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		<title><![CDATA[El Espectador - Google Discover - Opinion]]></title>
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		<description><![CDATA[Últimos contenidos seleccionados de El Espectador para Google Discover sobre Opinion.]]></description>
		<lastBuildDate>Wed, 09 Sep 2026 20:15:18 +0000</lastBuildDate>
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			<title><![CDATA[¡Nos equivocamos!: dos columnas de El Espectador salieron con el mismo título]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Fidel Cano Correa]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta semana, en la Redacción al Desnudo de El Espectador, les contamos que por error publicamos dos columnas de opinión con el mismo título. Ese título, difícil de repetirse por cierto, “El efecto cobra y la educación”, aplicaba muy bien a la columna de un educador, Santiago Espinosa, y efectivamente era el de su columna. Pero en cambio nada tenía que ver con la columna de Lisandro Duque, cuyo título era, o debía ser, “ADLE, un tipo de cuidado”. ¡Puro despiste!]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 15:40:19 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Esta semana, en la Redacción al Desnudo de El Espectador, les contamos que por error publicamos dos columnas de opinión con el mismo título. Ese título, difícil de repetirse por cierto, “El efecto cobra y la educación”, aplicaba muy bien a la columna de un educador, Santiago Espinosa, y efectivamente era el de su columna. Pero en cambio nada tenía que ver con la columna de Lisandro Duque, cuyo título era, o debía ser, “ADLE, un tipo de cuidado”. ¡Puro despiste!</p>


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<p></p>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sebastián López Ramírez</media:credit>
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			<title><![CDATA[Salvador Nacional]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/pascual-gaviria/salvador-nacional/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Pascual Gaviria]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Ni los más pesimistas imaginamos que Abelardo iba ser un nieto adoptivo de Laureano Gómez”: Pascual Gaviria]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 13:27:23 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace un año, cuando Enrique Gómez Martínez se sumó a la campaña de Abelardo de la&nbsp;Espriella, el Movimiento de Salvación Nacional era una franquicia política que peleaba por la subsistencia, un partido que sonaba en los márgenes del umbral y de la anécdota pintoresca de un conservadurismo empolvado, lejos de la discusión pública relevante, más un álbum de familia que un&nbsp;actor del poder. Enrique Gómez obtuvo 48.000 votos en las presidenciales de 2022, superando solo a Ingrid Betancourt, Luis Pérez y los tarjetones no marcados, el 0,23&nbsp;% de los votos válidos.&nbsp;</p>



<p>La gran fortaleza del movimiento era invocar una frase como un tic publicitario: el acuerdo sobre lo fundamental; la idea que acompañó a Álvaro Gómez Hurtado hasta su asesinato en 1995.&nbsp;Hasta hoy los estatutos de&nbsp;Salvación Nacional no definen qué es lo fundamental, solo se entregan&nbsp;una lista de lugares comunes que podría&nbsp;servir de molde para&nbsp;cualquier tendencia ideológica:&nbsp;“…la eficacia de la acción del estado&nbsp;(sic), la transparencia en&nbsp;el ejercicio de la función pública, el cumplimiento estricto y universal de la ley, la&nbsp;transformación de la justicia, la calidad de la educación,&nbsp;el consenso auténtico y efectivo&nbsp;con el desarrollo económico y el desarrollo ecológico y sostenible de la Nación”. Un acuerdo sobre lo insustancial.&nbsp;</p>



<p>En las elecciones de Congreso de marzo pasado el Movimiento parecía condenado a la&nbsp;combustión espontánea. Necesitaba alcanzar el umbral del 3&nbsp;% para sostener su personería&nbsp;de una sola persona. Abelardo&nbsp;puso la cara del&nbsp;tigre en el logo y logró sacar cuatro&nbsp;senadores y un representante. Fueron 600.000 votos en el senado. Dos de sus senadores&nbsp;llevaron su propio caudal: Sara Jimena Castellanos los traía como diezmo de la&nbsp;Misión Carismática Internacional, iglesia cristiana fundada por su papá y su mamá; y&nbsp;Germán Andrés Rodríguez, alias&nbsp;"El&nbsp;Comandante&nbsp;de la Verdad", sacó buena parte de sus setenta mil&nbsp;como&nbsp;influenciador&nbsp;desde su rol de reservista de la Armada.&nbsp;</p>



<p>Un mes después del&nbsp;<em>performance</em><em>&nbsp;</em>de Abelardo en la presidencia, el exiguo Movimiento de Salvación Nacional ejerce como guía ideológica y pastor de la “manada”. El hermano de Enrique Gómez, quien fue su jefe de debate y ahora es presidente de la&nbsp;Comisión primera de&nbsp;Senado, es&nbsp;ministro de&nbsp;Hacienda, y&nbsp;su hijo ejerce como jefe de despacho del presidente.&nbsp;La institución familiar es una de las prioridades del gobierno.&nbsp;</p>



<p>Mucho se ha hablado de legitimidad luego de las elecciones. Dejando atrás la milimétrica victoria de ADLE en la segunda vuelta,&nbsp;inquieta pensar que un partido de extrema derecha,&nbsp;insignificante hasta hace unos meses, dicte hoy la cartilla&nbsp;antiderechos&nbsp;del presidente. Nuestro acuerdo sobre lo fundamental, la Constitución del 91, donde Álvaro Gómez Hurtado tuvo un papel fundamental, es ahora uno de los blancos de su sobrino.&nbsp;Los seiscientos mil electores de Salvación Nacional no representan a los más de doce millones de votos que obtuvo Abelardo. Los desencuentros con el Centro Democrático lo han dejado claro.&nbsp;</p>



<p>Ahora hasta los liberales se&nbsp;han declarado&nbsp;partido de gobierno, pero esperemos que&nbsp;el&nbsp;maximalismo de la lucha cultural, los&nbsp;arrebatos cristeros, los&nbsp;amagos discriminatorios y la&nbsp;salvajada propagandística encuentren freno. La defensa constitucional tan cacareada durante cuatro años no puede convertirse ahora en complacencia con el presidente y el movimiento agazapado que lo acompañó.&nbsp;</p>



<p>Ni los más pesimistas imaginamos que Abelardo iba ser un nieto adoptivo de Laureano Gómez&nbsp;e&nbsp;iba adoptar el grito de su&nbsp;vieja&nbsp;cruzada como amenaza y advertencia. No fuimos hasta los paras, antiguos clientes del presidente.&nbsp;Llegamos&nbsp;hasta los&nbsp;Chulavitas&nbsp;y sus arengas: “¡Viva Cristo Rey! ¡Mueran los rojos herejes!”.&nbsp;</p>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
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							</item>
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			<title><![CDATA[¿La ultraderecha está de vuelta en Alemania?]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/editorial/la-ultraderecha-esta-de-vuelta-en-alemania/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Editorial El Espectador]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Contener al radicalismo populista también significa proteger a la sociedad civil, su multiculturalidad, y fortalecer la democracia y sus instituciones.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 13:22:07 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img height="625" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/KQGRUNKZCVABZLDZBBD23PDTZE.jpg?w=1024" alt="ERFURT (Germany), 04/07/2026.- A delegate attends the Alternative for Germany (AfD) federal party congress in Erfurt, Germany, 04 July 2026. Thousands of counter-protesters are expected to converge on Erfurt as the far-right AfD party holds its 17th Federal Party Congress on 04 and 05 July in Erfurt. (Alemania) EFE/EPA/HANNIBAL HANSCHKE
" class="wp-image-5067984" /><figcaption>Contener al radicalismo populista también significa proteger a la sociedad civil, su multiculturalidad, y fortalecer la democracia y sus instituciones.</figcaption></figure>



<p>Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando cayó el Partido Nazi, una colectividad de extrema derecha podría estar a punto de gobernar un estado federal en Alemania. Este fin de semana, el partido Alternativa para Alemania (AfD) ganó las elecciones estatales en Sajonia-Anhalt, en el este del país, con el 43,8 % de los votos, muy por delante de los demás partidos. En las elecciones estatales de Turingia de 2024, la AfD también se impuso, pero por un margen muy estrecho. Aunque Sajonia-Anhalt no representa a todo el país, las últimas elecciones refuerzan una tendencia inquietante.</p>



