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		<title><![CDATA[El Espectador - Google Discover - Opinion / Lectores]]></title>
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		<description><![CDATA[Últimos contenidos seleccionados de El Espectador para Google Discover sobre Opinion / Lectores.]]></description>
		<lastBuildDate>Tue, 03 Nov 2026 00:04:39 +0000</lastBuildDate>
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			<title><![CDATA[Las diferencias nos convierten en humanidad ]]></title>
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			<dc:creator><![CDATA[Eliana Marín Rivera ]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;La infancia tiene esa extraña misericordia de convertir el miedo ajeno en aventura&quot;: Eliana Marín Rivera]]></description>
			<pubDate>Mon, 02 Nov 2026 05:05:09 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>No escribo para tener la razón, ni para levantarme sobre la estatura moral o intelectual de nadie. Escribo porque, después de conocer tantos rostros y realidades, sospecho que nuestras desgracias comienzan cuando creemos que nuestros ojos son los únicos capaces de comprender el mundo.&nbsp;</p>



<p>Crecí en un barrio humilde de Bogotá, donde la pobreza y la violencia formaban parte de una normalidad que solo años después comprendí que no era normal.&nbsp;</p>



<p>Al caer la tarde, mis hermanos gritaban:&nbsp;</p>



<p>–¡Éntrese, que ya vienen los rayas!&nbsp;</p>



<p>Había días en que debíamos regresar antes de que sonara el himno nacional. Yo ignoraba que aquellas carreras eran una manera de escapar de la llamada limpieza social. Mientras mis hermanos temían quedar atrapados en una noche de muerte, yo celebraba que me tomaran de las manos y me levantaran del suelo para hacerme volar.&nbsp;</p>



<p>La infancia tiene esa extraña misericordia de convertir el miedo ajeno en aventura.&nbsp;</p>



<p>En aquel barrio, mientras algunos adolescentes del mundo escogían universidades, muchas niñas apenas aspiraban a cumplir trece años, conseguir novio y convertirse en madres, como aquellas compañeras que caminaban embarazadas con el uniforme escolar.&nbsp;</p>



<p>Cuando la situación económica de mi padre mejoró, cambié de colegio y descubrí otros horizontes. Allí me hablaron de derechos humanos, literatura, religiones y premios Nobel. Comprendí que la educación no solamente amplía nuestros conocimientos: también nos revela posibilidades que antes ignorábamos.&nbsp;</p>



<p>Pensé entonces en mis amigos que terminaron en pandillas y en aquellas niñas convertidas prematuramente en madres. No podía juzgarlos como si todos hubiéramos comenzado la vida desde la misma línea de partida.&nbsp;</p>



<p>Después estudié enfermería y descubrí otras dimensiones de la desigualdad. Vi la felicidad de una joven que finalmente recibiría una terapia innovadora contra el cáncer. También vi llorar a la madre de Brayan, un muchacho de 19 años que murió de leucemia después de que no le autorizaran el medicamento necesario para continuar su tratamiento.&nbsp;</p>



<p>Desde entonces, hablar de justicia sin recordar aquellos rostros me resulta imposible.&nbsp;</p>



<p>Crecí rezando el padrenuestro, acompañando a mi abuela a la iglesia y aprendiendo a conversar con Dios. Hoy, lejos de Colombia, veo a Hassan orando a medianoche, a compañeros contando plegarias durante sus viajes y a una vecina agradeciendo a Alá. Todavía escribo a la pastora de mi infancia para pedirle que le hable a Diosito por mí.</p>



<p>He visto a mis tres gatos convertirse en mi familia y a una amiga brasileña preparar su boda con la mujer que ama. He leído ideas extraordinarias de gobernantes a quienes cuestiono y escuchado la poesía de quienes los contradicen. He encontrado ternura en personas conservadoras y sabiduría en quienes piensan radicalmente distinto.</p>



<p>Nada de esto significa que todas las ideas sean justas o que debamos tolerar la crueldad. Existen derechos irrenunciables e injusticias que debemos denunciar. Pero cuestionar una creencia no exige despreciar a quien la sostiene.&nbsp;</p>



<p>Quizá hemos confundido nuestras convicciones con una supuesta superioridad.&nbsp;</p>



<p>Porque he visto demasiadas formas de vivir, creer, amar y sufrir para pensar que la humanidad pertenece exclusivamente a una ideología, una religión o una bandera.&nbsp;</p>



<p>Y si todos hemos llegado al mundo desde historias tan distintas, ¿en qué momento decidimos que solamente la nuestra era la correcta?&nbsp;</p>



<p>Quizá las diferencias nunca fueron aquello que nos separaba, sino precisamente aquello que nos convertía en humanidad.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/32UYHAIS2ZEX2D4MB5MUB653PQ.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="649" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME5741. BOGOTÁ (COLOMBIA), 05/03/2024.- Fotografía donde se ve La Torre Colpatria, uno de los edificios más altos de Colombia, iluminada con imágenes alusivas a &#039;En agosto nos vemos&#039;, novela inédita de Gabriel García Márquez, este martes en Bogotá (Colombia). Las frases &quot;En agosto nos vemos&quot;, &quot;Gabriel García Márquez&quot; y &quot;El acontecimiento literario de la década&quot; fueron proyectadas en las cuatro caras de la torre de 196 metros de altura y 50 pisos, situada en el centro de Bogotá, que hasta 2015 fue el edificio más alto de Colombia. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mauricio Duenas Castaneda</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El peligro de celebrar la intervención judicial en el Museo Nacional]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/antieditorial/el-peligro-de-celebrar-la-intervencion-judicial-en-el-museo-nacional/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Carlos Ruiz Puerchambud]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[¿Qué impediría que una curaduría aparentemente técnica escondiera preferencias ideológicas?]]></description>
			<pubDate>Mon, 02 Nov 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img height="702" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/MuseoNacionalreinstalalas63piezasretiradasporordendeunjuezenBogot0.jpg?quality=60&amp;w=1024" alt="AME1541. BOGOTÁ (COLOMBIA), 30/10/2026.- Fotografía que muestra algunas de las obras que fueron reinstaladas, este viernes en el Museo Nacional en Bogotá (Colombia). Un juez de Bogotá ordenó al Museo Nacional de Colombia restituir en 48 horas las 63 piezas de arte e históricas que fueron retiradas el pasado 15 de octubre como parte de la &apos;batalla cultural&apos; del Gobierno. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda" class="wp-image-5330093" /><figcaption>¿Qué impediría que una curaduría aparentemente técnica escondiera preferencias ideológicas?</figcaption></figure>



<p><em>En respuesta al editorial del 20 de octubre de 2026, titulado “<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/museo-nacional-una-cultura-unica-es-adoctrinar/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Museo Nacional: una cultura única es adoctrinar</a>”.</em></p>



<p>¿Qué habría sucedido si el Gobierno, en lugar de retirar las piezas que le incomodaban del Museo Nacional, hubiera decidido llenar sus salas con objetos afines a su ideología, desplazando gradualmente los demás hasta volverlos invisibles? Probablemente, la reacción hubiera sido distinta. El resultado, sin embargo, podría haber sido el mismo. El problema de la estrategia del Gobierno –si es que ello no fue deliberado– fue su falta de astucia.&nbsp;</p>



<p>En algunos sectores se celebra la decisión judicial del 28 de octubre que ordenó restituir las piezas retiradas del Museo Nacional. Pero esa satisfacción podría esconder una victoria pírrica. El debate de fondo sigue sin resolverse: una intervención menos evidente, respaldada por "justificaciones técnicas", podría conseguir lo que un retiro abiertamente ideológico no consiguió.</p>



<p>El juez consideró que la remoción injustificada de las piezas vulneraba derechos fundamentales y exigió que las decisiones curatoriales se sustentaran en criterios técnicos verificables. En el fondo, no dijo nada. La pregunta es si esa exigencia basta para evitar la instrumentalización política de los museos.</p>



<p>¿Qué ocurriría si una nueva dirección, afín al Gobierno de turno, justificara técnicamente la incorporación masiva de nuevos objetos y el desplazamiento de los anteriores? ¿Bastaría la existencia de una motivación técnica? ¿Podría un juez evaluar su calidad? ¿En virtud de qué criterios determinaría, por ejemplo, que una prenda de un exlíder guerrillero merece mayor relevancia histórica que otra? ¿Y qué impediría que una curaduría aparentemente técnica escondiera preferencias ideológicas?</p>



<p>Existe una diferencia entre controlar la arbitrariedad de una decisión y sustituir el juicio curatorial. Si cualquier controversia sobre la inclusión, exclusión o ubicación de una pieza puede convertirse en un litigio constitucional, corremos el riesgo de convertir a los jueces de tutela en árbitros de las exhibiciones museográficas. Lo que no han advertido quienes celebran esta decisión es que mañana también se podrá litigar, no solo sobre la exclusión, sino también sobre la inclusión de piezas en el museo, invocando los mismos derechos constitucionales que hoy pretenden defender.</p>



<p>Nuestro país es un escenario maravilloso para judicializar hasta lo inverosímil. El litigio de mañana, ante una estrategia más aguda o sutil, no versará sobre la ausencia de un “documento” curatorial, sino sobre la calidad de sus consideraciones técnicas, tanto para incluir como para excluir obras. Así, un juez de familia (como el de esta ocasión) terminará preguntándose: ¿esto es arte? ¿Esto es un ejercicio de memoria? ¿Estos criterios curatoriales son adecuados? Y el problema es que, una vez más, pospusimos el debate: la decisión ya no quedará sometida a la ideología del director del museo designado por el Gobierno de turno, sino a la ideología del juez.</p>



