“Los videojuegos me han enseñado a pensar”

Me gustan los videojuegos porque es normal que le atraigan a un niño de mi edad, son muy chéveres y una vez empiezo a jugarlos, siento que me empiezan a gustar más y esa es una razón para que los termine. Lo que más me gusta es que siempre tengo retos que superar y quiero ser el mejor.

Me gustan todos los géneros: acción, aventura, deportes y carros, pero mi preferido y el que más se me facilita es acción, luego viene deportes. De acción estoy jugando en este momento Resistance Retribution, el último lanzamiento que se hizo para Play Station Portable (PSP), y de deportes siempre juego en línea Pro-evolution Soccer, que es uno de los más divertidos y exigentes en fútbol. Lo hago con mis amigos, pues cada uno tiene su PSP y nos conectamos en línea para poder divertirnos al tiempo.

Empecé a jugar a los seis años, hoy tengo diez y he aprendido muchas cosas nuevas y positivas de los videojuegos y de mi consola. Por eso recomiendo a los niños que están empezando, para que jueguen lo que más le gusta, porque la idea es divertirse. Aconsejo que siempre tengan uno de cada género: acción, deportes, carros, aventura y bala, para que varíen y no se aburran fácilmente con sólo uno.

Si compran PSP les digo que la lleven a todos lados y que no sólo jueguen, también la usen para ver fotos de los amigos, de la familia, videos y para escuchar música. También se pueden conectar a internet y pueden navegar por distintas páginas, las que más les gusten, en donde también se puede jugar y consultar otras cosas distintas.

Cuando me preguntan que si los videojuegos les hacen daño a los niños, respondo que creo que no. Para nada. Lo que hacen los juegos es ayudar a pensar y concentrarse en un objetivo, y eso lo logran no sólo con los niños, sino con los adultos. A mis papás les gusta que juegue, porque ellos dicen que me ayuda a ser más inteligente, más vivo.

Y en cuanto al tiempo que reparto, entre semana casi todo el día estoy en el colegio y mi mamá me deja jugar una hora diaria después de hacer tareas. Los fines de semana, después de terminar mis obligaciones puedo jugar todo lo que quiera. Si salgo de paseo con mis papás, me llevo la PSP para jugar o escuchar música.

Pienso que los videojuegos me han enseñado mucho a desarrollar la mente. Al pasar el juego, uno se pone feliz y es muy chévere, sentirse ganador. Les digo a los demás niños que se controlen y entiendan que eso es de mentiras, no pasa en la vida real, es como en las películas. Mis papás siempre me dicen eso, que juegue, pero que sepa que eso no pasa en verdad y no puedo hacer lo que se hace en el juego. Por eso no le cambiaría nada a los videojuegos, porque como son, divierten y además pueden ser vistos como una crítica.

Hoy me doy cuenta de que lo que más me motivó a empezar a jugar fueron mis amigos, quienes ya juegan bastante, y esa afición aumentó cuando salían las propagandas promocionando los nuevos juegos. Recuerdo mi primer juego, que fue Crash Bandicoot de PlayStation 1, un escenario de aventura, que era muy entretenido.

Juan Sebastián Dueñas*

10 años* Catalogado como uno de los mejores gamers por Sony Colombia.

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