Un país de contrastes

Lagos y montañas hacen parte de Los Alpes en Suiza, un país de sueños alcanzables, con una mezcla de paisajes y diversidad, representada en cuatro idiosincrasias: alemana, francesa, italiana y rumancha.

Suiza es un destino ideal para los amantes del esquí. Y es que justamente el principal atractivo turístico de este país es la cadena rocosa de los Alpes que está perpetuamente nevada. No en vano a lo largo y ancho del país se encuentra gran cantidad de centros de esquí de fama mundial que convocan año tras año a miles de personas de todo el mundo para venir a disfrutar una temporada de vacaciones en uno de los paisajes más hermosos del mundo.

Pero además de practicar este fascinante deporte en las cumbres helvéticas, los turistas pueden emprender un recorrido por la nutrida oferta cultural que ofrece el país. Por ejemplo, el casco antiguo de Zúrich atravesado por el río Limmat ofrece a los ojos de los visitantes una compleja arquitectura medieval que hace alusión a las construcciones de los siglos XVI y XVII, pintorescas callecitas y cientos de fuentes, acompañada de iglesias como la de San Pedro, que tiene el mayor reloj de Europa, o la catedral Fraumünster, que muestra hermosos vitrales. Alrededor de 50 museos y 100 galerías de arte entre las que se destacan el Museo de Bellas Artes y el Museo Nacional Suizo, esperan a los visitantes. Este último, ubicado en un castillo en la zona norte de la ciudad, hace de esta metrópoli un destino obligado para los conocedores del turismo cultural. No en vano Zúrich ha sido reconocida como la capital intelectual y cultural del país.

Otro de los lugares obligados para visitar y conocer el esplendor de los colosales Alpes es Interlaken, uno de los rincones más importantes para explorar la esencia de la geografía suiza. La región se encuentra ubicada entre el lago Thun y el Brienz, tiene dos estaciones de tren y dos funiculares. El Jungfraujoch o tren de montañas lo llevará a un recorrido por una sección de los Alpes suizos que permitirá contemplar con mayor facilidad el paisaje. Sin embargo, el principal atractivo sigue siendo el conjunto de montañas, valles y glaciares, donde está el Jungfrau-Aletsch-Bietschhorn, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. La mayor parte de los hoteles están situados a lo largo de la calle Höheweg, con unas magnificas vistas sobre las montañas.

Ginebra es polo de desarrollo del país, construida en las orillas del río Léman, es la segunda ciudad de Suiza después de Zúrich y además es sede de casi doscientas organizaciones internacionales y el hogar de muchos residentes extranjeros. En la ciudad hay varias cosas para hacer y lugares para visitar. Si el clima es bueno, hay que hacer una excursión en barca por el río, un paseo alrededor del lago o ascender en teleférico al Mont Salève y disfrutar de la vista. En la orilla sur del Ródano, que atraviesa la ciudad, se encuentra el casco histórico. En una visita a esta ciudad no se puede dejar de ir a la catedral de Saint Pierre, de arquitectura gótico-romántica, la Place du Bourg-de-Four y otros lugares de gran interés como el museo de Arte e Historia, Cruz Roja Internacional y de la Medialuna Roja, el de Instrumentos Musicales Antiguos, el de la Relojería y el Voltaire.

La capital helvética, Berna, presenta un fabuloso casco antiguo medieval que ha sido considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Allí mismo está el museo Paul Klee, la casa de Einstein y los cantones en las montañas a las que sólo se puede acceder en tren y constituyen una de las excursiones más populares de la ciudad.

El Ticino, en el extremo meridional de Suiza, es un cantón singular de lengua italiana con gran acogida turística gracias a su clima mediterráneo, donde se disfruta de magníficos lagos como Mayor y Lugano, donde se pueden observar palmeras, camelias, buganvillas y magnolias. También son de gran importancia en esta zona del país las plazas medievales de estilo lombardo y castillos de arquitectura militar de la Edad Media como Castelgrande, Montebello y Sasso Corbaro en la capital cantonal, Bellinzona, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero además de la riqueza cultural que ofrece el país, también tiene paisajes naturales con innumerables lagos pequeños, naturales y artificiales, especialmente en los Alpes. Entre los más hermosos se destacan el Lago de Sils y de Silverplana situados en el paisaje de la Alta Engadina. La mayoría de lagos provienen de las masas de hielo del período glacial y rellenan enormes cuencas de origen fluvio-glacial. El país es rico en precipitaciones y por eso el agua es un elemento clave del paisaje, como lo reflejan las enormes cataratas Giessbachfalle en el lago de Brienz.

¿Dónde hospedarse? Suiza es uno de los países europeos que cuentan con una de las infraestructuras hoteleras más lujosas y costosas del mundo. Los hoteles cinco estrellas se encuentran en todo el territorio y las regiones del país. Sin embargo, también existe otra oferta como las hosterías, que son pequeños hoteles familiares muy acogedores que suelen ser más accesibles que los lujosos hoteles e incluyen para sus huéspedes la cena y el desayuno.

También están los camping y las posadas donde el cliente comparte la habitación con cinco o seis personas más y paga diariamente por el alquiler de la cama.

En fin, la oferta para visitar el país helvético es muy amplia porque ofrece al visitante una nutrida variedad de destinos para todos los gustos y presupuestos.

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