<p>A diferencia de los sistemas políticos presidencialistas como el nuestro, en el federalismo alemán la ciudadanía no vota directamente por un gobernador o jefe de Estado, sino por quienes integrarán el parlamento. Una vez constituido este, los diputados eligen por mayoría de votos al jefe del gobierno. Solo si un partido tiene mayoría absoluta, es decir, el 50 % de los escaños más uno, puede formar un gobierno unipartidista. De lo contrario, debe hacer coalición con los demás. Y acá es donde la cosa se complica.</p>



<p>Los demás partidos, entre ellos la Unión Demócrata Cristiana (CDU) –partido tradicional conservador, que ha liderado el gobierno de Alemania con figuras prominentes como Konrad Adenauer, Angela Merkel o el actual canciller Friedrich Merz–, han hecho un pacto conocido como “cordón sanitario” (<em>Brandmauer</em>) para no formar coaliciones, negociar gobiernos ni sumar votos deliberadamente con la AfD. Sin embargo, la AfD lidera las encuestas de intención de voto a nivel nacional con un 27 % y le sigue, con 21 %, la CDU.</p>



<p>La <em>Brandmauer </em>responde, entre otras, a que en varios estados, incluido Sajonia-Anhalt, la AfD ha sido clasificada por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución como un partido de “extrema derecha confirmada”. El motivo: “La concepción de las personas basada en la etnia y la ascendencia que prevalece dentro del partido es incompatible con el orden democrático libre”, dijo la agencia en un comunicado.</p>



<p>Desde su surgimiento en 2013, AfD ha evolucionado a ser una colectividad populista e identitaria con la que simpatizan grupos neonazis. Su ideología actual promueve un etnonacionalismo tajante –que exige la “remigración” o expulsión masiva de inmigrantes– y el debilitamiento de la Unión Europea. Se le ha criticado por restarle importancia al Holocausto nazi: sus miembros insisten en que fue un momento breve en una historia larga de la que Alemania debería sentir orgullo nacionalista en lugar de “complejo de culpa”. Además, consideran que el país debe pasar de apoyar a Ucrania a ser “neutral” y mejorar las relaciones con Rusia.</p>



<p>Aunque desde las entrañas de la CDU se ha propuesto “prohibir” la AfD, la impopularidad del canciller Merz les ha pasado factura en las elecciones en Sajonia-Anhalt. El dilema que allí se libra deja una lección para las democracias globales: los muros institucionales no solucionan los problemas de los ciudadanos de a pie.</p>



<p>Contener al radicalismo populista también significa proteger a la sociedad civil, su multiculturalidad, y fortalecer la democracia y sus instituciones. Los vetos institucionales son una estrategia estéril si los partidos tradicionales no resuelven la frustración social, el estancamiento económico y las tensiones culturales que la extrema derecha instrumentaliza con éxito. La democracia liberal se ha puesto a prueba en todo el mundo. Ahora debe demostrar que aún tiene la capacidad de gobernar para todos.</p>



<p><em>¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a </em><a href="mailto:elespectadoropinion@gmail.com" target="_blank" rel="" title="mailto:elespectadoropinion@gmail.com"><em>elespectadoropinion@gmail.com</em></a><em>  </em></p>



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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">HANNIBAL HANSCHKE</media:credit>
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			<title><![CDATA[El reportero Juan Guillermo Ríos y la libertad de prensa]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/cecilia-orozco-tascon/el-reportero-juan-guillermo-rios-y-la-libertad-de-prensa/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cecilia Orozco Tascón]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Fabio Echeverri demostró que los medios se doblegan ante la presión de la pauta”: Cecilia Orozco Tascón.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 13:13:46 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Acaba de&nbsp;anunciarse&nbsp;el fallecimiento del periodista Juan Guillermo Ríos,&nbsp;un reportero de&nbsp;toda la&nbsp;vida&nbsp;pero, además, un<em>&nbsp;</em>presentador de noticias&nbsp;—tal vez el primero&nbsp;en&nbsp;Colombia—, que&nbsp;se comportaba como&nbsp;un&nbsp;desparpajado&nbsp;animador de televisión,&nbsp;una&nbsp;combinación,&nbsp;hasta&nbsp;ese momento,&nbsp;impensable en el&nbsp;campo del&nbsp;periodismo&nbsp;profesional. Competía,&nbsp;así,&nbsp;con&nbsp;otros&nbsp;espacios y canales,&nbsp;en crecimiento de&nbsp;sus&nbsp;audiencias&nbsp;¡Y con cuánto éxito!&nbsp;A&nbsp;los&nbsp;televidentes&nbsp;más&nbsp;formales&nbsp;de mediados de los 80 no les agradaba el estilo de Juan Guillermo. Lo juzgaban vanidoso,&nbsp;exhibicionista&nbsp;e irresponsable. Sin embargo,&nbsp;la&nbsp;gran&nbsp;mayoría de espectadores&nbsp;caía atrapada&nbsp;por&nbsp;sus coloridas vestimentas,&nbsp;el magnetismo de&nbsp;su&nbsp;gesticulación&nbsp;cuidadosamente&nbsp;ensayada&nbsp;y&nbsp;las inflexiones&nbsp;que le daba a&nbsp;su voz&nbsp;cuando se despedía, siempre,&nbsp;con la misma frase: “Paz, amor y… buen genio”.&nbsp;Cada noche&nbsp;terminaba&nbsp;sus intervenciones&nbsp;de ese modo,&nbsp;mientras inclinaba, levemente,&nbsp;su cuerpo hacia adelante,&nbsp;en ademán de acercarse a las&nbsp;cámaras&nbsp;como&nbsp;para darles&nbsp;la mano&nbsp;a&nbsp;sus&nbsp;miles de&nbsp;seguidores.&nbsp;A finales de&nbsp;1985, el&nbsp;histórico&nbsp;Noticiero de las 7, criticado&nbsp;entonces&nbsp;por&nbsp;la&nbsp;presencia en el set&nbsp;del director,&nbsp;de&nbsp;elementos&nbsp;extraños&nbsp;al formato noticioso&nbsp;(cantantes, víctimas&nbsp;de robos,&nbsp;niños perdidos, etc.),&nbsp;arrasaba a sus rivales: tenía,&nbsp;según registros&nbsp;de las&nbsp;firmas que&nbsp;analizaban&nbsp;las audiencias,&nbsp;el 75% de&nbsp;la&nbsp;sintonía&nbsp;nacional.&nbsp;Juan Guillermo&nbsp;llegó a acumular&nbsp;tanto&nbsp;poder&nbsp;que se codeaba con el presidente de la República,&nbsp;Belisario Betancur,&nbsp;con sus ministros, con el&nbsp;procurador General&nbsp;y con todos los actores públicos de importancia en el país.&nbsp;También tenía interlocución con&nbsp;los líderes de la guerrilla más “popular” de la época, el M-19: Bateman, Fayad, Almarales, Toledo,&nbsp;lo consultaban, así como el propio Gobierno,&nbsp;sobre&nbsp;el curso del proceso de paz que el presidente Betancur&nbsp;había&nbsp;abierto&nbsp;con la esperanza de lograr “una tregua” de hostilidades entre el Estado y los rebeldes.&nbsp;</p>



