Más vale prevenir

Evitar la aparición de enfermedades y disminuir los diferentes riesgos en salud es el objetivo de la medicina preventiva, un tema que parte de la conciencia personal, pasa por el medio ambiente y puede tener influencia genética.

Visitar un médico sin estar enfermo no es una costumbre muy arraigada en la cultura colombiana, donde el sistema de salud ofrece espacios legislados para la prevención de enfermedades, cuyo trabajo de promoción lo ejercen las Entidades Promotoras de Salud (EPS) y organismos del Estado creados para tal fin. Pero nada de lo que hagan las instituciones encargadas del tema funciona si los hábitos, el ambiente sanitario y la falta de cuidado a las predisposiciones genéticas son obviadas como posibles factores generadores de enfermedades que pueden llegar a ser muy graves.

Jorge Mario Rodríguez, subdirector Nacional de Calidad en Salud de la EPS Salud Total, sostiene que las enfermedades tienen origen en diferentes factores, los cuales deben ser intervenidos por las personas y la comunidad. “Los hábitos de vida saludables corresponden al 50% de las actividades analizadas en la prevención de las enfermedades; el medio ambiente, que incluye la calidad del agua potable, la contaminación y el ambiente laboral, contribuye en el 30% con la aparición de malestares, y la herencia participa con el 20% de los factores que generan las patologías”.

Existen algunas actividades puntuales de detección temprana y protección específica de las enfermedades. Según explica Juan Carlos Rodríguez, gerente médico de Compensar EPS, el primer caso implica hacer un tamizaje o examen específico a ciertas personas con determinados riesgos para encontrar agentes o situaciones que desencadenan posibles problemas, los cuales, mediante medidas efectivas, pueden detenerse, retardarse o evitarse. Ejemplo de esto es el tamizaje con citología cérvico-vaginal en mujeres, que busca encontrar lesiones precancerosas y tratarlas antes de que se desencadene el cáncer de cuello uterino.

En lo que se refiere a la protección específica, el especialista de Compensar dice que el trabajo se enmarca en actividades como la vacunación y otras tendientes a mejorar condiciones ampliamente estudiadas, como brindar micronutrientes para evitar una enfermedad. “Un ejemplo es el suministro de hierro en las mujeres en embarazo para evitar anemia (disminución de la hemoglobina)”.

Asimismo, nombra las consejerías en planificación familiar o las consultas de crecimiento y desarrollo en los niños y niñas, donde se busca no sólo hacer un examen físico y determinar si el peso y la talla son adecuados, sino también ofrecer recomendaciones para que los menores acepten alimentos saludables, prácticas de crianza e incluso actividades grupales en las que se pueden compartir experiencias por parte de cuidadores y profesionales que promueven prácticas óptimas para mantener la salud de los más pequeños.

En las consultas de medicina preventiva es de vital importancia un muy buen interrogatorio y un detallado examen físico, ambos dirigidos a detectar en los antecedentes de la persona y su familia la probabilidad de sufrir una enfermedad en el futuro. Posterior a esto, de acuerdo con la edad, sexo, ocupación, actividades generales, hábitos, entre otros determinantes más de tipo cualitativo, se establecen los riesgos específicos para cada caso y se dan todas las indicaciones de tipo consejería en rutinas saludables.

Desde un simple consejo al sugerir una dieta saludable, dejar de fumar, no consumir alcohol o incentivar el ejercicio, la medicina preventiva aparece como factor principal del trabajo en salud que se desarrolla en el país. De igual forma, se debe tener presente que los niños menores de un año, los adultos mayores y las mujeres en embarazo requieren especial atención dada su condición natural y mayor riesgo de enfermar.

Hacer una evaluación de los hábitos diarios: aseo, higiene, alimentación, consumo de grasas, azúcares, alcohol, tabaco o de otros tóxicos, ejercicio físico y mental para determinar qué cosas no pueden estar funcionando correctamente, es la recomendación de Juan Carlos Rodríguez, quien afirma que gracias a la prevención existen valiosos resultados en la disminución de la mortalidad infantil y la esperanza de vida ha mejorado ostensiblemente en los últimos 50 años.

Por su parte, Jorge Mario Rodríguez invita a los colombianos a ser parte de su propia salud, pues no sólo se va al médico cuando aparece un dolor.

