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hace 2 horas

Así se descubrió a Arcedio Álvarez, agresor sexual de su propia hija

Gracias a la colaboración de la concejal Gilma Jiménez se hizo justicia. Ahora este 'monstruo' se encuentra preso.

La concejal Gilma Jiménez y Hugo Parra, asesor de la cabildante, conocieron el caso de Arcedio Álvarez y Alba Nidia Álvarez desde hace un año, cuando recibieron la llamada de un ex funcionario de la Alcaldía de Mariquita denunciando el caso.

“La información fue remitida desde Mariquita por un ex comisario de familia quien ante la ineficiencia de las autoridades de esa población, decidió acudir a la concejal Jiménez para reportarle el caso” señala Parra quien trabaja de la mano con Gilma Jiménez en el comité promotor de prisión perpetua.

Parra se dio a la tarea de viajar al lugar y contactarse con Alba Nidia quien ya se le había escapado a Arcedio en compañía de sus hijos.

“La encontré en condiciones deplorables, viviendo en una casa que estaba en muy malas condiciones, el agua era sucia, olía feo y la señora Alba Nidia estaba prácticamente en los huesos…parecía que tuviera 68 años” recuerda Parra.

Nidia había conseguido un trabajo en un restaurante donde laboraba desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la noche. "Le pagaban 7 mil pesos".

La trasladaron a una habitación donde Paola, una señora de buen corazón que le permitió vivir allí en mejores condiciones. "La llevamos y empezamos con ella un proceso de recuperación" cuenta Hugo Parra.

Alba Nidia le contó que hace unos nueve meses había decidido escapar de la casa en la que vivía con su padre abusador, debido a la difícil situación a la que era sometida por su papá.

Según relató, el sujeto la sometía a los peores tratos, la tenía prácticamente encerrada y no le permitía que saliera a ninguna parte.

Fueron varios meses consiguiendo testimonios, hasta que finalmente en enero pasado, se le comunicó el hecho al fiscal General de la Nación, Mario Iguarán, quien dispuso de detectives que ahondaron en el caso.

Finalmente,  el viernes pasado viernes a las 2:00 de la tarde, arrancó el operativo. Por una trocha, durante dos horas de recorrido llegaron al lugar. Arcedio Álvarez se encontraba en un cañaduzal.

El  grupo de verificación del CTI de Bogotá le dio captura al sujeto, quien es sindicado de cometer incesto durante cerca de 30 años contra su hija mayor con quien tuvo al menos 14 hijos de los cuales sobreviven ocho.

Se presume que Álvarez Quintero, también realizaba actos sexuales abusivos con las hijas que tuvo con Alba Nidia. 

Tras la legalización de la captura y la imputación de cargos, el  sábado, Arcedio Álvarez Quintero  fue trasladado a la cárcel de Honda (Tolima), centro del país, por orden de un juez, en medio de la muchedumbre que llegó al Palacio de Justicia a gritar arengas contra el individuo.

Arcedio, "como todos los monstruos" dice Parra,  se declaró inocente,  pues afirma que él nunca abusó de Alba Nidia, que no es padre biológico sino que ella es hija adoptiva y que nunca abusó de las hijas que tuvo con esta mujer.

En este sentido, Alba Nidia señala que ese siempre fue el argumento de su papá, que siempre hizo creer a la gente que él no era su padre biológico.

Alba Nidia le decía "Yo lo quiero, lo quiero como mi papá", jamás lo miré como hombre, nunca. Es mi papá.


 Cómo vivían

En una vieja casa de madera, pisos de tierra y techo de zinc de la vereda La Cabaña, a una hora y media de Mariquita, habitaban en condiciones muy pobres Arcedio Álvarez, Alba Nidia Álvarez y sus ocho hijos hasta hace unas semanas, cuando ella decidió denunciarlo ante las autoridades por abuso sexual.

Eran buenas personas  aunque no hablaban mucho con los demás, dijo Clementina Sánchez una vecina de la vereda.

Según esta campesina, recuerda que hace 20 años aproximadamente vio llegar a Arcedio con cuatro hijos, entre ellas Nidia, quien era muy pequeña.

“Dos de sus hijos murieron por enfermedades, pero Nidia fue creciendo, se fue formando, cuando el día menos pensado la vimos en embarazo”.

En la finca todos se aterraron al ver que Nidia era solo una niña, y comenzaron a darse cuenta que tenía convivencia íntima con su padre, don Arcedio, un agricultor que hoy tiene 59 años. Pese a esto,  nadie se atrevió a denunciar el hecho.

“Cada rato la veíamos en embarazo, y con otro bebé, pero a Arcedio no le gustaba que la llevaran a los médicos, por eso se le murieron sus otros hijos. Ella tenía los niños en la casa” dice Yimer, otro vecino de La Cabaña.

La vereda La Cabaña está ubicada en a una hora y media de Mariquita, y tiene unas 200 familias.

A Arcedio y Nidia los veían salir a hacer mercado pero nunca observaron actitudes de amor entre ellos. “Casi todos le decíamos que eso de estar teniendo hijos y teniendo intimidad con su papá no estaba bien, pero ella se quedaba callada”, dice Jorge Gómez, habitante del lugar quien agrega que la gente se acostumbró a verlos y terminaron por ver como normal la situación.

En cambio a Arcedio nadie se atrevía a decirle una palabra. “Aunque el señor era muy decente, era muy serio y nos daba miedo que nos hiciera algo” dice la campesina Clementina Sánchez.

No iban al colegio

Aunque en la vereda existe una escuela a la que asisten unos 80 niños del lugar, los únicos que nunca iban eran los hijos de Arcedio y Nidia.

En varias ocasiones recibieron visitas de la Secretaría de Educación, de las Iglesias Cristiana y Católica  y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, con el fin de persuadir a los padres para que enviaran sus niños a la escuela, pero no hicieron caso.

“A ellos no los mandaban al colegio porque como no tenían registros de nacimiento” cuentan habitantes de la zona, hecho que está en investigación.

 

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