<p>A veces, ciertos ataques contra la memoria terminan, a largo plazo, corrigiéndose mediante el ejercicio democrático de la alternancia en el gobierno y no mediante la presencia excesiva de los jueces. Un terreno propio del ejercicio político terminó, con festejo incluido, judicializado. ¿Se habrán preguntado quienes hoy celebran esta decisión si esa misma herramienta no puede ser utilizada mañana para atacar la inclusión de obras más afines a su posición política? En debates tan complejos y sensibles, no debería festejarse la intromisión del derecho y de los jueces. Es como celebrar que un perro furioso ataque a nuestro adversario: hoy lo consideramos nuestro protector, sin advertir que mañana puede mordernos a nosotros.</p>



<p><em>* <strong>Carlos Ruiz Puerchambud</strong> es profesor de derecho en la Universidad Externado de Colombia.</em></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/MuseoNacionalreinstalalas63piezasretiradasporordendeunjuezenBogot0.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="702" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME1541. BOGOTÁ (COLOMBIA), 30/10/2026.- Fotografía que muestra algunas de las obras que fueron reinstaladas, este viernes en el Museo Nacional en Bogotá (Colombia). Un juez de Bogotá ordenó al Museo Nacional de Colombia restituir en 48 horas las 63 piezas de arte e históricas que fueron retiradas el pasado 15 de octubre como parte de la &#039;batalla cultural&#039; del Gobierno. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mauricio Dueñas Castañeda</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[“La vice no sirvió”]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/la-vice-no-sirvio/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Abelardo representa, a mi juicio, la ambición de quien aún tiene sed de más poder&quot;: Santiago Trujillo ]]></description>
			<pubDate>Mon, 02 Nov 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Los vicepresidentes que ha tenido Colombia han sido, en su mayoría y gracias a sus oportunidades, personas con una sólida formación académica. No es un secreto para nadie que muchos han provenido de la gran oligarquía colombiana, pero también es cierto que llegaron al cargo con una preparación importante. Recordemos a Gustavo Bell: historiador, periodista y académico, formado en prestigiosas instituciones nacionales e internacionales, cuya trayectoria intelectual y pública lo llevó a ocupar la Vicepresidencia de la República. Se podrá discutir su gestión, pero difícilmente su preparación.</p>



<p>Podría dedicar páginas enteras a hablar de los vicepresidentes que ha tenido Colombia, independientemente de si su paso por el poder dejó un balance positivo o negativo.</p>



<p>No conozco a Aída Quilcué, ni particularmente me interesa hacerlo. Puede tener amplios conocimientos sobre medicina tradicional, hablar una lengua ancestral y haber padecido en carne propia los estragos del conflicto armado colombiano. Todo ello merece respeto y reconocimiento. Sin embargo, considero que esas experiencias, por sí solas, no constituyen la preparación necesaria para asumir la responsabilidad de gobernar un país de casi 55 millones de habitantes.</p>



<p>No sé si Iván Cepeda buscó impulsar una estrategia similar a la que Gustavo Petro utilizó con Francia Márquez: presentarlas como víctimas de las élites y representantes de los sectores históricamente excluidos, bajo la idea de que esa condición tiene más valor que un pregrado, un posgrado, un doctorado o incluso un MBA a la hora de ejercer las más altas responsabilidades del Estado.&nbsp;</p>



<p>Abelardo representa, a mi juicio, la ambición de quien aún tiene sed de más poder. Iván puede proyectar una imagen más moderada y humana; sin embargo, considero que su apuesta por una fórmula vicepresidencial encabezada por Aída Quilcué debilitó su candidatura, especialmente porque la percibo como una continuidad del proyecto político de Gustavo Petro.</p>



<p>Al final, más allá de los discursos, las identidades o las narrativas de reivindicación, Colombia necesita dirigentes capaces de demostrar experiencia, preparación y criterio para enfrentar los enormes desafíos de un país de casi 55 millones de habitantes. El voto no debería ser un premio a una historia personal ni un castigo a una élite, sino una decisión racional sobre quién está mejor preparado para gobernar.</p>



<p>El presidente Abelardo ya está en el mando y hay que dejarlo gobernar, ojalá la izquierda entienda y deje a un lado sus ideas que llevaron cuatro años de mal gobierno a Colombia.</p>



<p><strong>Santiago Trujillo </strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/HZRW7V4XORHWXCKP5UKFT6OMGM.jpg?quality=60&#038;w=800" type="image/jpeg" height="533" width="800">						<media:description type="plain"><![CDATA[La vicepresidenta Francia Márquez dio su último discurso desde Cali.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Vicepresidencia</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Sobre la intervención en la política de otros países]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/sobre-la-intervencion-en-la-politica-de-otros-paises/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;La intervención (intromisión) inapropiada del actual presidente colombiano en asuntos internos de Brasil obedece a una suerte de &#039;solidaridad de parecidos&#039;&quot;: J. Esteban Eusse Escobar]]></description>
			<pubDate>Fri, 30 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>A propósito del editorial del 18 de octubre, titulado "No se debe intervenir en la política de otros países". No se debe, pero lo hacen, y es una costumbre establecida desde siempre por el ser humano, problemática y conflictiva hasta extremos insospechados, tanto a nivel personal como interestatal. En lo personal, se ha tramitado a los puñetazos y, en lo estatal, a los cañonazos, y allí está lo grave.&nbsp;</p>



<p>Lo personal es baladí, intrascendente, pero lo público es un asunto de primerísima importancia, dada su delicadeza, envergadura y magnitud. Intervenir de manera inadecuada e imprudente no es "caer en una trampa" ni ser víctima de una "celada", sino que es un hecho o un hábito impertinente, propio de la formación y la cultura de un individuo que, cuando está investido de poder público, trasciende su prestigio personal y perjudica las relaciones internacionales del Estado que representa. Dentro de un estado de cosas equilibrado y sano, generalmente esto no sucede, pero, cuando se presenta, acude la diplomacia, que actúa y dirime razonablemente.&nbsp;</p>



<p>La intervención (intromisión) inapropiada del actual presidente colombiano en asuntos internos de Brasil obedece a una suerte de "solidaridad de parecidos" con el aspirante Bolsonaro, ideologizada, de intereses comunes y serviles frente a su modelo ejemplar de Washington. En la eventualidad de que el Partido Demócrata recupere el control del Congreso de Estados Unidos, no pasará nada más allá de unos titulares de prensa llamativos, pero peregrinos e intrascendentes.&nbsp;</p>



<p>Igual, ante la imprudente intervención —por su carácter y pobre cultura— del presidente colombiano frente a la candidata republicana al Congreso María Elvira Salazar, calificada de inaceptable por un representante demócrata, diremos que su reclamo es válido, pero le quedó cojo, en tanto que omite que a su presidente, con patente de corso colonial, tampoco le asiste derecho alguno para hacerlo con los demás.&nbsp;</p>



<p>Terminamos recordando que, por estos andurriales, además del actual, los señores Uribe, Duque y Petro han practicado ese peligroso deporte sin mayores consecuencias —en sus respectivos turnos—, que riñe con la decencia, y que, hasta hoy, nadie representativo los ha puesto en su lugar. Amanecerá y veremos.&nbsp;</p>



<p><strong>J. Esteban Eusse Escobar</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/Abelardo-de-la-Espriella_Flavio-Bolsonaro.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Abelardo de la Espriella envío mensaje de apoyo a Flávio Bolsonaro en elecciones de Brasil]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ovidio Gonzalez S</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[María Corina no es heroína, y recordar no es “apología al terrorismo”]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/maria-corina-no-es-heroina-y-recordar-no-es-apologia-al-terrorismo/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;María Corina Machado perdió toda credibilidad cuando le entregó la medalla del Nobel al conquistador Trump&quot;: Luisa Ayala]]></description>
			<pubDate>Thu, 29 Oct 2026 22:23:51 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Recordar NO es “apología al terrorismo”</strong></p>



<p>En la sala “Hacer sociedad” del Museo Nacional hay hoy un espacio vacío en la pared donde estaban los afiches de campaña de Carlos Pizarro y Bernardo Jaramillo Ossa. Los retiraron el mismo día en que el presidente Abelardo de la Espriella anunció una “contrarrevolución cultural” y ordenó que desapareciera de los lugares públicos todo lo que lo mostrara a Pizarro y a los “demás terroristas”.</p>



<p>El Gobierno sostiene que exhibir esas piezas es hacer apología. Pero un afiche de campaña no hace apología de nada: documenta que existieron. Pizarro fue comandante del M-19 y nadie lo discute. Pero fue también quien lideró la desmovilización de esa guerrilla y quien fue asesinado en abril de 1990 en un vuelo en plena campaña presidencial. Jaramillo, candidato de la Unión Patriótica, fue asesinado un mes antes por grupos paramilitares en alianza con sectores del Estado. Los dos eran candidatos presidenciales y los mataron en la misma campaña. Un museo que los exhiba no los aplaude; muestra lo que le costó a Colombia intentar la política sin armas.</p>



<p>Esa reflexión se construyó durante años con investigadores, víctimas y comunidades, y no se puede desmontar en una mañana por orden presidencial. Que además se hayan retirado piezas de la historia de la comunidad LGBTI y del Acuerdo de Paz sugiere que el criterio no es el terrorismo, sino la incomodidad.</p>



<p>Ningún gobierno puede decidir qué memorias deben ser recordadas y qué memorias deben ser olvidadas, ya que la historia no le pertenece a ningún partido político ni a ninguna ideología política. Retirar vestigios del pasado incómodo bajo la etiqueta de terrorismo frena el diálogo plural e ignora que recordar los episodios dolorosos o controvertidos es una de las pocas garantías para no repetirlos. La verdad e historia de una nación se protegen preservándolas, no vaciando las paredes de sus museos.&nbsp;</p>



