¡Que viva España!

La selección ibérica buscará su segundo título continental luego del que consiguió en 1964. El domingo tiene una cita con la historia.

Está claro. La selección española es la mejor de la Eurocopa y si no conquista el título ahora, no lo hará nunca.

El jueves, en el estadio Ernst Happel, de Viena, dio una nueva demostración de madurez, buen fútbol y jerarquía al superar contundentemente a Rusia por tres goles a cero.

Pero más allá del resultado, justo por la diferencia entre ambos equipos en la cancha, los ibéricos dejaron claro que aún en el balompié moderno, en el que mandan las estadísticas, se le puede apostar al ataque, al juego bonito, al espectáculo para la tribuna.

Por que si algo ha caracterizado al conjunto de Luis Aragonés es su respeto por el buen trato al balón, por el toque y la actitud ofensiva. Esta vez, respaldado por una excelente preparación física, una plantilla con muy buenas alternativas y la experiencia de sus jugadores, al parecer listos mentalmente para superar los momentos críticos y saber ganar.

Sin embargo, a España todavía le falta enfrentar a Alemania, una selección que seguramente sacará toda su casta en la final del próximo domingo, desde la 1:45 de la tarde. Pero así la historia le dé favoritismo a los teutones, el fútbol hoy debería candidatizar al equipo ibérico, que línea por línea ha demostrado una impresionante solidez.

Por ejemplo, se esperaba que la sorprendente Rusia le diera más pelea a la selección española, pero su orden táctico defensivo le alcanzó apenas para sacar su arco en cero los primeros 45 minutos, cuando todavía pensaba que podría alcanzar la final. Pero al comenzar la etapa complementaria, España marcó el 1-0 y ahí terminó el duelo, pues los rusos no tuvieron cómo reaccionar.

Porque el equipo que dirige Guus Hiddink no se pudo reponer del golpe que le dio Xavi Hernández, quien desvió al fondo de la red un remate de Andrés Iniesta para desequilibrar el resultado. Y no lo hizo porque España no lo permitió, pues se apoderó del balón y siguió buscando el arco rival.

De hecho, el delantero Fernando Torres desperdició un par de ocasiones antes de ser sustituido por Daniel Güiza, máximo artillero de la liga ibérica, quien minutos después se encargó de anotar el segundo, tras una brillante habilitación de Cesc


Fábregas, la gran figura del partido, quien ingresó a los 33 minutos de la primera parte para reemplazar al lesionado David Villa.

La superioridad de los españoles era tan evidente, que sus rivales no se atrevieron a ir en busca del descuento, sino que más bien intentaron evitar la goleada. Sin embargo, España siguió generando peligro en el arco de Igor Akinfeev, uno de los mejores cuidapalos del torneo.

Hasta que a los 81 minutos llegó el tercer gol. Un puntillazo que ya no era necesario, pero que dio inicio oficialmente a la celebración de los hinchas ibéricos en la tribuna. Nuevamente Cesc le ganó la espalda a los defensas rusos y tiró un centro a la mitad del área para que David Silva cerrara el marcador.

Y eso que la cuenta pudo aumentar en un par de contragolpes, que los ibéricos no pudieron aprovechar, antes de que el árbitro belga Frank De Bleeckere decretara el final del juego.

“Estamos en donde queríamos, superamos todos los obstáculos para poder aspirar a pelear el título. No hemos ganado nada, pero seguimos con la opción de hacerlo. Ante Alemania no se pueden hacer pronósticos, estamos a cara o cruz”, señaló el técnico Aragonés, quien el próximo 25 de julio cumplirá 80 años y es el entrenador más viejo en llegar a la final del torneo de naciones del Viejo Continente.

El Sabio de Hortaleza, como se le conoce, dejará la selección pase lo que pase en la final, pues ya anunció su vinculación para la dos próximas temporadas con el  Fenerbahce de Turquía.

Hiddink, por su parte, aseguró que “España es un gran equipo. Nosotros pudimos mantenernos al mismo nivel durante una hora, pero los jugadores después se sintieron muy cansados. Podemos estar orgullosos de llegar a una semifinal, pero tuvimos un rival muy fuerte. Perdimos, pero volvemos a Rusia con orgullo”.

El conjunto ibérico, que en la primera ronda le ganó a Rusia (4-1), Suecia (2-1) y Grecia (2-1), eliminó a Italia en los cuartos de final en la definición por penaltis y completó 20 partidos invicto.

Sin embargo, en la final ante Alemania no podrá contar con su goleador, David Villa, quien ayer sufrió un desgarro en su pierna derecha. El resto de la nómina de Aragonés está disponible para el “partido más importante de la historia”, según lo reconoció el arquero Iker Casillas, una de las figuras ibéricas.

Para España, la final del domingo será mucho más que un partido. Sus jugadores, dirigentes y aficionados saben que la conquista de un título internacional es ahora o nunca, pero no deben olvidar que en frente tendrán a la siempre poderosa selección alemana.