Opinión: Fiesta naranja en Berna

<p>Todo lo bueno del fútbol se conjugó este lunes en Berna, la ciudad suiza más futbolera de todas. En un vibrante partido, a pesar de la amplia diferencia, Holanda superó 3-0 a la Italia campeona del mundo. Fue el primer gran clásico de la Eurocopa, con dos equipos de historia, tradición, nóminas de lujo y mucho fútbol.</p>

Claro, como hubo de todo, hay que decir que el duelo, tan parejo en la primera parte, se desequilibró por un vulgar error del juez de línea sueco Stefan Wittberg, quien permitió que Ruud Van Nistelrooy marcara el primer gol en clara posición adelantada. Esa jugada cambió el partido, porque obligó a los azzurri a arriesgar más y descuidarse en defensa.

Y con delanteros tan rápidos y letales como los holandeses, era casi un suicidio. Cuando los italianos intentaron reaccionar, un veloz contragolpe que juntó a Wesley Sneijder, Giovanni Van Bronckhorst, Dirk Kuyt y a Rafael Van der Vaart, terminó en la red, mientras en las tribunas del Estadio de Suiza comenzaba la fiesta naranja.

Y es que Holanda ganó el partido dentro y fuera de la cancha. Tres cuartas partes de las tribunas estaban vestidas del color de la ácida fruta, mientras sus rivales, que eran minoría, tampoco se atrevieron a contestar los cánticos triunfalistas de los tulipanes.

Eso sí, Italia mereció más, pues una de las figuras del partido fue el arquero Edwin van der Sar, quien seguramente no olvidará jamás este 2008, año de su reencauche con el Manchester United. Cuando los campeones del mundo intentaban reducir la distancia para caer más dignamente y no quedar tan mal parados en la tabla, nuevamente un contragolpe holandés los liquidó. Salvó Van der Sar y luego, en una espectacular cabalgata, Van Bronckhorst mató a Italia.

Partidazo digno de un torneo como este, en un ambiente sensacional. Duelo táctico, con un Italia siempre aferrado a su 4-4-2, que por momentos fue 4-2-2-2. Y la Holanda de Van Basten muy aplicadita, con un 4-2-3-1, tres genios como Van der Vaart, Sneijder y Kuyt en la mitad, detrás de Van Nistelrooy, además de los varios jóvenes prácticos, luchadores y de buena talla atrás.

Y atención, Italia perdió, pero no ha muerto. Por lo que hicieron Francia y Rumania en el partido que abrió la jornada, no tiene nada de raro que los Azzurri y los naranjas pasen a la siguiente ronda.

Partidazo por donde se le mire. Emocionante, bien jugado y arduamente disputado, de esos que queremos seguir viendo en la Eurocopa y que extrañamos en nuestro torneo continental. Lo más curioso es que los holandeses, aún sin salir del estadio, celebraban aquí al ritmo de la cumbia cienaguera, mientras gritaban emocionados Wij gaan naar Wiene (Vamos para viena), pues ya se sienten en la final. Vamos a ver si llegan, pues tienen con qué.