<p><em>Juan Esteban Rivera Rojas</em></p>



<p><strong>Antieditorial: María Corina Machado NO es una heroína</strong></p>



<p>Estoy totalmente de acuerdo con lo que afirma sobre lo que sucede en Venezuela y las intervenciones ilegales y ambiciosas por parte del señor Trump y sus cómplices hacia dicho país. Pero el editorialista parece olvidar que la señora María Corina Machado perdió toda credibilidad cuando decidió vender su dignidad y le entregó la medalla que le fue otorgada como merecedora del Premio Nobel de Paz en el 2025, precisamente al conquistador Trump. Para mí, la señora Machado carece de toda autoridad moral para erigirse en protectora y salvadora de la dignidad e independencia de Venezuela al demostrar una ambición desmedida y convertirse en la única opción moral de Venezuela. Presentarla como víctima no se ajusta precisamente a la realidad. No es ninguna heroína, a mi modo de ver.</p>



<p><em>Luisa Fernanda Ayala</em></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/MaraCorinaMachadoLatransicindemocrticaenVenezuelaesirreversible0_7a67db.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME1173. CARACAS (VENEZUELA), 29/10/2026.- La líder opositora y premio nobel de la paz María Corina Machado, habla en una rueda de prensa en la Universidad Católica Andrés Bello este jueves, en Caracas (Venezuela). Machado afirmó que la transición política en Venezuela &quot;es irreversible&quot;, al tiempo que sostuvo que estos tres días transcurridos desde su regreso al país el pasado domingo evidencian que el plan de tres fases propuesto por EE.UU. tras la captura de Nicolás Maduro en enero continúa avanzando. EFE/ Miguel Gutiérrez]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Miguel Gutiérrez</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Sobre la tragedia minera en Nariño]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/sobre-la-tragedia-minera-en-narino/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;En lugar de hacer un censo de la pobreza, propongo invertir en el desarrollo de la riqueza natural renovable que existe en el Pacífico&quot;: Ricardo Gómez Fontana]]></description>
			<pubDate>Thu, 29 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>“Tragedia minera en Nariño: 12 mujeres entre las 14 víctimas” es el titular de <a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/tragedia-minera-en-narino-12-mujeres-entre-las-14-victimas/" target="_blank" rel="noopener">una noticia</a> en la edición de <strong>El Espectador</strong> del 20 de octubre de 2026. Grave como es esta noticia, mucho más serio y espantoso es lo que la noticia no dice directamente y lo que puede inferirse de lo que sí dice.&nbsp;</p>



<p>Que las 12 mujeres que perecieron eran cabeza de familia ya es, de entrada, una manifestación de la espantosa realidad que viven muchas familias de la región. El redactor de la noticia señala que el impacto de la tragedia también se extiende a las familias de las víctimas, y el gobernador de Nariño anuncia “un censo para establecer las condiciones económicas de sus hogares y las necesidades de los hijos que quedaron sin sus madres”. ¿En serio? Ya el 19 de agosto, hace escasos dos meses, ocurrió otro derrumbe en el que murieron 13 mineros. Pero estos no son sino dos de los cientos de accidentes que ocurren en las minas de la región (y de Colombia) cada año. Desde que se desbocó el precio del oro, no pasa un mes sin que uno escuche de un vecino, una comadre o un joven que “se tapó” en una mina. El censo, entonces, no revelará nada que no sepamos ya: que la gente tiene hambre, que no hay oportunidades de trabajo, que los colegios no preparan a los niños para un futuro mejor y que ni al Estado ni al sector privado de Colombia les inquieta lo que ocurre en la periferia de la nación. Que la economía de la región depende de una actividad que, aparte de huérfanos, madres adoloridas y destrucción del entorno, es muy poco lo que deja en las comunidades pasa desapercibido.&nbsp;</p>



<p>En lugar de hacer un censo de la pobreza, propongo, más bien, invertir en el desarrollo de la enorme riqueza natural renovable que existe en la región del Pacífico. Lo primero es reconocer que los niños criados con azúcar y harina nunca dejarán de ser una carga para el Estado. ¿Qué tal implementar de una vez por todas el programa de alimentación escolar apoyado en la producción local de los alimentos que se ofrezcan a los niños? Puede ser más barato comprar arroz en Brasil que producirlo en las parcelas de los campesinos colombianos, pero ¿no se paga esa diferencia con lo que se ahorraría en helicópteros, ametralladoras y atención médica a soldados heridos? A este programa le seguirán una transformación de los colegios, programas de desarrollo agropecuario, una red de transporte marítimo y fluvial que abra mercados e impulse el turismo y la inversión en las comunidades.&nbsp;</p>



<p>Yo sé que lo que aquí propongo está recubierto por una capa muy gruesa de idealismo. Pero ¿cuál es la alternativa? ¿Seguir esperando que, a punta de balas, bombas, censos y, de nuevo, fumigaciones, llegará el día en que podamos vivir en paz, en un medio sano, lleno de niños felices y de jóvenes preparados para iniciar una vida productiva?&nbsp;</p>



<p><strong>Ricardo Gómez Fontana</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/EVZMDIZ45RF5ND4JUMJSXVIIXM.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME704. POLICARPA (COLOMBIA), 20/08/2026.- Captura de video cedida por la Gobernación de Nariño que muestra a un grupo de personas durante tareas de rescate este jueves, en mina de oro a cielo abierto en Policarpa (Colombia). Al menos trece personas murieron y siete resultaron heridas por un deslizamiento de tierra en una mina de oro a cielo abierto que era explotada en el departamento colombiano de Nariño, fronterizo con Ecuador, informaron las autoridades. EFE/ Gobernación de Nariño /SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS/SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) MÁXIMA CALIDAD DISPONIBLE
]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Gobernación de Nariño</media:credit>
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							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Ramiro Bejarano responde a Enrique Gómez: &quot;incurre en dos delitos&quot;]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/ramiro-bejarano-responde-a-enrique-gomez-incurre-en-dos-delitos/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Enrique Gómez Martínez, en su afán de ganar notoriedad que no prestigio, miente doblemente&quot;: Ramiro Bejarano]]></description>
			<pubDate>Tue, 27 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><em><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/columnista-invitado-ee/replica-el-monstruo-que-necesita-el-regimen/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Réplica a una réplica del senador Enique Gómez, de Salvación Nacional.</a></em></p>



<p>¡Pobre Enrique Gómez Martínez! En su afán de ganar notoriedad que no prestigio -porque sus escasas entendederas no le alcanzarán- miente doblemente y confirma sus abusos como senador.</p>



<p>La mentira lo ha hecho tristemente célebre, pero nunca ilustrado. Nadie cree que él sea un “monstruo” ni así lo he llamado. Tal calificativo, por lo demás apropiado, está escrito en todos los libros de historia para describir al abuelo del improvisado parlamentario, no a él, que solo parece haberle heredado su intolerancia y ninguna de sus pocas virtudes. No logrará Enrique Gómez, ni siquiera en este gobierno del que se apoderaron él y sus consanguíneos, modificar la historia negra que se suscita con la sola invocación del nombre de Laureano Gómez. Si aquí hubiere existido justicia y no un Frente Nacional, muchos de esos supuestos prohombres habrían tenido que terminar purgando sus culpas con sus adláteres. Buena parte del deterioro de la justicia, empezó con dejar en el olvido -que no perdonar ni absolver- tales conductas dizque para conseguir la paz política, que solo nos trajo impunidad.</p>



<p>Se le olvida al nieto de marras referir muchas cosas de su abuelo, como la operación K, la persecución a “sangre y fuego” de liberales en nombre de la fe católica, y hasta su propuesta del artículo 13 de la Constitución que quiso implantar para perseguir a sus opositores y críticos amenazándolos con cárcel, para solo mencionar muy pocas cosas de las muchas con las que volvió “invivible la república”. También omite recordar el nietecito que a su abuelito le fueron indemnizados los daños por la destrucción del periódico El Siglo y su finca.</p>



<p>Y vuelve a mentir Enrique Gómez al sostener que estoy involucrado en una de las líneas de investigación del crimen de Álvaro Gómez Hurtado, afirmación con la cual incurre en dos delitos. El primero, el de calumnia, pues bien sabe el nieto de marras que no he sido vinculado a ninguna investigación, como así se demostró en el proceso civil que en su contra y de su primo, Mauricio Gómez Escobar, promoví ante la justicia civil, litigio en el que ambos fueron declarados responsables civilmente de los daños y perjuicios ocasionados al suscrito por sindicarme de ese magnicidio, hecho que también omite referir en su confusa nota de rectificación de la historia.</p>



<p>Además, incurre Gómez Martínez, en su precaria nota rectificatoria, en el delito de fraude a resolución judicial previsto en el artículo 454 del código penal, porque ha violado la orden judicial de no hacerme sindicaciones sobre el crimen de Álvaro Gómez Hurtado sin pruebas, como se lo ordenó el juzgado 21 civil del circuito en sentencia del 15 de febrero de 2023, confirmada en fallo de segunda instancia del Tribunal Superior de Bogotá, Sala Civil del 2 de agosto de 2024. Tal transgresión no puede ser escudada en la inviolabilidad parlamentaria, no solo porque esta tiene límites, sino porque en este caso ha desatendido con dolo una orden judicial. Si Gómez Martínez cree que su condición de Senador le da licencia para mentir o para intimidarme está completamente equivocado. Ese “milagrito” no lo lograrán, ni aun en este régimen.</p>



