;</p>



<p>Pero la política pública sigue teniendo grietas. La Ley 1641 ordenó una política nacional y un plan decenal, mientras en muchos territorios la atención continúa fragmentada. No sorprende entonces que tantas personas rechacen los albergues: trámites eternos, regaños y ninguna salida real.&nbsp;</p>



<p>Ante el vacío institucional, los barrios se organizan: vecinas que cocinan ollas comunitarias, colectivos que llevan duchas portátiles y “noches de palabra” para tramitar documentos. La mejor política quizá nazca allí donde quienes comparten la calle y quienes se niegan a dejar de mirarse a los ojos construyen respuestas.&nbsp;</p>



<p>Pero hay un dato que inquieta: el cuestionario tuvo 42 preguntas y no incorporó una dimensión específica sobre la condición de víctima del conflicto armado. En un país atravesado por el desplazamiento y la violencia, esta ausencia puede romper puentes con la reparación y la atención integral.&nbsp;</p>



<p>¿Y si somos más de 10.478?&nbsp;</p>



<p>El censo fue voluntario, móvil y rápido: en pocos días de aplicación, ya son tres razones para pensar que la intemperie puede ser aún mayor. Por eso necesitamos algo más que cifras: un sistema de cuidado que articule Nación y municipios; programas que midan salidas hacia el estudio, el trabajo y la familia, no solo platos servidos; salud mental como puerta de entrada; datos abiertos que permitan comprender mejor el fenómeno; y, sobre todo, participación de quienes viven la calle y de sus vecindarios en el diseño, ejecución y control de las políticas.&nbsp;</p>



<p>Las políticas públicas no nacen perfectas: se afinan con ciudadanía alerta. La calle es síntoma, no accidente. Si queremos una ciudad donde nadie duerma bajo la lluvia, la cura empieza por despertar el sentido colectivo del abrigo y exigir que los números cuenten toda la verdad de la situación de calle en nuestra querida y herida Colombia.&nbsp;</p>



<p><strong>Maria Luiza Adoryan Machado es psicóloga, activista por los derechos humanos de las poblaciones en situación de calle y doctora en psicología por la Universidad Católica de Colombia.</strong></p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/LWSAIHT265AJXISHDWH42ILFQI.JPG?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Habitante de la calle en Ciudad Bolívar que pide ser reubicado en un lugar en el que pueda seguir cuidando de las mascotas que lo acompañan]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gustavo Torrijos</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Rebelión en la granja colombiana]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/economia-para-la-pipol/rebelion-en-la-granja-colombiana/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/economia-para-la-pipol/rebelion-en-la-granja-colombiana/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Economía para la pipol]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Ni Petro, ni Abelardo, ni ningún gobierno debería estar atacando a la prensa”: Valerie Cifuentes]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Hace poco leí el libro <em>Rebelión en la granja</em> de George Orwell, sin saber que ese texto es coyuntural, sin importar en qué momento de la historia o país se lea.</p>



<p>El libro me gustó mucho, es asequible y muy fácil de leer, pero no por eso es poco profundo. Usando a animales de una granja, Orwell escribe una gran historia y hace una crítica social sobre las clases dominantes que no piensan en el bienestar colectivo.</p>



<p>Dentro de las muchas cosas que me llamaron la atención estuvo el inicio del texto que Orwell llamó “La libertad de prensa”, donde explica el contexto de <em>Rebelión en la granja</em>.&nbsp;</p>



<p>En ese prefacio, Orwell explica que cuando escribió el libro (a finales de 1943) fue evidente que sería muy difícil publicarlo. Si no han leído el libro, no quisiera hacerles mucho <em>spoiler</em>, pero según el autor, pese a que en esa época había escasez de libros, lo cual podría garantizar que se publicara cualquier cosa, el suyo tuvo demasiados rechazos. ¿Por qué?</p>



<p>La respuesta está en estas líneas de su texto: “Siempre que el prestigio de la URSS no se viera comprometido, se ha respetado razonablemente el principio de la libertad de expresión”.</p>



<p>Orwell cuestionó cómo en un momento tan convulso para el mundo en medio de la Segunda Guerra Mundial, criticar a la Unión Soviética por ser aliada de gigantes de la geopolítica terminó por generar censura, limitando la libertad de expresión y de prensa.</p>



<p>Al leer eso no podía dejar de pensar en Colombia y lo históricamente frágil que ha sido la libertad de prensa. Y cómo los gobiernos de turno, unos más que otros, se encargan de poner su objetivo en los ataques a la prensa para posicionar sus narrativas, silenciar críticas y ganar poder, sin importar su costo.</p>



<p>Según datos de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), el 2024 fue el año más crítico de la última década en Colombia, “pues las cifras documentadas de ataques contra periodistas durante 2024 reflejan un récord negativo y trágico”.&nbsp;</p>



<p>En total hubo 530 ataques dirigidos a 330 comunicadores en todo el país, que incluyen 215 amenazas, 20 casos en los que periodistas se desplazaron forzosamente para proteger sus vidas, cuatro exilios, dos secuestros y el asesinato de tres comunicadores, dice la FLIP.</p>



<p>Desde la firma de los Acuerdos de Paz, los ataques a la prensa son progresivos cada año, según la Fundación.</p>



<p>Cuestionar, estigmatizar y amenazar el ejercicio investigativo y periodístico en un país es un síntoma muy grave del poder a cualquier costo, que puede salir muy mal como sociedad.</p>



<p>En una democracia, el contrapeso de poderes es fundamental. Y la libertad de expresión o de prensa pierde valor cuando no se protegen o cuidan las voces de personas o medios que cuestionan el <em>status quo</em>, las desigualdades y los gobiernos.&nbsp;</p>



<p>“Esta gente no entiende que, si se favorecen los métodos totalitarios, llegará un día en que se utilizarán contra ella y no por ella”, decía Orwell en el prefacio de su libro.</p>



<p>Ni Petro, ni Abelardo, ni ningún gobierno debería estar atacando a la prensa, ni la sociedad normalizando que esos ataques hagan parte de los discursos de nadie. Ojalá así como algunos gobiernos se obsesionan con atacar a quienes les cuestionan, se obsesionaran con trabajar para cerrar brechas de desigualdad.</p>



<p>“Cambiar una ortodoxia por otra no supone necesariamente un avance”, decía Orwell y cuánta razón sigue teniendo...</p>