<p>Juan Guillermo no solo era&nbsp;un&nbsp;personaje&nbsp;histriónico.&nbsp;Consciente de su&nbsp;influencia&nbsp;social,&nbsp;decidió usarla.&nbsp;Y lo hizo&nbsp;con&nbsp;audacia. Por ejemplo,&nbsp;cuando&nbsp;transmitía, casi sin edición,&nbsp;sus largas&nbsp;entrevistas con los jefes&nbsp;guerrilleros.&nbsp;O&nbsp;estaba convencido de que&nbsp;la vía pacífica&nbsp;le serviría&nbsp;al país&nbsp;más&nbsp;que&nbsp;los&nbsp;permanentes&nbsp;conflictos armados;&nbsp;o&nbsp;había sido seducido por&nbsp;el halo de Robin Hood&nbsp;—el ladrón&nbsp;que roba a los ricos para darles el dinero a los pobres—&nbsp;que rodeaba a Bateman y compañía.&nbsp;No&nbsp;obstante&nbsp;la&nbsp;relevancia&nbsp;de&nbsp;quien era director&nbsp;del Noticiero de las 7&nbsp;y&nbsp;su&nbsp;socio&nbsp;en un 25&nbsp;%,&nbsp;la&nbsp;posición&nbsp;de&nbsp;Ríos&nbsp;en&nbsp;materia&nbsp;tan espinosa&nbsp;como&nbsp;la del trato&nbsp;que debía&nbsp;dárseles a&nbsp;los&nbsp;“bandidos comunistas”&nbsp;acercó,&nbsp;demasiado,&nbsp;su figura&nbsp;al&nbsp;fuego&nbsp;exterminador de&nbsp;la&nbsp;sempiterna&nbsp;ultraderecha&nbsp;que&nbsp;ha&nbsp;mantenido, a lo largo de los siglos,&nbsp;el don&nbsp;cíclico&nbsp;de&nbsp;mimetizarse en tiempos adversos&nbsp;para&nbsp;reaparecer en épocas propicias.&nbsp;Sus voceros&nbsp;podían soportar&nbsp;a un periodista&nbsp;populachero&nbsp;pero no a un reportero “subversivo”.&nbsp;Como Colombia recuerda dolorosamente,&nbsp;esta nación se&nbsp;estremeció&nbsp;en noviembre de ese&nbsp;año&nbsp;85,&nbsp;con la toma, por&nbsp;parte de&nbsp;un comando del M-19,&nbsp;del Palacio de Justicia&nbsp;con&nbsp;los&nbsp;magistrados en&nbsp;su&nbsp;interior.&nbsp;Las horas siguientes&nbsp;con&nbsp;la&nbsp;retoma militar&nbsp;fueron tan angustiosas como las&nbsp;de la toma guerrillera.&nbsp;En&nbsp;la confusión&nbsp;por&nbsp;el ingreso&nbsp;de los uniformados&nbsp;con carrotanques&nbsp;a la edificación, los disparos indiscriminados&nbsp;y&nbsp;las llamas&nbsp;que&nbsp;consumían&nbsp;muros y seres humanos,&nbsp;el Noticiero de las 7&nbsp;bajo la conducción, al aire, de&nbsp;Ríos, y Caracol Radio,&nbsp;con&nbsp;la dirección de&nbsp;Yamid Amat entre otros&nbsp;medios y&nbsp;periodistas, transmitían&nbsp;lo que percibían&nbsp;sus reporteros desde la carrera Séptima.&nbsp;Aunque siempre&nbsp;lo ha negado, la&nbsp;ministra de Comunicaciones de entonces,&nbsp;Noemí Sanín,&nbsp;conminó al periodismo&nbsp;nacional&nbsp;a dejar de informar&nbsp;sobre&nbsp;los sucesos&nbsp;dramáticos&nbsp;del Palacio,&nbsp;so pena de&nbsp;perder las licencias de funcionamiento&nbsp;que controlaba el Estado.&nbsp;Tanto Juan Guillermo como Yamid&nbsp;confirmaron&nbsp;cómo&nbsp;el Gobierno&nbsp;civil,&nbsp;sometido a los&nbsp;mandos&nbsp;militares,&nbsp;les ordenó suspender las noticias y, en su lugar, transmitir&nbsp;partidos de fútbol.&nbsp;Pero la censura no terminó ahí.&nbsp;Al menos para&nbsp;el director del Noticiero de las 7.&nbsp;</p>



<p>El&nbsp;hiperpoderoso&nbsp;presidente de la&nbsp;ANDI,&nbsp;Fabio Echeverri&nbsp;Correa, un hombre&nbsp;generoso&nbsp;con aquellos que consideraba cercanos a su&nbsp;círculo,&nbsp;pero&nbsp;dictatorial e implacable&nbsp;con&nbsp;el resto&nbsp;del mundo,&nbsp;venía&nbsp;atenazando a&nbsp;ese medio&nbsp;y&nbsp;a&nbsp;Ríos. Aunque sin nombre propio, Echeverri&nbsp;“invitó”&nbsp;a los empresarios afiliados a su asociación&nbsp;a&nbsp;que “evaluaran, supervisaran y revisaran&nbsp;la destinación que se haga de sus presupuestos de publicidad”.&nbsp;Encontré el&nbsp;registro de un extraordinario documento&nbsp;que detalla&nbsp;aquel episodio que terminó,&nbsp;en cuestión de horas, con el retiro obligado de Juan Guillermo&nbsp;(<a href="https://www.andi.com.co/Uploads/A%20prop%C3%B3sito%20de%20una%20pol%C3%A9mica%20sobre%20circular%20de%20la%20ANDI%20a%20sus%20Afiliados.pdf" target="_blank" rel="noopener">ver</a>)&nbsp;de&nbsp;su&nbsp;cargo&nbsp;y&nbsp;también de la sociedad que había&nbsp;armado&nbsp;con&nbsp;Felipe López Caballero&nbsp;(también propietario y director de la antigua revista&nbsp;<em>Semana</em>).&nbsp;Felipe&nbsp;contó, años después, que,&nbsp;en menos de&nbsp;24&nbsp;horas,&nbsp;los numerosos anunciantes del&nbsp;Noticiero de las 7&nbsp;suprimieron&nbsp;sus órdenes publicitarias. La junta directiva, en reunión&nbsp;extraordinaria, llamó a&nbsp;Ríos&nbsp;y le solicitó su renuncia. Ante&nbsp;su&nbsp;negativa, lo&nbsp;despidieron&nbsp;tanto del manejo periodístico como de la sociedad.&nbsp;Programar Televisión, como se llama la empresa&nbsp;propietaria de&nbsp;ese medio,&nbsp;todavía existe. Y el informativo&nbsp;se mantuvo&nbsp;muchos años&nbsp;más. En cambio,&nbsp;la fulgurante carrera de Juan Guillermo&nbsp;se marchitó.&nbsp;Fabio Echeverri&nbsp;demostró que&nbsp;los medios se&nbsp;doblegan&nbsp;ante&nbsp;la presión de la pauta.&nbsp;La libertad de prensa, aún&nbsp;con los excesos de Ríos, quedó expuesta en su fragilidad.&nbsp;No debe&nbsp;haber sido&nbsp;casualidad&nbsp;que&nbsp;el&nbsp;reportero que, de todos modos,&nbsp;habitaba en&nbsp;Juan Guillermo, hubiera&nbsp;preferido morir en este preciso momento político del país,&nbsp;cuando el Gobierno&nbsp;de turno&nbsp;pretende&nbsp;avasallar&nbsp;al mundo periodístico&nbsp;y,&nbsp;también,&nbsp;al empresarial, incluida la ANDI.</p>
]]></content:encoded>
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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Venezuela no es un país de juguete]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/andres-hoyos/venezuela-no-es-un-pais-de-juguete/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/andres-hoyos/venezuela-no-es-un-pais-de-juguete/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Andrés Hoyos]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“No nos han explicado de qué manera el raponazo del 22 % de las reservas de petróleo venezolano va a conducir a la democracia”: Andrés Hoyos.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Donald Trump se comporta como lo que un libro llamó “el americano feo”. Venezuela es prueba fehaciente de ello, aunque claro que está lejos de ser la única. Basta pensar también en Irán. En el caso del país vecino, hay otros protagonistas temporales, interinos, diga usted, Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, aparte de Alejandro Betancourt, entre varios “bolichicos”. Eso sí, de democracia ni el rastro. Asegura el señor del peluquín que el país se desacostumbró al sistema, y tal vez sea cierto. Ok, pero para volverlo a acostumbrar, ¿no sería sensato permitirle que haga el tránsito y celebre elecciones libres? Para ya es tarde. Del lado gringo también está Marco Rubio. Al menos yo no le veo posibilidades a este hijo de cubanos de ser presidente en 2028.</p>



<p>Entre tanta confusión, lo que mucho menos nos han explicado es de qué manera el raponazo del 22 % de las reservas de petróleo venezolano va a conducir a la democracia. Como se sabe, los chavistas en el poder están acostumbrados a sacar una tajada gorda de los contratos del Estado. Sin verdaderas reformas y sin investigar de lo sucedido, ¿cómo se evitaría esto ahora? Nian se sabe. El plazo de un siglo que se menciona es una enormidad. Claro que según Jorge Rodríguez serán “apenas” 25 años. ¿Quién dice la verdad?</p>



