Bolivia dice que no hay carteles de la droga sino clanes

El creciente tráfico de cocaína es manejado por "clanes familiares" criollos, cada vez mejor equipados.

El gobierno aseguró el miércoles que el creciente tráfico de cocaína es manejado por "clanes familiares" criollos, cada vez mejor equipados, pero descartó que estén operando en el país carteles de Colombia y México.

"Como gobierno descartamos de manera categórica la presencia de carteles puesto que los carteles tienen una estructura militar", dijo el viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Felipe Cáceres.

Hace dos semanas la fuerza antidroga desbarató una "mega fábrica" de cocaína --la más grande descubierta -- que utilizaba una sofisticada tecnología "colombiana" para purificar cocaína. Cuatro fueron detenidos, dos de ellos colombianos.

La fábrica contaba con sellos de "calidad" que las autoridades investigan si es la marca de carteles internacionales, un equipo de reciclaje de químicos que se utilizan en la elaboración del alcaloide, además de armas que según Cáceres "no eran de grueso calibre".

El martes una patrulla policial fue emboscada por traficantes en una zona cocalera del centro del país. Dos agentes resultaron heridos y el vehículo en el que viajaban fue baleado. "Una hora y media duró el tiroteo", que concluyó con la captura de cuatro sospechosos, dijo la fiscal Claudia Mansilla.

"Estos clanes familiares tienen nexos con narcotraficantes internacionales. Yo creo que no son carteles, son intermediarios de los carteles", aseguró Cáceres, el funcionario en el gobierno de Evo Morales encargado de la lucha antidroga.

También el año pasado se encontró una sofisticada fábrica de cocaína cerca de la frontera con Brasil y en los últimas semanas dos avionetas fueron capturadas con cargamentos de cocaína.

Una política de dura represión a las mafias de traficantes y a los cultivos excedentes de coca a finales de los 90 redujo la acción del narcotráfico en Bolivia. Una década antes poderosos padrinos de la droga influían inclusive en la política local.

Morales que saltó al liderazgo político desde los sindicatos cocaleros, aplica desde el 2006 un plan de "racionalización concertada" con los sindicatos de la coca excedente pero no ha podido frenar la expansión de ese cultivo que según la ONU creció hasta alcanzar a 28.900 hectáreas de las que sólo 12.000 son legales y están destinadas a usos medicinales y alimenticios.

La oposición atribuye a la expansión de los cocales un supuesto rebrote del narcotráfico que el gobierno rechaza. El decomiso de cocaína alcanzó el año pasado a 27 toneladas, una cifra récord y en lo que va del año se decomisó 7 toneladas de la droga, el 40% proviene de Perú, según las autoridades.

Cáceres dijo que los golpes a los traficantes y los decomisos de cocaína "son una prueba de la eficiencia en la lucha contra los narcotraficantes".

Cáceres dijo que la fuerza antidroga "está haciendo un buen trabajo" inclusive sin el apoyo de la agencia antidroga de Estados Unidos (DEA) que Morales expulsó en noviembre por sospechas de espionaje.

A pesar de ello el gobierno estadounidense ratificó un apoyo de 26 millones de dólares para la lucha contra el narcotráfico este año en el país.

Bolivia es el tercer productor de coca después de Colombia y Perú. Datos extraoficiales indican que la capacidad de fabricación de cocaína es de 120 toneladas al año.

 

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