<p>*<em>Valerie Cifuentes es cofundadora y directora creativa de Economía para la pipol .</em></p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/HPXDQAYAKVGMDMDX53E5TGTV5A.png?quality=60&#038;w=1024" type="image/png" height="679" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[George Orwell es conocido por libros como &quot;Rebelión en la granja&quot; y &quot;1984&quot;.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Archivo Particular</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Emmanuel Macron: un decenio perdido]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/pablo-leyva/emmanuel-macron-un-decenio-perdido/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/pablo-leyva/emmanuel-macron-un-decenio-perdido/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Pablo Leyva]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Francia está estupefacta e insatisfecha, preocupada por su futuro”: Pablo Leyva]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<figure class="size-large"><img height="647" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/3KB5RDPWTBDOLCKDSHELRPPJII.jpg?quality=60&amp;w=1024" alt="Paris (France), 13/07/2026.- French President Emmanuel Macron reacts after delivering his traditional address to the armed forces on the eve of the Bastille Day military parade at the Ministry of Defense in Paris, France, 13 July 2026. (Francia) EFE/EPA/THOMAS PADILLA / POOL MAXPPP OUT
" class="wp-image-5078323" /><figcaption>“Francia está estupefacta e insatisfecha, preocupada por su futuro”: Pablo Leyva</figcaption></figure>



<p>La propuesta política del macronismo de “superar” la izquierda y la derecha mediante un proyecto de modernización de avanzada, económico, social, territorial, ambiental (<em>Make Our Planet Great Again</em>), una imagen presidencial jupiteriana y el fortalecimiento de la Unión Europea, termina con un balance desastroso: evidencia la crisis profunda del presidencialismo, el parlamentarismo y los partidos políticos; buena excusa para gobernar por decreto.</p>



<p>Cada iniciativa del gobierno se encontró en la práctica con la complejidad de la realidad y la necesidad de considerar la incidencia en cascada de las decisiones políticas: Asamblea Nacional, instituciones tradicionales, economía, estructuras productivas y sociales, salud, pensiones, educación y ciencia; energía y minerales; geo-ecosistemas y sus límites locales y planetarios.&nbsp;</p>



<p>Macron, después de las crisis, algunas generadas por sus decisiones, organizó consultas ciudadanas o de expertos, en busca de acuerdos y ajustes que no hizo; optó por dejar pasar el tiempo, como si las tensiones y la realidad no existieran y, en lugar de la “superación” política, tomó distancia, no escuchó a sus principales consejeros y reemplazó con frecuencia en los cargos del gobierno a funcionarios competentes y políticos importantes. Siete primeros ministros en 10 años.&nbsp;</p>



<p>No aprendió de la crisis de los “chalecos amarillos”, causada por el aumento de los precios de los combustibles, que evidenció la realidad de una sociedad que al fin de mes tiene muy poco margen de ingresos para un gasto adicional. Las guerras de Ucrania e Irán, y su efecto en los combustibles, tienen nuevamente a Francia en situación crítica.</p>



<p>El excelente trabajo de Élisabeth Borne y de científicos franceses de planificación ecológica TRACC fue desatendido; el país no estuvo suficientemente preparado para enfrentar los impactos y efectos del calentamiento global. Este año 2026 fue el más caluroso, registró 2,5 ºC por encima de la media histórica; 8.000 muertes, la mayor sequía, tensiones por desabastecimiento de agua, graves incendios, afectaciones a la agricultura y las viviendas. Mientras, el gobierno solicita aplazar los compromisos ambientales.</p>



<p>La Unión Europea debilitada frente a las dos grandes potencias, dirigida por Ursula von der Leyen en campaña, busca defender la economía (alemana) y se rearma para la guerra.</p>



<p>Macron termina su segundo quinquenio en mayo del 2027, con graves dificultades económicas, una deuda enorme y protestas estudiantiles históricas de colegiales adolescentes, que pueden expandirse. Francia está estupefacta e insatisfecha, preocupada por su futuro. Un centro político desmantelado, una izquierda dividida, en parte radicalizada (LFI) y una derecha mediocre, autoritaria y antiinmigrantes (RN), que con demagogia tiene favorabilidad en todas las encuestas para ganar la presidencia, una amenaza para la democracia.</p>



<p>Macron manejó las sucesivas crisis políticas internas, europea, mundial, COVID, guerra de Ucrania… para justificar su permanencia en la presidencia, pues su salida desestabilizaría el país; fórmula aparentemente exitosa para el presidente, pero que en realidad llevó a Francia a perder un decenio precioso para las profundas y urgentes transformaciones que se requieren, con el fin de evolucionar a una sociedad más democrática, igualitaria, solidaria y sostenible.</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/3KB5RDPWTBDOLCKDSHELRPPJII.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="647" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Paris (France), 13/07/2026.- French President Emmanuel Macron reacts after delivering his traditional address to the armed forces on the eve of the Bastille Day military parade at the Ministry of Defense in Paris, France, 13 July 2026. (Francia) EFE/EPA/THOMAS PADILLA / POOL MAXPPP OUT
]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">THOMAS PADILLA / POOL</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Una familia bipartidista]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/maria-alejandra-villamizar/una-familia-bipartidista/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[María Alejandra Villamizar]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Los supuestos godos de la familia de mi Mamá eran más liberales que los liberales”: María Alejandra Villamizar]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Mi padre fue un liberal oficialista que cada día de su vida proclamó a la hora de sentarse a almorzar a las doce y treinta en punto “Viva el Partido Liberal”; luego, a la hora de la comida, siete en punto, lo mismo: “Viva el Partido Liberal”. A veces, dependiendo del sentido del humor que lo acompañara, continuaba la frase con un vainazo: “Viva el Partido Liberal y abajo los que sabemos” y soltaba una seudo carcajada mirando de reojo a la silla de enfrente. Se refería a los conservadores, obviamente, y, en concreto, a la única adulta conservadora de la casa, porque entonces todos éramos pequeños, que era mi mamá.&nbsp;</p>



<p>En ese día a día, en la mesa del comedor de nuestra casa, se fue construyendo el carácter de la familia. Siempre de corbata, siempre con gomina, siempre con tanto gusto y elegancia que la liturgia permitió que la historia de Colombia se nos colara hasta los tuétanos.</p>



<p>Mi mamá, de cuello largo, delgado, bellísima, con la boca siempre pintada de rojo y una sonrisa de comisura a comisura le decía: “Pues sí, conservadora y a mucho honor”. Y enseguida empezaba a fluir el paso de las bandejas de la comida.</p>



<p>Papá no era un liberal por accidente. Sus convicciones venían del arraigo de sus padres, que eran primos hermanos, y por tanto de los abuelos compartidos a los que la Guerra de los Mil Días les había alcanzado en sus años más mozos. Era un hombre imponente, sereno, siempre serio a pesar del fino e irrepetible buen sentido del humor que caracteriza a la gente inteligente. Hablar con él era un reto. Tenía tantas lecturas en su memoria y nos llevaba la cuerda en cualquier pregunta o inquietud; las convertía en un concurso de conocimiento que mis hermanos y yo nos pelábamos por ganar. Era un intelectual, un académico, era profesor y por muchos años rector de universidad. Un humanista que consideraba que los años oscuros de la Violencia aún se sentían en el ambiente y por eso creía que la Educación –sí, con E mayúscula– era el mejor de los oficios al que un colombiano podía dedicarse. Nunca se preocupó por ser rico, nunca hizo un negocio, todo lo que tenía de sus sueldos de servidor público lo ocupó en su familia, y sus mejores horas fueron las que ocupó como lector, cinéfilo y las que dedicó a un hobby que lo hacía inmensamente feliz: reunirse con amigos a conversar.&nbsp;</p>



