En Europa 40 jóvenes mueren al día de forma violenta

Rusia registra el más alto índice de muertes, mientras que en Alemania está el más bajo.

Cuarenta jóvenes, de entre 10 y 29 años, mueren al día en Europa debido a causas violentas, y cuatro de cada diez de estos homicidios se perpetran con arma blanca, alertó la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que 9 de cada diez de estas muertes podrían evitarse.

Según un informe de la oficina regional para Europa de la OMS, más de 15.000 jóvenes mueren al año de forma violenta, una situación que guarda una relación inversamente proporcional con el nivel de desarrollo del país y el acceso a la sanidad pública.

La violencia interpersonal es la tercera causa de muerte en Europa entre jóvenes de 10 a 29 años, y el 40 por ciento de los homicidios -alrededor de 6.000 al año- se cometen con arma blanca, un porcentaje más elevado que en el caso de las muertes por armas de fuego u otras causas como el estrangulamiento.

De acuerdo con el informe, portar un cuchillo o una navaja es algo "relativamente común" en algunos países, e ilustra que un 12 por ciento de los jóvenes lleva algún tipo de arma blanca consigo de forma habitual en los países estudiados por la OMS.

"Hay mucho que aprender de los países con mayor éxito en la prevención de la violencia. Si todos alcanzaran los niveles más bajos de la región, Europa podría salvar a más de 13.000 jóvenes al año", dijo Zsuzsanna Jakab, directora regional de la OMS.

"En otras palabras -continuó-, 9 de cada 10 muertes podrían ser evitadas".

Con un 0,47 por ciento de muertes violentas por cada 100.000 jóvenes en el periodo comprendido entre 2004 y 2006, Alemania tiene el índice más bajo, seguido de Armenia, con un 0,5 por ciento; Austria, con un 0,54 por ciento; la República Checa, con un 0,55 por ciento; y el Reino Unido, con un 0,58 por ciento.

España cuenta con un porcentaje del 1,02 por ciento de muertes violentas por cada 100.000 jóvenes, empatada con Noruega.

A la cabeza de la lista de los 45 países analizados está Rusia, con un 15,85 por ciento de muertes violentas por cada 100.000 jóvenes en el mismo periodo, un índice de más de cuatro puntos de distancia con respecto a Albania, que ocupa el segundo lugar con un 11,2 por ciento.

Le sigue Kazajistán, con un 10,66 por ciento; Bielorrusia, con un 6,31 por ciento, y Ucrania, con un 5,6 por ciento.

La OMS incide en que, incluso en países de renta alta, el índice de violencia interpersonal es varias veces superior en los segmentos más pobres de la población que en los más acaudalados.

Esto indica que la violencia juvenil es un problema que afecta, sobre todo, a los sectores de la sociedad que viven en áreas de mayor insalubridad, pobreza y desempleo, un vínculo que se repite, asegura la OMS, en todos los países de la región europea y que debe ser atendido con justicia social.

Además, continúa, se teme que la crisis económica y el aumento del desempleo juvenil aumenten los índices de mortalidad por homicidio y suicidio, ya que estimaciones basadas en situaciones similares anteriores sugieren que cada 1 por ciento de ascenso en las cifras de paro eleva un 0,8 las tasas de homicidio y suicidio.

Si bien la OMS apunta que la juventud es "un periodo de vulnerabilidad" y que ser víctima de abusos durante la infancia puede derivar en un comportamiento agresivo en los años posteriores, considera que una respuesta organizada por la sociedad desde varios ámbitos puede prevenir la aparición de violencia.

Según esta teoría, los sistemas de sanidad pública juegan un rol esencial en la provisión de servicios de alta calidad para el apoyo y rehabilitación de las víctimas, mediante la disposición de tratamientos tanto para las secuelas físicas como para las mentales.