Teófilo Gutiérrez: el desafío de ser referente de un pueblo

El delantero barranquillero es el protagonista de esta época dorada del Júnior bicampeón. Lleva ocho goles este torneo. En la historia del club, acaba de superar a Nelson Silva Pacheco y es el segundo artillero, con 85 tantos.

Teófilo Gutiérrez se ubica como el segundo goleador en la historia del Júnior, con 85 tantos. / Jairo Cassiani - Zona Cero
Teófilo Gutiérrez se ubica como el segundo goleador en la historia del Júnior, con 85 tantos. Jairo Cassiani - Zona Cero

Con los futbolistas y los artistas, quizá para todas las profesiones, ocurre algo particular: no sabemos si valorar solo su obra, si valorar su esencia como seres humanos o si combinar ambos elementos para hablar de su paso por este tiempo y este lugar que habitamos.

Juan Carlos Osorio, técnico de Atlético Nacional, se refirió a él la semana pasada como una persona ladina. A Osorio, como a muchos jugadores, e incluso hinchas, les molesta un jugador como Teófilo Gutiérrez, que así como puede ser un gran contrincante, puede ser el protagonista de las pequeñas artimañas que definen a un jugador como canchero. No solo con su estilo de juego, sino con su forma de ser. Teófilo es un jugador que desestabiliza al rival. Lejos de juzgar si es bueno, si es malo, si su estilo de juego debe ser visto desde lo moral, lo que se quiere decir es que el delantero del Júnior de Barranquilla es un ser humano que despierta amores en la afición de su club por ser un líder y un experto del fútbol dentro de la cancha, y despierta odios en los rivales y en los hinchas de los demás equipos por las provocaciones que realiza con osadía.

Teófilo Gutiérrez es el hijo del pueblo y, como la canción del mismo nombre, vive con orgullo por haber nacido en el barrio más humilde. En La Chinita, un barrio de problemáticas sociales y calles hechas de arena que se levanta con los mototaxis y con los juegos de los niños que van de un lado a otro con los pies descalzos. De allí proviene Teo y allí vive su abuela actualmente, una mujer que lo ha influenciado a lo largo de su vida y que le enseñó, además de valores y perspectivas, a moler maíz para los fritos con los que sigue obteniendo el dinero necesario para su sustento diario.

Puede leer: La programación de la fecha definitiva de los cuadrangulares

El hecho de ser hijo del pueblo lo hace aún más especial para los fanáticos del equipo tiburón. Ser de sus calles, de sus costumbres más populares, lo erige como un referente, como un amigo de todos. Con sus pies descalzos jugó en una cancha sin pavimentar. De las ausencias, de las carencias, Teo aprendió de la solidaridad en la vida y de la solidaridad en el juego, que con el tiempo se hacen una sola cosa.

Más que un nueve, Gutiérrez es un líder, es un jugador que se convierte en el armador del último cuarto de cancha. De mente fría y de tierra caliente, el delantero costeño sabe qué hacer con el balón y qué hacer sin él. Puede ser un 10 sin tener el dorsal en su camiseta. Sus asistencias, goles y gambetas, que se distancian del tempo de una cumbia, lo han situado en las casillas más altas de la tabla de artilleros del club barranquillero y en el podio de los ídolos y jugadores claves en toda su historia.

Si se habla de Teo se habla y se hablará de lo que en su tiempo hicieron el Pibe Valderrama, Iván René Valenciano o Juan Ramón La Bruja Verón, delantero argentino campeón con el Júnior en 1977, en una de las campañas más recordadas por los fanáticos del equipo. Cada uno de ellos marcó una época con un sello rojiblanco. De ellos se habla por las gestas de Júnior en el fútbol colombiano, y de Teo se habla por sus goles, por su viveza, por el bien que le hace al fútbol y el mal que le señalan por su rebeldía, por la misma que le pide a los jugadores para saber encarar, eludir y obtener la gloria en la cancha.

Su visión de juego, su experticia en los momentos críticos, vienen de sus 14 años como profesional. El juego preciso de Europa que pudo aprender en su paso por el Trabzonspor turco y el Sporting de Portugal, su coraje y fuerza, afianzados en su paso por clubes como River Plate, Racing, Rosario Central o Lanús en Argentina, fueron elementos que construyeron al jugador actual. Cada puerto es una nueva enseñanza, y así lo fue entendiendo Teófilo en este tiempo.

“El fútbol colombiano tiene un sello latinoamericano, y eso es muy importante porque nosotros tenemos que tener una personalidad también en fútbol; sin embargo, ese fútbol tiene una desventaja: es poco goleador, y los partidos se ganan con goles. Pero creo que eso es algo fácil de subsanar”, dijo García Márquez para el Balón Gráfico Deportivo en febrero de 1991. De ahí podemos hablar de Teófilo Gutiérrez, un jugador que subsana el fútbol poco goleador que se tiene en el país, un jugador que tiene varios rasgos del fútbol latinoamericano, que es audaz, que es práctico cuando el momento lo exige, que juega a un toque porque lo difícil es hacer lo simple y en ese simple paso está su virtud, que sabe definir y ser protagonista en partidos decisivos, que se antepone a los rumores, a los conflictos y a los señalamientos con goles, con una actuación destacada en un fútbol que, en muchas ocasiones, carece de colectividad y de unión de causas.

892971

2019-11-26T21:00:00-05:00

article

2019-11-28T23:46:34-05:00

[email protected]

none

Andrés Osorio Guillott

Fútbol colombiano

Teófilo Gutiérrez: el desafío de ser referente de un pueblo

62

5147

5209