<p>A finales de los años 50, Papá liberal y Mamá de familia conservadora no se podían visitar fácilmente. Se conocieron desde siempre, pero en sus tiempos de noviazgo tuvieron que contar con un carné prestado por amigos conservadores para que, en el camino a la casa de la novia, la policía no lo detuviera. Fueron vidas marcadas por la época. En la casa Liberal se hablaba mal de Ospina y Laureano; y en la casa Conservadora, de López Pumarejo, o Gaitán. Las huellas de la confrontación política se narraban, pero nunca inspiradas en retaliaciones u odios. No en mi casa. Los supuestos godos de la familia de mi Mamá eran más liberales que los liberales, aunque tuvimos un tío cura, eran godos abiertos, alegres, encantadores, cultos y bohemios.&nbsp;</p>



<p>El bipartidismo pacífico fue mi crianza. Se recibía en las comidas al obispo como al coronel del batallón, a los cuñados Laureanistas y a las entusiastas mujeres Lopistas y hasta a alemanes inmigrantes que traían historias de los coletazos de una guerra mundial, y estaban más allá del conservadurismo criollo.&nbsp;</p>



<p>Nunca la radicalización. Nunca el adoctrinamiento. Nunca cercenados en el pensamiento ni en las preguntas. Nunca una amenaza, nunca una agresión. Nunca una persecución. El lenguaje era político, pero con el tono enternecedor de comprender que cada uno nace y crece en la familia y en el lugar que le otorgó la vida. Qué tiempos tan lejanos.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/EH2MO6NBN5HGNG6GAXQ7GMAEBU.jpg?quality=60&#038;w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[María Alejandra Villamizar Columnista de Opinión El Espectador.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Un antieditorial escrito en verso vallenato]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/antieditorial/un-antieditorial-escrito-en-verso-vallenato/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Antieditorial]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[En respuesta al editorial del 30 de septiembre de 2026, titulado “Consuelo Araújo Noguera, el vallenato y más víctimas de la violencia”.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><em>En respuesta al editorial del 30 de septiembre de 2026, titulado “<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/consuelo-araujo-noguera-el-vallenato-y-mas-victimas-de-la-violencia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Consuelo Araújo Noguera, el vallenato y más víctimas de la violencia</a>”.</em></p>



<p>Después de haber escrito antieditoriales y cartas contra <strong>El Espectador</strong>, el 30 de septiembre leo un editorial impecable caracterizado por su pulcritud y valentía: “Consuelo Araújo Noguera, el vallenato y más víctimas de la violencia”, se titula. Para la muestra, un botón: “El 30 de septiembre de 2001, Colombia conoció una noticia horrible: (…) “La Cacica”, exministra de Cultura, periodista y fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata, había sido asesinada por las FARC (…) Veinticinco años después, la conmemoración de ese crimen obliga a recordar no solo a una mujer emblemática, sino también que la cultura ha sido otra víctima de la violencia”.</p>



<p>Como un editorial tiene poco espacio, solo agregaría cuatro asuntos esenciales que este deja por fuera: 1º Santander Araújo, controvertido patriarca liberal, / y Blanca Noguera, mujer sensible al río musical, / hicieron posible en Valledupar sentimental, / en el año cuarenta de mil novecientos, / el inolvidable milagro de su nacimiento: / "He aquí mi orgullo; tengo un origen vallenato", / siempre decía parodiando al caro pensador nato. <em>La flor nata de la cultura vallenata</em>, en medio de descaradas críticas de hermanos machistas, / sus dos apellidos sin saber de valientes feministas juntó, / para que el de resignada madre no quedara relegado:/ Araújonoguera se autoapellidó.</p>



<p>2º Subsumida con ánimo en la música popular / publicó <em>Vallenatología</em> en la década del setenta: / uno de los primeros sobre la canción vallenata / representante de la cara campesina singular / (ese calloso pueblo oloroso a monte adentro / que taburetea cuentos debajo de un almendro); / funda estudios sobre la cultura musical valduparense, / que agrandó como ningún otro investigador cesarense; / aislamiento ancestral de antigua provincia de Padilla, / rompió con su obra estrella que en cielo literario brilla; / este auténtico libro colombiano le sirvió para bautizar / esta rama novísima de las perseguidas ciencias sociales.</p>



<p>3º Ungida de voces y de gracia, de saberes y de décimas, / de personajes y de historias de su pueblo sin par, / en la década del noventa parió <em>El lexicón del Valle de Upar</em>; / entiende la lengua como expresión afirmativa / de entrañable identidad regional llamativa. El Instituto Caro y Cuervo, centro de investigación lingüística y literaria —mi casa de estudios— acaba de hacer el lanzamiento de una edición conmemorativa de este libro, que es una investigación del lenguaje y las tradiciones populares.&nbsp;</p>



<p>4º Algunos casos controvertidos la llevaron a estar de acuerdo / con <em>La sangre llama</em> de Los Hermanos Zuleta que ahora recuerdo / "A veces quedan doliendo / heridas que están cerradas, / aunque estén cicatrizadas / por dentro siguen ardiendo". / Parada y vestida de Pilonera Mayor enterrada quedó / tal cual ella en vida en un memorable epitafio solicitó: / "Aquí yace Consuelo Araújonoguera, de pie, conforme vivió”.</p>



<p><strong>Dairo Elías González Quiroz</strong></p>



<p><strong>Profesor pensionado, filólogo, máster en literatura y escritor platomochotano.</strong></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/Plantilla_EE-45-1.png?quality=60&#038;w=984" type="image/png" height="656" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Consuelo Araújo Noguera, la Cacica, reivindicó el valor de las músicas populares del Caribe y lo dio a conocer a Colombia y al mundo por medio del Festival de la Leyenda Vallenata, de su obra periodística y literaria.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Archivo familiar</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El guion de la autocracia]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/maria-teresa-ronderos/el-guion-de-la-autocracia/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[María Teresa Ronderos]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“¿Por qué impulsó De la Espriella a un experto en marketing político sin experiencia en el campo energético para presidir la junta de Ecopetrol? ”: María Teresa Ronderos]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Se va aclarando que el gobierno de De la Espriella está siguiendo el guion ya recorrido por varios mandatarios autócratas. Este consta de dos ingredientes centrales: el liderazgo de ideales se reemplaza por la advertencia de que se premiarán a áulicos y se castigarán a críticos. No de otra manera se entiende el forcejeo con que el presidente se impuso para sacar directores de la Cámara Colombiana de la Infraestructura y de la ANDI.&nbsp;</p>



<p>El otro ingrediente es imponer una narrativa hegemónica, con la ensayada táctica de insultar y mentir públicamente, para que ejércitos de cuentas y medios digitales refuercen luego.</p>



<p>En 2022, el <a href="https://www.reuters.com/investigates/special-report/el-salvador-politics-media/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Departamento de Estado estadounidense</a> describió así el plan Bukele: “inundar a El Salvador con propaganda, demonizar las instituciones encargadas de desmentir esa propaganda –la prensa libre y la sociedad civil– dominar las narrativas públicas y reprimir el disenso”.</p>



