Estudiosos examinan los aspectos del humor

Desde los estudios de los eruditos sobre la risa, los eruditos en el tema ofrecen un encomiable consejo: si teme bailar por temor a que se rían de usted, no se preocupe, hay mucha gente en su misma situación.

Existe incluso una palabra para describir esa anomalía: gelotofobia. Y aunque suena a una dolencia relacionada con el helado italiano, se trata del temor, potencialmente debilitante, a que se rían de uno.
 
Esta condición —el nombre procede de la palabra griega gelos, risa— fue uno de los tópicos analizados esta semana en un simposio de cuatro días de la Sociedad Internacional para los Estudios del Humor, una entidad con sede en la localidad californiana de Oakland formada por sicólogos, sociólogos, lingüistas y otros académicos.
 
Entre los temas analizados figuraron el humor de los chistes chinos; una nueva técnica japonesa que mide la corriente eléctrica en el diafragma de las personas cuando ríen intensamente; el humor en la televisión italiana bajo el primer ministro Silvio Berlusconi, y una ponencia española sobre el humor y las relaciones sexuales.
 
El debate tiene lugar en la cuna de Miguel de Cervantes, el autor de Don Quijote, cuya locura no era ajena a cierto estilo peculiar del humor.
 
El presidente de la sociedad del humor, el sociólogo británico Christie Davies, presentó el martes un resumen sobre el estado del humor en el mundo.
 
Entre otras cosas, dijo, los chistes en la Europa oriental eran mucho mejores cuando gobernaban los comunistas.
 
“Una vez que reina la democracia, con la libertad de expresión, aparecen menos chistes”, comentó Davies, profesor emérito de la Universidad de Reading, en Inglaterra. “Los chistes, en muchos sentidos, son una forma de saltarse las restricciones a lo que se quiere decir. Fue un factor muy importante en Europa oriental”, por ejemplo.
 
Los chistes, en general, suelen surgir en oleadas, la última de las cuales procedió principalmente de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX, y se extendieron, traducidos, por muchos países aunque sus autores sean desconocidos, indicó.
 
“Aparecieron súbitamente. Son chistes de gente común”, dijo Davies.
 
Y, agrego, el presidente George W. Bush merece un reconocimiento por la forma que acepta que la gente se mofe de su inteligencia. “Hace chistes de sí mismo. Y eso es una rara cualidad en un político”.
 
Respecto a la gelotofobia, el sicólogo Willibald Ruch, de la Universidad de Zurich, dijo que fue propuesta por primera vez como fobia singular — con nombre — hace una década.
 
Indicó que la fobia ha existido “desde siempre”, aunque pasó desapercibida porque la neurología y otros investigadores tienden a restar importancia a la risa por considerarla sin sentido, incluso risas espontáneas en personas con lesiones cerebrales.
 
“Estudiar los efectos negativos de que se rían de uno es algo completamente nuevo”, dijo Ruch.

 


 

Temas relacionados