Retirada de ONGs de Zimbabue pone en peligro a 2 millones de personas

El subsecretario general para Asuntos Humanitarios de la ONU, John Holmes, advirtió que el cese de actividades ordenado por Zimbabue a las ONGs que trabajan en el país pone en peligro a los dos millones de personas que dependen de su ayuda para subsistir.

Holmes consideró “deplorable” el anuncio del Gobierno del presidente Robert Mugabe de que todas las ONG que operan en el país deben cesar su actividad y pedir una nueva acreditación, si quieren continuar con sus proyectos.

El diplomático británico instó a las autoridades zimbabuenses a “reconsiderar y rescindir esta decisión tan pronto como sea posible”, ante el grave impacto que puede representar para los sectores más vulnerables de la sociedad de ese país.

“Nuestros cálculos es que unos dos millones de personas, particularmente niños, se enfrentarán a un mayor peligro (de desnutrición y enfermedades) del que afrontaban antes de que se tomara esta decisión”, dijo.

Esta estimación, explicó, se basa en el número de personas que reciben asistencia de las instituciones privadas y las ONG que deberán detener sus actividades a consecuencia de la orden del Gobierno.

“Es un número muy alto de personas”, apuntó Holmes, quien destacó que la decisión llega en un momento de “generalizado deterioro de las condiciones humanitarias en el país a causa de las condiciones sociopolíticas, además de la sequía que sufren desde hace unos meses”.
 
Las agencias humanitarias de Naciones Unidas, a las que se permite seguir con su labor, intentarán compensar la reducción del flujo de ayuda que supone la orden contra las ONG, indicó.

Aseguró desconocer los motivos de la prohibición, pero deseó que se trate de una medida temporal que se anulará después de la celebración de la segunda ronda de las elecciones presidenciales, a celebrarse el 27 de junio, en la que Mugabe buscar repetir en el cargo.

El Gobierno acusa a las organizaciones de inmiscuirse en la política interna del país en entidades humanitarias.

Gobiernos críticos con el líder africano como el del Reino Unido lo acusan de emplear el hambre como un arma electoral contra sus opositores.

Holmes declinó pronunciarse sobre esa valoración, pero recalcó que la medida del Gobierno de Mugabe es “inaceptable” y señaló que la misión de la ONU en Harare está en contacto con las autoridades locales para tratar de que rescindan la orden.

Esta última decisión tomada por el Gobierno de Zimbabue viene precedida de otras acciones dirigidas, según el opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), a intimidar a la población para que vote a favor del actual jefe de Estado.

Desde la primera vuelta de los comicios generales, celebrada el pasado 29 de marzo, el MDC viene denunciando que al menos 60 de sus seguidores han sido asesinados.

Además, el dirigente de la oposición, Morgan Tsvangirai, que compite con Mugabe por la Presidencia, asegura que fue detenido el miércoles pasado durante nueve horas, aunque el Gobierno lo niega.

Los críticos de Mugabe, en el poder desde 1980, le acusan de la grave crisis económica que vive Zimbabue, pero el mandatario culpa de la situación a las sequías y a las sanciones que varios países desarrollados han impuesto sobre su Gobierno.

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