Pacientes de leucemia responden mejor si duplican dosis de Imatinib

Los pacientes con leucemia mieloide crónica que duplican la dosis diaria de imatinib, el principio activo que logró que la enfermedad dejara de ser sinónimo de muerte, responden "antes y mejor" al tratamiento que aquellos que reciben la cantidad estándar.

Así se desprende del estudio TOPS (Selectividad y Optimización del Inhibidor de la Tirosina Quinasa), presentado por el doctor Jorge Torres, del MD Anderson Cancer Center de Texas (EEUU) , en el XIII Congreso de la Asociación Europea de Hematología, que ha reunido esta semana a 6.500 expertos en Copenhague.

Los resultados del análisis indican que, numéricamente, más pacientes alcanzaron una respuesta molecular mayor con dosis diarias de 800 miligramos, frente a los tratados con 400 mg de imatinib, un fármaco que desde su aprobación en 2001 redujo rápidamente la mortalidad por la patología en los siguientes cinco años.

La investigación sobre el abordaje de este tipo de cáncer, caracterizado por la proliferación maligna de leucocitos, abarca más de un centenar de centros de diecinueve países, entre ellos España, y en ella han participado cerca de quinientos pacientes.

Torres explicó en rueda de prensa que, puesto que el imatinib ha sido "el mayor avance en leucemia y cáncer" , decidieron estudiar posibles opciones, como utilizar dosis más altas, para un 20 o 30 por ciento de los enfermos que no responden bien al medicamento, con altas frecuencias de recaída y peor pronóstico a largo plazo.

La otra alternativa para estos enfermos que está siendo estudiada es utilizar algunos de los inhibidores de segunda generación, como el nilotinib y el desatinib.

Los pacientes se pusieron "al azar" a recibir la dosis estándar o la más alta de imatinib, demostrando que quienes duplicaron los miligramos lograron las respuestas moleculares "mucho más rápido que los que recibieron las dosis estándar".

La importancia del estudio radica en que la tendencia a mejorar los porcentajes de respuesta a los doce meses en enfermos tratados con 800 miligramos eran "más pronunciadas en el subconjunto de pacientes con mayor riesgo de progresión de la enfermedad, un 41,4 por ciento frente a un 26,2 por ciento".

El doctor aclaró que la mayoría de los afectados pierden la respuesta positiva al fármaco en los dos o tres primeros años y el riesgo de que ocurra posteriormente "baja significativamente".

La indagación también tenía como objetivo conocer el porcentaje de respuesta citogenética completa, es decir, la eliminación del cromosoma Filadelfia, a los doce meses.

Torres destacó que los tratados con la dosis doble alcanzaron este objetivo antes que los que utilizaron la tradicional, un 57 por ciento frente a un 45 a los seis meses, y un 70 por ciento frente a un 66 por ciento al alcanzar el año.

"Al eliminar la leucemia más rápido le damos menos oportunidades de desarrollar resistencias y esos mecanismos que eventualmente llevan a que la enfermedad regrese", recalcó el experto.

Los resultados preliminares, a un año de iniciar el tratamiento, sugieren que "vamos por buen camino", aunque Torres confesó que hasta dentro de dos años no se conocerán los datos sobre supervivencia o recaídas.

El medicamento es "muy bien tolerado y también en dosis más altas", según el doctor, quien indicó que al duplicar la dosis se registran "un poco más de efectos adversos" como urticaria, diarrea o descenso de las plaquetas que son "manejables", de manera que más del 90 por ciento de los pacientes siguen con él.

El doctor Francisco Cervantes, del Hospital Clínic de Barcelona, explicó que la presencia del cromosoma anómalo Filadelfia (Ph) se detecta en las células del 95 por ciento de los pacientes con leucemia mieloide crónica.

Se estima que en España se diagnostican anualmente cerca de 9.000 nuevos casos de leucemias, de las que un 35 por ciento son mieloides y aproximadamente seiscientas de éstas son crónicas.

De hecho, se calcula que la leucemia mieloide crónica es responsable del 15 por ciento de todos los casos de la patología en adultos.

Cervantes recordó que aunque hoy en día sólo se cura con un trasplante de médula ósea, opción no viable en todos los supuestos, la aparición de imatinib ha reducido la leucemia a un estado de "curación funcional".

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