Obama estrena liderazgo

TERMINADA LA CUMBRE DEL G-8, realizada de manera estratégica por el gobierno de Silvio Berlusconi en la recién arrasada ciudad de L’Aquila, víctima de un terremoto que cobró la vida de 300 personas, el balance para muchos observadores es tenue pero satisfactorio.

Las economías más desarrolladas del mundo se comprometieron a una reducción del 80% en las emisiones que provocan el efecto invernadero para antes de 2050, e invitaron a que el resto de países lo haga en un 50% durante el mismo período. Economías de potencia media e igualmente necesarias para atenuar el calentamiento global, como Brasil, China e India, se opusieron argumentando inviabilidad económica, pero acordaron el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global en dos grados centígrados.

Pese a que el propio secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, consideró insuficiente el compromiso adquirido, el enorme capital diplomático desplegado por el presidente Barack Obama contribuyó a imponer una agenda que no parecía posible sin la participación de los Estados Unidos. Igual ocurrió con las voces de alerta frente a la recuperación de la economía mundial y los riesgos siempre latentes de implementar políticas proteccionistas. La propuesta hecha por Obama en el sentido de crear un fondo de ayuda a la agricultura que garantice la seguridad alimentaria fue bien recibida y les abrió camino a los líderes del G-8 y su compromiso de dar 20 mil millones de dólares en ayuda agrícola para las naciones pobres.

En materia de amenazas nucleares, después de sus históricos acercamientos con el presidente ruso- Dmitri Medvédev, Obama lideró una declaración conjunta en la que se insta a Irán a ser cuidadoso con su arsenal militar: antes que la confrontación, se insiste en la vía del diálogo, quizá a la espera de la revisión del Tratado de No Proliferación, programada para 2010.

Y para hoy, por primera vez desde que ocupa la Casa Blanca, se espera que el presidente Obama se dirija a Ghana. “No hay razón para que África no sea autosuficiente en lo concerniente a los alimentos”, dijo al referirse a la importancia de centrar la inversión en el sector agrícola antes que en la propia ayuda alimenticia. Pese a que ha podido dirigirse a Kenia, de donde es oriunda su familia paterna, la comitiva del primer mandatario estadounidense escogió un país en el que crece sistemáticamente el producto interno bruto y aumenta el porcentaje de ciudadanos de clase media.

Los esfuerzos para combatir la corrupción y la pobreza, en momentos en que Naciones Unidas acepta que el número de personas desnutridas aumentó en los últimos dos años y alcanza hoy los 1.020 millones, le son reconocidos a países que, como en el caso de Ghana, exigen que del asistencialismo se transite a nuevas formas de cooperación, en las que imperen la inversión y el apoyo logístico.

En adelante, es posible que una nueva percepción del continente y sus habitantes esté próxima a gestarse. La elección del Obama como primer presidente negro en la historia de los Estados Unidos marcó un hito que se evidencia en la posibilidad de un cambio para las naciones africanas. Aun si en la práctica el apoyo al continente puede estar limitado por la política internacional de los Estados Unidos y las restricciones propias de la crisis económica, es posible que una nueva generación de africanos, cansada de la caridad y la mirada paternalista del mundo occidental, se identifique con la figura renovadora y fresca del presidente Obama.

Temas relacionados