<p>Finalmente, en su invencible prepotencia “olvida” el amenazante senador que ha venido abusando de su investidura para atacar la JEP presentando proyectos de acto legislativo y de ley, para conseguir como legislador lo que pretende y reclama como particular. ¡Vaya privilegio! No hay conflicto de intereses para esta poderosa estirpe que se cree con derecho a ultrajar, a mentir, y al imposible fáctico y ético de lavarle la cara al “monstruo” Laureano Gómez.</p>



<p><strong>Ramiro Bejarano Guzmán</strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/67R7XKJ6CNGELDOXSKAYAVM7WQ.jpeg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Entrevista con el abogado y profesor Ramiro Bejarano, columnista de El Espectador, quien advierte que el país se enfrenta a una peligrosa coyuntura de odio.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Nicolás Achury González</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[En respaldo a nuestro editorial sobre el Museo Nacional]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/en-respaldo-a-nuestro-editorial-sobre-el-museo-nacional/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Las obras descolgadas del Museo Nacional son las que tienen que ver con las conquistas de la Constitución de 1991&quot;: William Álvarez G]]></description>
			<pubDate>Mon, 26 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><br>El siguiente antieditorial más bien es un espaldarazo a su editorial del 20 de octubre del presente año: “<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/museo-nacional-una-cultura-unica-es-adoctrinar/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Museo Nacional: una cultura única es adoctrinar</a>”.</p>



<p>Las obras descolgadas del Museo Nacional por orden directa de De la Espriella son las que tienen que ver con las conquistas históricas ligadas a nuestra Constitución de 1991 y al reconocimiento del aniquilamiento de quienes han pensado distinto y/o han sido liberales genuinos. Recordemos que Colombia es el único país que ha sido gobernado hegemónica y más prolongadamente por un régimen conservador, que desató una cruzada contra la Ilustración y los liberales, luego de que José Hilario López, el primer y único presidente auténticamente liberal, decretara en 1851 la abolición de los esclavos (propiedad privada de élites conservadoras). Tal ha sido esta cruzada que hoy los liberales brillan por su ausencia, incluídos todos los presidentes liberales (cuya gobernanza fue bloqueada) y los representantes actuales del Partido Liberal (que son tan godos como los conservadores).<br>Pero resulta que la memoria histórica en formato artístico que exhibe el Museo Nacional y muchos de los demás museos colombianos, además de su papel museológico, es necesario para, al reflexionar sobre dicho aniquilamiento, tanto los victimarios como las víctimas y/o sus descendientes puedan alcanzar algún día la gracia que otorga el arrepentimiento y el perdón.<br>El trauma inducido por perpetración en el caso de los primeros y el estrés postraumático en los segundos tienen a Colombia sumida en una patología social pocas veces vista. Y ello porque situaciones que hacen recordar tales atrocidades no solo les pueden activar a estos un estrés igual que si estuvieran ocurriendo de nuevo, sino también la urgente necesidad del arrepentimiento y el perdón como la mejor terapia, la que hoy no estaría al alcance debido a que descolgar memorias de los museos por orden del régimen lo que genera es aparecimiento con más fuerza de esas memorias.</p>



<p><strong>William Álvarez G<br>Otorrinolaringólogo</strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/WhatsApp-Image-2026-10-17-at-4.08.26-PM.jpeg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Las movilizaciones frente al Museo Nacional surgieron tras la decisión de retirar piezas relacionadas con la memoria histórica, la diversidad y el conflicto armado colombiano.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mauricio Alvarado.</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[La izquierda creyente]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/columnas-del-lector/la-izquierda-creyente/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Columna del lector]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;La respuesta de la izquierda no puede ser la complacencia identitaria porque no se protege a los musulmanes colombianos&quot;.]]></description>
			<pubDate>Mon, 26 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Después de la posesión del presidente de la República que invocó a “Cristo Rey” y ha hecho de la “contrarrevolución cultural” su bandera, llama la atención que la izquierda, lejos de reivindicar la neutralidad del Estado, también montó un “espacio ecuménico” para cortejar a musulmanes, católicos y evangélicos cinco días antes de las legislativas. Hoy, en la calle, cientos de manifestantes propalestinos gritan “el genocidio continúa” frente a una embajada de Israel que el nuevo gobierno acaba de reabrir en Jerusalén.</p>



<p>La escena es el sainete de una sociedad que ha dejado de creer en el laicismo como principio articulador y lo ha convertido en un campo de batalla identitario, en cuyo teatro, como siempre, los más vulnerables son los que pierden.</p>



<p>La izquierda puede tener razón en que la islamofobia existe y es grave porque el Ministerio del Interior documentó con corte a 2025, más de 30 denuncias por actos de discriminación contra personas de fe musulmana, incluidas agresiones físicas en Medellín, Bogotá y Pereira, y grafitis ofensivos en dos mezquitas de la capital. Además, en mayo de 2026, cuando era candidato presidencial, el hoy presidente Abelardo de la Espriella afirmó en Caracol Radio que el islam representa una “amenaza para la humanidad”, lo que motivó una denuncia penal radicada por la comunidad musulmana ante la Fiscalía.</p>



<p>Al respecto, la respuesta de la izquierda no puede ser la complacencia identitaria porque no se protege a los musulmanes colombianos tratándolos como un bloque homogéneo definido por su fe. Se los protege garantizando que puedan ejercer su culto libremente y, al mismo tiempo, que ningún líder comunitario –islámico, cristiano o de cualquier otra confesión– pueda arrogarse el derecho de hablar en su nombre o de limitar sus libertades individuales. Cuando la izquierda convoca a “los musulmanes” como categoría política, no los está defendiendo, los está capturando. Y al hacerlo, fortalece a los sectores más conservadores dentro de esa misma comunidad, que son los que reclaman para sí la representación exclusiva de la fe.</p>



<p>El caso de Najat El Hachmi es aleccionador; la escritora marroquí, formada en el laicismo, denuncia que una parte de la izquierda europea, en su afán por proteger a las minorías, terminó blanqueando el islamismo político, al sostener que “el llamado feminismo islámico no es feminismo, sino islamismo blanqueado con un lenguaje feminista". Su diagnóstico es incómodo porque cuando la izquierda sustituye la crítica racional por la validación de las identidades, deja de defender a los individuos concretos –especialmente a las mujeres– y pasa a proteger a las comunidades que los oprimen.</p>



<p>En Colombia, la lógica de este riesgo es la misma, en tanto la comunidad musulmana es pequeña –no supera las 100.000 personas–, pero existe, y su existencia plantea un desafío, que es cómo garantizar la libertad de culto sin renunciar a la igualdad de todos ante la ley. La respuesta laica es sencilla en teoría y difícil en la práctica; que el Estado no adopta ninguna religión, no financia ningún credo, y no delega en ninguna autoridad religiosa la regulación de la vida civil. Por eso la fe es un asunto privado que se puede cultivar en la colectividad; pero la ley es un asunto público que obliga a todos por igual, aunque a veces no parezca y, para la muestra, una Francia en disputa.</p>



<p>*<em>Sebastián Galvis Arcila es candidato a doctor de la Universidad Católica de Manizales. Profesor Uniminuto. Orientador Escolar Liceo León de Greiff.</em></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/4VHPHE2UI5AYPDZUS3M2VB6AIQ.jpeg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="682" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[La movilización partió desde la Embajada de Estados Unidos por la Avenida Calle 26. Al menos 200 mil usuarios de Transmilenio se vieron afectados.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Óscar Pérez</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Memoria escrita en museos, canciones y comisiones]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/memoria-escrita-en-museos-canciones-y-comisiones/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Vale la pena preguntarse qué papel han tenido la escuela, la cultura y el discurso político en la manera en que hoy muchos entienden el conflicto&quot;: Abel Sinning Castañeda]]></description>
			<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>A propósito del editorial del 20 de octubre, titulado "Museo Nacional: una cultura única es adoctrinar". Hace quince años advertí que nos iban a cambiar la memoria a través del arte y de lo que llamamos "cultura": nuevos relatos históricos en películas, cuentos, canciones y museos.&nbsp;</p>



<p>Lo advertí al visitar la Casa del Florero, la Casa Museo 20 de Julio, y encontrarlas convertidas en una apología de la toma del Palacio de Justicia por el M-19. Quise entonces publicar un libro que recogiera los hechos cometidos por las FARC y el ELN a lo largo de nuestra historia. A nadie le interesó. Algunos me preguntaron para qué lo hacía; otros me dijeron que eso no iba a pasar.&nbsp;</p>



<p>Quince años después, puedo decirles que sí pasó. Los relatos históricos no cambian de un día para otro. Cambian a través de la educación, de las expresiones culturales, de los productos audiovisuales y de aquello que una sociedad decide contar, repetir u omitir. Lo que se repite se vuelve familiar, y lo familiar termina pareciendo verdad.&nbsp;</p>



<p>El caso más patético, a mi juicio, es el de la Comisión de la Verdad. Nació en La Habana, de la mesa en la que el gobierno de Santos negociaba con las FARC, y quedó en cabeza del sacerdote Francisco de Roux. Se le encargó construir el relato oficial de más de cinco décadas de violencia. Pero una comisión creada por uno de los bandos de la negociación difícilmente podía ser neutral. Su propio exintegrante, el mayor Carlos Ospina, la criticó por considerarla parcializada antes de que se entregara el informe. Y cuando este llegó, buena parte de las víctimas que no encajaban en su narrativa sintieron que su voz había quedado por fuera. Una verdad que deja fuera a quienes más sufrieron a manos del terrorismo no es verdad: es propaganda con sotana y presupuesto público.&nbsp;</p>



<p>Ese relato tiene un artífice político. Juan Manuel Santos sometió su acuerdo al voto de los colombianos y perdió: el 2 de octubre de 2016 ganó el No. Lo que vino después fue un acuerdo "ajustado y amañado en beneficio de las FARC", refrendado por el Congreso, no por el pueblo. Quien desconoce el mandato de las urnas para imponer su versión de la paz también se siente con derecho a imponer su versión de la historia.&nbsp;</p>



