<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" version="2.0"><channel><title><![CDATA[El Espectador - Google Discover - Tags / Youll-never-walk-alone]]></title><link>https://www.elespectador.com</link><atom:link href="https://www.elespectador.com/arc/outboundfeeds/discover/category/tags/youll-never-walk-alone/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description><![CDATA[Últimos contenidos seleccionados de El Espectador para Google Discover sobre Tags / Youll-never-walk-alone.]]></description><lastBuildDate>Sun, 29 Mar 2026 11:35:21 +0000</lastBuildDate><language>es</language><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title><![CDATA[NO VOTEN por estos candidatos al Congreso | La Pulla]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/la-pulla/la-pulla-no-voten-por-estos-candidatos-al-congreso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/la-pulla/la-pulla-no-voten-por-estos-candidatos-al-congreso/</guid><dc:creator><![CDATA[La Pulla]]></dc:creator><description><![CDATA[Aquí les trajimos los personajes que no deberían llegar al Congreso por nada del mundo. Tomen nota para este domingo.]]></description><pubDate>Sat, 07 Mar 2026 17:15:05 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Aquí les trajimos los personajes que no deberían llegar al Congreso por nada del mundo. Tomen nota para este domingo.</p><p><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/HNMZuBfDxkg?si=Kvf5RrCrXZyaS6MN" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p><p>La escritura e investigación del guion estuvieron a cargo de Juan Carlos Rincón, Valeria Cortés y Ana María Pedraza. En la presentación está Rincón. Kenny Salamanca editó este video.</p><p>Si quieren saber más sobre el tema, les recomendamos:</p><ul><li><a href="https://www.elespectador.com/judicial/elecciones-2026-la-baraja-de-candidatos-bajo-la-lupa-de-la-justicia-que-buscan-curul-en-el-congreso/" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/judicial/elecciones-2026-la-baraja-de-candidatos-bajo-la-lupa-de-la-justicia-que-buscan-curul-en-el-congreso/">Esta es la baraja de candidatos bajo la lupa de la justicia que buscan curul en el Congreso</a></li><li><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/como-y-donde-votar-esto-es-todo-lo-que-tiene-que-saber-para-las-elecciones-de-este-8-de-marzo-noticias-hoy/" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/como-y-donde-votar-esto-es-todo-lo-que-tiene-que-saber-para-las-elecciones-de-este-8-de-marzo-noticias-hoy/">La guía definitiva para que ejerza su derecho a votar: esto es lo que debe saber</a></li><li><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/char-torres-toro-uribe-amaya-las-estructuras-que-manejan-los-hilos-detras-de-elecciones-al-congreso-noticias-hoy/" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/char-torres-toro-uribe-amaya-las-estructuras-que-manejan-los-hilos-detras-de-elecciones-al-congreso-noticias-hoy/">Estas son las estructuras que manejan los hilos detrás de las elecciones al Congreso</a></li></ul><p>Si les gusta lo que hacemos, los invitamos a hacer un aporte en <a href="https://vaki.co/es/vaki/lapulla#patrocinios" target="_blank" rel="" title="https://vaki.co/es/vaki/lapulla#patrocinios">nuestra Vaki</a>.</p><p>¡No olviden suscribirse a <a href="https://www.youtube.com/channel/UCu2cUfy1hmjlcfZHzvVuEgg?view_as=subscriber" target="_blank" rel="" title="https://www.youtube.com/channel/UCu2cUfy1hmjlcfZHzvVuEgg?view_as=subscriber">nuestro canal de YouTube</a> y activar la campanita! 🔔</p><p>Pueden seguirnos en nuestras redes sociales: <a href="https://www.tiktok.com/@lapullaoficial" target="_blank" rel="" title="https://www.tiktok.com/@lapullaoficial">TikTok</a>, <a href="https://twitter.com/LaPullaOficial" target="_blank" rel="" title="https://twitter.com/LaPullaOficial">Twitter</a>, <a href="https://www.instagram.com/lapullaopinion/" target="_blank" rel="noopener noreferrer" title="https://www.instagram.com/lapullaopinion/">Instagram</a>, <a href="http://facebook.com/LaPullaOpinion" target="_blank" rel="noopener noreferrer" title="http://facebook.com/LaPullaOpinion">Facebook</a> y canales de <a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaRKdgO4dTnAMiWOX82W" target="_blank" title="https://whatsapp.com/channel/0029VaRKdgO4dTnAMiWOX82W">WhatsApp</a> y <a href="https://t.me/lapullaoficial" target="_blank" rel="noopener noreferrer" title="https://t.me/lapullaoficial">Telegram</a>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/N3HETYDYSNHSZHJZ4NUXOOY53E.png?auth=e0af638907c2b593d9c62bd19e6872c43073ea44ff814622fea8db233bb3ecd1&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/png" height="1081" width="1920"><media:description type="plain"><![CDATA[NO VOTEN por estos candidatos al Congreso]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Precio del dólar hoy en Colombia: así cerró la moneda este 6 de marzo]]></title><link>https://www.elespectador.com/economia/finanzas-personales/precio-del-dolar-hoy-6-de-marzo-de-2026-en-colombia-noticias-hoy/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/economia/finanzas-personales/precio-del-dolar-hoy-6-de-marzo-de-2026-en-colombia-noticias-hoy/</guid><dc:creator><![CDATA[Redacción Economía]]></dc:creator><description><![CDATA[Le contamos cómo la guerra en Oriente Medio impacta la tasa de cambio y cuál es el valor que registra hoy.]]></description><pubDate>Fri, 06 Mar 2026 19:55:48 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Le contamos cómo la guerra en Oriente Medio impacta la tasa de cambio y cuál es el valor que registra hoy.</p><figure><img src="https://www.elespectador.com/resizer/v2/WJGE2HVYHBEWVJIBWJD7CKGFL4.jpg?auth=0880dbfc8fd2f67903e03f6e20024b7c60bf168c8af2a3848e91aedddcbd4b51&width=657&smart=true"/><figcaption class="op-vertical-below op-small">Man looking through magnifying glass on a dollar banknote. Audit and financial research.<cite class="op-small">designer491</cite></figcaption></figure><p>El dólar cerró a la baja. la moneda estadounidense cerró las negociaciones del día en COP 3.700. lo que representa una caída de COP 5 frente al último precio del jueves (COP 3.775).</p><p>Por su parte, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) para este 6 de marzo es de COP 3.767,94, de acuerdo con la Superintendencia Financiera.</p><h2><b>¿Cómo la guerra afecta el precio del dólar?</b></h2><p>El panorama en Medio Oriente, tras el ataque de Estados Unidos a Irán, influencia con fuerza las negociaciones de la moneda durante estos días.</p><p>El conflicto es clave porque la región resulta estratégica para el comercio, por el tránsito de las mercancías que pasan por el estrecho de Ormuz, especialmente el petróleo.</p><p>El crudo ha tenido un alza importante en el último día, superando los USD 85 por barril, lo que implica el precio más alto registrado desde julio de 2024.</p><p>Analistas también recuerdan que, ante este tipo de escenarios geopolíticos, se aumenta la aversión al riesgo y, por ende, el apetito por los activos refugio. Esto hace que la demanda de dólares, considerada como moneda estable, se incremente, lo que presiona al alza su valor. </p><p>Sin embargo, lo que hace contrapeso en Colombia es el precio del petróleo, porque al ser un país exportador de crudo, una buena parte de las divisas que entran se deben a sus exportaciones.</p><p>Desde Credicorp Capital se anticipa una jornada alcista, con los COP 3.760 como pivote, pudiendo cerrar en COP 3.790.</p><p>💰📈💱 <b>¿Ya se enteró de las últimas noticias </b><a href="https://www.elespectador.com/economia" title=""><b>económicas</b></a><b>? </b>Lo invitamos a verlas en <a href="https://www.elespectador.com/economia/" title="">El Espectador</a>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/WJGE2HVYHBEWVJIBWJD7CKGFL4.jpg?auth=0880dbfc8fd2f67903e03f6e20024b7c60bf168c8af2a3848e91aedddcbd4b51&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="363" width="800"><media:description type="plain"><![CDATA[Man looking through magnifying glass on a dollar banknote. Audit and financial research.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Las memorias de Alejandro Dumas y Garibaldi]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/fernando-araujo-velez/las-memorias-de-alejandro-dumas-y-garibaldi-el-caminante/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/fernando-araujo-velez/las-memorias-de-alejandro-dumas-y-garibaldi-el-caminante/</guid><dc:creator><![CDATA[Fernando Araújo Vélez]]></dc:creator><description><![CDATA[Su padre falleció cuando él tenia tres años y unos cuantos meses. Era hijo de una esclava haitiana, Marie-Cesette...]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:10:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Su padre falleció cuando él tenia tres años y unos cuantos meses. Era hijo de una esclava haitiana, Marie-Cesette, y del marqués Alexandre-Antoine Davy de la Pailleteterie, quienes se habían conocido en una plantación en las tierras occidentales de Saint-Dominique, luego Haití, en los años 70 del siglo XVIII. Cuando Alejandro Dumas supo su historia, comenzó a preguntar, a indagar. Necesitaba saber, comprender, porque algunos de los personajes a los que interrogaba le decían que Tomás-Alexandre Dumas, el General, o El diablo negro, como lo llamaban, su padre, había sido degradado por Napoleón Bonaparte pues se había opuesto a algunas de sus órdenes, en especial, controlar una sublevación de esclavos en la muy remota isla de Haití. Otros le contaban que luego de una derrota le había dicho, “Por la gloria y el honor de la patria, yo daría la vuelta al mundo, pero si solo se tratara de un capricho suyo, no daría un solo paso”.