Promover los hábitos saludables es fácil, pero adquirirlos y practicarlos resulta una tarea de conciencia.

Guía de prevención

Jorge Mario Rodríguez, de Salud Total EPS, recomienda las siguientes actividades definidas en la normatividad colombiana para detección temprana de enfermedades y protección específica de pacientes:

• Vacunación al recién nacido, a los 2, 4, 6, 8 y 12 meses de edad, con refuerzos a los 18 meses, 5 y 10 años de edad.

• Actividades de salud oral de los 2 a los 19 años, dos veces al año; después será una vez.

• Para las mujeres embarazadas de bajo riesgo se desarrolla el control prenatal, al cual debe asistir cada mes hasta la finalización de la gestación.

• Programa para la atención del parto, que incluye adicional a este evento actividades educativas en lactancia materna, serología, atención del recién nacido y control posparto. También hay programas de planificación familiar para hombres y mujeres con vida sexual activa, consulta de asesoría médica y de seguimiento una vez al año hasta los 45 años de edad.

• Atención del recién nacido mediante consulta de control médico, aplicación de vitamina K, examen de tiroides y aplicación de las vacunas después del nacimiento.

• Actividades de crecimiento y desarrollo para niños y niñas, control médico al mes de nacido, consulta por enfermería cuatro veces al año hasta los 12 meses, tres hasta los 2 años, dos hasta los 4 y una de los 5 a 10 años.

• Detección temprana del cáncer de cuello uterino, para lo cual toda mujer con sexualidad activa debe practicarse anualmente una citología vaginal.

• Detección temprana del cáncer de seno, para lo cual toda mujer mayor de 50 años debe practicarse una mamografía cada dos años y en cualquier edad recibir educación en autoexamen de seno.

• Salud visual. Programa en el que a los 4, 11, 16 y 45 años se hace evaluación de la agudeza visual y consulta de primera vez por oftalmología a partir de los 45 años de edad, cada cinco años.

• Atención del joven entre 10 a 29 años,  que incluye consulta médica con enfoque de riesgo específico (sexualidad, violencia intrafamiliar, depresión, intento de suicidio, adicciones, trastornos de la alimentación y actividad física) cada tres años.

• Programa para adultos, que incluye consulta de valoración del riesgo a partir de los 45 años de edad, cada cinco años, para detectar tempranamente enfermedades como la hipertensión arterial, diabetes, cáncer, tuberculosis, asma, obesidad, osteoporosis, artritis, y también la realización de pruebas de función renal, colesterol y triglicéridos, glicemia y examen de orina.

La prevención empieza con los controles durante la gestación e involucra temas como dietas, ejercicio, seguimiento odontológico, citologías, entre otros  análisis que dependen de la edad, el género y los riesgos.

Una solución legal

Las actividades de promoción y prevención están reguladas por la Resolución 412 de 2000, que dice: “son de acceso gratuito y las aseguradoras están en la disposición de brindarlas de forma oportuna y con calidad”. Sin embargo, para los especialistas, el autocuidado es el principal factor protector ante cualquier riesgo de enfermar, y esta decisión no depende de los profesionales de la salud.

El Estado, cuenta el experto de Salud Total, por medio de su Ministerio de la Protección Social se ha encargado de definir las políticas, alcances, programas y metas que se deben desarrollar en todo el territorio colombiano por parte de los diferentes actores del sistema (EPS, IPS, entes de vigilancia y control, además de los mismos usuarios).

Para reducir efectos secundarios

Según un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine, la medicina tradicional china podría ayudar a reducir los efectos secundarios en los pacientes con cáncer que reciben quimioterapia.

Los investigadores de la Escuela de Medicina de Yale, Yung-Chi Cheng y Wing Lam, junto con la compañía farmacéutica PhytoCeutica, han creado un fármaco que combina químicos modernos con un medicamento conocido en la medicina china como Huang Qin Tang, compuesto por flores de peonías, escutelaria y savia de un árbol y que suele usarse para tratar los desórdenes intestinales como vómitos y diarrea, síntomas que afectan a los pacientes que se han sometido a la quimioterapia.

Aunque este medicamento todavía se encuentra en fase de ensayo, ya ha sido probado con éxito en múltiples ocasiones. Entre sus beneficios están el reemplazo de células madre dañadas por otras sanas y la reducción de las inflamaciones en el intestino.

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