<p>Cuando se exaltan unas historias y se callan otras, cuando se levantan referentes culturales sin dejar espacio para las víctimas que contradicen el relato dominante, se moldea la manera en que las nuevas generaciones entienden el pasado. Un joven que nunca escuchó la voz de un secuestrado, de una familia desplazada o de un soldado mutilado no tiene por qué dudar de lo que sí le contaron.&nbsp;</p>



<p>Por eso vale la pena preguntarse qué papel han tenido la escuela, la cultura y el discurso político en la manera en que hoy muchos entienden el conflicto, incluidos quienes salen a las calles a defender determinadas lecturas de nuestra historia. No se trata de señalar a una generación, sino de reconocer que nadie opina en el vacío.&nbsp;</p>



<p>La memoria no se transforma solo en los tribunales o en los informes. También se transforma en una canción, en una película, en un museo y en una historia que se repite hasta volverse la interpretación dominante.&nbsp;</p>



<p>El problema no es que el arte cuente la historia desde una perspectiva. Todo relato tiene una. El problema empieza cuando esa perspectiva pretende ser la única verdad posible y deja por fuera a las víctimas cuyas historias resultan incómodas. Defender la memoria no es defender un bando. Es exigir que ninguna víctima quede fuera del relato.&nbsp;</p>



<p><strong>Abel Sinning Castañeda</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/ManifestantesrechazanelretirodepiezassobrememoriahistricaenelMuseoNacional0_944290.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[FOTODELDÍA AME7059. BOGOTÁ (COLOMBIA), 17/10/2026.- La exsenadora Maria José Pizarro (c) habla en una manifestación este sábado contra el retiro de al menos 30 afiches, fotografías y objetos de tres salas del Museo Nacional, relacionados con la historia de los movimientos feministas y LGBTI, las víctimas de la violencia política y el acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Ortega</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Colombia no está en venta]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/columnas-del-lector/colombia-no-esta-en-venta/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Columna del lector]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Señor presidente, no necesitamos sembrar más odio entre nosotros&quot;: Beatriz Carrillo de Ruiz]]></description>
			<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 02:06:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Recientemente escuchamos un audio del Honduras Gate, en el cual se recomienda a los gobiernos cubiertos por el escudo de las Américas buscar la unidad en su política libertaria, dominando por todos los medios a la oposición hasta callarla y, si es necesario, desaparecerla; y acudiendo a los sentimientos religiosos de los cristianos, buscar consolidar el poder.</p>



<p>Estas sugerencias las ha cumplido a cabalidad el presidente Abelardo de la Espriella, al buscar restringir la libre opinión de los periodistas y, desde el propio gobierno, aplicar una norma para los ministros y directores administrativos, quienes tienen prohibido dar información a periodistas sin autorización del presidente, y en las ruedas de prensa, no permitir a los periodistas preguntar; únicamente se informará lo que al Gobierno le interese.</p>



<p>Además, recientemente se expidió el Estatuto de Seguridad, que comprende cerca de cien artículos orientados en la primera parte al control antiterrorista de las manifestaciones populares con el uso de la fuerza por el Esmad y el de los grupos guerrilleros con la acción de las Fuerzas Militares. La segunda parte está más orientada a las actuaciones individuales de la oposición, reglamentadas por una Ley de Sometimiento que está en curso en el Congreso, y que define al opositor como comunista o terrorista, juicio que adelantará el Consejo de Seguridad definido por el  Gobierno, organización que dará una lista que tendrá sanciones no solo del gobierno colombiano, sino americano, con quien se compartirá esta lista y la cual se adelantará sin ningún proceso, concentrando el poder legal en el Ejecutivo.</p>



<p>Falta que el poder legislativo también dependa del gobierno central, pero han buscado avanzar con la mermelada y el pupitrazo; como recientemente el Gobierno en su primer intento logró aprobar el presupuesto para el año 2027 a pesar de la diferencia entre el contenido aprobado por la Cámara y el del Senado; ahora será por decreto.</p>



<p>Es una segunda oportunidad para que los congresistas,que representan la voluntad del pueblo, no se dejen influir por intereses personales, defiendan el medio ambiente por encima de las explotaciones minero-energéticas y revisen la asignación de las partidas presupuestales para la educación, la cultura, la reforma agraria y la defensa de la paz con los recursos necesarios para que la JEP pueda seguir funcionando y termine el proceso de paz iniciado en el 2016.</p>



<p>También esta batalla cultural quiere borrar nuestra historia, con lo acontecido recientemente en el Museo Nacional. En el campo religioso, la publicidad de campaña y la actual siguen aprovechando que el 90 % de la población colombiana es cristiana, evangélica o católica y especialmente en las iglesias protestantes han hecho creer que Abelardo es revelación profética, instrumentalizando la fe.</p>



<p>Señor presidente: Colombia, con su riqueza y paisajes, no está en venta y los colombianos estamos orgullosos de nuestra identidad; no necesitamos sembrar más odio entre nosotros,  necesitamos poder vivir en paz hasta que la dignidad se haga costumbre.</p>



<p><strong>La abuela preocupada</strong>, <strong>Beatriz Carrillo de Ruiz</strong>.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/UWPGJOMVUJHZTNC2YXCY5S7T7E.jpg?quality=60&#038;w=984" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Genérica Opinión EE]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Peña Pinilla</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Versos a La Cacica]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/versos-a-la-cacica/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/versos-a-la-cacica/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Después de haber escrito antieditoriales y cartas contra &#039;El Espectador&#039;, el 30 de septiembre leo un editorial impecable&quot;: Dairo Elías González]]></description>
			<pubDate>Thu, 22 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Después de haber escrito antieditoriales y cartas contra <strong>El Espectador</strong>, el 30 de septiembre leo un editorial impecable, caracterizado por su pulcritud y valentía: "Consuelo Araújo Noguera, el vallenato y más víctimas de la violencia", se titula. Para la muestra, un botón: "El 30 de septiembre de 2001, Colombia conoció una noticia horrible: […] 'La Cacica', exministra de Cultura, periodista y fundadora del Festival de la Leyenda Vallenata, había sido asesinada por las FARC […]. Veinticinco años después, la conmemoración de ese crimen obliga a recordar no solo a una mujer emblemática, sino también que la cultura ha sido otra víctima de la violencia". Como un editorial tiene poco espacio, solo agregaría cuatro asuntos esenciales que este deja por fuera:&nbsp;</p>



<p>1. Santander Araújo, controvertido patriarca liberal,/ y Blanca Noguera, mujer sensible al río musical,/ hicieron posible en Valledupar sentimental,/ en el año cuarenta de mil novecientos,/ el inolvidable milagro de su nacimiento:/ "He aquí mi orgullo; tengo un origen vallenato",/ siempre decía, parodiando al caro pensador nato./ <em>La flor nata de la cultura vallenata</em>, en medio de descaradas críticas de hermanos machistas,/ sus dos apellidos, sin saber de valientes feministas, juntó,/ para que el de resignada madre no quedara relegado:/ Araujonoguera se autoapellidó.&nbsp;</p>



<p>2. Subsumida con ánimo en la música popular,/ publicó <em>Vallenatología</em> en la década del setenta: / uno de los primeros libros sobre la canción vallenata,/ representante de la cara campesina singular/ (ese calloso pueblo oloroso a monte adentro/ que taburetea cuentos debajo de un almendro)./ Funda estudios sobre la cultura musical valduparense,/ que agrandó como ningún otro investigador cesarense./ El aislamiento ancestral de la antigua provincia de Padilla/ rompió con su obra estrella, que en el cielo literario brilla./ Este auténtico libro colombiano le sirvió para bautizar/ esta rama novísima de las perseguidas ciencias sociales.&nbsp;</p>



<p>3. Ungida de voces y de gracia, de saberes y de décimas,/ de personajes y de historias de su pueblo sin par,/ en la década del noventa parió <em>El lexicón Upar</em>./ Entiende la lengua como expresión afirmativa/ de entrañable identidad regional llamativa. El Instituto Caro y Cuervo, centro de investigación lingüística y literaria —mi casa de estudios—, acaba de hacer el lanzamiento de una edición conmemorativa de este libro, que es una investigación sobre el lenguaje y las tradiciones populares.&nbsp;</p>



<p>4. Algunos casos controvertidos la llevaron a estar de acuerdo/ con <em>La sangre llama</em>, de Los Hermanos Zuleta, que ahora recuerdo:/ "A veces quedan doliendo/ heridas que están cerradas,/ aunque estén cicatrizadas,/ por dentro siguen ardiendo"./ Parada y vestida de Pilonera Mayor, enterrada quedó,/ tal cual ella en vida en un memorable epitafio solicitó:/ "Aquí yace Consuelo Araujonoguera, de pie, conforme vivió".&nbsp;</p>



<p><strong>Dairo Elías González Quiroz</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-29-at-7.14.18-PM.jpeg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="692" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Consuelo Araújo Noguera junto a José Salgar, jefe de redacción de El Espectador.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Archivo El Espectador</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El nuevo Régimen del Terror: de las picotas de Sámano a las bolsas de Abelardo]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/el-nuevo-regimen-del-terror-de-las-picotas-de-samano-a-las-bolsas-de-abelardo/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[Un lector compara a los reconquistadores que descuartizaron públicamente a próceres con ADLE caminando entre cadáveres.]]></description>
			<pubDate>Wed, 21 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/6-sep-mheo.jpg?quality=60&amp;w=984" alt="Marcha fúnebre" class="wp-image-5156042" /><figcaption>Marcha fúnebre</figcaption></figure>