</p><p>Lo cierto era que aquel hombre había sido vendido como esclavo por su propio padre, que luego lo había vuelto a comprar y se lo había llevado a París. Había luchado junto a Napoleón y ascendido a general muy a pesar de que en las milicias no toleraban a los mestizos. Dumas hijo leyó sus cartas, sus escritos, y escuchó, mientras intentaba sobrevivir como mensajero, vendedor de tabaco y aprendiz en la oficina de un Notario. Después, de adolescente, comenzó a escribir románticos dramas, ensayos de poesía, y obras de teatro. En el fondo, la historia que contaba eran las historias de su padre, sazonadas con algún perfume de mujer y con duelos de espadachines. En 1825 estrenó su primera obra, “La caza y el amor”, y un año más tarde, “Blanca de Beaulieu”, un texto en prosa que narraba la vida de la hija de un rebelde levantado en armas contra la República francesa de 1793, y quien fue llevada como prisionera precisamente adonde el general Dumas. </p><p>Dumas jamás dejó de escribir. Ni siquiera cuando ya era reconocido en toda Europa por sus novelas y obras, en especial, “El conde de Montecristo” y “Los tres mosqueteros”. La primera se la había encontrado entre los borradores de las memorias de un zapatero de nombre François Picaud, y la segunda, de la biografía vuelta novela de Gatien de Courtilz de Sandras sobre Charles de Batz-Castelmore d’Artagnan. En las dos, igual que en la mayoría de sus más de 150 libros, trabajó con Auguste Maquet, aunque le pagó fuertes sumas de francos por eliminarlo de los créditos. Dumas era generoso, decían, hablador, dicharachero y sorprendente, y también vanidoso. En 1860, conoció a Giuseppe Garibaldi y acabó trabajando con él y para él. Le llevaba armas, las transportaba, le hacía préstamos que eran regalos, enviaba noticias de sus actos a Francia, Inglaterra, España y el resto de Europa, y tomaba apuntes sobre cada uno de sus pasos y dichos. </p><p>Cuando Garibaldi logró la unificación de Italia, el 17 de marzo de 1861, Dumas decidió darle forma a los mil y un datos e ideas que había coleccionado a su lado y les añadió los diversos apuntes que “El héroe de dos mundos” había ido dejando en sus cuadernos, desde su infancia hasta sus luchas por la libertad en Uruguay y Brasil, terminando con su victoria en la vieja y hasta entonces dividida Italia del siglo XIX. De algún modo, las memorias de Garibaldi surgieron de las propias memorias de Alejandro Dumas, y cuando se publicaron, a fines de siglo y comienzos de los años de mil novecientos, la gran pregunta que se hacían muchos de sus lectores era si todo aquello era verdad. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Cándida]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/jarape/candida-831/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/jarape/candida-831/</guid><dc:creator><![CDATA[Jairo Peláez Rincón]]></dc:creator><description><![CDATA[Esta es la caricatura de Jarape de hoy.]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:00:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p> </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/4IRIKYZFRBCKHD7O6SSYIAHNFA.jpg?auth=52b9375407487a719eca018ea6a1403f670aba8098ac68f34e77d99d948d0929&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="2784" width="4182"><media:description type="plain"><![CDATA[Caricaturas]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Chócolo]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/chocolo/chocolo-394/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/chocolo/chocolo-394/</guid><dc:creator><![CDATA[. Chócolo]]></dc:creator><description><![CDATA[Esta es la caricatura de Chócolo de hoy.]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:00:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p> </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/E7OYWJVG5RBRLACXWX4P3MIH5M.jpg?auth=47964ede277f887c8250b1d3c2bab340d96c945437a4c256f31dc206e39646ad&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="533" width="800"><media:description type="plain"><![CDATA[Caricaturas]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Así va el año]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/zuleta-zuleta/inundaciones-10/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/zuleta-zuleta/inundaciones-10/</guid><dc:creator><![CDATA[Raúl Fernando Zuleta Zuleta]]></dc:creator><description><![CDATA[Esta es la caricatura de Zuleta de hoy.]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:00:01 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p> </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/QX333TVGDJDC3KIY4KQOH6NH6U.jpg?auth=cac3e33574217695b2a28fd2dee0a459cbcb5ecef8ff7a13393719b386fb2860&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="532" width="800"><media:description type="plain"><![CDATA[Caricaturas]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Me too news]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/mheo/mheo-445/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/caricaturistas/mheo/mheo-445/</guid><dc:creator><![CDATA[. Mheo]]></dc:creator><description><![CDATA[Esta es la caricatura de Mheo de hoy.]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:00:01 +0000</pubDate><content:encoded></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/SHSPM2GQRFGQDAWRHEMN3EWILE.jpg?auth=74e2e3024b3a8d969d98163e80981759df5b3019b1e822f045fff8c8b0f516bc&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="532" width="800"><media:description type="plain"><![CDATA[Caricaturas]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Un futuro de analfabetas funcionales]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/piedad-bonnett/un-futuro-de-analfabetas-funcionales/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/piedad-bonnett/un-futuro-de-analfabetas-funcionales/</guid><dc:creator><![CDATA[Piedad Bonnett]]></dc:creator><description><![CDATA[“Un sistema educativo lleno de fortalezas puede garantizar competencias lectoras complejas y no puramente instrumentales”: Piedad Bonnett]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:07:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Cada tanto, en los eventos literarios en escuelas y colegios, los maestros, en gesto amable con los escritores invitados, hacen que un niño o un adolescente lea una semblanza del autor, un fragmento de su obra o un poema. Casi siempre la experiencia resulta desalentadora: acentos mal puestos, palabras mal pronunciadas, puntuación absurda y, sobre todo, lectura con nula comprensión del texto. Pasa también en adultos que nunca aprendieron a leer del todo y que, por tanto, se están perdiendo de lo que la lectura ofrece y promueve: capacidad de relacionar, de ordenar el pensamiento, de desarrollar el pensamiento crítico, de conectar las ideas y las emociones del autor con las propias, y de asimilar información nueva dotándola de sentido.</p><p>Un estudio sobre habilidades lectoras de los estudiantes colombianos, realizado por la Fundación Empresarios por la Educación, que fue dado a conocer a finales del año pasado, arrojó resultados alarmantes: las pruebas Saber de los años 2022 y 2023 mostraron retrocesos considerables en comprensión de lectura, y puntajes que en promedio no pasan de 54 en relación con los 100 posibles. Otro estudio del Banco Mundial mostró que, en los primeros niveles, cuando ya debe haber habilidad lectora, “solo cuatro de cada 10 niños pudieron leer las suficientes palabras por minuto que corresponden al nivel mínimo de aprendizaje”.</p><p>Hasta hace poco se creía que el cerebro humano venía programado para leer. Pues no. La neurociencia afirma que el <i>Homo Sapiens</i>, cuando creó signos impresos que pueden decodificarse, añadió un circuito completamente nuevo al cerebro; y que esa reconfiguración se repite en cada individuo, siempre y cuando tenga estímulo del entorno cultural. Lo explica muy sencillamente la filósofa Ángela Calvo en un opúsculo que yo releo cada tanto, titulado <i>El ideal de una comunidad de lectores</i>. De ahí la responsabilidad de los adultos a la hora de enseñar a leer. Pero no por encima, sino en profundidad, disfrutando de comprender y descubrir.</p><p>La clave es que el niño o el adolescente encuentren felicidad en la lectura. Y eso se puede producir de mil maneras: leyéndoles en voz alta textos deliciosos, imaginativos, intrigantes, porque el primer paso es seducir. A la hora de dormir y en el aula, como enseña con tanta gracia Daniel Pennac. Y luego, propiciando que ellos lean también en voz alta, haciéndolos parte del juego. Estimulándolos, sin humillaciones y castigos. Pidiéndoles luego sus interpretaciones, conduciéndolos a los distintos niveles de comprensión que el texto encierre. Y también incitándolos a escribir, y a que compartan sus propios textos.</p><p>Leer involucra el cuerpo, las emociones, la empatía, despierta la memoria de cada uno y activa la imaginación. Una sociedad que lee es una sociedad que no se deja manipular. Desafortunadamente, los niños y los adolescentes —incluso los adultos— sufren hoy de una grave crisis de atención, desatada por la velocidad, la saturación informativa, la tecnología intrusiva, la sobreestimulación. Ya se sabe, también, que la “atención saltamontes” afecta el cerebro, lo reprograma. Y que solo un sistema educativo lleno de fortalezas puede garantizar competencias lectoras complejas y no puramente instrumentales. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Habermas y los debates presidenciales]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/habermas-y-los-debates-presidenciales/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/habermas-y-los-debates-presidenciales/</guid><dc:creator><![CDATA[Rodrigo Uprimny]]></dc:creator><description><![CDATA[“Me quedará muy difícil apoyar, al menos en primera vuelta, a quien se haya negado, sin razones, a participar en debates”: Rodrigo Uprimny]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:07:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Varios candidatos presidenciales, especialmente aquellos que encabezan las encuestas, se han mostrado reacios a participar en debates públicos con sus rivales, por lo cual no hemos podido presenciar debates televisivos o en universidades, con reglas claras, entre ellos.