<p>En la carta pública que le envió el presidente de la junta directiva de Ecopetrol, Carlos Suárez, a la directora de <em>La Silla Vacía</em>, Juanita León, intentó endilgarle a la periodista su propia estratagema de consultor de comunicación política: “Alguna vez te enseñé estrategia, Juanita, y por eso reconozco el truco (…): escoges una acusación, la adaptas a cada red social y la repites hasta el cansancio. Con suficiente repetición, la etiqueta reemplaza a la persona, la sospecha comienza a parecer un hecho y tu versión termina circulando como si fuera la verdad”.</p>



<p>Suárez reveló así su ciencia. Es él quien está intentando etiquetar a la periodista, poniendo en duda su integridad y su independencia, porque sabe que si lo repite lo suficiente, la instalará como verdad.&nbsp;</p>



<p>Conoce bien el marketing político. Su empresa Estrategia &amp; Poder ganó <a href="https://lanotaeconomica.com.co/movidas-empresarial/la-firma-colombiana-de-consultoria-politica-estrategia-poder-dirigida-por-su-ceo-carlos-suarez-rojas-y-gerenciada-por-carlos-andres-arias-triunfa-en-los-premios-mas-importantes-de-la-comunica/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">premios internacionales</a> por sus campañas políticas que llevaron a Jairo Deluque a la Gobernación de La Guajira y, por segunda vez, a Dilian Francisca Toro a la Gobernación del Valle. En 2020 <a href="https://seguimiento.co/la-region-caribe/estratega-carlos-suarez-nombra-gerente-regional-para-expandirse-en-la-costa-32767" target="_blank" rel="noreferrer noopener">ya asesoraba</a> al entonces abogado penalista De la Espriella.</p>



<p>Y desde 2017, en el Secop su empresa registra 18 contratos, todos por contratación directa o régimen especial, desde el “desarrollo de la estrategia reputacional de Coldeportes”, pasando por la estrategia de comunicación del Plan de Aguas del Magdalena, bajo la gobernación de Rosa Cotes, hasta el más reciente de 2025, para realizar una campaña digital de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca.&nbsp;</p>



<p>¿Por qué impulsó De la Espriella a un experto en marketing político sin experiencia en el campo energético para presidir la junta de Ecopetrol?&nbsp;</p>



<p>Explicaría esa decisión que sigue el libreto de la ruta autoritaria. Es una vitrina desde dónde atacar a periodistas valiosas para debilitar a toda la prensa. El presidente argentino, Javir Milei, que sigue el mismo camino, tildó de nazi a Maria O’Donnell esta semana, otra periodista independiente que cuestiona el abuso de poder, sin importar quién lo protagonice. También podrá el oficialismo fabricar una narrativa de éxito para Ecopetrol, no porque sea real, sino porque el marketing la va a repetir hasta instalarla. Con <a href="https://www.larepublica.co/economia/resultados-del-segundo-trimestre-de-2026-de-ecopetrol-4450372" target="_blank" rel="noreferrer noopener">utilidades</a> en el segundo trimestre de 6,1 billones de pesos, caja no les faltará para dominar la narrativa. </p>



<p>El episodio de la carta de Suárez también revela que el segundo ingrediente de la fórmula autoritaria está funcionando: comportarse como un <em>bully</em> para ganar. ¿Cómo explicar, si no es por el miedo a represalias, que personas de prestigio público que se sientan en la junta de Ecopetrol no hayan dicho ni mu, después de que su presidente escribiera una carta como de mandamás de barrio, llena de mentiras a una de las periodistas más destacadas del país?&nbsp;</p>



<p>El silencio de los buenos es el principio de la expansión del autoritarismo.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/56EBAZTJGNBXVHVHKQNIHTJDIA.jpg?quality=60&#038;w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[María Teresa Ronderos Columnista El Espectador]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[«¡Que viva la música!», sin tilde]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/maria-alejandra-medina-cartagena-gazapera/que-viva-la-musica-sin-tilde/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[María Alejandra Medina]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“En torno a los 75 años del nacimiento del escritor Andrés Caicedo ocurrieron varios hechos desafortunados”: María Alejandra Medina C.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<figure class="size-large"><img height="1024" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/¡Que-viva-la-musica-.webp?quality=60&amp;w=1024" alt="Portada de &quot;¡Que viva la música!&quot; de Andrés Caicedo. Edición de aniversario." class="wp-image-5264981" /><figcaption>Portada de "¡Que viva la música!" de Andrés Caicedo. Edición de aniversario.</figcaption></figure>



<p>En torno a los 75 años del nacimiento del escritor Andrés Caicedo ocurrieron varios hechos desafortunados. Uno de ellos fue encontrarnos con una tilde incorrecta en la portada de una nueva edición de <em>¡Que viva la música!</em> Me refiero al reciente lanzamiento de Booket (Planeta), en el que la palabra «que» aparece tildada: «¡Qué viva la música!». Al respecto, vale la pena decir varias cosas. La primera es que la oración con el error tiene sentido: el «qué», con tilde, puede funcionar como adverbio exclamativo (modifica el adjetivo «viva»). Es como si quisiéramos decir «¡Qué viva suena la música!». Sin embargo, sabemos que ese no es el sentido del título de la obra cumbre del escritor caleño. En cambio, el «que» debe funcionar como una conjunción para introducir un enunciado exclamativo, un deseo realmente: «¡Que viva la música!».&nbsp;</p>



<p>Cambio de tema para responder a una consulta que me llegó por correo: ¿se dice «arroz con leche» o «arroz de leche»? Ambas son válidas y han sido documentadas en Colombia, si bien «arroz con leche» se considera la forma mayoritaria. Desconozco el origen de la variante minoritaria, aunque no me sorprende, pues la preposición «de» no se limita a expresar el material del que está hecho algo (por eso, como he explicado en otras columnas, no cabe el cuestionamiento a la expresión «vaso de agua» porque el vaso no está hecho de agua, sino, por ejemplo, de vidrio). De hecho, el <em>Diccionario de la lengua española</em> la registra como equivalente de «con» en ciertos casos. Sucede algo similar con «arroz de coco», que es lo mismo que «arroz con coco». Cuéntenme si se les ocurren más ejemplos.</p>



<p><a href="mailto:mmedina@elespectador.com">mmedina@elespectador.com</a></p>



<p><a href="https://x.com/alejandra_mdn" target="_blank" data-type="page" data-id="5259238" rel="noreferrer noopener">@alejandra_mdn</a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/¡Que-viva-la-musica-.webp?quality=60&#038;w=1024" type="image/webp" height="1024" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Portada de &quot;¡Que viva la música!&quot; de Andrés Caicedo. Edición de aniversario.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Captura de pantalla</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Goya en Fragmentos; los desastres de la guerra ante la Memoria]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/goya-en-fragmentos-los-desastres-de-la-guerra-ante-la-memoria/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/goya-en-fragmentos-los-desastres-de-la-guerra-ante-la-memoria/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Ver a Goya en la galería Fragmentos, espacio de arte y memoria, no solo es un privilegio, sino un verdadero deleite&quot;: Emma Ávila Garavito]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>“Después, el silencio, mudo</p>