<p>En Colombia, la memoria histórica suele habitar en las palabras de quienes retrataron la barbarie para que no se convirtiera en norma. 210 años después del paso de Pablo Morillo y Juan de Sámano por la Nueva Granada, el lenguaje de la crueldad estatal no ha caducado; solo ha actualizado sus soportes. Las efigies colgadas, las jaulas de hierro y el descuartizamiento de próceres como Juan Molano para escarmentar a los pueblos han mutado en bolsas de plástico blanco exhibidas ante cámaras de alta definición. La picota de antaño requería aves de rapiña y plazas públicas; el nuevo tótem del «tigre» Abelardo de la Espriella prefiere el nylon y la virilidad estética difundida en redes sociales.</p>



<p>De Sámano gobernaba con la certeza del dominio absoluto. Exhibía la muerte como escarmiento y llamaba «cuadrillas de bandidos» a quienes no se sometían a la corona. Hoy, el discurso de la Espriella reproduce ese mismo atavismo: adjetiva a sus enemigos como «ratas» y promete enviarlos «al infierno en una bolsa». No hay allí una doctrina de seguridad ni un principio republicano de justicia; hay la puesta en escena de un fetichismo necrófilo, la nostalgia del látigo disfrazada de firmeza y envuelta en camisas ajustadas.</p>



<p>La paradoja no es nueva, pero la hipocresía sigue siendo abismal. Mientras De Sámano decía actuar en "acto meritorio para con Dios" e invocaba la legitimidad de Fernando VII, el Gobierno De la Espriella pretende resguardar sus excesos tras el lema de "Cristo Rey" y la defensa de una patria imaginaria (¿Se sabrá?). Pero ni la fe ni el patriotismo logran maquillar el sadismo metódico. En la Colombia de 1816, el régimen realista fusilaba o degollaba civiles para luego contarlos como insurgentes caídos. En la de hoy, entre las bolsas que “el tigre” exhibe como trofeos de guerra, asoma el nombre de Ricardo Andrés Rodríguez Martínez, un jornalero samario de 18 años caído en Guachaca que, según el clamor de su madre y de su hermana, no llevaba armas ni comandaba tropa alguna, sino que cuidaba vacas en una finca ganadera antes de recibir los disparos.</p>



<p>Que no nos confundan el ropaje ni la escenografía: las bolsas blancas no representan la restauración del orden, sino la degradación de la virtud republicana en mero espectáculo sangriento. Ya en 1816, el poeta José María Salazar contemplaba el horror de la reconquista y advertía en sus versos el ahogamiento de la razón:</p>



<p>«Viose la Patria en grillos y cadenas, / Y la virtud proscrita y abatida, / El mérito tratado de delito / Y la ciencia inocente perseguida».</p>



<p>​Dos siglos más tarde, la lección histórica permanece intacta: la barbarie estatal solo engendra más violencia, y en este convulso suelo colombiano, cuando la muerte de un civil se exhibe como trofeo sin garantías ni debido proceso, la democracia retrocede al tiempo oscuro en que la vida humana valía menos que el escarmiento del verdugo.</p>



<p><strong>Iván Escol Guerrero Guerrero</strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/09/6-sep-mheo.jpg?quality=60&#038;w=984" type="image/jpeg" height="655" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Marcha fúnebre]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mheo</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Cartas marruecas]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/cartas-marruecas/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;No es positivo que los colombianos se dejen llevar como títeres por la polarización&quot;: Pedro Vázquez Miraz]]></description>
			<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>El 11 de marzo del año 2004, un atentado yihadista en la ciudad de Madrid dejó la cifra de 192 fallecidos. El mayor atentado de España en su historia. La deficiente gestión de la tragedia llevada a cabo por el gobierno “conservador” de José María Aznar (1996-2004) derivó a que su partido político (el Partido Popular, P.P.) perdiera las elecciones tres días después. Los intereses de ese gobierno favorecían difundir el falso mensaje de que la masacre llevaba el sello de la banda terrorista vasca ETA. Si los atentados los hubiera hecho ETA, el P.P. hubiera salido fortalecido por su política interior, en caso contrario hubiera sido penalizado por su política exterior (como así sucedió).&nbsp;</p>



<p>El 30 de julio del año 2026, más de 90.000 personas procedentes de Marruecos entraron ilegalmente a nado a la ciudad española de Ceuta (cuya población es de 80.000 personas aproximadamente). A fecha de hoy, la tensión social es extrema, pues las capacidades de esta urbe están totalmente colapsadas. Sin olvidar que murieron más de 80 personas en el mar. De similar forma al atentado de Madrid, se produce una bifurcación entre los intereses del gobierno “progresista” de Pedro Sánchez (del Partido Socialista Obrero Español, P.S.O.E.) y la realidad. Mientras que las autoridades españolas eximen a Marruecos de cualquier responsabilidad por lo ocurrido (por razones desconocidas), los hechos evidencian que esta crisis migratoria fue un ataque híbrido planificado por el reino alauita.</p>



<p>Indistintamente de la hipocresía, el racismo y el cinismo político de España, esta columna quiere hacer un llamado de atención a los fallecidos del 30 de julio y la respuesta marroquí ante este drama humano. Es evidente que el rey absoluto de este país africano no tiene como objetivo prioritario el bienestar de su pueblo. Que tu país te considere un arma arrojadiza prescindible es algo doloroso. En América Latina hay ejemplos más cercanos que todos conocemos bien.</p>



<p>En definitiva, apelo con este texto a no seguir ciegamente a las élites gubernamentales por afinidad ideológica. No es positivo que los colombianos se dejen llevar como títeres por la polarización social actual. Algo fomentado por meros cálculos políticos. Por favor, más autonomía personal, más asertividad, más espíritu crítico y menos trincheras digitales de supuestos enemigos.</p>



<p><strong>Pedro Vázquez Miraz</strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
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						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/353INLBREVGANPWH5VLTRIWCAY.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[VALLADOLID, 02/09/2026.- Asistentes a la concentración en apoyo a Ceuta este miércoles, en Valladolid. EFE/ Nacho Gallego
]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">NACHO GALLEGO</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[¿Por qué funar a Matador en vez de cuestionar a la primera dama?]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/antieditorial/por-que-funar-a-matador-en-vez-de-cuestionar-a-la-primera-dama/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Antieditorial]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;En lo que parece ya un lejano pasado, antes del 7 de agosto, este periódico insistía en la importancia de vigilar el poder&quot;: Antieditorial]]></description>
			<pubDate>Mon, 19 Oct 2026 05:05:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<figure class="size-large"><img src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/Plantilla_EE-2026-10-13T144341.536.png?quality=60&amp;w=984" alt="Fiscalía abre indagación contra Matador por publicaciones contra la primera dama." class="wp-image-5270004" /><figcaption>Fiscalía abre indagación contra Matador por publicaciones contra la primera dama.</figcaption></figure>



<p><em>En respuesta al editorial del 14 de octubre de 2026, titulado “<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/no-todo-se-vale-en-el-debate-publico/">No todo se vale en el debate público, Matador</a>".</em></p>



<p>La discusión que por estos días se sostiene respecto a los límites de la libertad de expresión es, como tantas otras veces, difícil de zanjar. Implica definir qué es lo "correcto" y qué no, pero también incluye definir qué es lo que importa y ahí la prensa tiene una tarea crucial.</p>



<p>Al leer el editorial “No todo se vale en el debate público, Matador”, me pregunté, igual que muchos lectores, por qué para el editorial del periódico era más relevante dar visibilidad a la judicialización al caricaturista Matador, aportando por esta vía a la promoción de la autocensura, y no al hecho protuberante de que más de dos meses después de ocurrido el terremoto que devastó el sur del país, los colombianos desconocemos aún el monto del dinero recolectado por la fundación de la primera dama, que además según algunas publicaciones, no cumplía los requisitos para canalizar ese dinero.</p>



<p>La prensa aquí no muestra interés. Los miles de compatriotas que pasan hambre, que siguen a la intemperie y que perdieron el fruto de su trabajo, no logran lo necesario para ser un titular, para hacer urgente la pregunta sobre dónde está la plata que se donó. Mucho menos para preguntar por qué el Estado ha de poner en manos de los privados el cumplimiento de sus obligaciones, sobre todo cuando tiene la estructura institucional para responder.</p>



<p>En lo que parece ya un lejano pasado, por allá antes del 7 de agosto, este periódico insistía en la importancia de vigilar el poder, de incomodarlo. Semejante lema ha sido abandonado por la línea editorial, solo algunos columnistas de opinión lo mantienen con dignidad. Desde alabar, contra toda evidencia, el "<a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/hay-que-celebrar-el-retorno-del-conocimiento/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">retorno del conocimiento</a>", hasta justificar la imagen del presidente entre cadáveres o con pistola al cinto, la línea editorial se ha convertido en altavoz del gobierno. Lo es incluso ahora, porque si bien podría discutirse la caricatura de Matador, judicializarlo y amenazarlo legalmente por su dibujo es una advertencia para todos los que ejercen la crítica en el país. Más provechoso sería editorializar sobre las variadas amenazas, estigmatizaciones y agresiones que el gobierno ha lanzado irresponsablemente como una invitación a la violencia. Nada se ha dicho de ello, así como tampoco han levantado indignación editorial las nuevas reglas definidas para la relación del gobierno con la prensa. Extraña uno como lector los viejos tiempos del periodismo sensible a cualquier señal autoritaria.</p>