</p><p>Algunos consideran que esa decisión es no sólo legítima sino incluso astuta para quienes lideran la competencia presidencial: les evita el riesgo de perder apoyos si les va mal en el debate. Sin embargo, desde una filosofía democrática, esa negativa a debatir es criticable. Y para sustentar esa tesis utilizo los planteamientos de Jürgen Habermas, el filósofo recientemente fallecido a quien dediqué <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/jurgen-habermas-en-el-tropico/" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/jurgen-habermas-en-el-tropico/">mi última columna</a>. Esto me llevará igualmente a retomar ciertos argumentos de <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/una-eleccion-sin-debate-column-794684/" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/rodrigo-uprimny/una-eleccion-sin-debate-column-794684/">una columna</a> del 2018 en que critiqué la negativa de Duque a debatir con Petro en la segunda vuelta presidencial de ese año.</p><p>Conforme a una concepción robusta de democracia, como la defendida por Habermas, ésta no consiste únicamente en que las mayorías tomen decisiones y seleccionen a los gobernantes, sino que tiene otro componente importante: que esas decisiones sean producto de una deliberación pública de nuestros asuntos comunes. Para Habermas la democracia no es sólo entonces un gobierno de las mayorías, sino también, según la expresión acuñada por John Stuart Mill, un “gobierno a través de la discusión pública”.</p><p>Esta defensa por Habermas y otros autores de una democracia deliberativa y no puramente mayoritaria se fundamenta en que la discusión pública tiene al menos las siguientes cinco virtudes: i) ayuda a corregir errores porque somete los argumentos empíricos y teóricos a la controversia, con lo cual promueve decisiones más racionales; ii) estimula virtudes democráticas en los ciudadanos y en los líderes, en especial la imparcialidad, en la medida en que nos obliga a ir más allá de nuestros intereses y visiones personales o de nuestro grupo ya que debemos escuchar y tomar en consideración las visiones y los intereses ajenos; iii) impulsa la justicia porque exige a los candidatos presentar abiertamente las razones que sustentan sus propuestas, con lo cual ciertas motivaciones manifiestamente injustas quedan excluidas del debate político por ser inaceptables; iv) reduce los riegos de autoritarismo, pues obliga a los gobernantes a sustentar sus decisiones y propuestas en razones; y v) fortalece la legitimidad de las instituciones porque los ciudadanos tienden a acatar mejor las decisiones que resultan de razones conocidas y debatidas. A todo eso hay que agregar que, en una campaña presidencial, un debate bien organizado también ayuda a que los ciudadanos evaluemos las virtudes y capacidades de quien va a ocupar un cargo tan importante.</p><p>La legitimidad de una decisión democrática, como la elección del presidente, no depende únicamente de que sea apoyada por una mayoría; es necesario que esa opción haya sido públicamente discutida. Este proceso permite incluso que las personas cambien sus preferencias iniciales, lo cual muestra que una voluntad genuinamente democrática no es una simple suma de las preferencias privadas: debe ser el resultado de la deliberación pública.</p><p>Estas razones ya eran muy poderosas en el pasado, pero lo son aún más hoy debido a que las redes sociales y la polarización corrosiva han hecho que muchos ciudadanos hagan (o hagamos) parte de tribus o barras bravas, con enorme dificultad para dialogar cívicamente con los otros. Un debate entre candidatos, con claras reglas de civilidad, podría permitir tender puentes entre polos hoy enfrentados.</p><p>Por todo eso, no sólo aspiro a que haya debates públicos civilizados entre los principales candidatos, sino que, por mi parte, me quedará muy difícil apoyar, al menos en primera vuelta, a quien se haya negado, sin razones sólidas, a participar en esas discusiones.</p><p><i>* Investigador de Dejusticia y profesor de la Universidad Nacional.</i></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Desataré el infierno en la tierra si te matan]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/desatare-el-infierno-en-la-tierra-si-te-matan/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/desatare-el-infierno-en-la-tierra-si-te-matan/</guid><dc:creator><![CDATA[Héctor Abad Faciolince]]></dc:creator><description><![CDATA[“Al menos en el Medio Oriente y en América Latina, todo se tuerce más cuando Estados Unidos lo quiere enderezar”: Héctor Abad Faciolince]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:07:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Esta fue la amenaza más reciente de Donald Trump, un presidente experto en amenazas: “Si no se rinde, desataré el infierno contra Irán”. En realidad él mismo, al lado de Netanyahu, ese infierno ya lo había desatado hace un mes. Sin riesgos, sin exponer a su gente desde el terreno, con botones y tecnología de punta asistida por IA, el infierno puede llover sobre el país que ellos escojan, en estos días sobre Irán.</p><p>Siempre me parecieron infames y despiadados los ayatolas que gobiernan Irán. Fanáticos religiosos con muy poco corazón que reemplazaron a otro tirano, el Sha, que decenios antes habían impuesto los EE. UU.</p><p>Pero díganme: si algo de corazón tenía hasta hace un mes el nuevo líder de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamanéi, ¿qué corazón le puede quedar después de que, en un solo ataque, le mataron a su padre, a su madre, a una de sus hermanas, a su esposa y a su hija? Él mismo, dicen fuentes de los ejércitos atacantes, quedó desfigurado tras el bombardeo israelí. Me imagino que a pocos como a él le importará menos que lo amenacen con el infierno; Mojtaba Jamanéi vive ya en el infierno y morir para él debe ser un martirio mucho menos doloroso que seguir viviendo.</p><p>Tengo conocidos iraníes que viven dentro y fuera de su país. La sensación que tienen es terriblemente ambigua. Por un lado ellos querían y en parte luchaban por un cambio de régimen. Abominaban a los fanáticos y asesinos que los oprimían. Pero una cosa es luchar contra esto por las vías de la protesta y hasta del martirio, que recibir una supuesta ayuda exterior que lo que busca no es propiamente la independencia, la libertad y la democracia de su país, sino que lo que predica y practica es la sumisión económica e ideológica a un poder lejano. Y que además, para lograrlo, no duda en arrebatar lo más necesario a la población civil inocente: el agua, la vivienda, la comida y la energía.</p><p>Atentar contra las infraestructuras básicas de subsistencia y sanidad (las plantas desalinizadoras de agua, el sistema eléctrico) son crímenes de guerra definidos y prohibidos por la legislación internacional. El caso es que, desde la invasión rusa a Ucrania recientemente (y desde antes en Irak, en Gaza o en Siria) todas estas normas se han convertido en papeles sin ningún valor. Putin como pionero, Netanyahu como imitador y alumno aventajado, pero también como profesor que practica la guerra de tierra arrasada, y ahora también con Trump (la categoría más extrema de sátrapa arbitrario que haya habido en la historia reciente de los Estados Unidos), que actúa por impulso, dominado por sus delirios de omnipotencia y sin ningún plan coherente. Su único límite, ha declarado, no son las leyes de su país ni las leyes internacionales, sino su propia moral. Y su propia moral es… Bueno, no es necesario decir cuál es porque la conocemos perfectamente observando lo que hace y lo que dice. Hay un axioma confirmado por la historia: al menos en el Medio Oriente y en América Latina, todo se tuerce más cuando Estados Unidos lo quiere enderezar. Hay muchísimos países en los que la supuesta receta de gobierno de Norteamérica funciona muy mal y esto es particularmente cierto en el Medio Oriente.</p><p>Como decía hace poco Lydia Polgreen, Trump, más que una aberración, es la realización completa (despojada de toda máscara e hipocresía) de los peores demonios del alma estadounidense. Solo los mejores ángeles de ese país los podrían salvar de sí mismos, y nos podrían salvar al resto del mundo del espantoso papel que están cumpliendo en este momento de la historia. No hay nada que desde el resto del mundo podamos hacer para detener el infierno que Trump quiere desatar. Solamente los estadounidenses, o lo que quede en ellos de humanidad, rectitud y buenas intenciones, nos pueden salvar de Trump y de las mayorías que al parecer todavía lo acompañan. No hay peor despotismo que el de una mayoría que apoya la tiranía de la que es víctima. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Talento sénior desperdiciado]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-lora-/talento-senior-desperdiciado-en-colombia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/eduardo-lora-/talento-senior-desperdiciado-en-colombia/</guid><dc:creator><![CDATA[Eduardo Lora]]></dc:creator><description><![CDATA[“Colombia está envejeciendo muy rápido, pero hay un gran desperdicio del talento sénior”: Eduardo Lora]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.elespectador.com/resizer/v2/ONCTNPE6PVFL7GGPPTXQ2UEQ5U.jpg?auth=2311679d4a2233e6d3ac3f6952b4764642d086621bec2af8f0575e794352fb8b&width=657&smart=true"/><figcaption class="op-vertical-below op-small">“Colombia está envejeciendo muy rápido, pero hay un gran desperdicio del talento sénior”: Eduardo Lora.