Aliviar el dolor es una urgencia médica

John Jairo Hernández, director del Centro de Medicina del Dolor en la Universidad del Rosario, explica por qué no siempre es una simple molestia que se cura en casa.

Puede ser un síntoma de que algo funciona mal o una emoción que parte de episodios clínicos, como depresión y ansiedad. El dolor no es sólo un tema de analgésicos y todos no se curan con una pastilla, ya existen manejos clínicos interdisciplinarios en los que siempre debe intervenir un psicólogo o un psiquiatra.

“El dolor es un tema que siempre debe preocupar”, dice John Jairo Hernández, quien explica que cuando éste es agudo se convierte en una alarma y a la vez en un medio de supervivencia que indica la visita a un médico; y cuando es crónico, es decir, que dura más de tres meses, bien sea de forma continua o esporádica, el problema es que se convierte en enfermedad y tiene muy pocas posibilidades de curarse.

Algunas patologías son causantes de malestares que merecen un tratamiento en el que se involucran diferentes especialistas en salud, quienes en el caso del dolor agudo se dedican más al proceso de aliviar el síntoma en pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas de alta complejidad. Aquí se maneja, en grandes traumas o los procesos en las unidades de cuidados intensivos, lo que se conoce como analgesia controlada por paciente (PCA).

Con respecto al malestar crónico, ya se definen procesos de enfermedad, independientemente de su causa. En Colombia se encuentran con alta frecuencia los dolores de cabeza, espalda, extremidades, abdominal y torácico. Dentro de ellos pueden haber molestias musculares, óseas, viscerales o asociadas con cáncer.

En el manejo del dolor aparecen varios procesos terapéuticos diferentes que empiezan por un tratamiento farmacológico en el que intervienen analgésicos como los antiinflamatorios, los opioides (como la morfina y sus derivados) y medicamentos que se utilizan para tratar dolencias neuropáticas, como los antidepresivos y neuromoduladores.

El proceso siempre se mezcla con técnicas no farmacológicas, como los planes de medicina física y rehabilitación, ya que muchos de los enfermos perpetúan su dolor o se les agrega otro, simplemente porque dejan de moverse o adquieren actitudes defensivas que son anormales. Luego de esto, al paciente se le adicionan terapias de relajación y psicoterapia, a la vez que se pueden realizar tratamientos mínimamente invasivos. Dentro de este campo están los bloqueos, la neuroestimulación, la terapia intratecal (aplicación de medicamentos directamente en el líquido que recorre el sistema nervioso central) y los métodos con radiofrecuencia, que buscan ‘desconectar’ estructuras, al eliminar los nervios que salen de ellas con la sensación dolorosa.

Y definitivamente la terapia complementaria, mal llamada alternativa, tiene su papel dentro de todo este proceso. “Están plenamente reconocidas las bondades de la hipnosis, la acupuntura, la homeopatía, la terapia neural, pero siempre que sean ejecutadas por médicos debidamente entrenados y que formen parte de una clínica del dolor”, finaliza el especialista.

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