La historia se vive al extremo

<p>Santiago Mejía y Aldo Rodríguez son los dos colombianos que participan en Historia Extrema, un programa que de la mano de Julio Bracho, el presentador, y del historiador Jorge Núñez, recrea el viaje que realizó José de San Martín en la Cordillera de los Andes para liberar a Chile del dominio español.</p>

Santiago Mejía tiene 29 años, estudia Educación Física y es escalador. En enero pasado decidió presentarse a las convocatorias que The History Channel hacía en Colombia sin saber exactamente para qué. Luego de presentar varias entrevistas, recibió una llamada mientras estaba en clase y ahí le comunicaron que fue seleccionado. Seguía sin entender muy bien en qué o para qué.

Semanas más tarde conoció a Aldo Rodríguez, el otro colombiano que participaría en Historia Extrema, el programa de The History Channel que 191 años después recrea el viaje que realizó el Libertador José de San Martín en la Cordillera de los Andes, donde lideró un ejército de 5.200 hombres para liberar a Chile del dominio español.

El aprovisionamiento, el traslado de enfermos, el espionaje, la orientación, el transporte de carga y armamentos y las cambiantes temperaturas fueron sólo algunos de los desafíos que Santiago, Aldo y otros 10 latinoamericanos tuvieron que vivir por 20 días.

En marzo último Santiago y Aldo viajaron a Buenos Aires para reunirse con los otros participantes y parte del equipo de producción. La principal condición para estar allí era guardar silencio absoluto a pesar de las incertidumbres que rondaban en la cabeza, ni siquiera podían hablar entre ellos.

De la capital argentina partieron en bus con destino a Uspallata, un pueblo de Mendoza. Fue en aquel lugar donde Santiago entendió todo, cuando les explicaron que Historia Extrema es un programa donde tres equipos de cuatro integrantes cada uno, compiten entre sí, viviendo las mismas condiciones de San Martín y su ejército, para ganar una réplica del sable del Libertador y 10.000 dólares.

Midiéndose con la historia

El lunes 23 de junio a las ocho de la noche se emite el primer capítulo de este programa que, más que ser un reality, es una producción que narra una faceta muy importante de la historia del continente en forma de aventura.

Rodríguez dice que no se puede comparar con San Martín pero que haber vivido la experiencia en Uspallata le ha ayudado a comprender lo que han hecho muchos para que "la gente goce hoy de libertad".

En el episodio de estreno Julio Bracho, el presentador, explica cómo será la mecánica del concurso: Legionarios, Dragones y Centauros son los nombres de los tres equipos.

De la mano del historiador Jorge Núñez, los televidentes entenderán por qué los participantes viven, comen y duermen en determinadas condiciones: todo simula a las experiencias del libertador en la Cordillera de los Andes.

Mezclando la aventura histórica y el desafío, cada programa tiene tres partes claves. La primera se llama ‘acción de vanguardia', donde un integrante por equipo participa en este juego; la otra es ‘el aprovisionamiento' donde los participantes eligen las herramientas, víveres y demás recursos para llevar a cabo al ‘desafío central'; el reto principal que dará a cada equipo la posibilidad de convertirse en los nuevos héroes.

En Historia Extrema no hay jurado que esté pendiente de votaciones porque las calificaciones se obtienen sólo ganando las pruebas. Cada victoria en los desafíos de ‘vanguardia' o de ‘aprovisionamiento' da un punto a favor en el ‘desafío central' para que al final un solo equipo sea el ganador.

Una experiencia que servirá para el futuro

Aldo Rodríguez, de 43 años, es gerente comercial de una compañía de seguros y siempre ha sido un gran deportista. Su rutina diaria empieza a las 3:20 de la mañana para trotar dos horas, subir a La Calera en bicicleta o remar en el Parque Simón Bolívar.

A pesar del gusto que él siente por el deporte, Rodríguez aceptó la convocatoria gracias a su esposa, pues no le gustan los realities; ella fue quien le dijo "esto es para ti". Aunque su expectativa era cruzar los Andes al igual que San Martín, él está agradecido por la experiencia vivida, pues lo toma como "un premio por tanta dedicación y disciplina".

Estar en Uspallata le sirvió para "valorar aún más la familia" y para continuar con el entrenamiento que lo llevará a su próximo reto: participar en Hawai en el triatlón para convertirse en un Iron Man.

Ambos coinciden en que esto será una aventura histórica.

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