<cite class="op-small">Pexels</cite></figcaption></figure><p>Colombia está envejeciendo muy rápido, pero hay un gran desperdicio del talento sénior. Las empresas grandes son las llamadas a corregir esta situación. Si lo hacen, será más fácil luchar contra la informalidad y contra las bajas remuneraciones laborales de la mayoría de los trabajadores colombianos. Para entender la gravedad del problema hay que analizar cada pieza de este párrafo. </p><p>¿Qué tan rápido está envejeciendo el país? Mucho más rápido de lo que envejecieron los países europeos: la proporción de colombianos de 65 años y más pasará del 8 % en 2018 al 16 % en 2037, es decir, se duplicará en apenas 19 años. Esa misma transición tardó 56 años en Europa, lo que significa que Colombia está envejeciéndose tres veces más rápido que Europa. </p><p>La mayoría de colombianos trabaja más allá de las edades de jubilación, que son 57 años para las mujeres y 62 para los hombres. Si no trabajaran, muchos no podrían sobrevivir. Entonces, ¿en dónde está el desperdicio del talento sénior? Está en que apenas uno de cada cuatro séniors (50+) trabaja en empresas medianamente productivas pues los demás trabajan solos o en pequeños negocios de muy baja productividad. </p><p>¿Por qué son las grandes empresas las llamadas a corregir esta situación? Dos terceras partes de los buenos empleos los generan las empresas de 100 o más trabajadores (que en Colombia consideramos “grandes”, aunque muchas son minúsculas para los estándares internacionales). Sin embargo, la composición del empleo en las empresas grandes está sesgada en contra de los séniors: tendrían que contratar 60 % más personas de 50 o más años para corregir ese sesgo. Sobre todo, tendrían que concentrarse en quienes ya tienen la edad de pensión pero no han llegado a los 75 años: en este grupo tendrían que contratar 120 % más personas. Si corrigieran estos sesgos, la composición del empleo que generan las empresas grandes sería semejante a la composición de todo el empleo. </p><p>Esto ayudaría mucho a reducir la informalidad, puesto que, a falta de buenos empleos para ellos, los séniors se refugian en el autoempleo o en pequeños negocios informales. Las empresas formales prefieren renovar continuamente sus cuadros de personal, contratando jóvenes para reemplazar a los trabajadores de más edad que se van por voluntad propia o porque no les extienden más sus contratos. </p><p>Este patrón de continuo rejuvenecimiento del empleo formal produce dos resultados catastróficos. En primer lugar, recrudece la informalidad desde edades muy tempranas: hacia los 27 años es cuando los colombianos tienen mejores posibilidades de tener un empleo formal, pues de ahí para adelante esas posibilidades van en descenso. </p><p>En segundo lugar, aborta el proceso de aumento de salarios con la experiencia que, de ocurrir normalmente, hace que los salarios aumenten gradualmente con la edad hasta unos pocos años antes de la jubilación. Esto sólo ocurre en Colombia entre los pocos afortunados que mantienen un empleo en empresas formales hasta ese momento, pero no entre los demás trabajadores. Para el promedio de todos los trabajadores colombianos, el pico de la remuneración se da a los 40 años (2,4 millones de pesos mensuales en 2025). A partir de ahí la remuneración promedio se desploma (1,9 millones a los 55 años; 1,6 millones a los 65; un millón a los 75). </p><p>No se sabe con certeza qué lleva a las empresas grandes al sesgo anti-sénior. Quizás influye el llamado fuero pre-pensional, que impide despedir a los empleados que estén a menos de tres años de pensionarse, lo que puede inducir a las empresas a desvincularlos antes de ese momento. También puede influir que, en muchas empresas, los ajustes salariales y algunas promociones se basan en la antigüedad, lo que agrava el problema de los sobrecostos laborales por contribuciones y otras arandelas. </p><p>Pero es muy posible que la razón de fondo sea el “edadismo”, ese conjunto de prejuicios culturales sobre las capacidades de adaptación y aprendizaje de los mayores, y sobre su falta de familiaridad con el internet y los medios de comunicación e información modernos. La Andi está recogiendo los resultados de encuestas a empresas para tratar de entender mejor todos estos asuntos. </p><p>El desperdicio de talento sénior es un reto fenomenal, sobre todo porque el problema ha pasado inadvertido. Cuando lo entendamos mejor nos daremos cuenta de que es una gran oportunidad para las grandes empresas y para el país. </p><p><b>Nota.</b> Esta columna es un resumen de la charla del 20 de marzo de 2026 que dimos Mauricio Reina y yo en el grupo de Políticas Públicas que lidera Armando Montenegro, la cual puede verse en <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OQJ0Vz7n5LE" target="_blank" rel="" title="https://www.youtube.com/watch?v=OQJ0Vz7n5LE"><u>YouTube</u></a>.</p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/ONCTNPE6PVFL7GGPPTXQ2UEQ5U.jpg?auth=2311679d4a2233e6d3ac3f6952b4764642d086621bec2af8f0575e794352fb8b&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="4000" width="6000"><media:description type="plain"><![CDATA[“Colombia está envejeciendo muy rápido, pero hay un gran desperdicio del talento sénior”: Eduardo Lora.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Pexels</media:credit></media:content></item><item><title><![CDATA[Segunda Marquetalia: mientras dialogan, asesinan]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mauricio-botero-caicedo/segunda-marquetalia-mientras-dialogan-asesinan/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/mauricio-botero-caicedo/segunda-marquetalia-mientras-dialogan-asesinan/</guid><dc:creator><![CDATA[Mauricio Botero Caicedo]]></dc:creator><description><![CDATA[“Al acoger con benevolencia a delincuentes de toda pelambre, la Paz Total ha dejado en evidencia ser una política miope”: Mauricio Botero C.]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Todo indica que el cobarde asesinato de Miguel Uribe Turbay fue cometido por los delincuentes de la Segunda Marquetalia, agrupación narcoterrorista que, en su día, bajo la peregrina política de Paz Total, fue acogida por un gobierno en el que se dialogaba por igual con todos los bandidos, indistintamente de que su ánimo fuera el lucro o la toma del poder por la boca del fusil. El columnista José Manuel Acevedo afirma sobre la “Segunda Marquetalia”: “No por falta de oportunidades o entrampamientos (como quisieron vender los que desde el poder actual insisten en excusar a ‘Márquez’, ‘Santrich’ y compañía), sino por decisión propia; por seguir traqueteando”. </p><p>Al acoger con la misma benevolencia a delincuentes de toda pelambre, la Paz Total ha dejado en evidencia ser una política miope. El fiasco de esta política es de tal magnitud que el conocido analista Hernando Gómez Buendía (en muchos aspectos simpatizante del gobierno), en su libro <i>Colombia después de Gustavo Petro</i>, afirma: “Infortunadamente —y sin ignorar las vidas ahorradas gracias a las treguas—, la Paz Total hacia el final del gobierno no muestra más que una violencia en aumento, con crecimiento alarmante del Clan del Golfo, el ELN, el EMC e inclusive la Segunda Marquetalia, con ataques en aumento a las Fuerzas Militares, atentados urbanos, retenciones de soldados y complicidad —o uso— de los campesinos como escudos. Según las fuentes especializadas, ningún cese al fuego se respetó plenamente, más del 60 % de los compromisos humanitarios fueron violados en al menos una ocasión por cada actor, aumentaron los choques armados entre grupos al margen de la ley, la “capacidad territorial” de los más grandes se expandió, un puñado de sus miembros sigue hablando de salida negociada, los grupos criminales se han seguido atomizando y por ende degradando, siguió el asesinato de activistas sociales, y la violencia golpea sobre todo en las regiones fronterizas de Colombia”. </p><p>Indistintamente su posición en el espectro ideológico, el único candidato que propone seguir dialogando simultáneamente con todas las organizaciones criminales es Iván Cepeda, un marxista que hace caso omiso de que estos miserables una y otra vez hayan dejado saber que las treguas solo las utilizan para aumentar los ataques a las Fuerzas Armadas, a la población civil, y a aumentar significativamente sus cultivos ilícitos. Durante cerca de cuatro años la Paz Total partió de la premisa de que era indispensable hablar con todos buscando resolverlo todo. Al equiparar actores con objetivos significativamente distintos (por más que compartan sus medios ruines) no solo no solucionó nada, sino que creó un fenómeno peligroso e inmanejable: la negociación con criminales como estado permanente de la paz. </p><p><b>Apostilla.</b> Acercándose la primera vuelta se empiezan a ver adhesiones a algunas campañas. Algunos ingenuos y muchos sinvergüenzas se han adherido al candidato marxista en la esperanza de poder salvar su poder e influencia. Ante este fenómeno, es oportuno recordar una de las sentencias del filósofo Nicolás Gómez Dávila: “El burgués entrega el poder para salvar el dinero; después entrega el dinero para salvar el pellejo; y finalmente lo ahorcan”. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Triada de mal agüero]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ramiro-bejarano-guzman/triada-de-mal-aguero/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ramiro-bejarano-guzman/triada-de-mal-aguero/</guid><dc:creator><![CDATA[Ramiro Bejarano Guzmán]]></dc:creator><description><![CDATA[“Con Paloma, Cepeda o Abelardo continuaría la espiral de polarización y violencia”: Ramiro Bejarano Guzmán]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Tal parece que las campañas uribistas y/o ultraderecha de Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella solo piensan en ganar y no en gobernar, en lo que coinciden con su mutuo mentor, quien luego de la primera vuelta ordenará que uno de los dos se someta al otro, así como ya lo hizo con el gelatinoso y voltearepas de Oviedo. Se salvó Fajardo, pues de haber aceptado estar en la Gran Consulta hoy estaría convertido en un teniente del uribismo, como todos los de esa coalición. Algo similar acontece con la izquierda de Cepeda, pues su programa de gobierno y el de sus alfiles es simple: no contradecir ni irritar a Petro.