Cambio de terna

TRECE MESES Y 22 INTENTOS DESpués, con dos ternas diferentes de las cuales escoger, esta es la hora en que la Corte Suprema de Justicia continúa sin cumplir su misión de elegir al Fiscal General de la Nación.

Tampoco ha podido seleccionar a su presidente desde hace meses, ni llenar la vacante que tiene hace cerca de un año en su Sala Laboral. En cuestión de semanas, por si fuera poco, cuatro magistrados cumplirán su período y las listas de candidatos han sido devueltas por no cumplir con la cuota femenina que exige la ley. Para colmo, la anunciada reforma a la justicia que algunos veían como posible solución en tanto contemplaba cambios en el mecanismo de elección del Fiscal, ha sido aplazada por lo pronto para el año entrante.

No es casualidad, entonces, que esta semana hayan surgido —en medio de las críticas por la demora y las excusas para la misma, ambas razonables por lo demás— todo tipo de presiones y de ideas para quebrar este paro electoral en la Corte Suprema de Justicia, que ya va tomando visos de crisis institucional. Una filtración informativa dejó ver una clara, aunque todavía negada, división dentro de la Corte, en la que se acusa a un grupo de seis magistrados de estar torpedeando la elección. Lo cual generó llamados a la cordura para que se sumen a la mayoría simple que parece inclinada a escoger a la candidata Margarita Cabello. Presión esta que aunque en el papel suena lógica —y eso partiendo de la base de que en efecto hay una actitud intransigente de parte de algunos magistrados—, no tiene sustento alguno ante las normas internas de elección. Y, huelga decirlo, un cambio en el reglamento deberá ser votado por los mismos magistrados y, por tanto, es apenas una utopía pensar en él. Igual con varias de las propuestas, como el voto público.

Así las cosas, la salida que parece más viable es la ya una vez intentada de un nuevo cambio de la terna. Porque más allá de la división interna que parece evidente, el hecho cierto es que las revelaciones día a día más asombrosas de la persecución del anterior gobierno a la Corte generan un lógico rechazo a que el nominador del próximo Fiscal General que habrá de continuar con las investigaciones sea el ex presidente Uribe. Empero, el cambio de la terna no es un asunto sencillo, mucho menos cuando ya la misma Corte votó en una oportunidad y definió que la actual era viable. Razón de más para no esperar una renuncia voluntaria de los ternados.

El propio presidente Juan Manuel Santos mandó de nuevo esta semana el mensaje a la Corte por “una salida rápida” a la vez que ofreció toda su “colaboración a fin de encontrar fórmulas que les den tranquilidad en el cumplimiento de esta tarea, sin que cerremos por anticipado ninguna puerta”. La Corte, por medio de su presidente encargado, defendió su actuación al decir que está cumpliendo con el proceso estipulado. “Estamos votando, la terna es viable y seguiremos votando”, dijo el magistrado Arrubla. A buen entendedor, pocas palabras. Parece evidente que ambos están pensando en el cambio de terna, pero cada uno espera que el otro dé el primer paso.

La táctica del convencimiento, tanto ante los magistrados “rebeldes” para que se sumen a la mayoría como ante los ternados para que renuncien, parece agotada. Seguir en acusaciones de corte político no hace sino enredar más el asunto. Llegó el momento de encontrar la manera de cambiar la terna sin caer en contradicciones o pisotear a la gente. Por ejemplo, aceptar que se hace imposible cumplir la elección y por tanto pierde validez esta terna, no porque sea inviable sino porque ya no tiene vigencia. En fin, tomará su tiempo llegar a una salida elegante para el cambio de terna, pero esa parece ser la única viable. Y en el entretanto sobran los aspavientos, cuando la Fiscalía está en manos de una persona que ha demostrado la acción e independencia que bien podríamos estar extrañando en un tiempo cuando tengamos a un Fiscal en propiedad.

 

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