No se pueden cambiar las reglas de juego

Siempre he considerado que el respeto por las instituciones y por la democracia es lo que mantiene el equilibrio dentro de un Estado y dentro de la misma sociedad.

Por eso pienso que la idea de una prórroga o cualquier otra herramienta es nociva. Modificar las reglas de juego cada cuatro años genera una inestabilidad institucional que no es conveniente.

Precisamente lo que distingue una democracia de una dictadura son las instituciones y el respeto por las mismas. Una persona no puede redefinir las reglas de juego y cambiarlas según su conveniencia, porque eso es supremamente perjudicial para la democracia.

Debo decir que la idea de la prórroga me parece algo inédito, no recuerdo ningún caso o experiencia internacional en que se haya extendido el período de un presidente sin elección. En este sentido me parece inadecuado plantear una reforma de esa naturaleza, porque en principio deja la sensación de que va en contra del mismo principio democrático de elección popular. Las personas son elegidas por un período determinado, aumentar dicho período es en cierta medida engañar a los votantes.

Creo que la falla está en que estas reformas vienen con nombre y apellido propios para favorecer a determinados actores que, en últimas, están buscando tan sólo un beneficio propio. En ese sentido es que puede causarle detrimento a la democracia. Si se quiere hacer el cambio, entonces que se haga, pero que se aplique para el próximo período presidencial, para que los candidatos futuros también tengan la opción y se respete el derecho de igualdad.

 

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