</p><p>Basta ver las imágenes por televisión de la inscripción de Paloma como candidata para observar en primer plano a su cuñadísimo Juan Carlos Pastrana (Ver video al final de este párrafo), no propiamente camuflado con otros lagartos sino sobresaliendo y prácticamente dando órdenes. Fácil imaginar lo que sucedería si coronan y regresan al poder. Paloma, con el respaldo de su hermanito, el excónsul Pedro Agustín, y el auxilio que confiesa le pide todos los días a Uribe, su “padre eterno”, ha integrado comités de momias sobrevivientes del establecimiento para que administren su campaña. Ese sería el país del futuro si gana Paloma con su extenso grupo familiar: un gobierno liderado por quienes hace rato están de salida y andan recogiendo los pasos, respaldados por unos exmilitares y expolicías vinculados al grupo de seguridad, en el que no hay ninguno que haya ganado una sola batalla.</p><p><div style="position:relative;overflow:hidden;padding-bottom:56.25%"><iframe src="https://cdn.jwplayer.com/players/5ifXkqvd-6K6Fknh5.html" width="100%" height="100%" frameborder="0" scrolling="auto" title="Juan Carlos Pastrana con Paloma.mp4" style="position:absolute;" allowfullscreen></iframe></div></p><p>Por el lado de Cepeda, su gesto de inseguridad de leer sus discursos aún en plaza pública, como dictando una clase aburridora, además de raro no convence. Menos después de que aun leyendo sus arengas, no le alcanzó el tiempo ni la prudencia para calcular que cualquier mención a Antioquia como cuna del paramilitarismo iba a suscitar una reacción airada pero justa de los paisas. El paramilitarismo surgió y se consintió en muchas otras regiones, como cuando la godarria vallecaucana armó en los años 50 al bandolero “El Cóndor” para que matara liberales, lo mismo que hizo en los últimos tiempos financiando y armando paracos. El paramilitarismo no fue una política regional sino de Estado. El alboroto va en que ahora la Asamblea de Antioquia, por una mayoría bastante precaria, decidió declarar persona no grata a Cepeda, olvidando su condición de aspirante presidencial y la importante votación del Pacto Histórico el 8 de marzo.</p><p>Y en medio de todo ese enredo, Cepeda pasa agachado pues no ha dicho una palabra sobre la paz, ni sobre la liquidación de la EPS ordenada arbitrariamente por Petro, ni cómo va a solucionar el colapso de la salud, ni si continuaría con la política de marchitamiento de las universidades privadas, o si hay algo en lo que no esté de acuerdo con el gobierno saliente. Mejor dicho, nada en lo que tengamos interés los ciudadanos. Lo trascendente, como Paloma, es ganar ahora, no importa lo que pueda pasar en los siguientes cuatro años.</p><p>Y en las hordas De la Espriella, a pesar de que también participa de tales síntomas, por lo menos hay buenas noticias, pues es evidente que se marchitó. Hasta sus dudosos encuestadores tuvieron que admitir que no ha subido y que viene bajando. Las gentes que inicialmente parecían obnubiladas con los disparates de este vocero a ultranza de la ultraderecha —quien también arrancó con la ilegal propuesta de llamar como su vicepresidente a Uribe— reaccionaron y entendieron que esto no puede entregársele a un aventurero que sembraría odios y borrascas, su única especialidad. Y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, a nadie estremeció, porque el papel que Abelardo le asignó fue ponerlo a marchar, allí sí, literalmente, saludando a la bandera.</p><p>Ninguna de estas campañas parece estar evaluando que cualquiera que gane no le quedará fácil gobernar porque no solo no tienen programa, sino que ninguno tendrá mayorías en el Congreso y de contera, deberá enfrentar oposición atroz y capotear la constituyente que está avanzando silenciosamente en la Casa de Nariño, de lo que ya nadie habla.</p><p>En suma, con Paloma, Cepeda o Abelardo continuaría la espiral de polarización y violencia, porque este trío tiene libreto para salvarse ellos, no al país. Con cualquiera estará seguro la continuación de la guerra. Es la hora de mirar otras opciones serenas en vez de insistir en condenar el futuro.</p><p><b>Adenda.</b> Mezquino, infame y canalla el propósito del Centro Democrático y sus candidatos de sindicar del magnicidio de Miguel Uribe Turbay precisamente al aspirante que puntea en las encuestas.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[¡Qué cuento nos queremos creer!]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/carlos-enrique-moreno/que-cuento-nos-queremos-creer/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/carlos-enrique-moreno/que-cuento-nos-queremos-creer/</guid><dc:creator><![CDATA[Carlos Enrique Moreno]]></dc:creator><description><![CDATA[“Colombia no es un país roto, es un país que aún no ha decidido todo lo que puede ser”: Carlos Enrique Moreno]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>A una famosa deportista colombiana le preguntaron su secreto para ganar medallas de oro y respondió: “Me creí el cuento”, “trabajé duro” y “celebré los triunfos”. ¿Cuál es el cuento que como colombianos nos debemos creer, que nos inspire a trabajar para lograr una vida digna para todos? Basado en textos de Valiente es Dialogar, grupos de dialogo social, y de empresarios como Jimmy Mayer, Carlos Lemoinne y Francisco Manrique, propongo como punto de partida el siguiente concepto: Colombia no es un país roto, es un país que aún no ha decidido todo lo que puede ser.</p><p>Durante años nos hemos contado una historia que nos divide, la historia del fracaso, de la desconfianza, de la espera, donde el problema siempre es otro y la solución viene de alguien más. Esta vieja y manida narrativa que ya se agota nos permite crear una oportunidad, construir un relato más fuerte, verdadero y capaz de unirnos. Porque Colombia sí tiene verdades profundas: somos un país resiliente, diverso, trabajador y lleno de potencial, pero con profundos desequilibrios. ¿Cómo alinear nuestras decisiones con el gran potencial que nos beneficie a todos? Hoy el país enfrenta cuatro desafíos que no podemos seguir postergando: no puede haber libertad donde el crimen gobierna territorios. No puede haber dignidad donde no hay empleo ni oportunidades para todos. No puede haber equidad donde el lugar de nacimiento define el destino. Y no puede haber futuro si seguimos creyendo que alguien más resolverá lo que nos corresponde a todos. Por esto las elecciones del 2026, más que un momento político, son un momento de definición nacional.</p><p>El primer paso es recuperar lo esencial y es <b>la seguridad y el respeto por la ley como base de la vida</b>, porque sin orden no hay libertad, y sin libertad no hay progreso. Pero la seguridad no basta. Colombia necesita dar un giro decisivo hacia la <b>creación de riqueza</b>. Un país no se transforma repartiendo escasez, sino generando abundancia y esto exige construir una economía que produzca, innove y exporte al mundo. Un sistema tributario que incentive la inversión en lugar de castigarla. Eliminar las barreras y asfixia normativa que hoy frenan al que emprende y al que genera empleo. Y entender, sin complejos, que el sector privado es un aliado fundamental del progreso. Porque cada empresa que crece es una oportunidad que nace. Cada empleo digno es una familia que avanza. Cada exportación es Colombia conectándose con el mundo.</p><p>Pero ese progreso tiene que llegar a todos. Significa construir un país donde las regiones no sean sinónimo de desigualdad, donde el talento no dependa del origen. Necesitamos construir el país desde los territorios, reconociendo su diversidad como nuestra mayor fortaleza. Pero para que el cambio sea sostenible, requerimos <b>pasar de una cultura de confrontación a una cultura de diálogo, confianza y corresponsabilidad. Necesitamos acuerdos, más ciudadanía activa, más construcción colectiva. Como dice la campaña “Colombia es buena y vale la pena cuidarla”</b>. Cuidarla es recuperar la seguridad, generar riqueza, cerrar brechas y asumir responsabilidades.</p><p>Hoy no estamos eligiendo solo un camino: estamos eligiendo la historia que queremos vivir. Escogeremos si seguir repitiendo la narrativa del miedo, de división y escasez, o empezamos a construir una de progreso, dignidad y propósito compartido. Y la pregunta final, más que quién va a cambiar a Colombia, será si <b>estamos listos para construirla juntos</b>. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Nunca más cuenten con nuestro silencio]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/laura-ardila-arrieta/nunca-mas-cuenten-con-nuestro-silencio/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/laura-ardila-arrieta/nunca-mas-cuenten-con-nuestro-silencio/</guid><dc:creator><![CDATA[Laura Ardila Arrieta]]></dc:creator><description><![CDATA[“Durante un viaje de reportería, previo a unas elecciones locales, fui acosada por el entonces alcalde de una ciudad”: Laura Ardila Arrieta]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:06:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Entonces, llega el día en que el latido lleno de coraje del corazón colectivo que decidió romper el silencio nos alienta a las que, por evitar la exposición, por miedo, por pena, no nos habíamos atrevido. Después de días de reflexión para encontrar ánimo y palabras, hablar. </p><p>Durante un viaje de reportería, previo a unas elecciones locales, fui acosada por el entonces alcalde de una ciudad. El hombre había sido hasta el momento una buena fuente política, de esas que reconocen y cuentan las movidas sin tanta hipocresía. Habíamos acordado encontrarnos para que yo pudiera conversar con el político al que eligió como heredero para reemplazarlo: un alto funcionario de su gobierno que renunció para lanzarse como candidato. </p><p>Estaba contenta. El encuentro fuera de micrófonos me iba a confirmar una dinámica muy típica del poder, y a permitir llamar en mis historias “alfil” a ese aspirante y “padrino de” a ese alcalde, sin ninguna duda ni especulación. Me preguntaron en qué hotel me estaba hospedando y me propusieron reunirnos