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hace 2 horas

La bancarización y el acceso al crédito

ES UN OBJETIVO DE TODO GOBIERno generar una cultura del ahorro y un historial bancario que permita la democratización del crédito. Todos los sectores de la población, así no estén bien conectados y no tengan capital, deben poder obtener los recursos que les permitan emprender nuevos proyectos.

 De lo contrario, será imposible nivelar las oportunidades y generar empoderamiento. Esto sin mencionar que quedarán para siempre expuestos a las variaciones en sus ingresos y buscarán salidas que, en lugar de ayudar, terminan hundiéndolos en peores dificultades. Las tasas de los agiotistas son impagables, no asesoran con respecto a los riesgos razonables y sus métodos de cobro están normalmente muy por fuera de la Ley. Es injusto y peligroso obligar al 43% de la población adulta a buscar formas espontáneas de solvencia. No obstante, y pese a su gravedad, el problema ha sido tradicionalmente dejado de lado.

En la convención bancaria realizada la semana pasada en Cartagena, el sector pidió eliminar la tasa de usura y dejar que los intereses sean establecidos por el mercado. El motivo: si se permite cobrar mayores tasas, los bancos estarán dispuestos a prestarles sus servicios a los agentes más riesgosos. Además, y también con el mismo fin, el sector bancario pidió reducir los costos de las transacciones. Más específicamente, pidió eliminar el Gravamen a Movimientos Financieros, más conocido como cuatro por mil. De esta manera, por ejemplo, una persona que se gana el mínimo, y que recibe en su cuenta un poco más de $500 mil, no deberá pagar los $2 mil por el famoso impuesto a las transacciones. Esta disminución en los costos debería incentivar, según algunos expertos, la incorporación de las personas con ingresos más bajos al sistema financiero.

Los argumentos, sin duda, tienen sentido. Sin embargo, el panorama es más complejo. Incluso suponiendo que el Gobierno acepte y conceda las peticiones -de un tajo o de forma gradual, como ya lo anunció el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, con el cuatro por mil- las medidas de suyo no implican aumentos en la bancarización. Tasas de crédito más altas, sin una eliminación clara y radical de los requisitos, serían inútiles, al igual que lo sería la supresión del impuesto a las transacciones: ¿de qué les sirve a los pobres ahorrarse los $2 mil del gravamen si igual tienen que pagar los $8 mil de la cuota de manejo de las tarjetas? Es por ello que las medidas requieren de una lectura más calmada y su negociación exigencias más concretas.

Es de resaltar que la supresión de la tasa de usura sólo tendría sentido para los microcréditos. ¿Por qué se querría eliminar los topes para todos los demás? El sistema bancario colombiano no es precisamente el más competitivo, sería todo menos prudente seguirle concediendo más poder de mercado. Tampoco sería prudente eliminar un impuesto que es de muy fácil recaudo y aunque es cierto que desincentiva la participación de los pobres, también lo es que a quienes más duro les pega es a los grandes capitales y bancos. A los primeros porque son los que se valen de servicios financieros complejos que requieren de cientos de transacciones diarias. Y, a los segundos, porque no siempre pueden trasladar los costos de los gravámenes a sus usuarios. De aquí las fuertes presiones.

Así las cosas, es conveniente mantener la calma con respecto a la suspensión de las medidas y aprovechar la oportunidad para negociar acciones que faciliten el acceso al sistema financiero formal, la provisión de crédito y otros servicios a las poblaciones que generalmente han sido excluidas. Hay una reticencia por parte de los bancos a recibir, aun siquiera con cuentas de ahorros, a las personas de ingresos inferiores a los $2 millones. Esta actitud es censurable y debería ser castigada fuertemente por el Estado. Sin decir que resultados más claros en este sentido deberían exigirse todas las veces antes de conceder la eliminación de controles e impuestos. No hacerlo es sugerir que la deficiente bancarización del país no es para el Gobierno un problema.

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