<p>de algodón, blanco de vendas,&nbsp;</p>



<p>cárdeno de cirugía,&nbsp;</p>



<p>mutilado de tristeza.&nbsp;</p>



<p>el silencio. Y el laurel</p>



<p>en un rincón de osamentas.&nbsp;</p>



<p>y un tambor enamorado,&nbsp;</p>



<p>como un vientre tenso, suena</p>



<p>detrás del innumerable</p>



<p>muerto que jamás se aleja”</p>



<p>Fragmento del poema "La Guerra" de Miguel Hernández - España</p>



<p>Ver a Goya en la galería Fragmentos, espacio de arte y memoria, no solo es un privilegio (con entrada gratuita) sino un verdadero deleite para quienes pensamos que el arte siempre tiene, o debería tener, un sentido político. El espacio vacío de suelo de hierro cargado de historias se llena de nuevo, y esta vez con los grabados que relatan “los desastres de la guerra” una que no se vivió en nuestros tiempos, ni en nuestro territorio, pero que devela la barbarie que siempre ha acompañado la violencia.&nbsp;</p>



<p>Primero, cuerpos descuartizados, mujeres violentadas, dolor y súplica; luego hambruna, desarraigo, desplazamiento, pérdida y soledad; finalmente, mis favoritos, esos monstruos sacados de los sueños, ya no de la razón, sino del “desamor” que Goya vivió cuando le mostraron a una ilustración distinta a la que él admiraba; esa que llegaba a imponer las ideas con espadas y bayonetas.&nbsp;</p>



<p>Por supuesto, el diálogo con <em>Fragmentos</em> de Doris Salcedo se teje desde la poesía, una selección preciosa de poemas cuyas autoras y autores dejan sus palabras resonando en ese espacio y acompañan la visita orientando cada momento. Así empieza con el poema “La Guerra” de Miguel Hernández hasta llegar a Piedad Bonnett con “Pido al dolor que persevere” atravesando palabras de Palestina, Rusia, Somalia, Rumania, Ucrania, que nos aterrizan a los conflictos que vivimos hoy; porque la memoria, aunque parezca sacada del pasado, siempre ha narrado un presente.&nbsp;</p>



<p>Dentro de los grabados destaco tres: “Al cementerio”, “No hay quien los socorra” y “Las camas de la muerte”; en las tres piezas se reflejan los cuerpos que quedan de las batallas, unos llevados al cementerio, otros atravesados por un caminante con vergüenza y los terceros tapados por sábanas: sus camas de muerte, estas sí muy cercanas a las bolsas blancas con que hoy se exhiben los cuerpos en señal de victoria y no de deshumanidad, esa que es el verdadero estrago de la guerra.&nbsp;</p>



<p>Cierro estas letras ya no con las palabras de Miguel Hernández con las que inicié, sino con las de Piedad Bonnett, porque aunque estos grabados nos sean tan familiares, no pueden convertirse en paisaje; la guerra deja estragos y en este caso, parafraseando a Nietzsche, no solo nos queda el arte para sobrevivir a la crueldad, sino la memoria para no repetir…</p>



<p>“Pido al dolor que persevere.</p>



<p>Que no se rinda al tiempo, que se incruste&nbsp;</p>



<p>como una larva eterna en mi costado…</p>



<p>para que de su mano cada día</p>



<p>con tus ojos intactos resucites,&nbsp;</p>



<p>con tu luz y tu pena resucites&nbsp;</p>



<p>dentro de mí.&nbsp;</p>



<p>Para que no te mueras doblemente</p>



<p>pido al dolor que sea mi alimento,&nbsp;</p>



<p>el aire de mi llama, la lumbre</p>



<p>donde vengas a diario a consolarte</p>



<p>de los fríos paisajes de la muerte".</p>



<p>Poema de Piedad Bonnett - Colombia</p>



<p><strong>Emma Ávila Garavito</strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/NO7FMJLNC5AJFI4PKPG5WUZHR4.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME4500. BOGOTÁ (COLOMBIA), 04/09/2026.- Fotografía del 27 de agosto de 2026 que muestra una obra de la exposición &#039;Los Desastres de la Guerra&#039; de Francisco de Goya en el espacio de Arte y Memoria Fragmentos, en Bogotá (Colombia). La artista colombiana Doris Salcedo advierte que su país, &quot;no ha aprendido nada&quot; de la guerra y plantea, tras diez años del Acuerdo de Paz con las FARC, una disyuntiva tan vigente como incómoda: elegir entre el diálogo y el regreso a la violencia, el odio y la muerte. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mauricio Dueñas Castañeda</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El legado de Petro]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/el-legado-de-petro/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/salomon-kalmanovitz/el-legado-de-petro/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Salomón Kalmanovitz]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Los platos rotos los hereda el nuevo gobierno, aunque los terminamos asumiendo todos los ciudadanos”: Salomón Kalmanovitz]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>En agosto de 2022, la tasa de desempleo en Colombia alcanzaba el 11,2 % de la fuerza de trabajo, tras la pandemia que tanto golpeó al país. La recuperación fue apoyada por un aumento considerable del gasto público, financiado con deuda costosa, lo cual redujo el desempleo a 8,9 % en 2025. Un año más tarde, el desempleo descendió hasta alcanzar su nivel actual de 8,1 % de la población que busca empleo sin encontrarlo.</p>



<p>El crecimiento económico durante el período presidencial del Pacto Histórico fue bastante pobre, de 1,5 % anual promedio, la mitad de su tendencia de las últimas décadas. El letargo económico fue resultado del freno a la inversión privada sin que la pública pudiera reemplazarla, cayendo al 16 % del PIB y reduciendo su efecto multiplicador sobre el crecimiento. La hostilidad del presidente contra los empresarios contribuyó a que muchos de ellos dejaran en suspenso sus planes de inversión, esperando el cambio de régimen que les ofreciera garantías y que finalmente se produjo en agosto pasado.</p>



<p>El comercio exterior del país fue deficitario durante los dos últimos dos años, lo que tiene un impacto negativo sobre la demanda agregada y explica en parte el escaso crecimiento. Las exportaciones durante el período enero-agosto de los dos últimos años fueron de US $32.700 y 36.900 millones respectivamente, la mayor parte de ellas de petróleo y sus derivados, sector intensivo en capital que tiene poco impacto sobre el empleo del resto de la economía. Uno de sus efectos fue, por el contrario, apreciar la tasa de cambio, lo que aumenta la penetración de las importaciones que se abaratan y desincentivan las exportaciones que reciben un menor ingreso en pesos que en el pasado. Ambos factores tienen la misma consecuencia de afectar negativamente el empleo en la industria manufacturera que se contrajo 2,3 %, al igual que en la agricultura.</p>