<p>Voy a abstenerme de caer en profecías fáciles. Ni yo ni nadie, creo, sabemos lo que va a pasar. Lo que sí se sabe es que algo tiene que pasar, que el sainete no puede seguir igual. Se hacen en dólares las cuentas de la lechera. Van a llegar 100 mil millones de dólares en inversión y eso generará 200 mil millones de ingresos en 25 años. ¿25 años? El plazo es impracticable. O sea, lo único que uno puede asegurar hoy es que por un camino u otro el funesto tinglado se caería con estruendo. Se habla, por ejemplo, de que Delcy duraría varias décadas en el poder. Otro imposible categórico, pues no da la talla por ninguna parte. Ojo que si los inversionistas internacionales que obedecen al trumpismo pierden mucho dinero con el tal Nabep (North American Blue Energy Partners), merecida la tendrían. Para Trump, todo el desaguisado es apenas otro negocio, un negocio que, como digo, va a caerse. Además, Trump sale del poder en dos años larguitos. ¿El presidente que llegue después, del partido que sea, le va a permitir seguir con su montaje? Dejo la duda, que ni duda es.</p>



<p>Algo me dice que el verdadero camino hacia adelante será por fuerza democrático, pues ningún otro régimen político ofrece certezas de tomar decisiones duraderas. No mañana, pero sí en 2027 o, siendo muy pesimistas, en 2028, habrá elecciones en Venezuela y entonces entrará al poder un gobierno legítimo. Este gobierno tendrá que analizar los acuerdos que encuentre y con toda seguridad querrá modificarlos, mediante algún tipo de negociación. Esto significa que alguna continuidad habrá con lo pactado, pero que al mismo tiempo habrá cambios de fondo, otras tasas de regalías, otros derechos y así. Insisto en que no hay manera de saber hoy cómo sería este proceso, tomando en cuenta, además, que la fuerza relativa del gobierno entrante y de los que sigan después serán variables cruciales, hoy imposibles de prever.</p>



<p>Algunos tenemos la esperanza de que el pueblo venezolano haya aprendido las lecciones tras pasar más de un cuarto de siglo bajo dictaduras, y fuerce a sus dirigentes por caminos sensatos. Esto no solo no es imposible, sino casi que cabe esperarlo. No obstante, en el interregno seguirá la lora insensata, un deporte típico de los periodistas despistados.</p>



<p><a href="mailto:andreshoyos@elmalpensante.com" target="_blank" rel="noopener"><em><u>andreshoyos@elmalpensante.com</u></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/W7O3YPISEFHN7K46FJN6YGHQFU.jpg?w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[Andrés Hoyos, columnista de opinión de El Espectador.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Hacia una nueva doctrina]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mario-morales/hacia-una-nueva-doctrina/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mario-morales/hacia-una-nueva-doctrina/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Mario Morales]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Imposible que se trate de un desliz poner al presidente a desfilar entre cadáveres de alzados en armas”: Mario Morales.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Imposible que se trate de un desliz poner al presidente a desfilar entre cadáveres de alzados en armas, quizás entre ellos algunos menores. La intencionalidad de estas exhibiciones macabras sigue la misma táctica simplista, analizada acá, de incidir en las percepciones, para crearlas o desfigurarlas en emociones simples como el miedo o el asco.</p>



<p>En el primer caso, buscan sin lograrlo, convertir el imaginario, como diría al escritor Robert Musil, de un personaje sin atributos, a pesar del autobombo, que desconoce el funcionamiento del Estado, en una figura de autoridad verosímil, con gestos e imposturas para infundir temor, que han resultado por lo menos ridículos.</p>



<p>En el segundo caso, pretenden distorsionar la realidad con manipulación en la percepción de imágenes, como esas macabras que fueron difundidas y criticadas en el exterior y que se suman a la megalomanía de campaña y primer mes de gobierno donde las cosas son y no son como se ven.</p>



<p>Con el mismo propósito ahora buscan incidir en la percepción del lenguaje, una vieja arma ideológica utilizada hasta el paroxismo por totalitarismos de la primera mitad del siglo pasado. Comenzaron con la pretensión de anular el lenguaje inclusivo y ahora quieren reemplazar términos como reforma agraria, con toda su tradición y acción política de casi un siglo, por el eufemismo de acceso a tierras; y sustituir la palabra campesino por la de productor rural, con la intención de enterrar una clase social, sus movimientos y luchas.</p>



<p>Tratan de imponer un marco de visión o <em>framing</em> reducido y ya interpretado con imágenes sensacionalistas, reforzadas con neolenguaje contradictorio que oscila entre una pretendida fe y la crueldad, entre la idea de promover mensajes de esperanza y emociones propias del troglodismo. Cuentan para ese <em>rebranding</em> político con la complicidad de “medios amigos”, el veto a periodistas incómodos y el acoso judicial o relaciones públicas para neutralizarlos.</p>



<p>Son las primeras escaramuzas de la tal batalla cultural, otro eufemismo para no hablar de adoctrinamiento y re-alfabetización para construir una realidad alternativa más persuasiva que la que ven nuestros ojos.</p>



<p><a href="https://x.com/marioemorales" target="_blank" rel="noopener"><em><u>@marioemorales</u></em></a> y <a href="https://mariomorales.co/" target="_blank" rel="noopener"><em><u>http://mariomorales.co</u></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/FD4ZSQXU2BFNHDXAKZ2TFBB5WY.jpg?w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[Mario Morales Columnista El Espectador]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Magola]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/magola/magola-514/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/magola/magola-514/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Nani]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de Nani de hoy.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/0909-Magola.jpg?w=1024" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Nani]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Nani</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Sobre las vacaciones del ministro y la política exterior]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/sobre-las-vacaciones-del-ministro-y-la-politica-exterior/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/sobre-las-vacaciones-del-ministro-y-la-politica-exterior/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Me parece que el editorialista del 18 de agosto no asume una posición fuerte de condena&quot;: Francisco Javier Castrillón Arias.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Un ministro coherente</strong></p>



<p>A propósito del <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-el-ministro-de-vivienda-no-comprende-el-problema/"><u>editorial del 18 de agosto</u></a>, titulado “El ministro de Vivienda no comprende el problema”. El comportamiento de este ministro es coherente con la actitud del ciudadano norteamericano, que ha demostrado cero sensibilidad humana frente al drama de miles y miles de colombianos que han perdido todo, entre ello, su propia vida: repartiendo besos, entregando balones con propaganda política, negándoles a las víctimas la posibilidad de vivir al rechazar el ofrecimiento de rescatistas de países no alineados con su proyecto fascista y dándoles a los genocidas de Israel la oportunidad de lavar su imagen. Seguramente, su “primera dama” ya estaría alistando kits de belleza para las mujeres del Chocó.</p>



<p><strong>Álvaro del Campo</strong></p>



<hr class="has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Más contundencia, por favor</strong></p>



<p>Me parece que el editorialista del 18 de agosto no asume una posición fuerte de condena; es inadmisible este tipo de conductas de un funcionario público. En otro momento puede compartir con su familia; en los momentos de crisis es donde se mide el verdadero compromiso y responsabilidad de un alto funcionario. ¡Que renuncie y así tendrá más tiempo para dedicarlo todo a su familia! Mejor dicho, como reza el adagio popular: “Apague y vámonos”.</p>



<p><strong>Francisco Javier Castrillón Arias</strong></p>



<hr class="has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Suscribo editorial sobre política exterior</strong></p>



<p>Me uno enteramente a su <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-un-viraje-radical-en-politica-exterior-que-nos-aisla/"><u>editorial del 23 de agosto</u></a>, titulado “Un viraje radical en política exterior que nos aísla”, pues el artículo 9 de la Constitución colombiana es de una claridad meridiana cuando expresa que las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en el reconocimiento de los principios del derecho internacional y, a la luz de la Carta de las Naciones Unidas, es el de <em>noli me tangere</em>, que, traducido a nuestra lengua, es el de “no intervención”.</p>



<p><strong>Manuel José Cadrazco Blanquiset</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El Festival Macondo]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/gonzalo-mallarino/el-festival-macondo/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/gonzalo-mallarino/el-festival-macondo/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Gonzalo Mallarino Flórez]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“¿Por qué no se hizo la serie en Aracataca y el Magdalena? ¿Por qué les robaron eso a ellos?”: Gonzalo Mallarino]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<figure class="size-large"><img height="683" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/JTJFA3TMBJHMBPE6TRUCJ26U4U.png?w=1024" alt="Durante dos días, Aracataca será sede de eventos culturales, literarios y gastronómicos alrededor de la obra de Gabriel García Márquez." class="wp-image-1859957" /><figcaption>“¿Por qué no se hizo la serie en Aracataca y el Magdalena? ¿Por qué les robaron eso a ellos?”: Gonzalo Mallarino</figcaption></figure>



