Grafiteros ganan estatus de artistas plásticos en Sao Paulo

Antes, eran considerados como vándalos.

La vieja lucha de los 'grafiteros' para ser considerados como un movimiento artístico y no como vándalos, se vio coronada este mes con una exposición en Brasil que incluye a exponentes internacionales, algunos de los cuales colorearon rincones olvidados de Sao Paulo.

Una incursión en una vieja y olvidada fábrica por algunos de los 66 artistas invitados, un día antes de la apertura de la muestra, celebró las raíces del grafiti, que surgió décadas atrás en el metro de Nueva York.

Fue una declaración triunfal de que, finalmente, consideran haber alcanzado legitimidad como artistas contemporáneos.

"Tal vez es por eso que esto es una forma de arte. Porque después de 40 años de comenzado en Nueva York (...) todavía hace enojar a la gente. Y todavía hace pensar a la gente, y todavía hace feliz a la gente. Todavía hace hablar a la gente", declaró uno de los artistas, Anders Rebentlovlarsen, danés de 25 años.

El y otros cultores del grafiti -la mitad brasileños, la otra mitad de Estados Unidos, Europa y Japón-, están exhibiendo sus trabajos en la primera Bienal de Grafitis Artísticos en el Museo de la Escultura de Sao Paulo, hasta el 3 de octubre.

Los diseños, que van desde un auto con seductores ojos, hasta una cabeza estilo Frankenstein perforada por uñas desproporcionadas, o un pájaro abstracto en un nido formado por palabras, revela las principales tendencias del arte callejero alrededor del mundo.

La diversidad y complejidad de algunas de las obras refuerza el argumento de la exposición, que señala que el grafiti es una escuela de arte; incluso tal vez, a ser considerada por aficionados y coleccionistas.

"No hay un solo trabajo aquí que no cause una emoción especial o algo que a uno lo hace decir 'Esta persona es tan talentosa'. Eso es arte, y es grafiti como arte plástico", declaró a la AFP Andrea Luis Carvalho, uno de los organizadores de la muestra.

De su lado Rebentlovlarsen, quien regularmente es contratado para proyectos comerciales en su Copenhague natal, dijo que la paradoja del graffiti es que "uno destruye algo pero en realidad está creando algo".

"Puedo decir que esto es una forma de arte porque hay muchos colores por ejemplo, o mucha gente haciendo esto, o porque existe alrededor del mundo, haciendo feliz a mucha gente. Pero también pone nerviosa y enojada a mucha gente, y esa es la gracia", añadió.

Los curadores de la muestra señalaron que ven a Sao Paulo como un ambiente natural para estos trabajos, porque la ciudad es una urbe cosmopolita, con una escena de arte alternativo en ebullición y vastas zonas industriales con grandes muros disponibles.

Además, el grafiti es considerado por la policía como una forma menor de vandalismo, en comparación a problemas de seguridad mucho más serios que enfrenta la ciudad.

Rafael Calazans Pierre, un brasileño de 32 años que se define como un artista industrial y cuyas obras están expuestas en la muestra, no pudo cuantificar a los artistas grafiteros activos hoy en Sao Paulo.

"Si juntamos todas las modalidades de expresión urbana que tenemos, existe bastante gente en Sao Paulo haciendo de todo. Tanto legal como ilegal, comercial como anarquista. Hay de todo por ahí", resumió.

Los organizadores de la exhibición intentarán llevar la muestra a otras ciudades del mundo.

Pero a diferencia de otras exposiciones, aquí los trabajos no pueden ser empacados y transportados. La propuesta entonces es que, en consonancia con la naturaleza efímera del grafiti, los artistas invitados pintarán in situ y las obras serán -en última instancia- desmanteladas o serán pintadas por encima.