<p>El Gobierno entró en una espiral de gasto en los estertores de su mandato a punta de endeudamiento interno y externo, ofreciendo tasas de interés muy atractivas que se desviaron de la inversión privada hacia la pública. El déficit fiscal que se le deja al nuevo gobierno es de 6,5 % del PIB y además una deuda bruta de 65 % del PIB, una de las más altas en la historia del país y entre las más elevadas de economías de ingreso similar al nuestro. La regla fiscal dicta que el déficit público no supere el 3,5 % del PIB y que el endeudamiento no alcance el 58 % del mismo. El gobierno Petro la terminó rompiendo en todos los sentidos.</p>



<p>Otro de los efectos del alto gasto del gobierno fue el recrudecimiento de la inflación, que pasó de 5,1 % en julio de 2025 a 6,2 % en agosto de 2026. La estrambótica alza del salario mínimo regalada por Petro fue también causa de esa mayor inflación. A su vez, la presión inflacionaria obligó al Banco de la República a mantener una política restrictiva de tasa de interés elevada del 12,25 % anual, que golpea tanto el consumo como la inversión. Petro insultó a la Junta Directiva del Emisor para la tribuna, pero esta solo podrá reducir sus tasas en la medida en que los precios se estabilicen. Los platos rotos los hereda el nuevo gobierno, aunque los terminamos asumiendo todos los ciudadanos. Se trata de un legado problemático que nos dejó el gobierno de Gustavo Petro.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/U6BWWCZL3FGW7DMVEC3DMEDSRA.jpg?quality=60&#038;w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[Salomón Kalmanovitz Columnista El Espectador]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El acierto de limitar los celulares]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/gabriela-alonso-jaramillo/el-acierto-de-limitar-los-celulares/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Gabriela Alonso Jaramillo]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[La Alcaldía y la Secretaría de Educación de Bogotá acertaron al prohibir el uso de celulares durante la jornada escolar, escribe Gabriela Alonso.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:04:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>La Alcaldía y la Secretaría de Educación de Bogotá acertaron al prohibir el uso de celulares durante la jornada escolar. La medida abarca colegios públicos y privados, con excepciones por razones pedagógicas, de salud, inclusión y emergencia. Proteger la atención no puede depender exclusivamente del esfuerzo individual. La autorregulación se aprende; darla por adquirida en niños y adolescentes desconoce esa tarea educativa. Reservar tiempo para aprender y convivir contribuye a esa formación.</p>



<p>Desde séptimo grado, en mi colegio nos recogían el celular a las siete de la mañana, lo guardaban en una caja y nos lo devolvían a las tres de la tarde. Hoy agradezco esa decisión. En recreos y almuerzos conversaba con mis amigas cara a cara. En las evaluaciones respondía con lo aprendido, sin buscar respuestas en el celular. Escribir suponía ordenar mis conocimientos y expresarlos. Ese esfuerzo iba más allá de la nota: me enseñaba a pensar por cuenta propia. Hoy valoro esa formación, cuando es tan fácil obtener una respuesta sin haber aprendido a construirla.</p>



<p>Para que la medida sea efectiva, lo primero es garantizar el respaldo institucional a los docentes. Según los sondeos citados por la Secretaría de Educación, el 82  % de los consultados observa que los estudiantes utilizan dispositivos durante las clases para jugar u otras actividades. No es razonable dejar a cada profesor resolver esa dificultad por su cuenta. Los colegios deben establecer procedimientos claros para aplicar la medida.</p>



<p>En segundo lugar, el Distrito debe evaluar la medida y responder por sus resultados. Investigadores de la Universidad de Augsburg revisaron cinco estudios y encontraron beneficios, principalmente en bienestar social. Recomendaron acompañar las restricciones con educación digital. En 2025, un estudio observacional en 30 colegios ingleses encontró menor uso durante la jornada escolar, pero no diferencias significativas en bienestar mental ni en el tiempo total de uso. La evaluación debe medir qué cambia en la atención y la convivencia, publicar los resultados y corregir lo que no funcione.</p>



<p>Adicionalmente, la medida acierta al incluir los recreos. Conversar, jugar y compartir un almuerzo son oportunidades para aprender a convivir. Los colegios deben facilitar la participación, especialmente de quienes tienen dificultades para integrarse. Cuidar la convivencia sigue siendo su responsabilidad fuera de clase.</p>



<p>Estos límites deben acompañarse de una formación digital que prepare a los estudiantes para decidir cuándo y cómo utilizar la tecnología. Bogotá permite el uso pedagógico de celulares desde el grado octavo, bajo orientación docente, y regula otras pantallas según el nivel educativo. Esos espacios deben servir para buscar información y verificar fuentes. Los colegios deberán explicar qué protegen las reglas, escuchar las objeciones de los estudiantes y permitirles participar en su aplicación.</p>



<p>La inteligencia artificial (IA) debe tener un lugar en esa formación. Bien utilizada, puede ayudar a explorar ideas, revisar argumentos y comprender un tema. Los estudiantes deben aprender a utilizarla y a escribir sin asistencia tecnológica. Un ejercicio puede combinar una primera versión propia con una revisión mediante IA; después, los estudiantes pueden justificar los cambios y comprobar las fuentes.. Los conocimientos adquiridos permiten evaluar respuestas generadas y detectar errores. La evaluación debe reconocer qué aprendió el alumno y cómo utilizó la herramienta.</p>



<p>La medida debe contribuir a que los estudiantes aprendan a regular su uso de la tecnología también fuera del colegio. La objeción de que la prohibición dificulte aprender a autorregularse merece atención. Los colegios deben ofrecer actividades guiadas y autonomía acorde con la edad. Las familias deben participar en los acuerdos y contar con canales para atender emergencias. Las reglas deben respetar la intimidad de los estudiantes.</p>



<p>Estoy convencida de que esta decisión beneficiará a los estudiantes durante sus años de colegio y en su vida adulta. Mi experiencia como estudiante y mi trabajo creando contenido educativo en redes sociales sostienen esa convicción: los jóvenes necesitamos aprender a aprovechar la tecnología y a pensar por cuenta propia. La autonomía que defendemos requiere conocimientos, criterio y oportunidades para convivir. Los límites de hoy deben contribuir a que mañana puedan decidir por sí mismos.</p>
]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Venimos a mejorarles la raza]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/magola/venimos-a-mejorarles-la-raza/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Nani]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de de hoy.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:04:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/Magola-La-raza.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="670" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[La caricatura de Magola hace una lectura ácida del Día de la Raza y los relatos en torno a la conquista de América por los españoles.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Nani</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Mejor incentivos que autoritarismo para el desarrollo]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/daniel-mera-villamizar/mejor-incentivos-que-autoritarismo-para-el-desarrollo/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Daniel Mera Villamizar]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[¿Puede la democracia liberal colombiana construir una capacidad de coordinación de largo plazo?, se pregunta Daniel Mera]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:03:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Tal vez la reforma política no sea indispensable para emular a los tigres asiáticos.</em></p>