en un restaurante que queda justo en la calle de enfrente. </p><p>El alcalde pidió un trago. Enseguida me acordé de los cuentos que se oían en la ciudad sobre “los malos tragos del alcalde”; historias acerca de comportamientos agresivos del tipo cuando tomaba, que, sin embargo, yo nunca había tenido por confirmadas con algún video o fuente directa. </p><p>Estábamos hablando sobre la campaña. Recuerdo que yo vestía una camiseta que tenía una palmera dibujada. Después de su trago, el alcalde me dijo de repente: “Me gustan tus cocos”, mientras me miraba el pecho. Su funcionario se volteó hacia mí apenado y me ofreció excusas a nombre del jefe. Los tres nos levantamos, y yo crucé la calle camino a mi hotel. </p><p>El alcalde caminó detrás de mí, se sentó en el andén y me tomó del brazo para que yo también lo hiciera. Su acompañante desapareció de la escena, pero antes de que yo lo notara tenía al alcalde encima dándome un beso en la boca. Le dije varias veces no, me levanté como pude, entré al hotel, llegué a mi habitación, intenté dormir. </p><p>Al día siguiente, salí a hacer otras entrevistas, con ganas de no pensar en lo que había pasado. De vuelta al hotel por la noche, sonó el teléfono del cuarto. Era de la recepción: “Buenas, la busca el alcalde”. Me descompuse. No hablaba con el tipo desde el día anterior ni mucho menos tenía cita con él. “En un momento bajo”, dije, y colgué. No alcancé a pensar qué iba a hacer. A los pocos segundos, de nuevo el timbre: “Aló, el señor alcalde que va a subir”. Angustia. “No, no”, pedí, cerré y bajé. El hombre estaba en el <i>lobby</i>. Me insistió en subir a mi habitación y luego me pidió acompañarlo a su camioneta. Como por vez cincuenta, le respondí: no. </p><p>Después del desconcierto, la tristeza, la sensación absoluta de ultraje, las preguntas sobre qué más hubiera podido hacer frente a un tipo con poder la Laura de hace unos años, me quedé en la rabia. La indignación por un tipo impune que sigue aspirando a dignidades públicas y habla de respeto a la mujer en medio de denuncias en su contra por acoso. No busqué darle trámite de manera distinta porque entonces no me sentía lo suficientemente fuerte y opté por dejar por ahí la herida. Las amigas cercanas con las que lo he hablado saben que me costaba verbalizar los detalles. No diré su nombre porque el sistema judicial colombiano no nos da garantías a las mujeres, como lo evidencia el caso de Lina Castillo, víctima de acoso judicial luego de denunciar por acoso sexual a Hollman Morris. Pero decido salir de ahí para contar este episodio, alentada por la valentía que, por estos días, están mostrando tantas colegas ejemplares que ya no callan por casos mucho más graves que deben ser el centro. Del pacto de silencio también tenemos que dejar de ser parte las que tengamos la posibilidad. </p><p>A todas las abrazo, les agradezco y les manifiesto que les creo. Sepan que no están solas. Y que todos estos agresores sepan también que ya no cuentan más con nuestro silencio. </p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Tola y Maruja explican su ingreso a la campaña de Clara López]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tola-y-maruja/tola-y-maruja-explican-su-ingreso-a-la-campana-de-clara-lopez/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tola-y-maruja/tola-y-maruja-explican-su-ingreso-a-la-campana-de-clara-lopez/</guid><dc:creator><![CDATA[Tola y Maruja]]></dc:creator><description><![CDATA[“Le aconsejamos a Clarita hacer coalición con el margen de error del 3 %, lo que nos pondría empatando con Claudia y Fajardo”: Tola y Maruja]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:05:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p><iframe src="https://widget.spreaker.com/player?episode_id=70937929&theme=light&playlist=false&playlist-continuous=false&chapters-image=true&episode_image_position=right&hide-logo=false&hide-likes=false&hide-comments=false&hide-sharing=false&hide-download=true%22 width="100%" height="200px" title="Tola y Maruja explican su ingreso a la campaña de Clara López" frameborder="0"></iframe></p><p>CANDIDATOS SE REFUERZAN PARA DESPUÉS DE SEMANA SANTA: Las politólogas Tola y Maruja entran a la campaña de Clara López. Se mueve la cosa política.</p><p>-Tías, ¿por qué las llamó la candidata Clara?</p><p>-Gracias Julito por esta oportunidá. La dotora Clara Eugenia López Obregón nos contó que mientras se calentaba los pieses al sol se le vino a la cabeza que a su campaña le hacía falta sangre nueva.</p><p>-Tías, tengo entendido que con la candidata las une una vieja amistad.</p><p>-Avi María, nosotras conocemos a Clarita desde… Uff… creo que fue en la primera pandemia. ¿Vos te acordás, Tola?</p><p>-Ve Maruja, si no estoy mal la conocimos de novia de Álvaro Uribe.</p><p>-Tías, no charlen tan pesado… ¿Clarita y Uribe fueron novios?</p><p>-Puuu… y se querían demasiao. Lástima que la cosa no funcionó porque Clarita le pidió a Albaricoque una prueba de amor y a Uribe no le gusta dejar pruebas.</p><p>-Tías, no podemos tapar con un dedo que la doctora López Obregón tiene un infeliz 0,3 por ciento en las encuestas. ¿Cómo revertir esa tendencia?</p><p>-Precisamente le aconsejamos a Clarita hacer coalición con el margen de error, que es del 3 %, así quedaríamos con un 3,3 %, lo que nos pondría empatando con Claudia y Fajardo.</p><p>-A propósito del candidato Fajardo, ¿han pensado recomendarle a Clara López que anuncie su gabinete?</p><p>-Mi Dios le pague por la pregunta Julito… Sí señor, le propusimos y a ella le pareció una idea la berriondera y ya cuadró con el dotor Álvaro Leyva pa que sea su canciller (falta sino notificale en la tumba) y con misiá Regina 11 pa que sea su ministra de Trasporte.</p><p>-¿Regina 11 la famosa bruja que también fue candidata presidencial?</p><p>-Tenemos que aprovechar su esperiencia en trasporte aero-escobal y que capacite a las mujeres trabajadoras pa que aprendan a conducir escoba y se salven de los tacos y del abejorreo en Trasmileño.</p><p>-Tías, ya que tocan el tema, ¿a ustedes las ha acosado algún hombre?</p><p>-Lamentablemente sí: un tipo no hace sino llamanos diario a decinos que nos pasemos pa onde él, que nos tiene quizque un plan muy galleta: un vendedor de Claro.</p><p>-Tías, ustedes tan godas, ¿cómo resultaron en la campaña de una izquierdista?</p><p>-Julito, las ideas de izquierda en la tercera edá son muy distintas a las ideas de izquierda en la primera infancia… Uno viejo tira más pal ideario conservador, y por eso le estamos recomendando a la dotora Clarita que mejor se meta al Partido Conservador, que le queda cerquita de la casa y se puede ir caminando.</p><p>-Tías, falta poco para la primera vuelta, ¿cuál plan de choque tienen para subir urgente en las encuestas?</p><p>-Tenemos varias propuestas: una es cambiale el nombre a nuestro partido Esperanza Democrática por Esperanza Gómez, lo que nos jalaría el voto masculino.</p><p>-Tías, seguro sus votantes serán mayoritariamente de la tercera edad, ¿qué le prometen a esta población?</p><p>-Pa las mujeres tenemos un programa muy titino: les pagaríamos a los jóvenes pandilleros un millón mensual pa que no delincan y mejor trabajen saliendo a la calle a decile piropos a las mujeres mayores de 60. </p><p>-Maruja, me encanta eso porque un buen piropo te arregla el día.</p><p>-Total… que te digan: “Quién fuera bizco pa verte dos veces”… no tiene precio.</p><p>-Y pa los cuchitos, en vez de dales un susidio mensual de $230.000 les daremos de una sola tacada 20 millones a cada uno pa que se los gaste en lo que le dé la bendita gana: si quiere ser<i> suggar daddy</i>, que cachonee tranquilo… y cuando se gaste el último centavo tendrá derecho a la eutanasia completamente gratis.</p><p><i>Ay, Gaza.</i></p><p><b>Payola. </b>Tola y Maruja en “Votar y Reír, cómo alegar de política en familia”. Mero Bar, Medellín: <i>eticketablanca.com </i></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Cero tolerancia con el acoso]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/felipe-zuleta-lleras/cero-tolerancia-con-el-acoso/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/felipe-zuleta-lleras/cero-tolerancia-con-el-acoso/</guid><dc:creator><![CDATA[Felipe Zuleta Lleras]]></dc:creator><description><![CDATA[“Frente a los casos de acoso sexual en Caracol, no puedo menos que identificarme con las palabras de Gonzalo Córdoba”: Felipe Zuleta Lleras]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:05:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>Frente a los casos inadmisibles de acoso sexual en Caracol, que nos han impactado a quienes allí trabajamos, no puedo menos que identificarme con cada una de las palabras de nuestro presidente Gonzalo Córdoba que hoy tomo como propias.</p><p>“Las instituciones, como las personas, son juzgadas en los momentos en que se ven obligadas a mirarse con honestidad. Hay circunstancias en las que una organización no puede ampararse en su historia, en sus logros o en su prestigio. Debe responder a una pregunta más fundamental: ¿qué principios la sostienen y qué límites está dispuesta a reconocer? El poder, cuando no se examina a sí mismo, corre siempre el riesgo de confundirse con permiso. Y el silencio, cuando se vuelve costumbre, termina erosionando aquello que pretende proteger. Por eso hay momentos en los que hablar no es un gesto de comunicación, sino un deber de responsabilidad. Hoy me dirijo a ustedes consciente de la gravedad del momento que atravesamos. A quienes han vivido situaciones que no deberían ocurrir en ningún entorno laboral, dentro o fuera de Caracol, quiero expresarles algo con claridad: lo sentimos profundamente. Ninguna persona debería sentirse vulnerable o insegura en su lugar de trabajo. Que algo así haya podido ocurrir en un espacio que debe ser de respeto y confianza nos obliga a una reflexión seria. Las palabras, por sí solas, no reparan lo vivido. Pero el silencio sí agrava las heridas. Por eso corresponde reconocer que, si existieron conductas indebidas, deben conocerse y deben tener consecuencias. No vamos a justificar, minimizar ni esconder nada. La verdad es la única base posible para preservar la confianza. Este momento también exige algo más amplio: una reflexión institucional. Las organizaciones no están por fuera de los cambios de la sociedad. Durante demasiado tiempo, en muchos lugares, comportamientos que hoy sabemos que son inaceptables se toleraron o se ignoraron. Ese tiempo ha terminado. Las instituciones tienen la responsabilidad de ese cambio y de actuar en consecuencia.