Un 'Pato' se ganó su sitio en el Olimpo

Perfil de Ángel Cabrera, nuevo campeón del Masters de Augusta.

Desde el domingo pasado, Argentina tiene un nuevo dios en su Olimpo del deporte. El nombre del golfista Ángel Cabrera está inscrito ahora al lado de los también deportistas gauchos Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón mundial de automovilismo; Carlos Monzón, monarca del boxeo durante siete años; Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, sus dos tenistas con más premios internacionales; Emanuel Ginóbili, figura del baloncesto de la NBA y campeón olímpico; y Diego Armando Maradona, uno de los mejores futbolistas de la historia.

Y es que los méritos del cordobés, nacido hace 39 años en la pequeña población de Villa Allende, no son pocos. Se hizo profesional en 1989 y durante 20 años ha logrado mantenerse en la élite del golf. Ha conquistado 39 títulos, cinco de ellos en el Tour Europeo y dos Majors, el Abierto de Estados Unidos de 2007 y el Masters de Augusta 2009, el máximo trofeo al que se puede aspirar en esta disciplina.

A diferencia de la mayoría de golfistas, Cabrera nació y se crió en la pobreza, pues proviene de una familia muy humilde, que como todas las argentinas, disfrutaba el fútbol como su única pasión.

Pero ‘El Monstruo’, como le dicen desde niño a Ángel, tomó un camino diferente por sugerencia de unos amigos de su barrio que trabajaban como caddies en el Córdoba Golf Club. Ellos lo invitaron a unirse al grupo. Cabrera, quien siempre se le ha medido a todos los retos, aceptó.

Tenía entonces 10 años y no sabía que jugando golf podía salir de la pobreza, hasta que Eduardo Romero, otro legendario golfista argentino, le comenzó a enseñar todos los secretos de ese deporte.

Aprendió rápidamente porque era muy inquieto y preguntaba todo. También porque se enamoró del juego y le dedicaba todo el tiempo que tenía disponible. “Apenas si iba a la escuela”, reconoce el golfista, que descubrió pronto que la potencia para pegarle a la pelotica era su mejor arma.

A los 20 años dio el paso al profesionalismo y después de jugar muchos torneos menores, en 1996 se clasificó para el Tour Europeo. Un año más tarde, jugó su primer Major, el Abierto Británico, en donde entendió que el camino del éxito todavía era muy largo.

Su primer gran triunfo lo consiguió en casa. Fue en el Abierto de la República Argentina en 1999. Después logró el título del  Benson & Hedges Open, uno de los más tradicionales del Viejo Continente.

Siguió madurando y ganando. En 2005 se llevó el BMW Championship e ingresó por primera vez al Top 10 del escalafón mundial.

Su  primer Grande

En el golf, un jugador pasa a otro nivel o estrato cuando conquista un torneo Grande. No sólo por la retribución económica sino porque lo clasifica automáticamente para todos los campeonatos importantes de los años siguientes.

Cabrera lo hizo en 2007 cuando conquistó el Abierto de Estados Unidos, en el Oakmont Country Club, al superar por un golpe nada menos que a Tiger Woods.  Allí se convirtió en el segundo golfista argentino y latinoamericano en ganar un Grand Slam, pues Roberto De Vicenzo lo había logrado en el Abierto Británico de 1967.

Y el domingo pasado, en el emblemático campo del Augusta National, tocó el cielo con las manos al ganar el Masters y ponerse la codiciada chaqueta verde. “Es el momento más feliz de mi vida”, dijo sin ocultar las lágrimas de emoción el jugador que por sus 95 kilogramos de peso y 183 centímetros de estatura, aparenta más años de los que tiene.

Luego le agradeció a su esposa Silvia y a sus hijos Federico y Ángel. Contó que hace dos años, cuando ganó su primer Major, Roberto De Vicenzo le obsequió una foto suya con la chaqueta verde y al entregárselo le dijo: “Para cuando ganes en Augusta”.

Después recordó un poco su aventura de cuatro días rumbo a la gloria. Explicó que apenas el sábado comenzó a ilusionarse con el título de Augusta, pues se sentía cómodo en el campo y mentalmente muy seguro. También reconoció que ni siquiera a mitad de la última ronda, cuando se alejó a tres golpes de los líderes, sintió que estaba perdido. “Sabía que lo tenía en mis manos, que dependía de mí, de mi tranquilidad”, dijo.

El lunes, más tranquilo, repasó cuidadosamente sus años en el golf así como los privilegios que sus éxitos le han significado, como ser considerado hincha ilustre del Boca Juniors, pues fiel a la tradición argentina también es fanático del fútbol.

Y hasta contó que de vez en cuando, juega golf con Diego Armando Maradona y Emanuel Ginóbili. También que tiene varios campos de golf en Argentina y que aunque ya se siente realizado, aspira a ganar otro Major antes de retirarse: el Abierto Británico, al que le tiene especial afecto.

‘El Pato’, como le gusta que lo llamen así no sepa bien por qué, es hoy el personaje más popular en Argentina y su nombre ya está entre los grandes deportistas de la historia de ese país. En el Olimpo, al lado de Fangio con su auto rojo, Maradona con la camiseta 10 y Monzón con sus guantes, está Cabrera con la chaqueta verde.

Un final de infarto

El argentino Ángel Cabrera logró el título del Masters de Augusta al superar en el desempate a los estadounidenses Chad Campbell y Kenny Perry. Los tres había finalizado las cuatro rondas con 276 golpes y se fueron a un hoyo extra, en el que Campbell claudicó. Luego Perry hizo bogey y Cabrera par, para llevarse el título.

El cordobés, que cumplirá 40 años el próximo 12 de septiembre, ascendió así al puesto 18 del escalafón mundial, liderado por Tiger Woods. Desde el jueves, participará en el Abierto del Centro, en su tierra natal, torneo que ha ganado en cinco oportunidades.

En Colombia, Cabrera ha jugado varios campeonatos y en 1995 logró el título del Abierto del Club El Rodeo.

El error que le costó el Masters a De Vicenzo

Hasta el domingo pasado, Roberto De Vicenzo era considerado el mejor golfista argentino de la historia. Pero además de ser recordado por sus éxitos, también se hizo célebre por el tremendo error en el Masters de Augusta de 1968, que le impidió coronarse campeón.

De Vicenzo fue descalificado porque en el hoyo 17 firmó cuatro golpes (par de cancha), cuando en realidad había hecho un birdie, es decir, tres tiros.

En las reglas del golf sólo se acepta la puntuación escrita por el jugador y no importa si se equivocó (de hecho, se perjudicó él mismo apuntándose un golpe más), así que De Vicenzo quedó afuera, aunque en realidad había empatado con Bob Goalby.