<p>Pensé que mis ojos nunca verían Aracataca. Pero el fin de semana pasado la vi. Llegué desde Santa Marta y en el instante en que vi la estación del tren, el nombre ahí en la pared blanca, sentí un estremecimiento. Estoy entrando a Macondo, dije en voz baja.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Un minuto después, me hallé entre la gente, bajo los almendros. Y oí a la gente hablar y pensé que de esa manera de hablar había nacido una literatura que no sólo valió un Premio Nobel, sino que le dibujó el rostro, las manos y el alma a un continente entero. Renovó la lengua castellana como lo había hecho Cervantes 300 años antes.</p>



<p>Era Macondo. Pronto la calle se volvió de tierra y rebrilló el sol en las hojas anchas de los plátanos, y en el fondo pude ver el barrio de los turcos, y sentí acercarse a Melquiades con un sonsonete de panderetas, y vi al padre Nicanor tomando chocolate hirviendo. Y entonces sopló la brisa y volví a estremecerme porque creí ver a Remedios, la bella, elevándose por el aire diáfano, el aire de los escarabajos y las dalias.</p>



<p>Así fue. Y entré entonces en la casa de los Buendía, perdón, de los García Márquez, y vi las estancias silenciosas y las mesas y las camas y las mecedoras, y los corredores, y el patio con el árbol enorme donde Úrsula hizo amarrar a José Arcadio. Y volví la vista al interior y vi el retrato del coronel Aureliano Buendía.</p>



<p>Así fue. Estuve en el Festival Macondo, en su segundo año. En Aracataca. Y hablamos y cantamos y bailamos y comimos y bebimos. Y era como un capítulo más de <em>Cien años de soledad.</em> Era una felicidad muy intensa, como la que uno sentía de jovencito, cuando se hundía en esa literatura por primera vez.</p>



<p>Y pensé en la serie de Netflix, que me ha parecido muy bien hecha. Y me pareció tan inferior al hecho de estar ahí, de estar entre la gente de esa tierra, de estar haciendo el festival contra todas las adversidades que a veces dispensa Colombia, cuando se busca defender las formas puras y esenciales de nuestra tradición.</p>



<p>¿Por qué no se hizo la serie en Aracataca y el Magdalena? ¿Por qué les robaron eso a ellos? La serie es muy buena, la celebramos, va a propagar el genio creador de un hijo de esa tierra que hoy es universal, pero, ¿por qué no la hicieron donde fue concebida y creada?&nbsp;</p>



<p>No lo sé. Sé que la Fundación Pares se lo pregunta. Sé que León Valencia y Catalina Valencia se lo preguntan y están gritando a los cuatro vientos hace años, que a donde hay que mirar es a Aracataca. Y por eso están haciendo el festival. El segundo ya, este año.&nbsp;</p>



<p>Y allá estuvimos algunos el fin de semana pasado. En Aracataca. Estuvo gente muy sabedora y muy pila de la Universidad del Magdalena. Y un contingente de muchachos y muchachas amorosos, que nos recibieron y nos cuidaron. Y estuvo Patricia Lara, estuvo Federico Díaz-Granados, estuvo Diana Rey, estuvo Paola Guevara, estuvo Javier Ortiz Cassiani. Y otros y otras más, tan devotos.</p>



<p>Y ahora vamos con toda por este festival, vamos con toda por Macondo. Perdón, por Aracataca.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/JTJFA3TMBJHMBPE6TRUCJ26U4U.png?w=1024" type="image/png" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Durante dos días, Aracataca será sede de eventos culturales, literarios y gastronómicos alrededor de la obra de Gabriel García Márquez.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía Festival Macondo</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Nieves]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/nieves/nieves-968/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Nieves]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de Nieves de hoy.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/0909-Nieves.jpg?w=1024" type="image/jpeg" height="681" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Nieves]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Nieves</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Pereira, en ruinas]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/mheo/pereira-en-ruinas/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Mheo]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de Mheo de hoy.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/0909-Mheo.jpg?w=1024" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Mheo]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mheo</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Las preguntas que aún necesita el Canal del Dique]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/sandra-vilardy/las-preguntas-que-aun-necesita-el-canal-del-dique/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Sandra Vilardy]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Sin duda, el Canal del Dique necesita una intervención”: Sandra Vilardy]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img height="576" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/P6OMDLMELRHNVDICJAKMSSCQYE.jpeg?w=1024" alt="Autoridades distritales y ambientales inspeccionan desde el agua el avance del boquete que afecta la bahía de Cartagena y piden intervención del Gobierno Nacional." class="wp-image-1480696" /><figcaption>“Sin duda, el Canal del Dique necesita una intervención”: Sandra Vilardy.</figcaption></figure>



<p>Sin duda, el Canal del Dique necesita una intervención. Nadie puede desconocer los efectos de las inundaciones sobre miles de familias, la carga de sedimentos que llega a la bahía de Cartagena y a los corales de las Islas del Rosario, el deterioro de caños y ciénagas o los problemas que todo esto genera para la pesca, la agricultura y el abastecimiento de agua. Por la magnitud de esos problemas, la discusión nunca debió reducirse a estar a favor o en contra del proyecto.</p>



<p>La discusión sobre la licencia ambiental venía de antes. En 2017 la ANLA la exigió, pero en 2018 retiró esa decisión después de una solicitud de Cormagdalena. Para hacerlo fueron claves un cambio en la valoración de Parques Nacionales sobre posibles afectaciones a áreas protegidas y la interpretación de que el proyecto estaba cobijado por un régimen jurídico de transición. Cuando revisamos nuevamente el expediente en 2022, encontramos razones importantes para controvertir esas dos bases y advertimos sobre el riesgo de continuar una intervención de esta escala sin licencia.</p>



<p>El proyecto tiene un nombre muy ecológico, <em>Restauración de Ecosistemas Degradados del Canal del Dique</em>, aunque su desarrollo técnico y financiero se concentra en las obras hidráulicas para controlar agua y sedimentos. Los diseños para la restauración de los ecosistemas están mucho menos desarrollados. Al revisar el proyecto con una mirada ecológica más integral aparecieron varias preguntas: cuánto cambiarían los caudales, dónde se depositarían los sedimentos, cómo se modificaría la salinidad, qué pasaría con la conectividad entre ciénagas, el abastecimiento de agua y los ecosistemas aguas abajo de las esclusas. Resolver un problema hidráulico podía agravar otros problemas ecológicos y sociales.</p>



<p>Parte de nuestra gestión ambiental viene de una tradición que todavía estudia agua, biodiversidad, riesgo y comunidades por separado. Muchos técnicos han trabajado desde ese enfoque, pero hoy sabemos que los ecosistemas funcionan por relaciones, umbrales y respuestas no lineales. Cuando simplificamos demasiado esas relaciones, quienes terminan pagando la diferencia entre el modelo y la realidad suelen ser las comunidades más dependientes de la naturaleza.</p>



<p>En Colombia hemos aprendido a temerle al agua cuando sobra, pero mucho menos al agua cuando falta. Los modelos del Plan Hidrosedimentológico tienen profundas limitaciones para explorar el funcionamiento durante las sequías. Y es en las sequías cuando necesitamos saber qué ocurre con la conectividad entre ciénagas, qué caudal ecológico debe mantenerse, qué pasa con las bocatomas de acueductos comunitarios y hasta dónde puede avanzar la cuña salina sobre suelos agrícolas durante, por ejemplo, un Niño fuerte.</p>



<p>El Santuario de Fauna y Flora El Corchal Mono Hernández permite entender otras preguntas. Es un ecosistema único, ubicado en una zona deltaica y dependiente del agua dulce que recibe del Canal del Dique. Aunque las obras quedan fuera del área protegida, ¿cuánto se alteran los flujos que hacen posible que ese ecosistema exista?</p>



