Tiflis acusa a Rusia de abrir una nueva base militar en Abjasia

Georgia denunció hoy que las fuerzas de paz rusas emplazadas en Abjasia abrieron en secreto una nueva base militar dotada de armamento pesado en territorio de esa región separatista georgiana.

La base entró en funcionamiento cerca del poblado de Agubedia en el distrito abjaso de Ochamchira, afirmó en Tiflis Tornike Kilanava, funcionario del llamado gobierno de Abjasia en el exilio, que representa a los 250.000 refugiados georgianos huidos de la región.

El funcionario declaró a la prensa que los militares rusos desplegaron hoy en esa base, que antes era un centro de entrenamiento de las tropas abjasas, carros de combate, piezas de artillería y sistemas de defensa aérea
"Se trata de armamentos prohibidos en la zona del conflicto, pues son sistemas ofensivos, y no defensivos" , aseguró Kilanava.

Agregó que la nueva base de Agubedia se encuentra en un sector estratégico desde donde se puede controlar la entrada y salida de las partes alta y baja del distrito abjaso de Gali, limítrofe con el resto de Georgia.

Moscú y Sujumi, la capital abjasa, rechazaron la acusación, que sí confirmó a Efe Shotá Malashjia, el jefe de la comisión del Parlamento de Georgia encargada del restablecimiento de la integridad territorial del país.

"Tenemos información de que las tropas rusas concentran en Ochamchira armamento pesado, lo que está prohibido. Faltaría que desplegaran allí buques de guerra rusos" , dijo el diputado al recordar que el puerto de Ochamchira acogía en su día una base naval soviética.

En Moscú, el portavoz del ministerio de Defensa ruso, Alexandr Drobishevski, dijo a la agencia Interfax que se trata de "un nuevo bulo de la parte georgiana, que pretende denigrar a las fuerzas de paz que operan en la zona del conflicto de acuerdo con su mandato" .

El titular de Defensa abjaso, Mirab Kishmaria, calificó asimismo de "invento" la acusación georgiana y aseguró que en Ochamchira solo se encuentra "una unidad de las fuerzas armadas de Abjasia, que presta servicio en régimen habitual".

Mientras, una fuente del ministerio del Interior georgiano advirtió de que Georgia puede suspender su moratoria a los vuelos de aviones espía no pilotados sobre Abjasia.

Los separatistas afirman que en los últimos cuatro meses abatieron siete de estos aviones espía, mientras Georgia solo reconoce la pérdida de uno.

Un grupo de expertos de la ONU ha confirmado las acusaciones de Tiflis que ese aparato fue derribado el 20 de abril pasado en Abjasia por un caza ruso que podría haber despegado de la base militar abjasa de Gudaúta.

Gudaúta acogía antes una base aérea rusa (Bombora) que Moscú afirma haber cerrado hace tiempo, pero los separatistas no permiten comprobar este hecho a los expertos georgianos e internacionales, como exige Tiflis.

Georgia acusa a Moscú y a las tropas rusas de paz emplazadas en Abjasia de proteger política, económica y militarmente al régimen separatista abjaso, con el que Rusia estableció recientemente relaciones estatales comerciales, y pide su relevo por una fuerza multinacional o un contingente policial europeo.

Rusia, irritada por los planes de Georgia de ingresar en la OTAN, ha aumentado de 2.000 a 2.500 el número de sus efectivos de paz en Abjasia y amenaza con alcanzar el tope permitido de 3.000 hombres so pretexto de que Tiflis se prepara a agredir la región rebelde.

Además, en mayo Rusia desplegó en Abjasia a 400 militares de sus tropas ferroviarias, supuestamente para reparar las vías férreas abjasas, lo que fue calificado por Tiflis como una "acción hostil" y "agresión directa" contra la integridad territorial de país.

El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, ha pedido la retirada de esos soldados rusos de Abjasia al señalar que han "vulnerado claramente" la "integridad territorial y soberanía" de Georgia.

Tiflis denuncia también que Moscú aplica una política de "anexión soterrada" de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, a cuyas poblaciones ha concedido mayoritariamente la ciudadanía rusa.