<p>Llevamos lustros o décadas esperando pasar de un multipartidismo caótico y disfuncional a uno estructurado y funcional que sirva para tomar las decisiones que nos conducirán a un crecimiento alto y sostenido.</p>



<p>Pero la política ha venido empeorando: más partidos y, al tiempo, más personalismo, extremismo, degradación del debate, de la ética, incertidumbre, corrupción. Si la reforma política es requisito de las reformas económicas, estamos fritos.</p>



<p>Nuestro electorado parece el paciente que le hace saber al médico que lo cambiará si le dice la verdad y le manda una receta que no quiere. Los aspirantes a médicos lo entendieron y usan “pan” (con dinero público que no existe) y “circo”.</p>



<p>Llegamos a un déficit fiscal realmente insostenible (estructural), sin haber invertido lo necesario en infraestructura, y a una debacle pensional inexorable, sin hacerle cosquillas a la informalidad. Somos la alegre rana en olla con fuego que ha subido poco a poco (aunque la rana de verdad habría saltado hace rato).</p>



<p>Estuvimos a punto de comprar el tiquete del populismo estatista, de incierto y doloroso regreso, y es pronto para saber, aunque hay señales inquietantes, el uso que hará de la “patente de corso” que adquirió el que nos salvó del despeñadero.</p>



<p>“Cambiar la política para siempre” sería atacar las causas de la corrupción político-administrativa, en primer lugar el costo de las campañas electorales, y rediseñar algunas reglas e instituciones del sistema político, como la circunscripción del Senado o el Consejo Nacional Electoral. No simplemente acabar la tolerancia presidencial con la corrupción, que está muy bien, pero si persisten las causas, los hechos de corrupción se repetirán.&nbsp;</p>



<p>“Cambiar la política para siempre” implica, entonces, una reforma política, negociada en el Congreso. Mientras vemos qué pasa, hay una pregunta importante para quienes admiramos los casos de los tigres asiáticos, pero no soñamos con un "autoritarismo desarrollista" (sea por convicción genuina o por realismo).</p>



<p>Esa pregunta, en esencia, es: ¿puede la democracia liberal colombiana construir, mediante incentivos económicos y reglas institucionales, una capacidad de coordinación de largo plazo para el desarrollo comparable a la que algunos gobiernos autoritarios ejercieron mediante el poder político?</p>



<p>Es decir, en lugar de esperar coaliciones multipartidistas programáticas y estables que mantengan el rumbo del país bajo unos pilares compartidos, lo que es muy difícil con la izquierda radical, conseguir leyes que creen arreglos en los que diversos actores tengan interés propio en sostener la transformación productiva.</p>



<p>Por ejemplo, una política de desarrollo agroindustrial puede vincular a productores, inversionistas, trabajadores, universidades, compradores y gobiernos territoriales. Si cada actor obtiene beneficios de una cadena productiva que funciona, no querrá asumir los costos de si la cooperación se daña. (Algo como “<a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/daniel-mera-villamizar/dar-participacion-accionaria-agroindustrial-a-los-campesinos-en-vez-de-un-pedazo-de-tierra-para-que-sigan-siendo-pobres/" target="_blank" rel="noopener">La reforma agraria del futuro</a>”, 01/marzo/2026).</p>



<p>Tal vez hemos estado esperando un “gobierno que dé órdenes correctas” y una salida está en construir un “gobierno de los incentivos”. No se podrá sustituir toda la coordinación por autoridad que provee el gobierno, pero todo sería muy distinto con reglas presupuestales, incentivos económicos y compromisos institucionales que sobrevivan a los cambios de gobierno por una economía política democráticamente anclada a intereses.</p>



<p>Aprobar una legislación así sería batalla en el Congreso, y este gobierno puede darla.</p>



<p><a href="http://twitter.com/DanielMeraV" data-type="link" data-id="http://twitter.com/DanielMeraV">@DanielMeraV</a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/AFYTGGSP6BDBDOOLKQBJIYAGQM.jpg?quality=60&#038;w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[Daniel Mera Columnista El Espectador]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Nos están quitando los derechos]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/la-che/nos-estan-quitando-los-derechos/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[La Ché]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Caricatura de La Ché que advierte que nos están quitando los derechos en Colombia.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:03:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/La-Che-Sin-leyenda-1.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="670" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Caricatura de La Ché que advierte que nos están quitando los derechos en Colombia.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">La Ché</media:credit>
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			<title><![CDATA[El TIAR ¿para qué?]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/jose-luis-ramirez-leon/el-tiar-para-que/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[José Luis Ramírez León]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“”:]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:02:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace un par de semanas, coincidiendo con la Asamblea General de la ONU, los presidentes de catorce países, más el vicepresidente de Colombia, expidieron un documento enmarcado en el Escudo de las Américas. Allí, se comprometen a convocar, en el marco de la OEA, el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR. ¿Qué interés puede tener un mecanismo de la Guerra Fría, que parecía olvidado en las páginas de la historia? Su interés es mucho y debería generar inquietud sobre su uso futuro.</p>



<p>En la primera parte del documento, se señalan tres pilares: “Defender nuestras economías potenciando la cooperación económica (…) Defender la gobernanza democrática ante las redes armadas de narcoterroristas (…) Defender y promover el respeto mutuo por la soberanía nacional y la autodeterminación de cada nación”.</p>



<p>Es imposible no estar de acuerdo con la inaplazable lucha coordinada contra la delincuencia organizada transnacional. Pero, con razón se han formulado preguntas válidas, sin respuesta aún: ¿las acciones a ejecutar implican operaciones militares conjuntas en los países firmantes del documento? ¿Se traslada a ellos la responsabilidad de hundir embarcaciones, violando para ello todas las normas internacionales en la materia y que en 78 ataques se ha cobrado la vida de 234 personas?</p>



<p>Al final del documento se menciona el TIAR y su <em>Mise en scéne</em>. Allí se señala que, para alcanzar los objetivos propuestos en el documento, enviarán una comunicación conjunta al presidente del Consejo Permanente de la OEA para que se solicite “la celebración de una reunión de consulta para decidir sobre la creación de un Órgano de Consulta, de conformidad con los artículos 6 y 13 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tratado de Río)”.</p>



<p>El TIAR, fue creado 1947 como instrumento de defensa mutua frente a una eventual agresión externa, o para actuar en algunos casos internos en sus estados parte. Ha sido invocado en 24 oportunidades, la última de las cuales se presentó en 2019, a petición del gobierno de transición de Juan Guaidó en Venezuela contra el gobierno ilegítimo de Nicolás Maduro. Colombia apoyó decididamente su convocatoria. A pesar de que se asumieron algunos compromisos entre los estados parte, al final no tuvieron mayor efecto por falta de aplicación.</p>