<p>También hubo otras fallas institucionales: cambios de equipos y pérdida de continuidad retrasaron innecesariamente el proceso en varias entidades. Ahora tenemos un Niño intenso. Deberíamos aprovecharlo para observar en detalle las dinámicas ecohidrológicas del Canal, sus ciénagas, el delta y los ecosistemas costeros. Adaptarse al cambio climático no es solo construir obras para controlar el agua cuando sobra. También es garantizar agua para ecosistemas y comunidades cuando falta. De eso depende que esta enorme intervención sea verdadera adaptación y no una nueva forma de mala adaptación.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/P6OMDLMELRHNVDICJAKMSSCQYE.jpeg?w=1024" type="image/jpeg" height="576" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Autoridades distritales y ambientales inspeccionan desde el agua el avance del boquete que afecta la bahía de Cartagena y piden intervención del Gobierno Nacional.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alcaldía de Cartagena </media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Celulares en los colegios]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/gova/celulares-en-los-colegios/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/gova/celulares-en-los-colegios/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[GoVa]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de GoVa de hoy.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/0909-GoVa.jpg?w=1024" type="image/jpeg" height="681" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[GoVa]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">GoVa</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[La Orinoquía y su Utopía]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/carlos-gustavo-cano/la-orinoquia-y-su-utopia/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/carlos-gustavo-cano/la-orinoquia-y-su-utopia/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Carlos Gustavo Cano Sanz]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“La Orinoquía, una vasta y promisoria región que abarca una quinta parte del territorio nacional y que hoy permanece mayoritariamente desaprovechada”: Carlos Gustavo Cano]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>El gran plan transformador de la fisonomía económica de la nación en el mediano plazo yace en la ocupación productiva, equitativa y competitiva de la Orinoquía, una vasta y promisoria región que abarca una quinta parte del territorio nacional y que hoy permanece mayoritariamente desaprovechada. Este megaproyecto representa para Colombia el equivalente a lo que significó el desarrollo agropecuario de Mato Grosso para Brasil durante las últimas dos décadas.</p>



<p>No se trata de inventar la rueda. Esta ya está marchando gracias a los pioneros del emprendimiento allí en una cadena porcícola de clase mundial; en ganadería regenerativa reseñada y reconocida por la academia internacional; en palma de aceite ambientalmente sostenible; en la producción de caucho de última generación; en reforestación maderable; entre otros rubros probadamente aptos en sus ecosistemas.</p>



<p>Y, más recientemente, en la integración vertical de granos con la producción de alimentos balanceados, sin duda la agroindustria más dinámica del concierto nacional, pero dependiente fundamentalmente de las importaciones de maíz y soya, en su mayor parte provenientes de Estados Unidos, Brasil, Argentina y Bolivia.</p>



<p>He aquí la más notable ventana de oportunidades para el país, especialmente para la Orinoquia, promovida por la Iniciativa Soya Maíz Proyecto País, originada hace cerca de un lustro en el seno de un diverso voluntariado de naturaleza privada al servicio de la comunidad, en el que hemos venido trabajando sin pausa tras dicho derrotero.</p>



<p>Desde el ángulo de la política pública en que se han comprometido el propio presidente De la Espriella y el vicepresidente Restrepo, bajo el liderazgo del Ministerio de Agricultura en cabeza de su titular Indalecio Dangond y sus viceministros Arturo Dajud y Leonidas Tobón, hay que destacar cinco prioridades concretas a fin de pasar del dicho al hecho, a saber: garantizar la seguridad jurídica sobre la propiedad de la tierra rural legitimamente adquirida; eliminar la figura de la Unidad Agrícola Familiar (UAF), el obstáculo central del desarrollo productivo de gran escala en la Orinoquía; la construcción de la vía de doble calzada entre Puerto Gaitán y Puerto Carreño; incentivar con toda la determinación la producción local de cal dolomita destinada a corregir la acidez de sus suelos; y la creación del Centro Regional de Investigación en Soya y Maíz (Cenisoyamaíz), en el marco de la Iniciativa referida en marcha. Tales prioridades deberían encabezar el próximo Plan Nacional de Desarrollo.</p>



<p>Finalmente, en cuanto a la formación de capital humano con el conocimiento en ciencias y tecnologías apropiadas para hacer realidad esta aparente utopía, cabe señalar el apoyo decidido del Estado al esfuerzo más sobresaliente en esta materia, adelantado por la comunidad de los hermanos lasallistas en su centro de formación en Agronomía e Ingeniería Agrícola, precisamente llamado Utopía, situado a apenas 20 minutos de distancia de la ciudad de Yopal en el departamento de Casanare.</p>



<p>Visitar y conocer Utopía equivale a palpar un puente ya existente, muy bien diseñado e igualmente prioritario de cara al talento humano, a fin de pasar del dicho al hecho.</p>



<p>*Exdirector del Banco de la República y Ecopetrol y exministro de Agricultura.</p>
]]></content:encoded>
					</item>
									<item>
			<title><![CDATA[La Ché]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/la-che/la-che-659/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/la-che/la-che-659/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[La Ché]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Esta es la caricatura de La Ché de hoy.]]></description>
			<pubDate>Wed, 09 Sep 2026 00:50:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/0909-La-Che.jpg?w=1024" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[La Ché]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">La Ché</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[De vuelta a la “banana republic”]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/de-vuelta-a-la-banana-republic/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/de-vuelta-a-la-banana-republic/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cristina de la Torre]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Que el chavismo terminara al servicio del imperio es la excepción que confirma la regla”: Cristina de la Torre.]]></description>
			<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Una cosa es la inversión extranjera directa, con salvaguardas económicas y garantías de ley, de la cual se ufana el presidente izquierdista Lula, del Brasil; otra, su antípoda, el renacido modelo neocolonial de Estados Unidos que saquea los recursos naturales de América Latina e impone su dominio militar. El asalto a la quinta parte del crudo de Venezuela al que se allana, por encima del Congreso, una presidenta ilegítima, hipoteca al país: entrega ella esta riqueza por un siglo, sin costo fiscal para Washington que, además, podrá comprar la producción a precio de costo.</p>



<p>Y un siglo lleva la potencia del Norte incursionando en su “patio trasero”, con la complacencia de dictadores supérstites que se suman por una mordida a campañas de pánico contra el comunismo, contra el narcoterrorismo —que incluye a todo librepensador—, contra la diversidad sexual, contra el ateísmo, contra los “antifa” (antifascistas); eficacísimos señuelos que barnizan el negocio. Que el chavismo terminara al servicio del imperio es la excepción que confirma la regla. Pero al primer amago levantisco, caerá Rodríguez en desgracia. Entre tanto, bien afirmados quedan los pilares del modelo: usurpación de la riqueza venezolana y, en Colombia y Ecuador, acción militar conjunta en el suelo patrio, consistente con el Escudo de las Américas. Y el lazo que los une: la ofensiva en ciernes de nuestro gobierno contra el ELN servirá al negocio de Trump en el país vecino, pues el grupo armado merodea aquellos campos de petróleo.</p>



<p>En humillante suplantación de nuestro presidente, fue el secretario de Guerra de EE. UU. quien anunció operaciones de ambos ejércitos en territorio de Colombia contra el narcoterrorismo. Aunque la presencia o tránsito de tropas extranjeras en el país depende del Senado, la acción marcha rauda en terreno: esta semana vino el jefe del Comando Sur de EE. UU., el general Donovan, para lanzar la cooperación militar acordada con Colombia. Hay ya agenda conjunta. Se instalarán en Tumaco radares para detectar embarcaciones de supuestos narcotraficantes, y atacar. Van a la fecha 227 ejecuciones extrajudiciales. Pero la vigilancia marítima escala a acción militar tripartita de EE. UU., Colombia, Ecuador y, con el arribo de Marco Rubio, quizá también Perú. El Escudo de las Américas no es una sigla pintada en la pared.</p>



<p>Acciones poco románticas, pero vendidas por el discurso apocalíptico de los elegidos de Dios. Su propaganda, viejo pastiche de la espada y la cruz, gradúa de comunista a todo el que no rime con los negocios de Trump. Stephen Miller exclama: “¡Somos la tormenta! Prevaleceremos sobre las fuerzas del mal… el comunismo es el enemigo… La luz vencerá a las tinieblas [porque] estamos del lado de Dios”. Marco Rubio propuso el 16 de julio una alianza internacional “contra el resurgimiento del terrorismo de izquierda (anarquistas y antifascistas incluidos); hay que neutralizarlos…”. Y Trump aclaró el significado de neutralizar: “Si les hacen daño a los estadounidenses, los matamos”.</p>



<p>La dramática cesión de soberanía de Venezuela responde a la estrategia de seguridad de EE. UU. 2025, al renacimiento de la doctrina Monroe: “América para los americanos”. Para Clara López Obregón, el nuevo orden mundial se disputa en América. “Sin igualdad soberana entre países —escribe—, el multilateralismo se vacía; sin derechos humanos ni control civil, la seguridad degenera en represión; y cuando las relaciones internacionales se organizan en zonas de influencia, la paz corre el riesgo de convertirse en obediencia […]. La seguridad no puede volver a ser el nombre amable de la guerra. Enfrentar el crimen organizado exige cooperación judicial, policial y financiera, pero siempre dentro del Estado de derecho, el control civil y el respeto de los derechos humanos”. Dijéramos que nunca más bajo la figura de “banana republic”.</p>



