Entre copas y entre mesas

Un diamante en la corona

Hacienda El Roble produce cafés orgánicos, avalados por sellos internacionales, en 260 de sus 320 hectáreas.

Cortesía

Seguramente muchos aficionados tienen presente el nombre Café Mesa de los Santos, a todas luces una de las marcas emblemáticas de Colombia. No son pocos los años en los que este producto santandereano brilla de manera rutilante en la categoría de los specialty coffees del mundo.

El nombre hace referencia a una hermosa y elevada meseta en Piedecuesta, Santander, a 40 minutos de Bucaramanga, donde, a una altura de 1.600 metros, se ubica Hacienda El Roble, finca responsable de elaborar un interesante abanico de cafés diferenciados.

Su diamante en la corona es la variedad HR61, una de las tres más valoradas internacionalmente. Juzgue por usted mismo: en la última venta por subasta, la HR61 alcanzó US$120,05 por libra, es decir, 120 veces más de lo que recibe un productor de café comercial colombiano.

En fecha reciente, Georgio’s Coffee Roasters, de Nueva York, ganó la puja por un lote que Hacienda El Roble donó como parte de una colecta de carácter solidario, organizada por la ONG Grounds for Health. En el pasado, la HR61 ha obtenido hasta US$135 por libra, pagados por su principal comprador, el tostador australiano Proud Mary Roasters.

Simplemente, la HR61 —en palabras de los más experimentados degustadores— es única.

Sus iniciales HR corresponden a Hacienda El Roble, y el 61 al número del lote. Según Nolan Hirte, de Proud Mary, el perfil aromático de la HR61 le trae a la memoria la admirada, exótica y legendaria variedad etíope Heirloom, que sugiere aromas de fresas, duraznos, lilas y rosas, y una suave sensación cremosa en boca. Es un perfil que atrapa.

En una reciente versión de la Exposición Internacional de Cafés de Melbourne, Australia, Proud Mary realizó una degustación selecta y exclusiva, por la que cobró un boleto de US$100. Los afortunados no sólo probaron el café, sino que se llevaron un frasco de vidrio con apenas 150 gramos del raro ejemplar.

Ojo: los US$120 o US$135 corresponden a los precios de compra en verde. En tiendas, el valor final del kilo sube a US$286, es decir, US$30 por taza. También incide que Hacienda El Roble sólo produzca 22 kilogramos de la HR61 y que tenga calificaciones excepcionales de 94 puntos. La suma de estos factores convierte a la HR61 en un bien caro y escaso.

¿Dónde está la magia?

Gran parte se debe a condiciones de clima y suelo y al óptimo manejo agronómico del producto. Hacienda El Roble produce cafés orgánicos, avalados por sellos internacionales, en 260 de sus 320 hectáreas. Como punto de comparación, el promedio de extensión de una finca cafetera tradicional es de dos hectáreas. Este tamaño le permite contar con recolectores experimentados, maquinaria de precisión y un equipo técnico de primer nivel.

Además de los tradicionales Caturra, Borbón y Típica (donde la finca concentra sus volúmenes), Hacienda El Roble cultiva un jardín de 70 variedades exóticas, entre las que figuran Gesha 62, Wush Wush, Icatu, Moca, Catuai, Chinchiná 21 y Maragogype.

Por esta misma razón, la hacienda se ha convertido en foco de atención de compradores, tostadores y baristas de cinco continentes, y, por iniciativa de Oswaldo Acevedo, su presidente, y de Virmax, su firma exportadora, realiza cada año la Hacienda El Roble Annual Coffee Extravaganza, que acaba de celebrar exitosamente su cuarta versión. Es otra historia oculta de lo que proyecta el café colombiano en el mundo.