Una inversión a largo plazo

Tener una verdadera conciencia o cultura de la prevención puede hacer la diferencia entre asumir unos altos costos en accidentes laborales y evitar pérdidas económicas y emocionales.

En Colombia, las Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP) brindan una mejor cobertura en prevención a la empresa grande, debido a una mayor cotización mensual. Sin embargo, aproximadamente el 80% del empleo es generado por las pequeñas empresas, las cuales por lo general son informales y cuentan con menos recursos para invertir en prevención.

Una forma efectiva de ampliar la cobertura en riesgos es la formalización del empleo, que es uno de los objetivos del nuevo gobierno. La accidentalidad laboral y las enfermedades profesionales se presentan como una fuente de improductividad que afecta en gran medida los costos, el nivel de competitividad de las empresas y, lo más importante, el recurso humano.

Las cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dicen que ocurren más muertes por accidentes de trabajo que por guerras, lo que demuestra su importancia y, por ende, la necesidad de tener cada día más conciencia del cuidado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el mundo ocurren unos 120 millones de accidentes de trabajo al año. El costo de éstos resulta exorbitante y tiene un gran peso sobre el Producto Interno Bruto mundial, si se tiene en cuenta que cerca del 50% de la población mundial forma parte de la masa laboral y toda la sociedad es dependiente de su capacidad de trabajo y productividad.

Es preciso entonces considerar la importancia de la seguridad industrial y la salud ocupacional en nuestro entorno empresarial. En la evolución de la Seguridad Social en nuestro país y especialmente en la promoción de la salud y la seguridad en el trabajo a través del Sistema General de Riesgos Profesionales, el concepto de accidentalidad se enfoca en los sucesos repentinos que sobrevengan con ocasión o causa de las actividades inherentes al trabajo y que produzcan al trabajador una lesión, una perturbación funcional, una invalidez o la muerte, establece la Dirección de Riesgos Profesionales del Ministerio de la Protección Social en Colombia.

Para la Organización Panamericana de la Salud, “uno de los problemas fundamentales que encontramos en América Latina y el Caribe, en el área de salud de los trabajadores, es la ausencia de datos confiables y sistematizados sobre la magnitud del problema. Esta ausencia no permite sensibilizar a la opinión pública, los empleados,  los empresarios ni a las autoridades de salud. Lo anterior significa que como la crítica situación de salud de los trabajadores queda oculta, no logra mostrar la importante pérdida económica y social que significan los accidentes y enfermedades ocasionados por el trabajo”.

En Colombia, los sectores más expuestos a riesgos industriales potencialmente mortales son: construcción, agricultura y relacionados, como transporte y pesca. En los oficios más peligrosos aparecen los peones de minería, construcción, industria manufacturera y transporte, los conductores de vehículos y operarios de equipos pesados.

El más reciente estudio de la OIT estima que el número de incidentes mortales en el trabajo en todo el mundo se eleva a dos millones por año y todo parece indicar que los niveles de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales están aumentando en los países en desarrollo.

Según las estadísticas de la Federación de Aseguradores Colombianos ( Fasecolda), a diciembre de 2009 el número de presuntos accidentes de trabajo fue de 500.348, las posibles enfermedades profesionales de 12.044 y el total de muertes reportadas  fue de  964; sin embargo, estas cifras pueden ser mayores debido a que el número de empresas afiliadas a las administradoras de riesgos profesionales son apenas 448.422, con una cobertura de 6’700.827 trabajadores, de los cuales solamente están afiliados 70.310 independientes. Esto muestra que es necesario  trabajar en un compromiso que debe tener el Gobierno al tratar de llegar a más gente con trabajo formal, incluyendo al campo.

En Colombia la clasificación de los riesgos va de clase 1 a 5, según la industria, lo cual no quiere decir que donde se tenga más riesgo es donde ocurren más accidentes. La tendencia está orientada hacia sectores de la construcción, metalmecánico e incluso la agricultura. Las lesiones más frecuentes se presentan en las manos, seguidas por cuerpos extraños en los ojos y dolores como lumbagos. La enfermedad profesional que se diagnostica con mayor frecuencia es el síndrome del túnel del carpo y los accidentes de tránsito son la primera causa de mortalidad.

En este sentido, es importante reflexionar sobre los procesos de enganche, inducción de personal en las empresas y programas preventivos de accidentalidad en actividades consideradas como de riesgos importantes, al mismo tiempo que insistir en la prevención de accidentes laborales y enfermedad profesional para la pequeña empresa.

*Gerente de QHSE Consulting Group Ltda, empresa destacada en la asesoría, capacitación y consultoría en salud ocupacional, seguridad industrial, medio ambiente y calidad.

Temas relacionados