<p><em>cristinadelatorre.com.co</em></p>
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			<title><![CDATA[Memorias de África en la batalla cultural]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/jaime-arocha/memorias-de-africa-en-la-batalla-cultural/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Jaime Arocha]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“Las gentes negras han completado cuatrocientos años de batallar por sus culturas”: Jaime Arocha Rodríguez]]></description>
			<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
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<p></p>



<p>Las gentes negras han completado cuatrocientos años de batallar por sus culturas. Como parte de esa resistencia, el 26 de agosto de 2026, más de 200 firmantes le dirigieron una carta al presidente Abelardo de la Espriella para para recordarle que tiene el deber de conformar la Comisión de Estudios para la formulación del Plan de Desarrollo de las Comunidades Negras, Afrocolombianas, Raizales y Palenqueras 2026 – 2030. El presidente aún no ha respondido una comunicación que enumera los artículos de la Ley 70 de 1993 que obligan a crear ese equipo. La que se conoce como ley de negritudes materializó el artículo 55 transitorio de la Constitución de 1991, el cual legitimó los derechos culturales, políticos y territoriales de tales pueblos. Los firmantes indican que el ideal sería que el plan de desarrollo de esas comunidades estuviera listo para que el gobierno nacional lo incorporara a su Plan Nacional de Desarrollo y de ahí lo presentara al CONPES y al Consejo Nacional de Planeación. Insisten en que candidatos y candidatas deben demostrar que defienden el derecho al desarrollo autónomo, la preservación del medio ambiente en sus territorios colectivos, mediante economías&nbsp;sostenibles que partan de las prácticas tradicionales de producción. Debido a que el departamento del Chocó, Buenaventura y los municipios aledaños al puerto, así como el sur de Valle figuraron entre los territorios más afectados por el terremoto del 10 de agosto, sostienen que la selección de aspirantes tendría que ser aún más exigente. Sin embargo, no son ingenuos: evidencian que los desnombramientos de funcionarios atestiguan que la lealtad con los defensores de la patria y la adhesión a la moral conservadora priman sobre el estudio de méritos.</p>



<p>Un&nbsp;equipo escogido apelando a la ortodoxia evangélica reforzaría la prioridad difundida desde Washington acerca del fortalecimiento de la civilización occidental. Con gusto ese grupo apoyaría la falta de voluntad que han exhibido nuestros políticos para la implementación plena de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos. La introdujo la ley mencionada como estrategia contra el racismo y el ocultamiento de las contribuciones de los pueblos de ascendencia africana a la formación nacional. Dio origen a grupos excepcionales de maestras, maestros, gente de la academia y gestores e innovadores culturales que han completado 30 años de compromiso con la revolución educativa que gira alrededor de las memorias de África. Ahora más que nunca, dentro de sus ámbitos de creación, esas gentes inusuales persistirán en hacer visible lo que ese continente le ha legado a la civilización occidental en una espiritualidad especialmente respetuosa de los antepasados o en las estéticas musicales y plásticas. No dejarán de remarcar que el imperio español fue posible por el trabajo esclavizado de mujeres y hombres africanos en minas de oro, plantaciones de caña y de pastos para la ganadería. Reivindicarán la dedicación con la cual las amas de leche negras eximieron de la crianza a las madres blancas. Ensalzarán a los bogas que con sus champanes subían por el río Magdalena pianos, muebles, libros, sedas y perfumes. No dejarán de referirse a capataces letrados quizás de origen Ashanti que llevaban la contabilidad en entables mineros porque sus amos eran iletrados. Occidente no ha florecido en el vacío, sino en contextos de violencia y abuso que esos adversarios de la patria milagro no estarán dispuestos a pasar por alto.</p>



<p>*Jaime Arocha es doctor en antropología cultural y miembro fundador del Grupo de estudios afrocolombianos de la Universidad Nacional.</p>
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			<title><![CDATA[María, poesía, tambores y resistencia]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/gloria-arias-nieto/maria-poesia-tambores-y-resistencia/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Gloria Arias Nieto]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“En “La historia de mi piel”, María Gómez Lara habla del colonialismo (¿qué carajos celebramos el 12 de octubre?)”: Gloria Arias Nieto]]></description>
			<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
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<figure class="size-large"><img src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/Maria-Gomez-Lara-y-La-historia-de-mi-piel.jpeg?w=900" alt="María Gómez Lara y La historia de mi piel" class="wp-image-5154975" /><figcaption>“En “La historia de mi piel”, María Gómez Lara habla del colonialismo (¿qué carajos celebramos el 12 de octubre?)”: Gloria Arias Nieto</figcaption></figure>



<p>A María Gómez Lara su mamá le enseñó a escribir en la arena. Quizá por eso no recuerda un solo momento de su vida en el que la poesía no haya estado presente. María se toma el tiempo necesario hasta encontrar la palabra precisa, la que suene como tiene que sonar, la que diga lo que deba decir. Sin afán, sin inmediatez. Cada palabra nació para ser cantada y contada de una manera especial, con una voz propia, con un sentido que no se remplaza por otro; María lo sabe y lo ejerce como una consigna de vida.</p>



<p>María es hija de una <em>Quijota</em> que en todo lo que hace y escribe, en cada columna, línea editorial o entrevista honra la valentía y la independencia del periodismo bien hecho; y de un hombre que vivió en inquilinatos de Bogotá, pagó con su primer sueldo la lápida de su madre, y fue ministro y fiscal y es uno de los juristas más importantes que ha tenido Colombia. Él -el papá de María- es hijo de un sastre negro y de una mujer blanca de trenzas largas y ojos verdes. “En el pueblo la gente no entendía y le aconsejaban bañar a los niños en leche para que se blanquearan”.</p>



<p>Es toda una lección leer el alma de María; en su gesto cuando se ríe, en los ojos que le brillan al hablar de su abuelo que tocaba tiple, guitarra y bandola. María lee su historia convertida en poesía, y su voz se vuelve música, es canto, es -entre telones y entre la sangre- ritmo de tambores; es el ruido de las cadenas que hace cientos de años esclavizaron a hombres y mujeres que traían del África en los barcos de la infamia, y es -sobre todo- no una clave de sol sino una clave de libertad de quienes no se dieron por vencidos.</p>



<p>En las páginas de María está la huella de generaciones que fueron maltratadas a éste y al otro lado del mar. Está la denuncia por esa maldad transnacional, esa odiosa demostración de ignorancia, esa estúpida violencia estructural llamada racismo; uno de los más grandes y prolongados crímenes de los que la humanidad siempre deberá sentirse avergonzada y ni el tiempo ni el futuro alcanzarán para pedir suficiente perdón.</p>



<p>“<em>La Historia de mi piel</em>” es un libro de investigación y narraciones vueltas poesía. Es un libro sobre el dolor de la discriminación, sobre la injusticia y el rechazo, sobre la fortaleza para no dejarse vencer. Es un testimonio de todas las memorias que guarda el cuerpo, un relato de naufragios y de sobrevivientes. Y es también la alegría de una mujer muy joven que al llegar a España, antes de buscar dónde vivir, buscó dónde bailar. Es su voz y la de otros y otras que aprendieron a resistir, a no hundirse ni en el mar ni en la discriminación, a izar las palabras como quien levanta banderas, y a contar el pasado, la memoria propia y la de los padres y los abuelos. Es el canto de las raíces, de los turbantes de colores, del closet en el que “no hay nada normal”.</p>



<p>En “<em>La historia de mi piel</em>”, María habla del colonialismo (¿qué carajos celebramos el 12 de octubre?), de las despedidas y las rupturas. Sus libros y su vida son fortaleza para resistir, para no ahogarse, para resucitar después de cualquier herida, para -siempre- volver a encontrar las palabras… incluso para imaginar gardenias como escudos contra la tristeza.</p>



<p>María sufre por las mujeres encerradas (las de antes y las de ahora) y les presta su tesoro, sus palabras, y abraza desde su poesía a cada mujer esclavizada y conecta historias, ataduras y emancipaciones para que ninguna mujer sea invisible y ningún dolor pase desapercibido.</p>