</p><p>Aquí debe existir una certeza clara: nadie está por encima de la dignidad de otra persona. Ningún talento, ningún cargo y ninguna trayectoria justifican comportamientos que vulneren ese principio.</p><p>Vamos a revisar nuestros protocolos, reforzar los mecanismos de denuncia y asegurar que existan procedimientos claros y confiables. Sin embargo, ninguna norma sustituye la responsabilidad individual y colectiva de construir una cultura de respeto. Las instituciones se definen por la forma en que enfrentan sus dificultades. Y este es uno de esos momentos. Y quiero decir algo más. A quienes han tenido el valor de hablar, les debemos respeto. Y a quienes todavía no se sienten en condiciones de hacerlo, deben saber que este también es su espacio. Una institución solo puede ser verdaderamente fuerte cuando las personas que la conforman se sienten seguras dentro de ella”.</p><p>Los tiempos cambiaron y hoy el acoso es un crimen.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Calistenia electoral]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/humberto-de-la-calle/calistenia-electoral/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/humberto-de-la-calle/calistenia-electoral/</guid><dc:creator><![CDATA[Humberto de la Calle]]></dc:creator><description><![CDATA[“Creo que por estas calendas (faltando mucha campaña) el triunfo de Cepeda está supeditado a ganar en primera vuelta”: Humberto de la Calle]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:05:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<p>El peso de la coyuntura es tan grande que toca hablar de elecciones para no aparecer como un extraterrestre.</p><p>Aún hay incertidumbre en el panorama electoral, aunque mucho menos que en la etapa anterior a las consultas de marzo. La llamada Gran Consulta produjo un efecto paradójico: amplió en vez de reducir el número de candidatos viables, pero, al mismo tiempo, abrió espacios que parecían atrapados por el binomio Cepeda/Abelardo. También de los nueve participantes solo salió una: Paloma. Pero, al mismo tiempo, y no es asunto menor, dejó en cuidados intensivos a las candidaturas “de centro”, en particular las de Claudia López y Sergio Fajardo. No puedo afirmar que están muertas. Uno está suficientemente viejo como para no brindar opiniones dogmáticas. En estas materias todo puede pasar. Pero sí es evidente que eso que llamamos “centro” ha quedado relegado y que muy difícilmente puede recuperarse. Lo cual es mala noticia para quienes hemos habitado en ese espacio, pero, por otro lado, es una contribución al logro de una mayor claridad. En resumen: de dos candidatos “fijos”, pasamos a tres altamente viables. Con todo y la carga de su pertenencia al Centro Democrático, Paloma abre puertas. Malas para algunos, pero un alivio para otros que no han querido verse maniatados al binomio que se perfilaba como copia de lo ocurrido en 2022.</p><p>Entrando con botas pantaneras al tortuoso fango de las predicciones, creo que por estas calendas (faltando mucha campaña) el triunfo de Cepeda está supeditado a ganar en primera vuelta. De lo contrario, ya lo han dicho otros, el camino de Chile podría repetirse en estos andurriales. Es decir, una unificación de fuerzas hacia la derecha que terminen por impedir el triunfo del Pacto Histórico.</p><p>La gran pregunta no es esa. Es apenas una hipótesis. La verdadera pregunta es qué debe hacer cada contrincante en ese escenario, con el ánimo de reforzar su posición y captar votos dentro de quienes no constituyen su voto duro, de quienes están indecisos, de quienes están perplejos.</p><p>La jugada vicepresidencial de Cepeda mostró, contra todo pronóstico, que, en vez de apertura, envió un mensaje de solidificación de la izquierda. Ahora se habla de que, transcurrida la configuración de su tiquete, ya ha empezado a tratar de recoger voces distintas al Pacto Histórico mismo. Su problema es que adelanta la campaña en medio de un silencio acojonante. Algo ha dicho por estos días. Pero sigue actuando como sobresaliente de espadas de Petro que es su verdadero y portentoso jefe de campaña. Es el que rompe el viento y Cepeda se beneficia calladito. Ni un solo deslinde, salvo, a medias, el de la Constituyente que, sin embargo, no es irreversible. Siguen recogiendo firmas. Por algo será.</p><p>De la Espriella ha rechazado, al menos públicamente, adhesiones de políticos tradicionales. Qué tanto esa movida le sirva, podría rememorar a Rodolfo. Salvadas las distancias enormes entre uno y otro. Puede ser osadía o desespero. Puede ser que intuya que el aluvión que recibió de la derecha dura, en el momento en que era él solo contra Cepeda, pueda disolverse y que, por tanto, no vale la pena pagar el precio de las fotos aburridoras con gamonales y barones.</p><p>Y Paloma en el filo de la navaja. Porque afronta tres campañas distintas: la primera, ya terminando, fue el desafío de la fórmula vicepresidencial. El intercambio de posiciones encontradas en temas serios pudo haber sido catastrófico. Por ahora, parece superado por varias razones: el Acuerdo del Colón no es verdadero tema central de esta campaña. Los temas morales alrededor del género, tampoco. Son joyas vintage, relicarios de culto que conmueven hasta los tuétanos a algunos, pero hoy por hoy esos algunos son realmente muy pocos. El ambiente de tolerancia ha permeado a las mayorías. Y eso es bueno.</p><p>Contribuye a superar estas desavenencias la hábil jugada de bautizar ex post la discrepancia como coalición. Realmente, coalición no hubo, entendiendo como tal un ejercicio programático de cara al electorado, con compromisos y líneas rojas no ocultas. No hubo tal coalición sino artificio electoral entre personajes cuya verdadera ligazón era el antipetrismo. Lo cual no es ilícito. Pero se aplaude la creatividad de quienes se inventaron a las volandas la coalición y, con standing ovation, los que ahora hablan de gobernar desde la diferencia. Miel para nuestros oídos, pero la cúspide del ejecutivo no es el mejor territorio para esos ejercicios. Debe hacerse entre partidos, congresistas y, finalmente, gabinete. La mayor debilidad de la Vicepresidencia es su carácter inveterado de desconfianza en el circuito del poder. No se debe jugar con eso. Desde Santander y Bolívar.</p><p>La segunda campaña de Paloma es la dirigida a superar a Abelardo. Alguna encuesta muestra que eso ya está en marcha.</p><p>Y la tercera campaña, después de constatar ese hecho (si es posible constatar algo) es la de abrir el compás hacia el centro para que, o bien seduzca a algunos reticentes, o al menos les permita lavar su conciencia si dan el volantín hacia el Centro Democrático.</p><p>Palabras finales: puede que todos estos juegos de artificio sean apenas especulaciones dominicales (y ahora sabatinas por decisión de El Espectador). Puede que todo ocurra de manera más natural. Puede que ese “centro”, sin necesidad de empujarlo, se divida. Unos con Cepeda y otros con Paloma (lo de centristas alimentando a Abelardo no lo veo). ¿Quiénes serán mayoría? Y aún más audaz: ¿puede que, si Cepeda no gana en primera, la masa de votantes contra el Pacto Histórico sea suficiente para triunfar, más allá de las savias nutricias del centro? Lo cual sería catastrófico no solo porque acallaría la voz del centro durante largo tiempo, sino porque tendríamos un gobierno con nocivos rasgos autocráticos.</p><p>Y esto, porque se cumple el paradigma de los franceses, grandes cultores de la segunda vuelta: en la primera se vota por amor y en la segunda por odio.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La crisis arrocera también se siembra en el cuerpo]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/la-crisis-arrocera-tambien-se-siembra-en-el-cuerpo/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/tatiana-acevedo-guerrero/la-crisis-arrocera-tambien-se-siembra-en-el-cuerpo/</guid><dc:creator><![CDATA[Tatiana Acevedo Guerrero]]></dc:creator><description><![CDATA[“Se habla muy poco sobre las condiciones de trabajo de quienes cultivan arroz”: Tatiana Acevedo Guerrero]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:05:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.elespectador.com/resizer/v2/J7TVOBLRDJD4LLLNIQWLOXCSFI.jpg?auth=6e4e9f2b186ba600dd01880e2c9e51e0b34d2cc7d266193ebbb04cf60aa2fb39&width=657&smart=true"/><figcaption class="op-vertical-below op-small">“Se habla muy poco sobre las condiciones de trabajo de quienes cultivan arroz”: Tatiana Acevedo Guerrero.<cite class="op-small">jxfzsy</cite></figcaption></figure><p>Recientemente, el arroz se ha convertido en noticia semanal. Hace exactamente un año se celebró un acuerdo entre el Gobierno Nacional y los productores de arroz que puso fin a un paro de nueve días, con bloqueos en Norte de Santander, Huila, Tolima, Santander, Casanare, Meta y Cesar. Los arroceros habían entregado un pliego de diez peticiones que en su mayoría fueron aceptadas e incluían el ajuste del precio, alivio a deudas, protección frente a importaciones y ajuste de la tasa por uso del agua para irrigación. “El acuerdo busca mejorar las condiciones de los arroceros desde el punto de vista coyuntural, que es el precio actual, y también desde lo estructural, que son medidas que a corto, mediano y largo plazo van a ayudar a la competitividad”, dijo entonces un representante de la Federación Nacional de Arroceros, Fedearroz.