<p>Suscribo la idea de que es mejor estar del lado del débil, de ese que el poder puede aplastar, creo que los medios tienen la obligación ética de protegerlos. Por desgracia, ustedes no comparten semejantes utopismos.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/Plantilla_EE-2026-10-13T144341.536.png?quality=60&#038;w=984" type="image/png" height="656" width="984">						<media:description type="plain"><![CDATA[Fiscalía abre indagación contra Matador por publicaciones contra la primera dama.]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Archivo Particular</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Mi primera chalaca]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/mi-primera-chalaca/</link>
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			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Yo nunca había jugado en una cancha con grama y ese día, cuando vi la de Sevilla, quedé impresionado&quot;: Álvaro Cotes Córdoba]]></description>
			<pubDate>Mon, 19 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Era el año 1978, yo tenía 18 años de edad, cursaba 5° de bachillerato en el colegio Liceo Celedón y jugaba fútbol como centrodelantero en el equipo del barrio 20 de Julio de nombre Celosías Tayrona. Yo era del centro de Santa Marta, por donde nací y me crié, pero unos compañeros de clase, quienes vivían en ese barrio, como vieron cómo jugaba y hacía goles, me llevaron a ese equipo, porque necesitaban un goleador.&nbsp;</p>



<p>Celosías Tayrona tenía muy buenos jugadores. Entre ellos estaban los hermanos Tinoco, uno en la defensa y el otro en el mediocampo. También Jaime Berdugo y Jesús Barros (ambos ya fallecidos) y de arquero nadie más y nadie menos que Carlos Ditta (también ya fallecido), y un puntero izquierdo escurridizo y veloz a quien le decíamos Cuco por el cantante Cuco Valoy.</p>



<p>Un día fuimos invitados al corregimiento de Sevilla, Zona Bananera, para un encuentro con otro equipo de allí. Yo nunca había jugado en una cancha con grama y ese día, cuando vi la de Sevilla, quedé impresionado y a la vez alegre, porque estaba forrada de un césped verde y fresco, tanto que les dije a mis compañeros que en ese campo sí daban ganas de hacer hasta un gol de chalaca, que nunca había podido hacer en los campos pelados de Santa Marta. Alrededor de la cancha había toda una multitud, por supuesto, haciéndole barra al equipo anfitrión.</p>



<p>Cuando el partido ya había pasado los primeros veinte minutos del segundo tiempo e íbamos perdiendo por un gol que nos hicieron comenzando el primer tiempo, el deseo que había expresado se hizo realidad: le filtraron por la punta izquierda el balón a Cuco y este, con su rapidez en correr, lo alcanzó casi al final de la cancha contraria e hizo el centro hacia el punto blanco y redondo desde el cual se cobran los penaltis, en donde yo esperaba y vi la oportunidad de por fin intentar un gol de chalaca.</p>



<p>Y así lo hice, tal cual como lo ejecutó Borja, y aunque no fue grabado por ningún celular, debido a que en esos tiempos no existían, permanece guardado e intacto en mi clara memoria.&nbsp;</p>



<p>Y como lo dijo una vez mi maestro Gabo: “Hay que vivirlo para contarlo” o como yo lo digo ahora: quien no tiene nada qué contar, al menos lea lo que otros sí tienen qué y cómo hacerlo.</p>



<p><strong>Álvaro Cotes Córdoba </strong></p>



<p><em><strong>Envíe sus cartas a </strong></em><a href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel="" title="mailto:lector@elespectador.com"><em><strong>lector@elespectador.com</strong></em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/MXTIHQWQRNACNFWBUHV2Y77ECM.jpg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[AME6927. CALI (COLOMBIA), 03/07/2026.- Niños de la escuela Fútbol Paz entrenan este miércoles, en Cali (Colombia). Cuando Julián Quiñones marcó uno de los goles que impulsó a la selección de fútbol de México hacia la fase de octavos de final del Mundial 2026, un hombre celebró con lágrimas de alegría a más de 3.000 kilómetros de distancia, en el suroeste de Colombia, se trata de César Augusto Valencia Trejos, conocido como Papá César, quien en 2014 formó a un Quiñones adolescente que llegó a Cali. .EFE/ Ernesto Guzmán Jr
]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">ERNESTO GUZMÁN JR</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Entre la muerte y los rituales dibulleros]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/columnas-del-lector/entre-la-muerte-y-los-rituales-dibulleros/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/columnas-del-lector/entre-la-muerte-y-los-rituales-dibulleros/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Edwin José Causado Povea]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Dibulla es ese lugar en el mundo donde los pobladores se aferran mucho a la memoria de sus muertos&quot;:]]></description>
			<pubDate>Mon, 19 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Hace cinco días falleció mi abuelo producto de un cáncer de próstata que invadió su cuerpo de manera silenciosa por un año, sin que él y ninguno de sus familiares más allegados tuviera algún indicio de que padecía una enfermedad altamente delicada e implacable. El síntoma que reventó la burbuja de normalidad que tenía él y su familia fue un dolor tan fuerte que incluso sus ancestros y los presentes podían compartirlo con él, a través de sus gritos, sus gestos y los largos padecimientos que tuvo hasta lograr hospitalizarlo y calmar su agonía, después de un largo recorrido desde Dibulla, Riohacha y, finalmente, Santa Marta. Por más que ese carcinoma insistía en hospedarse en el cuerpo de mi abuelo de manera hostil, jamás pudo invadir un solo centímetro de su alma, y mucho menos pudo quebrar sus ganas de vivir y su utópico optimismo. En el fondo, él y sus familiares tenían la certeza que iba a fallecer, pero ninguno tenía la gallardía para pronunciar esos pensamientos en voz alta.&nbsp;</p>



<p>Mi abuelo estaba tan aferrado a la vida que cada vez que los médicos, enfermeras y familiares le preguntaban cómo estaba, él siempre respondía que estaba bien y cuando no quería hablar simplemente levantaba el pulgar de la mano derecha hacia arriba para confirmar que no había nada de qué preocuparse. Me atrevo a decir que ningún enfermo de cáncer terminal tuvo esa actitud tan optimista y desafiante que él tuvo para enfrentar a la muerte. Es una de las cosas que más sorprendió al personal de la salud que lo atendió y a los familiares que lo cuidaban y lo visitaban. Eugenio Federico Peralta Gómez, era el nombre de mi abuelo y era oriundo de Dibulla, La Guajira, aquella tierra que se hizo célebre por la famosa composición de Carlos Huertas que dice: “Nací en Dibulla frente al mar Caribe”.&nbsp;</p>



<p>Dibulla es ese lugar en el mundo donde los pobladores se aferran mucho a la memoria de sus muertos. Recuerdo que mi abuelo me contaba que el fallecimiento de su madre fue un golpe muy duro para él. Durante ocho meses solo se trasladó de la casa al trabajo y viceversa, no escuchó ningún tipo de canción en sus ratos de ocio, no asistió a ningún tipo de parrandas, y todos los días por la tarde se iba caminando hasta el cementerio del pueblo para llegar a la tumba de su madre y llorar hasta que no le quedaran más lágrimas. Esa rutina tan intensa fue interrumpida porque, según sus propias palabras, un día que se encontraba llorando frente a la tumba, se le apareció la sombra de su madre y se asustó tanto que logró entender lo que ella desde el más allá trataba de decirle: que él debía dejarla descansar. Sin embargo, Eugenio, cada 31 de diciembre cuando todos nos abrazábamos para darnos el feliz año, se trasladaba hasta el patio de su casa para llorar a su madre fallecida y recordar un nuevo año más sin su presencia.</p>



<p>Una de las decisiones más radicales que tomó mi familia es romper esa tradición de realizar una velación por nueve noches en la casa del difunto, porque nosotros creemos que eso es prolongar el dolor y el sufrimiento por la pérdida de mi abuelo. Algo nos une como familia, y es que estamos firmemente convencidos de que cada persona debe ser libre de llevar el duelo como más le parezca correcto. Solo el familiar lo siente.</p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/WhatsApp-Image-2026-10-13-at-4.21.19-PM.jpeg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="683" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Con capacidad para almacenar 198 millones de metros cúbicos de agua e infraestructura de riego proyectada para 18.536 hectáreas, El Cercado es estratégico para el abastecimiento, la producción agropecuaria y el desarrollo rural de La Guajira. ]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Cortesía ADR</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[El derecho y la propiedad de la vivienda]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/el-derecho-y-la-propiedad-de-la-vivienda/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/el-derecho-y-la-propiedad-de-la-vivienda/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Los pocos dueños que controlan grandes porciones del suelo tienen la capacidad económica para limitar el acceso a ciudadanos menos privilegiados&quot;: Ricardo Gómez]]></description>
			<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p>Celebro la claridad del <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/la-vivienda-es-un-derecho-antes-que-mercancia/" target="_blank" rel="noopener">editorial del 10 de octubre</a>, titulado "La vivienda es un derecho antes que mercancía". Un mensaje muy oportuno a pocas semanas de un terremoto que dejó a miles de colombianos en la calle y a muchos con pocas posibilidades de reunir los recursos necesarios para reordenar sus vidas.&nbsp;</p>



<p>¿Cómo hacer, entonces, para compaginar la idea del derecho a la vivienda con la realidad que vivimos y con nuestra filosofía del derecho? Primero, dos observaciones importantes. La primera es que vivimos en un mundo con recursos finitos, pero seguimos creyendo en el derecho irrestricto a la propiedad privada y en los mercados sin restricciones. La segunda es que nuestras instituciones siguen siendo manejadas por personas para quienes los derechos de las comunidades y las responsabilidades frente a ellos no son un asunto prioritario (voy a dejar que el editorial "Las víctimas del terremoto necesitan resultados tangibles", del 10 de octubre de 2026, aclare este punto).&nbsp;</p>