<p>Les propongo encontrarnos este miércoles 9 a las 6 p.m. en <em>Ficciones</em> (<em>bar de libros</em> en Bogotá) con María Gómez Lara, con su fortaleza, su ternura y libertad.</p>



<p></p>



<p><a href="mailto:Gloria.arias2404@gmail.com">Gloria.arias2404@gmail.com</a></p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/Maria-Gomez-Lara-y-La-historia-de-mi-piel.jpeg?w=900" type="image/jpeg" height="600" width="900">						<media:description type="plain"><![CDATA[María Gómez Lara y La historia de mi piel]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">María Gómez Lara y La historia de mi piel</media:credit>
									</media:content>
							</item>
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			<title><![CDATA[Aspersión aérea y drogas de uso ilícito]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/aspersion-aerea-y-drogas-de-uso-ilicito/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Yesid Reyes Alvarado]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“[La aspersión aérea mediante el uso de sustancias no tóxicas] se trata de un mecanismo claramente insuficiente”: Yesid Reyes Alvarado.]]></description>
			<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/2EQKSNOJKJCD3BSCMQB5ZUYFSM.jpg?w=800" alt="CREDITO OBLIGATORIO" class="wp-image-1578517" /><figcaption>“[La aspersión aérea mediante el uso de sustancias no tóxicas] se trata de un mecanismo claramente insuficiente”: Yesid Reyes Alvarado.</figcaption></figure>



<p>El uso de químicos para destruir plantaciones de coca mediante la aspersión aérea tuvo como propósito disminuir la producción de cocaína en el país a través de la reducción de su principal insumo. Un balance hecho 21 años después mostró que los resultados obtenidos no fueron los esperados por varias razones: (i) porque surgieron evidencias sólidas que señalan al glifosato como potencialmente cancerígeno; (ii) porque los cultivadores movieron sus sembrados hacia zonas protegidas por el Estado como los parques naturales, los territorios colectivos y ancestrales de las comunidades afrodescendientes e indígenas, así como a la frontera con países que —como Ecuador— nos venció en un pleito judicial derivado del uso de esa sustancia; (iii) porque los grupos delincuenciales recurrieron a variedades que, al dar más cosechas anuales y generar mayor cantidad de materia prima, les permitía compensar sobradamente las pérdidas derivadas de las erradicaciones forzosas; y (iv) porque hay muchas familias dispuestas a sembrar coca como una forma de conseguir ingresos que no obtienen mediante el desarrollo de labores lícitas, y que son conscientes de que difícilmente serán llevadas a la cárcel dada la inviabilidad de perseguirlos judicialmente. Es esa situación la que en la práctica termina por poner a disposición de las organizaciones ilegales miles de hectáreas y personas dispuestas a colaborarles.</p>



<p>El anuncio gubernamental de retomar la fumigación recurriendo a fluidos inofensivos para los seres humanos, los animales y el medio ambiente resuelve solo el primero de los problemas mencionados. La solución del segundo es un poco más engorrosa, porque requiere la realización de consultas previas con las comunidades potencialmente afectadas y con los gobiernos de los países vecinos; del mantenimiento de unas relaciones diplomáticas más fluidas con ellos, y del respeto a las culturas que ancestralmente utilizan la hoja de coca depende que se pueda superar este segundo escollo. La tercera cuestión, al ser operativa, parece más sencilla de lo que es: dado que cada vez necesitan menos plantas para elaborar las mismas cantidades de alcaloide, la reducción del número de matas no parece que pueda afectar sustancialmente el negocio de los narcotraficantes, como lo ponen de presente las cifras de Naciones Unidas que muestran el constante aumento de su productividad.</p>



<p>La cuarta dificultad es, paradójicamente, la que más esfuerzos y dedicación requiere de parte de los gobiernos, pero la que tiene un mejor pronóstico de manejo a mediano y largo plazo. Si el Estado avanzara de manera consistente en programas de sustitución que no se limiten a cambiar plantíos ilícitos por lícitos, sino que ofrezcan apoyo a los campesinos tanto para desempeñar sus actividades agrícolas como en la fase de distribución de sus mercancías (a precios sostenibles), y si consolidara su presencia en esas regiones llevando servicios fundamentales a quienes allí viven, se les quitaría un soporte muy importante a esas bandas criminales porque dejarían de tener a su disposición centenares de personas que hoy ven en esa ocupación una alternativa viable de subsistencia.</p>



<p>En síntesis, retornar a la aspersión aérea mediante el uso de sustancias no tóxicas es factible desde el punto de vista jurídico con solo acatar las exigencias legales y jurisprudenciales; también puede llegar a ser una herramienta útil en el propósito de afectar a los grupos narcotraficantes, si lleva a la disminución de las plantaciones que constituyen la materia prima para la fabricación de cocaína. Pero no se puede perder de vista que se trata de un mecanismo claramente insuficiente, que debe ser complementado con el rediseño y puesta en práctica de un sistema sostenido de sustitución integral de cultivos de uso ilícito.</p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/2EQKSNOJKJCD3BSCMQB5ZUYFSM.jpg?w=800" type="image/jpeg" height="628" width="800">						<media:description type="plain"><![CDATA[BOG101 - PUTUMAYO (COLOMBIA), 07/02/07.- Foto de Archivo de fumigaciÛn aerea sobre narcocultivos en el sur de Colombia. El Gobierno de Ecuador presentÛ hoy, miÈrcoles 7 de febrero, una enÈrgica protesta al de Colombia por reiniciar las fumigaciones aÈreas con el potente herbicida glifosato, cerca de la frontera, que Quito considera daÒinas para sus habitantes y el ambiente.EFE/POLICIA NACIONAL/CREDITO OBLIGATORIO]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">EFE</media:credit>
									</media:content>
							</item>
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			<title><![CDATA[Un llamado de familias diversas a la nueva ministra de Educación]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/un-llamado-de-familias-diversas-a-la-nueva-ministra-de-educacion/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/un-llamado-de-familias-diversas-a-la-nueva-ministra-de-educacion/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Columnista invitado EE]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[“La persona que debe velar por nuestros hijos en instituciones educativas está opuesta a la existencia de nuestra familia”: Ana E. Leiderman.]]></description>
			<pubDate>Tue, 08 Sep 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Hace 13 años, la Corte Constitucional nos dio permiso de que ambas tuviéramos una relación legal con los hijos. No nos dio el derecho de adoptar, porque adoptar no es un derecho, sino que les dio a los hijos la protección legal de dos adultos; protección a la que muchos menores aspiran en este país lleno de madres que levantan hijos solas.</p>



<p>La decisión llegó después de siete años de una labor de hacer pública nuestra familia. En ella participaron organizaciones de derechos humanos, prensa, celebridades, abogados, amigos, familia y simplemente gente que se acercó a conocernos y aprender que solo queremos tener las mismas protecciones que otras familias en este país. ¡Estamos agradecidas!</p>



<p>Una de las preguntas frecuentes era (y sigue siendo): “Si en el colegio saben que sus hijos tienen dos mamás, ¿no los están exponiendo al matoneo?”.</p>



<p>Nuestra respuesta es siempre la misma: “Nosotras no matoneamos a nuestros hijos. Si sucediera, sería porque sus hijos lo hicieran. Si usted se preocupa por nuestros hijos, por favor, asegúrese de educar a los suyos para que sean respetuosos de la diferencia. Nosotras esperaríamos que el colegio nos apoye en eso”.</p>



<p>Es por esto que el reciente nombramiento de Ilva Myriam Hoyos como ministra de Educación nos preocupa y preocupa a muchas otras familias diversas. La persona que debe velar por el bienestar de nuestros hijos en las instituciones educativas está abiertamente opuesta a la existencia de nuestras familias y tiene un historial de sobreponer sus creencias a la ley y la Constitución.</p>



<p>Señora ministra, ¿está usted dispuesta a educar para la diversidad? ¿Quién nos respaldará cuando la ignorancia y el prejuicio de directivos y estudiantes nos dañen física y emocionalmente? ¿Habrá otro Sergio Urrego durante su administración? ¿Volverán los manuales de convivencia represivos y discriminatorios? ¿Seremos excluidos de la educación sexual y emocional en las aulas? ¿O está usted dispuesta a respetar la Constitución sin la necesidad de demandas y tutelas?</p>



<p>Tener que entutelar y demandar para que se respeten las leyes que nos protegen no es igualdad, no es respeto y no es justicia.</p>
]]></content:encoded>
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