La cercanía con Brasil

LOS LINEAMIENTOS DE POLÍTICA exterior anunciados por Juan Manuel Santos para poner en práctica, una vez asumiera la Presidencia, se han venido cumpliendo dentro de una hoja de ruta que busca posicionar el país como un actor internacional relevante.

Tras su periplo por varios países de Europa y América Latina, antes de posesionarse, así como de las exitosas gestiones con Venezuela y Ecuador, ahora realiza su primera visita de Estado a Brasil. De esta manera las relaciones externas han variado sustancialmente frente al manejo dado por la anterior administración.

El actual gobierno, con gran pragmatismo, ha preferido pasar la página en casos abiertamente conflictivos como el de Venezuela, aclimatar la vecindad con Ecuador y abrir un nuevo capítulo del acercamiento con Brasil, país que desempeña un papel preponderante en el plano hemisférico y que, cada día más, lo cumple en el contexto mundial. No en vano se trata de la octava economía más importante del mundo y, en el campo político, de un jugador que se ha venido posicionando como de alto vuelo y que, en su búsqueda de nuevos espacios de inserción, ha llegado incluso a confrontar con Washington por temas como el de su cercanía con Irán, Cuba y Venezuela. El presidente Lula ha respondido que su país tiene la suficiente autonomía y madurez para manejar sus relaciones internacionales de acuerdo con sus intereses. No le falta razón.

De allí que Juan Manuel Santos se juegue una carta muy importante no sólo al atender la agenda bilateral con este gigante suramericano, sino al apostar al futuro papel que va a tener Colombia en el escenario regional. En el primer caso hay algunos asuntos prioritarios que serán tratados durante la visita: la presencia de grupos armados ilegales, el narcotráfico y la puesta en práctica de programas de desarrollo fronterizo binacional. Por otro lado, este país-continente es el mercado más grande de Latinoamérica y es a la vez nuestro cuarto socio comercial, con lo cual la posibilidad de diversificar las exportaciones colombianas es una gran opción a futuro.

De igual manera, insertarnos de manera proactiva entre nuestros vecinos implica consensuar posiciones con Brasil, y otros países importantes, frente a ciertas cuestiones que necesariamente van a gravitar tanto en la ONU y la OEA, como en el caso de Unasur. Habrá aspectos, como sucede en estas circunstancias, en los cuales la coincidencia de criterios será evidente y otros en los que, atendiendo a los intereses económicos o políticos de nuestro país, tendremos ópticas divergentes que deben ser respetadas.

Tal vez aquí surja un tema que desde ahora es importante tener en cuenta. Brasil, en su legítimo deseo de acceder a las grandes ligas de la política mundial, ha promovido la idea de una reforma integral de la ONU que le permita acceder a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. Sin embargo, ese legítimo deseo no necesariamente coincide con los propios intereses de los demás países de América Latina y el Caribe de endosar la representación regional a un solo país. Colombia probablemente formará parte del Consejo de Seguridad y será un momento importante para mostrar los espacios de autonomía que ha delineado el presidente Santos, los cuales permiten mantener simultáneamente relaciones respetuosas con diversos actores, manteniendo la cercanía con Washington, pero al mismo tiempo abriendo nuevos frentes en Asia, Europa y, muy especialmente, en América Latina.

Sea quien fuere el sucesor de Lula en las elecciones que tendrán lugar en un mes, Brasil ha desarrollado una envidiable política exterior de Estado, dentro de la cual los acuerdos, y los vínculos, que deje establecidos el presidente Santos no sólo se van a mantener con el nuevo gobierno sino que se pueden ampliar a futuro para beneficio mutuo. De esta manera es que se construye la verdadera vecindad.

 

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