La Cumbre de las Américas

TERMINA EL DÍA DE MAÑANA, EN Trinidad y Tobago, la Quinta Cumbre de las Américas, que reúne a los jefes de Estado y de Gobierno de 34 países del continente americano.

Ante todo, es conveniente saber que las agendas temáticas de estas reuniones multilaterales se pactan y afinan con enorme anticipación. De hecho, el proyecto de Declaración Final que firmarán los jefes de Estado y de Gobierno ha sido discutido durante dos años. Se había acordado previamente que los temas centrales de la Cumbre fueran los siguientes tres: Prosperidad humana, Sostenibilidad ambiental y Seguridad energética. En las discusiones de los últimos dos meses se acordó incorporar una Plenaria final dedicada a tratar temas como Gobernanza democrática y Seguridad pública.

Así, el documento básico que se firmará en Puerto España se encuentra prácticamente listo. No se espera que en estas materias se reabra la discusión, porque además se supone que los altos funcionarios y los cancilleres han venido negociando bajo instrucciones de sus dirigentes. No se deben esperar sorpresas ni diferencias importantes en estas materias y en la Declaración general.

Lo realmente interesante será la discusión sobre dos temas nuevos que ya se han anunciado por parte de sus promotores. EE.UU., con un grupo de países, desearían discutir el tema de la crisis económica global, sus efectos y algunas posibles medidas en las Américas. Y los países del ALBA desean poner sobre la mesa dos temas agudos relacionados con Cuba: el embargo, que ningún otro país del mundo, fuera de EE.UU., aplica frente a la isla. Y obviamente, el posible regreso de Cuba al seno de la Organización Hemisférica. Sobre el embargo, es necesario considerar que el mismo no depende de las cumbres, sino que en realidad se trata de un asunto interno en los EE.UU. —así esté dirigido hacia Cuba—, en donde el presidente Obama tendrá que sopesar la voluntad del Congreso y la del lobby de los descendientes de los cubanos instalados en especial en la Florida. Tiene en esta materia más libertad que otros presidentes, pues su triunfo fue diáfano y contundente y nada debe a los miembros del lobby pro-bloqueo de Cuba. Pero necesita consensos en el Congreso para sus proyectos centrales, a saber, activar la economía y las políticas sociales. Y para ello, no es claro hasta qué punto sería conveniente promover un debate en el Congreso alrededor de un tema no prioritario en este momento para la administración. Ya se produjo un anuncio importante en esta dirección, y se preferirá en adelante avanzar con el proceso de manera gradual.

En cuanto al posible reingreso de Cuba al seno de la OEA, es cierto que se trata de un asunto que deberá tratarse en su momento en la Asamblea General de dicho organismo. Pecan de ingenuos, sin embargo, quienes afirman que por esa razón es un tema para el cual no tiene competencia la Cumbre. Los jefes de Estado son los que definen —o así debería ser siempre— las políticas de sus respectivos países; mientras que la Asamblea General está conformada por los cancilleres que, como sabemos, deben seguir fielmente las instrucciones de sus presidentes o primeros ministros. Así, la Cumbre es competente para conocer todos los temas que los dirigentes de los estados quieran proponer y los demás acepten.

Por otra parte, la gran estrella de la Cumbre será sin duda el presidente Obama. El liderazgo de Lula no se hará esperar y harán noticia internacional las posiciones de Chile y Venezuela. No hay razón para pensar que el mundo esté pendiente de los demás jefes de Estado. Sus intervenciones serán publicadas en sus respectivos países, como suele suceder con lo que expresan en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Para Colombia, lo importante es haber contribuido a incorporar el tema de la seguridad pública en la agenda, y poder efectuar algunas reuniones bilaterales de importancia.

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