TMZ.com, la página más cotizada de Hollywood

Adelantaron la muerte de Michael Jackson, la paliza de Rihanna y el accidente de Natascha Richardson.

Su olor a tabloide y cotilleo hizo que CNN no confiara en ella a la hora de confirmar la muerte de Michael Jackson. TMZ.com daba hace dos jueves su mayor historia desde que se fundó hace cuatro años: el fallecimiento del rey del pop.

Pero la seria cadena de información 24 horas prefirió adoptar como fuente al renombrado Los Angeles Times en lugar de TMZ, pese a que para cuando el diario daba por segura la muerte, la web de noticias del mundo del espectáculo llevaba ya horas dándola por hecho.

El trágico final de Jackson no ha sido la única primicia que TMZ ha levantado. Fue la primera en apuntar hacia el consumo de drogas del cantante; la primera que tuvo las cintas grabadas por los servicios de emergencia que decían que el astro no respiraba; y la primera en aventurar que habría pelea por la custodia de los tres hijos de la estrella.

TMZ es donde se acude cuando se quiere saber todo sobre el mundo muchas veces turbio, pocas veces feliz, de las celebridades y el famoseo.

Bajo la batuta de Jim Paratore, durante mucho tiempo ejecutivo de Warner Bros, y la mirada periodística de Harvey Levin, abogado de profesión y ex reportero de televisión, se calcula que TMZ alcanza más de cuatro millones de lectores digitales por mes, según datos de Quantcast.com.

Es curioso que CNN no se apoyara en TMZ para contar al mundo que el icono del pop había pasado a mejor vida, al fin y al cabo son hermanas de padre, si no de madre. TMZ fue creada por dos divisiones de Time Warner: AOL y Telepictures, y además del formato digital cuenta con un show de televisión.

Jackson ha sido su mayor exclusiva. Pero hubo otras antes que sacudieron Hollywood. Como el insultante mensaje de voz que dejó Alec Baldwin a su hija de tan sólo 11 años, los comentarios antisemitas de un Mel Gibson ebrio, la retahíla de juramentos que otro actor, en este caso Christian Bale, profirió contra parte del equipo detrás de las cámaras durante el rodaje de Terminator Salvation.

También se adelantaron a contar todos los detalles del accidente de esquí que sufrió Natascha Richardson y que acabó con su vida. Y lograron las primeras imágenes de Cristiano Ronaldo y Paris Hilton.

Hasta aquí todo bien. Nada entraba dentro de los límites de la ilegalidad. Famosos comportándose como vulgares mortales cuando creen que nadie los ve ni los oye. Pero en febrero, TMZ se desmarcaba del resto de los medios de información del mundo del espectáculo con la publicación de una foto de la cantante Rihanna con la cara amoratada por los golpes tras la paliza que le había propinado su novio, el también cantante Chris Brown, poco antes de iniciarse la entrega de los premios Grammy.

La pregunta era -y es, como en el caso de algunas de las exclusivas que ha dado respecto a Jackson-: ¿cuánta gente está en nómina de TMZ?

¿Cómo de otra manera pudo si no haber acabado en la redacción del digital la foto de Rihanna sólo en poder de los archivos policiales? ¿Cómo pudo TMZ saber mucho antes que nadie que Jackson yacía cadáver en el hospital Ronald Reagan de Los Ángeles? ¿Hasta dónde se extiende su red de informadores? ¿Cuánto cobran?

Desde TMZ no se contesta a ninguna de las preguntas anteriores. Sólo se apunta que el estipendio que se da a quien ayuda a levantar una historia es simbólico, que la gente cuenta cosas porque quiere que se sepan. Así, sin más.

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