Contrapunto, el mercado de la energía ¡Toletes!

Murió alguien en Medellín, y como no existía carretera, ni transporte aéreo, ni teléfonos, ni telégrafos, se hizo necesario enviar a un propio a llevar la noticia a los familiares residentes en Cali.

Una vez llegaron a Cali, el caballo que llevó al hombre desfalleció. Practicada la necropsia esta dió como resultado que el caballo venía muerto ¡desde Cartago!

¿Cómo hizo entonces el caballo para llegar hasta Cali? Sencillo,  lo llevó el impulso que traía!

Algo parecido les está pasando a las EPM, que siguen campantes como una de las empresas más queridas y admiradas de Colombia,  gracias al músculo financiero, al impulso que le ha dado el monopolio y a sostenidas y costosas campañas de imagen, a despecho de ciertos gerentes extraídos del cubilete de los directorios políticos y de las gerencias de ciertas campañas electorales.

Sin embargo, los recientes episodios en seguidilla en los que el Departamento de Antioquia les ha ganado de mano el control de la empresa Pescadero – Ituango, ponen de presente, lo que al caballo de la historia, que hasta aquí las ha traído el impulso.

A unos cuántos concejales de Medellín que en este asunto se han dedicado a observar la viga en el ojo ajeno, en sana lógica más les convendría mirar la paja en el propio y vapulear a la adormilada dirigencia de las EPM por las graves omisiones en que incurrieron y que les restaron poder accionario en la propiedad de la nueva empresa, para no menear el asunto no aclarado aún de la compra de acciones a los socios privados de ORBITEL. Pero como, además, han anunciado la formulación de una acción popular, desde ya me dispongo a coadyuvar, de manera gratuita, la defensa de la posición del departamento y del IDEA.

Y no es que las EPM no hayan intentado asumir la posición dominante en el negocio, sino que a sus directivos no les alcanzó el magín para doblegar en franca lid al gobierno de Antioquia, como se desprende de las declaraciones dadas por el gerente general a Caracol Radio por aquellos días del llanto y el crujir de dientes. ¡Pésimos perdedores!

Lo más indignante de esta historia es que no haya faltado el político que sugiriera en prensa y radio que aquello habría sido algo así como un negociado, cuando de lo que se trata, y es demostrable, es de una brillante y transparente operación adelantada en consonancia los más altos intereses patrimoniales del departamento, para el mediano y el largo plazos.

Actitudes como esta me trae a la memoria cierta frase, que es como un riendazo, pronunciada en solemne ocasión por Gilberto Alzate Avendaño: “hay quienes creen que los demás son capaces de rebajarse a realizar sus propios bajos menesteres”.

Y si de bajos menesteres e incompatibilidades se tratara, sería bueno traer a cuento los intereses creados que tiene el agente oficioso de EPM. ¿O acaso será mentira que el yerno Barrientos Moreno devenga allí gruesa suma mensual, como subgerente? Y como allí dizque gustan tanto de la meroticracia, a ver, cuenten, cuál la firma cazatalentos que lo escogió, acaso la misma que seleccionó al actual gerente general? Pamplinas, los altos responsables se designan allí a dedo.

Unos y otros se han rasgado las vestiduras por el precio pagado por acción, como si el tiempo no pasara, las condiciones no mejoraran, ni las oportunidades no costaran. Parodiando a Bill Clinton cuando acribilló a Bush padre con la ya famosa frase “es la economía, estúpido”, aquí podría decirse de forma suave: ¡es el mercado de la energía, toletes! Y si es que no dominan el léxico de antaño, que averigüen bien quién es un tolete.

De aquí en adelante las EPM no están solas en el negocio de la energía eléctrica en Antioquia. Les salió al paso un nuevo jugador tan competitivo que, siendo también público, ha demostrado que teniendo “alas” se puede volar tan alto, como para convertirse en actor de primer orden, con la eficiencia, la eficacia, la oportunidad y la agresividad que solo se reputaba de los privados. ¡Otro paradigma deshecho!

Este caso de la negociación de acciones de Pescadero – Ituango es de tal impacto en la economía, no regional sino nacional, y repercute tanto para el bienestar futuro de la población antioqueña, que bien valdría la pena que fuera tema de estudio en los programas de administración. Deja lecciones que deben aprender los futuros responsables de la cosa pública.

Tiro al aire: siempre será cierto que sufren más los velones que los dueños de la olla.

Temas relacionados