<p>Según su artículo 6, “Si la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de un país americano se ven afectadas por una agresión que no sea un ataque armado, un conflicto dentro o fuera del continente, o cualquier otra situación que ponga en peligro la paz, el Órgano de Consulta se reunirá de inmediato”. También se mencionan “la congelación de activos, la restricción de visado de sus miembros y la responsabilidad penal de quienes apoyen logísticamente a los ilegales”. Aunque el artículo 6 no detalla las sanciones, remite a las acciones contempladas en el Artículo 8, artículo que no está mencionado en la comunicación presidencial. En este último, y ante una amenaza que no sea un ataque armado, los Estados parte pueden acordar la aplicación de una o más de cinco medidas principales. La quinta, prevé el uso de acciones militares colectivas para restablecer la paz y la seguridad continental.</p>



<p>De acuerdo con el procedimiento existente, una vez se envía la nota pidiendo la reunión del Consejo Permanente de la OEA este decidirá, mediante mayoría absoluta, la convocatoria del Órgano de Consulta. En el comunicado se menciona que “Una vez convocada la reunión formal del Órgano de Consulta, tenemos la intención de participar a nivel ministerial para estudiar la adopción de una resolución que promueva y facilite la acción colectiva contra las organizaciones narcoterroristas en el marco del Tratado de Río”. Todas las decisiones que se adopten lo serán por los dos tercios de los estados parte. Dado que en la actualidad son 17 los países miembros del TIAR, se requieren 11 votos para hacerlo.</p>



<p>Si las gestiones avanzan de acuerdo con lo previsto, en un corto plazo se estaría reuniendo el Órgano de Consulta del tratado. De momento, los Estados Unidos ya han tomado decisiones en materia de cancelación de visas de un grupo de personas dentro de los países firmantes. En el caso de Colombia, no hay procesos ejecutoriados que indiquen que las dos personas afectadas estén vinculadas al narcoterrorismo o pongan en peligro la estabilidad democrática del país. Existe el temor de que dicha medida pueda extenderse a otras personas, en igualdad de condiciones.</p>



<p>El reciente triunfo de Flavio Bolsonaro sobre Luis Inazio “Lula” da Silva en la primera vuelta de las elecciones en Brasil, lo colocan con las mayores posibilidades de alcanzar la presidencia en segunda vuelta. De ser así, toda Latinoamérica, con la excepción de México y Uruguay, quedaría con gobiernos alineados, y, en algunos casos genuflexos, con el país del norte. Así las cosas, el TIAR podrá utilizarse para lo que deseen sus estados parte</p>
]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Connectas</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Las elecciones y la inteligencia artificial]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/luis-carvajal-basto/las-elecciones-y-la-inteligencia-artificial/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Luis Carvajal Basto]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Luis Carvajal se pregunta si algún sector político en Colombia tomará ventaja por el uso de la inteligencia artificial.]]></description>
			<pubDate>Mon, 12 Oct 2026 05:02:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Nada quedará como antes luego de la IA. Ninguna de las revoluciones tecnológicas anteriores ha tenido sus mismos alcances, también, en la política. ¿Será que en nuestro país algún sector tiene ventajas, por su utilización, de cara a las elecciones regionales como se empieza a advertir?</p>



<p>El encanto de la tecnología a veces nos distrae de los verdaderos propósitos de la democracia. La semana anterior un congresista presumía, ingenuamente, de la ventaja que su partido tenía como consecuencia de la utilización de la IA mientras los demás se habían quedado “en el pasado”. De acuerdo con su criterio, por ello serán más factibles los triunfos de sus candidatos en las próximas elecciones regionales. ¿Será cierto?</p>



<p>Seguramente no consideró que, si todos los sectores políticos utilizan la IA, como está ocurriendo, esta puede convertirse en la infraestructura del quehacer político, pero, por sí misma, no concede ventajas a nadie, como tampoco lo hacen las matemáticas que todos utilizamos para sumar y restar.</p>



<p>Luego de los cambios que las redes introdujeron en las presidenciales de 2022 al permitir identificar y motivar emociones y sentimientos a partir de las conductas de los electores en el ciberespacio, la campaña presidencial de 2026 fue la primera en la que la IA estuvo al alcance de los candidatos. Además de reducir tiempos y costos de las piezas publicitarias, la IA puede analizar millones de datos, identificar tendencias, reconocer preocupaciones ciudadanas, comparando territorios en tiempo real. Permite establecer qué le preocupa a la gente y qué teme; qué temas ganan importancia y cuáles la pierden y, lo que es más importante, dónde y cómo se modifican las percepciones sobre los candidatos.</p>



<p>Antes de la IA ya sabíamos que el posicionamiento ocurre en la mente de los electores lo que se convirtió, para algunos, en su especialidad al lado del análisis de emociones estereotipos y sentimientos. Para ellos se trataba y trata de un asunto de psicología social o publicitario. A propósito, hace unos años <strong>El Espectador</strong> invitó al doctor Carlos Suarez, exitoso estratega del presidente De la Espriella, y a este columnista, a compartir opiniones sobre el tema durante la campaña presidencial de entonces, en la que el doctor Suarez, al revelar su interés y experticia en el análisis de redes,  consideraba que su estudio podría resultar más revelador que las propias encuestas para medir el clima de opinión, una versión con la que este columnista estaba y está en desacuerdo, al considerar que se trata de herramientas diferentes y complementarias . Hoy, con la irrupción de la IA, ambas se han potenciado de manera exponencial.</p>



<p>Debe registrarse que la misma tecnología que permite conocer las preocupaciones de los ciudadanos puede utilizarse para explotarlas. Si la IA identifica temores, frustraciones, resentimientos y expectativas de millones de personas, también puede diseñar mensajes cada vez más precisos para movilizar emociones y electores. Una campaña puede dejar de preguntarse qué propuesta necesita el país para preguntarse simplemente qué mensaje, desde esa perspectiva, es más conveniente.</p>



<p>Pero una cosa es utilizar la tecnología para conocer a los ciudadanos y otra utilizar ese conocimiento para manipularlos. La política puede terminar convertida en una gigantesca operación de investigación de operaciones e ingeniería de emociones. ¿Terminará la democracia, y la política democrática, convertida en una competencia por obtener respuestas emocionales? ¿Qué ocurrirá con la razón, las ciencias y los principios humanos, éticos y morales de las sociedades? La IA puede ayudar a conocer las preferencias de los electores, pero no debería convertirse en una máquina para fabricarlas.</p>



<p>Los límites en que todo esto transcurre los establecen, no la tecnología, sino el Estado de derecho y los fundamentos de la democracia. Tenemos, en nuestra legislación, “control” de encuestas, pero casi nada acerca de la utilización de la IA. Sin embargo, tenemos una Constitución. Ningún algoritmo puede decidir cuál es el deber ser del Estado y, mucho menos, escoger a nuestros gobernantes. La IA puede proporcionar mejores instrumentos para hacer política, pero no proporciona por sí misma una mejor política. Eso nos corresponde a los ciudadanos.</p>



<p><a href="http://twitter.com/herejesyluis" data-type="link" data-id="http://twitter.com/herejesyluis">@herejesyluis</a></p>
]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
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	</channel>
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