Polémica en el Concejo de Bogotá por rumba 24 horas

La propuesta la hizo Clara López, secretaria de Gobierno, quien dijo que no se puede reprimir a las personas que les gusta la rumba sin límites.

El cabildante distrital Julio César Acosta dijo que la Administración Distrital, en sus intentos por contrarrestar la inseguridad y la falta de cultura ciudadana, adopta medidas en caliente, sin consenso y sin consultar ni al concejo ni a la comunidad, al sector comercial y mucho menos a los representantes de las juventudes en la capital con medidas que rayan en la inequidad de algunos sectores y que en nada solucionan los problemas de seguridad de las localidades.

Mientras tanto, el concejal Javier Palacio Mejía manifestó estar de acuerdo con la propuesta de la Secretaria de Gobierno, “las medidas actuales no son las más adecuadas para una ciudad que pretende estar a la par de las grandes metrópolis del mundo, esta actividad económica debe ser vista como elemento característico de la ciudad, fomento de esparcimiento y generación de recursos para la economía de la Capital”.

La controversia desatada se centra en que, según Acosta, la medida que restringe la prohibición de venta de licor hasta las 10 de la noche, toque de queda para menores de edad y cierre de establecimientos a las tres de la mañana en algunas zonas de la capital; no es percibida por los bogotanos como una medida que reduzca los índices de violencia y consumo.

Y como la ley no se aplica en toda la capital, los menores de edad les basta con cruzar la calle para no ser objeto de la aplicación de estas medidas. “Esto sin contar con que los operativos realizados para controlar y vigilar el cumplimiento del Decreto no son constantes aún en las zonas en las que se ha implementado la norma” señaló el concejal Julio César Acosta.

Pese a esto, para el cabildante Javier Palacio Mejía “Bogotá es una ciudad que no duerme, una ciudad que tiene una importante economía nocturna, genera un gran número de empleos y por consiguiente hace parte del sustento de muchos capitalinos. Por otra parte, frente a la crisis económica que vivimos es fundamental incentivar el empleo y potenciar el consumo de tal manera que se contribuya al desarrollo económico de la ciudad”.

Frente al tema central de seguridad Palacio Mejía llamó también la atención sobre la presión a la que se ven sometidos los miembros de la Policía Nacional, no sólo por la opinión pública, el gobierno distrital, el Cabildo, sino también por parte de sus superiores.

“Tenemos conocimiento sobre los llamados de atención que reciben los Comandantes y miembros de las diferentes Estaciones de Policía, cuando en sus sectores se presentan lesionados y muertos, al punto de que los uniformados prefieren utilizar las patrullas como ambulancias y gestionar la atención en los hospitales, en lugar de dejar esa labor a los organismos indicados y cumplir con su trabajo de capturar a los agresores. Ante esto debemos preguntarnos ¿qué le estamos exigiendo a los miembros de la Policía en Bogotá?”, concluyó Palacio Mejía.

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