Las ventas de motocicletas se fueron al suelo

En 2008 se comercializaron cerca de 50.000 vehículos importados de este categoría.

Las ventas de motocicletas producidas por las ensambladoras nacionales cayeron 25 por ciento durante el primer trimestre del año, mientras que el mercado total, que incluye las nacionales e importadas, registró una disminución del 11 por ciento durante todo el 2008 frente a un año atrás, reveló la Cámara de la Industria Automotriz de la Andi.

Revela el informe que la motocicleta se ha consolidado en Colombia como un medio de transporte eficiente y económico que se constituye en herramienta de trabajo para miles de colombianos, principalmente de los niveles socio económicos 1, 2 y 3, que viven en ciudades grandes, intermedias y pequeñas del país.

Según las estadísticas de producción e importación de motocicletas, existen actualmente cerca de 2.6 millones de motocicletas que están en condiciones de movilizar a 5 millones de colombianos, brindándoles bienestar y autonomía en su movilidad, dice el comunicado de la Andi.

El mercado doméstico en 2008, alcanzó las 428.023 unidades, lo que representa una contracción del 11%, respecto del año inmediatamente anterior; esta reducción de la demanda, no es ajena a la coyuntura económica del 2008. Ahora bien, la caída del mercado para la industria de ensamble fue del 7% y para los importadores del 28%.

Las ensambladoras de motocicletas poseen entre el ensamble y la importación, el 91% del mercado, con 389.188 unidades; de esta porción, el ensamble representa el 89% de mercado en 2008, con 383.288 unidades.

Según las estadísticas de la Dian, en 2008, se comercializaron cerca de 50.000 motocicletas importadas, con una participación de 344 importadores (incluyendo entre éstos a los ensambladores). Al respecto, es importante mencionar que, haciendo un comparativo entre los años 2008 y 2007, desaparecieron 65 importadores del panorama nacional.

Tal situación puede atribuirse, entre otras, a las políticas de garantías y de protección al consumidor de la Superintendencia de industria y Comercio y, por supuesto, a la madurez del usuario que tiende a preferir calidad, respaldo y tradición.

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