Para todos los gustos

Alemania es el equipo histórico, España el de corte latino, Turquía el luchador y Rusia el más táctico.

La historia vale

Alemania, siempre Alemania. Jugando bien, regular o mal, es un equipo que se las arregla para llegar a las instancias finales. De hecho, es el más ganador en la historia del balompié del Viejo Continente.

Y a este torneo llegó con una generación madura, que se comenzó a formar en el Mundial de Corea-Japón 2002 y cuya máximo objetivo era ganar en casa, en 2006. No lo consiguió, pero dejó una buena imagen y finalmente ocupó el tercer lugar.

No obstante, esta Eurocopa podría ser su premio de consolación. Claro, antes debe superar en la semifinal a Turquía, pero está claro que Michael Ballack, Jens Lehmann, Philipp Lahm, Torsten Frings, Lukas Podolski, Christoph Metzelder, Miroslav Klose y Bastian Schweinsteiger, entre otros,  saben cómo hacerlo, basados en su trabajo táctico colectivo, su despliegue físico, su talento individual y sobre todo, esa mentalidad ganadora que les ha permitido conquistar tres títulos del mundo (1954, 1974 y 1990) y tres Eurocopas (1972, 1980 y 1996).

Todo se puede

Inspirada en la campaña que llevó a Grecia al título europeo hace cuatro años, la selección de Fatih Terim espera llegar a la primera final de su historia con el orgullo patrio de sus jugadores como principal arma. De los cuatro semifinalistas es el único que futbolísticamente sigue en deuda, pero ha contado con la capacidad mental y física para recuperarse de resultados adversos tres veces y salir triunfante (ante Suiza, República Checa y Croacia). Además, la suerte está de su lado, pues sus anotaciones han llegado siempre en los minutos finales.

Sin embargo, para enfrentar a Alemania tendrá varias bajas por suspensión (cuatro jugadores) o lesión, la más importante de ellas la de Nihat Kahveci, su capitán y figura, quien sufrió un fuerte desgarro en la pierna derecha.


Ahora o nunca

Desde 1964, cuando ganó la Eurocopa en casa, España no había tenido una oportunidad tan grande de coronarse campeón, pues aunque jugó la final de 1984 contra Francia, no era favorito. Ahora, además de tener una plantilla de calidad y recorrido, anímicamente llega muy fortalecida por haberle ganado a Italia en una competencia oficial después de 80 años y quitarse esa paternidad de encima.

Tiene un entrenador muy experimentado, que más allá de acertar en aspectos  tácticos y estratégicos, ha sabido manejar mentalmente a sus futbolistas, algo en lo que siempre han fallado los seleccionados ibéricos.

Su mejor arma es la delantera, conformada por David Villa y Fernando Torres, aunque en el banquillo también hay alternativas. Y los volantes como Xabi, Cesc Fábregas y Andrés Iniesta también llegan constantemente a posición de gol.

Además tiene atrás a un arquero seguro y experimentado a pesar de su juventud, como Iker Casillas y a un todoterreno que lidera la defensa y contagia a sus compañeros como Carles Puyol. Para España la gloria es ahora o nunca.

La gran sorpresa

Se sabía, desde antes de que comenzara el torneo, que Rusia tenía cómo realizar una buena presentación. El hecho de que su timonel fuera el experimentado técnico holandés Guus Hiddink garantizaba que el equipo tendría orden y disciplina táctica. También era conocido que contaba con un grupo de jugadores talentosos y jóvenes, pero de poco recorrido internacional. Por eso no sorprendió tanto que en su estreno cayera 4-1 ante españa. “Pagamos el derecho a piso en un torneo como éste”, dijo Hiddink antes de aclarar que sus muchachos tenían mucho fútbol para mostrar.

Y cumplieron. Ante Grecia y Suecia se impusieron sin atenuantes jugando a la ofensiva e incluso desperdiciando muchas acciones de gol. Pero con lo que nadie contaba era con que en cuartos de final iban a masacrar a Holanda, la sensación del campeonato.

La victoria 3-1 de los rusos sobre los naranjas fue, además de justa y contundente, una tremenda lección táctica de Hiddink a Marco van Basten, pues le dio un repaso de cómo se plantea un juego y cómo se realizan variantes en la cancha. Tiene, por ahora, al mejor jugador del torneo, Andrei Arshavin.