¿Revaluación o inflación?

<p>Este viernes, el país económico tiene puesta su atención en la junta del Banco de la República, que deberá decidir cual es el mejor camino para las tasas de interés, tema que en los últimos días ha sido el centro de la polémica entre quienes prefieren sacrificar el precio del dólar y garantizar una baja inflación y los partidarios de la tendencia contraria.</p>

A la una de la tarde, luego de que los mercados bursátil y cambiario hayan cerrado sus operaciones, los siete miembros de la junta directiva del Emisor empezarán a discutir cómo va la economía nacional y si las condiciones son aptas para bajar las tasas de interés o subirlas.

Esta semana luego de que el dólar perdiera en dos días más de 50 pesos en su precio, los sectores exportadores y el Gobierno le volvieron a pedir a gritos al Banco Central que baje las tasas de interés para que no se pierdan miles de puestos de trabajo que hoy están en riesgo como consecuencia de que el peso se ha revaluado un 18% en lo que va del año.

Pero esta solicitud pareciera que no tiene mucha acogida entre los miembros de la junta directiva del Emisor, toda vez que el gerente del mismo, José Darío Uribe, aseguró esta semana que el Banco prefiere una alta revaluación del peso a una inflación desbordada.

El Banco ha reiterado constantemente que su prioridad es cumplir la meta de inflación y que para eso hará lo que sea necesario, y más aún cuando hasta el mes pasado, la inflación acumulada del año se ubicaba en 5,12%, muy por encima del objetivo fijado para 2008 que es de 4,9%.

Estas palabras parecerían, entonces confirmar, lo que muchos expertos ha pronosticado y es que el banco hará oídos sordos al pedido del Ejecutivo y elevará las tasas de interés en un cuarto de punto.

Sin embargo, las opiniones están divididas. Mientras la mitad de los analistas consultados confía en que el Emisor bajará las tasas, para facilitar la reactivación de la economía, la otra mitad cree que las subirá o por lo menos las dejará quietas.

Si esta última llega a ser la decisión definitiva del Banco Central, se confirmará que aún confía en cumplir la meta de inflación presupuestada para este año o que mínimo espera que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) no vaya a superar de manera exagerada dicho objetivo.

De ser así, la noticia no caería muy bien en los sectores cafeteros, textiles, confecciones, floricultor, entre otros, que en los últimos días han criticado las altas tasas de interés que, en su concepto, han desacelerado la economía nacional y creen que al Banco se le ha ido la mano con esta política.

Tanto el Gobierno como los exportadores creen que el banco debe bajar las tasas, porque mantenerlas o subirlas no garantizan una baja inflación ya que "ésta se debe a factores externos, como los latos precios del petróleo y de los alimentos".

El inconformismo de los industriales es aún mayor, cuando creen que pese a las buenas intenciones de las ayudas que ha destinado el Gobierno (el jueves autorizó el desembolso de 200 mil millones de pesos y Certs laborales para los sectores exportadores) son insuficientes para mitigar los efectos de la fuerte apreciación del peso.

Lo cierto es que al final de la tarde, la decisión del Emisor aclarará el panorama de cuál es la prioridad de sus políticas monetarias para 2008: lograr la meta de inflación (que parece imposible) o detener la revaluación de la moneda nacional y llevarla a niveles más aceptables.