</p><p>Tan sólo cuatro meses después estalló un segundo gran paro nacional arrocero. El foco fue la caída del precio del arroz y las pérdidas que, según Fedearroz, estaban entre $2,5 y $2,8 millones por hectárea. Tras 11 días de bloqueos, Gobierno y arroceros cerraron un acuerdo de siete puntos, con regulación del precio como uno de los ejes centrales. Desde octubre pasado hasta hoy, el sector sigue muy activo y semanalmente la prensa nacional informa sobre crisis del arroz: sobreoferta, contrabando, peticiones de precios regulados y apoyos directos.</p><p>Pese a la abundancia de cobertura mediática sobre este cereal, central en nuestra culinaria cotidiana, se habla muy poco sobre las condiciones de trabajo de quienes lo cultivan. Esta cobertura sería fundamental, pues son varios los estudios que, durante la última década, han alertado sobre el daño que el oficio puede hacer a los cuerpos de los trabajadores y pedido mejoras en las condiciones de empleo. Un estudio liderado por Marcela Varona en los municipios de Guamo, Espinal y Purificación (Tolima) encontró condiciones laborales precarias: muchos trabajadores no estaban protegidos por el sistema de riesgos laborales, y se registraron intoxicaciones leves (12,9 %), moderadas (68 %) y severas (5,5 %) por plaguicidas. Y en su estudio sobre pequeños arroceros en Natagaima (Tolima), López, Pinedo y Zambrano afirmaron que los trabajadores enfrentaban una alta vulnerabilidad a la intoxicación aguda y crónica por plaguicidas, y que aunque existe cierta conciencia del riesgo, no se garantizan medidas adecuadas de protección. Este y otros estudios detectaron además alteraciones en la función renal.</p><p>Una publicación liderada por Carlos Musso (en la<i> Revista Colombiana de Nefrología</i>) describe un estudio en Sitio Nuevo (Magdalena). Allí, 5 de 28 trabajadores rurales de arroz (18 %) presentaron durante la jornada un “aumento significativo de creatinina sérica, junto con cambios compatibles con deshidratación”. Es decir, ese 18 % de hombres desarrolló parámetros compatibles con daño renal agudo durante el trabajo en arroceras del Caribe colombiano. Se encontró además que los trabajadores tenían bajo nivel socioeconómico en el transcurso de su vida laboral, trabajaban en la agricultura desde los 18 años, estaban expuestos a agroquímicos y tenían jornadas laborales de ocho horas con periodos de descanso programados.</p><p>Las investigaciones sobre condiciones laborales en tierras arroceras, que son lamentablemente pocas, coinciden en atribuir un papel importante a los metales pesados o agroquímicos: fertilizantes y pesticidas. Los pesticidas, nos explican, contienen agentes como cadmio, arsénico, cromo y otros metales pesados que pueden dañar los riñones y afectar su funcionamiento. La exposición crónica a estas sustancias puede derivar en la acumulación de estos metales en el cuerpo y ocasionar problemas serios a mediano plazo.</p><p>Pero quizá lo más importante es que ya son muchos los estudios en América Latina y el Caribe que anuncian que el estrés térmico recurrente (o golpe de calor) podría provocar daño renal a trabajadores rurales. En el caso de Colombia, se ha explicado cómo la deshidratación repetitiva suele empeorar si se toman bebidas dulces (con fructosa) para calmar la sed (lo que culturalmente es común). Acá vale la pena recordar que el IDEAM proyecta para 2050 un aumento de la temperatura media de 1,5 °C a 2 °C, con mayor riesgo de olas de calor y, en partes del país, menor disponibilidad de agua. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/J7TVOBLRDJD4LLLNIQWLOXCSFI.jpg?auth=6e4e9f2b186ba600dd01880e2c9e51e0b34d2cc7d266193ebbb04cf60aa2fb39&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="545" width="800"><media:description type="plain"><![CDATA[“Se habla muy poco sobre las condiciones de trabajo de quienes cultivan arroz”: Tatiana Acevedo Guerrero.]]></media:description></media:content></item><item><title><![CDATA[Pedimos perdón y no cruzaremos los brazos]]></title><link>https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-pedimos-perdon-y-no-cruzaremos-los-brazos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.elespectador.com/opinion/editorial/editorial-pedimos-perdon-y-no-cruzaremos-los-brazos/</guid><dc:creator><![CDATA[El Espectador]]></dc:creator><description><![CDATA[Queremos comprender qué falló y cómo podemos implementar correctivos para que nunca nadie tenga que vivir experiencias semejantes.]]></description><pubDate>Sun, 29 Mar 2026 05:00:00 +0000</pubDate><content:encoded><![CDATA[<figure><img src="https://www.elespectador.com/resizer/v2/5T6SBF4PUJBMZMLK5KEL6V3SVU.JPG?auth=7074bdaafab684811d8aa7fec3ebaa8441ac32f799b7cb0b3e678081119eb901&width=657&smart=true"/><figcaption class="op-vertical-below op-small">Queremos comprender qué falló, qué podemos hacer mejor y cómo implementar correctivos para que nunca nadie tenga que vivir experiencias semejantes.<cite class="op-small">Andrés Torres</cite></figcaption></figure><p>Desde la dirección de <b>El Espectador</b> queremos pedir perdón. En estos días, a partir de la valentía de Pilar Cuartas, quien fue editora de Género de nuestro periódico, hemos empezado a conocer relatos escalofriantes, dolorosos y abrumadores de mujeres que sufrieron acoso y actos de violencia mientras tabajaban en esta casa. La propia Cuartas ha insistido en que, cuando pidió la activación del protocolo para enfrentar las Violencias Basadas en Género, se chocó con una serie de fallas que terminaron en su frustrante renuncia. Nunca quisimos permitir que personas de nuestra redacción vivieran experiencias tan lamentables. Nada las justifica y por eso queremos comenzar pidiendo perdón.</p><p>Agradecemos a las personas que han compartido sus historias y estamos trabajando para tramitar los casos. También hemos hecho una invitación abierta a que se comuniquen con el periódico (está habilitado el correo amitambienelespectador@gmail.com) pues queremos comprender qué falló, qué podemos hacer mejor y cómo implementar correctivos de manera inmediata para que nunca nadie tenga que vivir experiencias semejantes. El compromiso es el mismo: tolerancia cero a este tipo de conductas y creación de una redacción que sea un espacio seguro para todas. Tanto en el liderazgo femenino de la redacción, como en la sección de “Las Igualadas”, que hoy publica un informe con total autonomía editorial y cuyo contenido ni siquiera conocemos al momento de escribir estas líneas, la disposición de <b>El Espectador</b> es a tomar todas las decisiones difíciles que sean necesarias.</p><p>Mientras ajustamos nuestros procesos, empero, nos preguntamos también ¿cómo llegamos aquí? Esa es la respuesta que hemos intentado encontrar, pero sospechamos que no hay una fácil. Varios de los relatos, por ejemplo, cuentan cómo no llegaron a instancias administrativas por temor a repercusiones. Fallamos en darles confianza. También fallamos en reconocer a tiempo que comportamientos “normalizados” nunca debieron serlo: nuestra sociedad está contaminada de machismo y desigualdad, de discursos que llevan a sufrimientos en silencio. Como institución, lo que debemos hacer es dar garantías suficientes para que cualquier persona sepa que su voz no será usada en su contra y su dolor no será menospreciado ni ignorado.</p><p>Incluso cuando los tiempos empezaron a cambiar y la labor de personas como Cuartas llevó a que nuestra redacción fuera mucho más amigable a las denuncias, fallamos. Lo hicimos cuando creamos un protocolo que luce muy sólido en el papel, pero se deshace en la práctica ante las complejidades de los casos a los que se enfrenta. Nos hacemos eco de las palabras del presidente de Caracol Televisión, Gonzalo Córdoba, canal que hace parte de nuestro mismo grupo de medios y que con valentía dio el primer paso: “hay circunstancias en que una organización no puede ampararse en su historia, en sus logros o en su prestigio. Debe responder a una pregunta más fundamental: ¿qué principios la sostienen y qué límites está dispuesta a reconocer?”. Nuestra historia no nos hace inmunes a cometer errores, pero sí es una buena guía para reconstruir la credibilidad.</p><p>Sabemos que pedir perdón no es suficiente. También sabemos, con desasosiego, que las periodistas que sufrieron el acoso mientras pasaron por <b>El Espectador</b> no van a recuperar esos años de sus vidas. Nuestro compromiso es seguir comunicando los errores que identifiquemos, seguir fortaleciendo los mecanismos internos y seguir escuchando sin juicios ni persecuciones. Para las periodistas que están en <b>El Espectador</b> y para las que seguirán llegando, la promesa es que nuestra redacción está adoptando cada vez más mecanismos para protegerlas. Lo dijimos hace unos días: el cambio social es difícil y está lleno de fricciones, de dolores, de aprendizajes. Es un proceso largo pero necesario.</p><p><i>¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a </i><a href="mailto:elespectadoropinion@gmail.com" target="_blank" rel="" title="mailto:elespectadoropinion@gmail.com"><i>elespectadoropinion@gmail.com</i></a><i> </i></p><p><b>Nota del director.</b> Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. <a href="https://www.elespectador.com/suscripcion-digital" target="_blank" rel="" title="https://www.elespectador.com/suscripcion-digital">Considere adquirir una suscripción digital</a> y apostémosle al poder de la palabra. </p>]]></content:encoded><media:content url="https://www.elespectador.com/resizer/v2/5T6SBF4PUJBMZMLK5KEL6V3SVU.JPG?auth=7074bdaafab684811d8aa7fec3ebaa8441ac32f799b7cb0b3e678081119eb901&amp;width=657&amp;smart=true" type="image/jpeg" height="2832" width="4256"><media:description type="plain"><![CDATA[Queremos comprender qué falló, qué podemos hacer mejor y cómo implementar correctivos para que nunca nadie tenga que vivir experiencias semejantes.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Torres</media:credit></media:content></item></channel></rss>