<p>Nuestra sociedad ha estado siempre dispuesta a aceptar que existen ciertos derechos que admiten restricciones. Los derechos a vender o consumir ciertos productos, a hacer ruido, a conducir un vehículo e incluso a hacerse daño a uno mismo están restringidos por leyes aceptadas por todos. Los derechos a la vida, a la identidad, a pensar y a practicar una religión no admiten regulaciones.&nbsp;</p>



<p>Nuestra sociedad, entonces, encuentra aceptable trazar líneas que separan una clase de derechos de otra, aunque, en los ejemplos que aquí damos, todos se consideren fundamentales. El problema principal en el trazado de estas líneas radica en que la mayoría de las limitaciones a los derechos "fundamentales", específicamente a los derechos a la vivienda, a la salud y a la educación, están asociadas a la capacidad económica de los ciudadanos. Nuestras costumbres y nuestras leyes admiten que no es ilegal ni inmoral discriminar contra los pobres.&nbsp;</p>



<p>Que los recursos son limitados es un argumento tan válido como el de que, inyectándole más dinero al sistema, la salud y la educación serían verdaderamente derechos universales. Sin embargo, estos argumentos resultan definitivamente inaplicables cuando se trata de defender el derecho irrestricto a la propiedad privada, especialmente de la tierra y de la vivienda: simplemente, no hay tierra suficiente para que todos tengamos la propiedad que deseamos. Y aquí nace el problema fundamental: los pocos dueños que ya controlan grandes porciones de ese recurso limitado —el suelo— tienen la capacidad económica, prácticamente ilimitada, para proteger su derecho y limitar el acceso a la propiedad de los ciudadanos menos privilegiados. Visto de otra manera, el derecho irrestricto de unos interfiere con el ejercicio del derecho de otros, tal como mi derecho irrestricto a hacer ruido interfiere con el derecho de los demás a la tranquilidad.&nbsp;</p>



<p>Resulta, entonces, una contradicción admitir la restricción de algunos derechos, pero defender la absoluta libertad de comprar y poseer tierra. Esto es especialmente problemático en una nación en la que son muchos los que deben escoger entre comer, educarse, cuidar su salud o tener un techo digno.&nbsp;</p>



<p><strong>Ricardo Gómez Fontana</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/elespectador/6IYB3UXP75B2ZO3BYIFLZLODRI.jpg?quality=60&#038;w=800" type="image/jpeg" height="524" width="800">						<media:description type="plain"><![CDATA[BOG100. PASTO (COLOMBIA), 25/08/2010. Un campesino trabaja en la tierra con el volc·n Galeras de fondo hoy, miÈrcoles 25 de agosto de 2010, en Pasto, suroeste de Colombia. La actividad en el volc·n colombiano, que entrÛ en erupciÛn en la madrugada de hoy, se mantiene desde entonces, pero la situaciÛn est· bajo control, seg?n las autoridades, que siguen pidiendo a los pobladores que evac?en el lugar cuanto antes. EFE/MAURICIO DUEAS

]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mauricio DueÒas</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Sobre presiones, Piero y la magistrada Lemaitre]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/sobre-presiones-piero-y-la-magistrada-lemaitre/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/sobre-presiones-piero-y-la-magistrada-lemaitre/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Descansa en paz y en eterna alegría, mi querido Piero&quot;: Francisco Tostón de la Calle.]]></description>
			<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
			<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>¿Quién sigue?</strong>&nbsp;</p>



<p>¿Quiénes presionaron la renuncia involuntaria del presidente de la ANDI, el retiro de las periodistas del programa radial <em>Mañanas Blu</em> y el del caricaturista Vladdo de un medio radial? ¿A qué se debieron esas presiones? ¿Quiénes se dejaron presionar y por qué razón? Como en las antiguas series radiales, que al final de los capítulos dejaban un interrogante para el siguiente: ¿quién será la próxima víctima de las presiones?&nbsp;</p>



<p><strong>Armando Riveira Molinares</strong></p>



<hr class="has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>"Un buen tipo"</strong>&nbsp;</p>



<p>Así tituló <strong>El Espectador</strong> su portada del 8 de octubre, resumiendo la personalidad de Piero, quien acaba de morir. Y la tristeza surge inmediatamente en nuestro corazón, porque se va alguien a quien admirábamos y queríamos, aunque no fuese un amor de todos los días.&nbsp;</p>



<p>Pero con "Llegando llegaste", "Los americanos" o "Mi viejo" sentimos que lo llevábamos en el alma y que habíamos perdido a alguien muy querido, muy entrañable, muy cercano a la fuente de donde brotan nuestros sentimientos más profundos y las emociones más íntimas. Tanto que ya no podemos escuchar "Mi viejo" sin que acudan las lágrimas a nuestros ojos y algo muy hondo punce nuestro corazón.&nbsp;</p>



<p>Tal vez el emblema de una vida de artista, tan hermosa y casi natural, ha sido su bella sonrisa; esa sonrisa de quien ama y ama lo que hace, y en ese hacer está la conquista de un público que ya lo llevará por siempre en el recuerdo.&nbsp;</p>



<p>Descansa en paz y en eterna alegría, mi querido Piero.&nbsp;</p>



<p><strong>Francisco Tostón de la Calle</strong></p>



<hr class="has-alpha-channel-opacity" />



<p><strong>Sobre la entrevista a la magistrada Lemaitre</strong>&nbsp;</p>



<p>Respetado señor director, mil gracias por la oportuna entrevista a la magistrada Julieta Lemaitre R., de quien admiro su franqueza y valentía, a la vez que le agradezco su dedicación y esfuerzo en la búsqueda de una justicia que muchos pensamos que jamás llegaría.&nbsp;</p>



<p><strong>Enrique Uribe Botero</strong></p>



<p><em>Envíe sus cartas a </em><a title="mailto:lector@elespectador.com" href="mailto:lector@elespectador.com" target="_blank" rel=""><em>lector@elespectador.com</em></a></p>
]]></content:encoded>
						<media:content url="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/WhatsApp-Image-2026-10-07-at-3.28.58-PM.jpeg?quality=60&#038;w=1024" type="image/jpeg" height="576" width="1024">						<media:description type="plain"><![CDATA[Murió Piero: sus canciones más emblemáticas y sus contundentes mensajes]]></media:description>
										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Instagram</media:credit>
									</media:content>
							</item>
									<item>
			<title><![CDATA[Rock al parque, mazorca, pollo y tusa ]]></title>
			<link>https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/rock-al-parque-mazorca-pollo-y-tusa/</link>
			<guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/lectores/cartas/rock-al-parque-mazorca-pollo-y-tusa/</guid>
			<dc:creator><![CDATA[Cartas de los lectores]]></dc:creator>
			<description><![CDATA[&quot;Quiero resaltar la labor de una alcaldía con la felicidad de sus ciudadanos. Eso es Rock al parque&quot;: Jorge Ruiz]]></description>
			<pubDate>Wed, 14 Oct 2026 05:00:00 +0000</pubDate>
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<figure class="size-large is-resized"><img height="475" width="1024" src="https://www.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/10/WhatsApp-Image-2026-10-12-at-4.15.23-AM.jpeg?quality=60&amp;w=1024" alt="Rock al Parque 2026 alcanza su aforo máximo en el parque Simón Bolívar" class="wp-image-5265502" style="aspect-ratio:2.155827494325471;width:1024px;height:auto" /><figcaption>"Quiero resaltar la labor de una alcaldía con la felicidad de sus ciudadanos. Eso es Rock al parque": Jorge Ruiz</figcaption></figure>



<p>El viernes pasado ya luce bastante distante. Distante como el puente de la 100, distante como la alegría absoluta, que es muy distinta a la euforia y que está más relacionada con la tranquilidad. Les refresco la memoria: los Tes tasa fija bajaron 12 puntos, imagínense eso. Los UVRs también bajaron 5.9 puntos. Se ha generado un apetito, diría yo, motivado por niveles atractivos, si bien ha habido muy poco volumen. Hubo momentos en las pantallas en los que no ocurría nada. Todo era un desierto, una desolación, y así mismo se iban formando precios, para tomar la foto, hacer cierre y darle cabida al esperado puente, puente del descubrimiento de América.</p>



<p>Dentro de todo esto, hubo un evento al que no se me pasaba por la mente asistir: Rock al Parque. Quiero resaltar totalmente la labor de una alcaldía para con la felicidad de sus ciudadanos, eso es lo que hace con Rock al parque. Destinar unos recursos para que mucha gente pueda oír música de calidad en vivo, gente que no tiene la oportunidad, gente que debe contar los pesos para transportarse, llegar a las 10 ó 9 de la mañana, y aguantar un tumulto impresionante para poder estar ahí y ver artistas muy buenos internacionales y nacionales. Pude estar cómodo, a diferencia de la gran mayoría, y ver a Prisioneros, a Esteman, a Mon Laferte, a Iseo &amp; Dodosound y a Serú Girán. No fui a más, solo fui el domingo, pero me encantó, comí mazorca, todo transcurrió bien, fue un muy bello momento. Hago una mención a Serú Girán: imaginen, este grupo se formó en 1978, ahí estuvo Charly García y se considera el grupo de rock en español más influyente de la historia. De ahí nació todo lo que vendría después. No sabía de ellos, pero luego me documenté. Claro, fue ya demasiada gente, casi y pasa una tragedia a la hora de salir, pero todo salió bien, rematé con combo pollo de Mcdonald's y me quedó un grato recuerdo. 30 años lleva este festival, chévere que todos se animen para el otro año. Yo pongo la mazorca, ustedes la tusa.</p>



<p>O al revés, como quieran.</p>



<figure><table class="has-fixed-layout"><tbody><tr><td class="has-text-align-left" data-align="left"><strong>Jorge Alonso Ruiz Morales</strong></td></tr></tbody></table></figure>



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										<media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Redes Sociales</media:credit>
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