El cartél de La Familia, en México, basa su poder en el apoyo social

<p>La organización provee en su zona de influencia de créditos a empresas agropecuarias, infraestructura de desagüe, canales y tecnología de riego, escuelas e iglesias. </p>

El cártel La Familia, que en los últimos días ha puesto en jaque a las autoridades con la masacre de doce agentes federales y ataques a instalaciones policíacas, es un grupo "sui generis" con una especial red de apoyo social para enfrentar al Estado, coincidieron hoy varios analistas.

Tras la captura el sábado del capo Arnoldo Rueda, alias "La Minsa" , el coordinador operativo de La Familia Michoacana, esa organización dedicada al narcotráfico emprendió una guerra abierta contra las fuerzas de seguridad mexicanas.

El desafío criminal alcanzó su punto más álgido con la masacre de un grupo de doce agentes federales, los cuales fueron hallados el lunes apilados, maniatados y vestidos de civil.

El Gobierno mexicano asegura que La Familia es liderada por José de Jesús Méndez Vargas, alias "Chuy Méndez" o "Chango" , y por Nazario Moreno González, "El Chayo" , "El Loco" o "El doctor" , por los que ofrece recompensas de hasta 30 millones de pesos (unos 2,1 millones de dólares) por cada uno.

Debajo de estos dos capos se encontraría Servando Gómez, alias "La Tuta" , quien reemplazó a "La Minsa" y ahora coordina a sicarios y otros integrantes del grupo, entre los que se encuentra el diputado electo mexicano Julio César Godoy Toscano, medio hermano del actual gobernador de Michoacán, Leonel Godoy Rangel.

Ese diputado supuestamente se encarga de "las redes de protección institucional" para las operaciones de La Familia en las ciudades de Lázaro Cárdenas, Nueva Italia y Artega.

La red de apoyo político de ese cártel llevó en mayo pasado a que las autoridades detuvieran a 30 funcionarios y ex funcionarios de Michoacán por supuestos vínculos con La Familia, entre ellos nueve ex alcaldes y diez alcaldes en funciones, de estos últimos siete son procesados y tres quedaron en libertad por falta de pruebas.

Para José Reveles, ganador del Premio Nacional de Periodismo en 2001 y un experto en narcotráfico, La Familia se diferencia de otras organizaciones dedicadas al tráfico de drogas porque muchos de sus integrantes provienen de la sociedad michoacana y tratan de presentarse como defensores de esa región del país.

Cuando ese cártel surgió en México hace unos cuatro años dejaron cartulinas por varias ciudades en las que aseguraban que "iban a salvar a los michoacanos de las drogas sintéticas y que no iban a permitir que vinieran otros grupos de afuera a envenenar a la juventud" , explicó.

Este tipo de actividades permiten que el grupo criminal goce de una gran lealtad social en determinados territorios de Michoacán.

La Familia sabe adoptar campañas mediáticas efectivas, dijo el analista, quien aseguró que su actual ofensiva contra las autoridades mexicanas se inscribe en ese esfuerzo, ya que la considera un desafío coyuntural que no puede ser sostenido en el largo plazo.

"En este reto momentáneo La Familia puso a temblar e hizo replegar a los policías" , afirmó Reveles sobre la estrategia abierta y "novedosa" de confrontación que ningún otro grupo de narcotraficantes en México había empleado hasta la fecha.

Edgardo Buscaglia, asesor de la ONU en materia de corrupción y delincuencia organizada, dijo hoy a la emisora MVS Radio que La Familia es una agrupación integrada por entre 4.500 y 5.000 personas, que ha cuadruplicado su tamaño en los últimos cinco años.

Ese cártel obtiene la mitad de sus recursos del tráfico de todo tipo de drogas en el país, y el resto lo consigue de otras actividades como el contrabando, piratería, extorsión, secuestro y la trata y tráfico de personas, dijo.

La organización provee en su zona de influencia de créditos a empresas agropecuarias, infraestructura de desagüe, canales y tecnología de riego, escuelas, iglesias e incluso protección a algunos sectores de la población, como en casos de violaciones de mujeres, indicó el experto.

Además, sus integrantes son dueños de hoteles, restaurantes y empresas agropecuarias.

"Tienen una red de infraestructura social que en muchos casos reemplaza al Estado" , sostuvo.

La Familia opera en nueve estados de México (Michoacán, Colima, Guanajuato, Guerrero, Aguascalientes, San Luis Potosí, Distrito Federal, Estado de México y Querétaro) y seis países, apuntó Buscaglia, y según sus cálculos ha infiltrado al 85% de los sectores económicos michoacanos.

 

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